guardagujas
suplemento literario
La Jornada Aguascalientes
mauricio bares
sofía ramírez
cecilia eudave
erika mergruen
sesenta y tres
octubre 2012
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octubre 21, 2012
guardagujas sesenta y tres
Publicadas por
Edilberto Aldán
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21.10.12
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octubre 08, 2012
Vienna / maniobras de escapismo
Vienna
Una nota al
pie del texto de “Gran hijo rojo” de David Foster Wallace (incluido en Hablemos de langostas) esboza la
historia de un detective de la policía de Los Ángeles, hombre de “sesenta años,
(que) estaba felizmente casado, era abuelo, tímido, educado y obviamente un
tipo decente”, un ejemplo perfecto para ilustrar el eufemismo al que la
corrección política caracteriza como adulto en plenitud; pero, en el sin
embargo que toda historia tiene, al mismo tiempo era un fan acérrimo del porno.
La nota
señala que el policía era un tipo “obviamente decente y estaba claramente del
lado de la ley y de las virtudes cívicas” para enseguida cuestionarse cómo es
que ese modelo de integridad era fan del porno. El detective confesó que lo que
lo atraía de ese tipo de películas eran los rostros, es decir, las caras de las
actrices, es decir, el gesto que reflejaba un orgasmo real o ternura accidental,
cuando las actrices dejaban de lado sus muecas burlonas de “Cógeme, soy una chica
mala” y se convertían en gente de verdad.
Atizado por
la curiosidad, como el policía sesentón, he buscado ese momento de la verdad en
las mismas cintas. Recuerdo haberlo encontrado en el rostro de Jada Fire. En
una de las primeras cintas de esta actriz, hace un trío con Vanessa Blue y un
actor del que no recuerdo el nombre (Javier Cucumber, Sir Jiggles, Sergeant
Lottatag… qué más da, cualquier opción que dé el Porn Star Game Generator), mientras es acariciada por Vanessa y
acometida por el ejecutante masculino, Jada alcanza un orgasmo verdadero, de
tal intensidad que se sale del personaje, se olvida que está ante la cámara,
desatiende su obligación profesional de convencer al espectador de que está
gozando el mejor momento de su vida sexual, se abandona pues.
El orgasmo de
Jada Fire es de tal magnitud que le reclama al actor con una cachetada. El
hombre se queda de una sola pieza, mira a Vanessa, rompe la cuarta pared y,
levantando los hombres, pide indicaciones a quienes se encuentran tras la
cámara. Es evidente que no recibe ninguna respuesta y el film cae en un impasse del que tarda varios minutos en
sobreponerse. La Blue, también sorprendida, tarda en reaccionar, pues no deja
de mirar a Jada, quien se ha retirado a una esquina del set (la anodina y
gigantesca recámara alfombrada de tantas otras cintas de este tipo) y recostada
de lado, abrazada a sus piernas, se dedica a disfrutar el agudo temblor que la
recorre.
La cinta, por
supuesto, continúa, Vanessa y Doctor Banger vuelven a lo suyo. El director
mueve la disposición de la toma y permite que mientras la hardcore action se desarrolle a la distancia de una nariz, el
espectador contemple en un lejano segundo plano a Jada vencida por la
estimulación del placer. Pasados unos minutos, se reintegra al threesome y todo se abisma hacia la
aburrida normalidad pornográfica.
Buscando el
punto de coincidencia con el policía sexagenario encontré otra cosa. Recuerdo
que mientras veía a Jada olvidada de sí misma, más que pensar en el texto de
David Foster Wallace, recordé una canción de Billy Joel: Vienna.
La canción es
una de esas pequeñas obras maestras que uno puede escuchar una y otra vez:
Slow down you crazy child/ You're so
ambitious for a juvenile/ But then if you're so smart tell me why/ are you
still so afraid?/ Where's the fire, what's the hurry about?/ You better cool it
off before you burn it out/ You got so much to do and only/ So many hours in a
day./ But you know that when the truth is told/ That you can get what you want/
Or you can just get old/ You're gonna kick off before you even get halfway
through/ When will you realize...Vienna waits for you./ Slow down you're doing
fine/ You can't be everything you want to be/ Before your time/ Although it's
so romantic on the borderline tonight/ Too bad but it's the life you lead/
You're so ahead of yourself/ That you forgot what you need/ Though you can see
when you're wrong/ You know you can't always see when you're right/ You got
your passion you got your pride/ But don't you know that only fools are
satisfied?/ Dream on but don’t imagine they'll all come true/ When will you
realize/ Vienna waits for you. / Slow down you crazy child/ Take the phone off
the hook and disappear for a while/ It's alright you can afford to lose a day
or two/ When will you realize.../ Vienna waits for you./ And you know that when
the truth is told/ That you can get what you want/ Or you can just get old/
You're gonna kick off before you even get halfway through. / Why don't you
realize...Vienna waits for you… / You got your passion you got your pride/ But
don't you know that only fools are satisfied?/ Dream on but don't imagine
they'll all come true/ When will you realize/ Vienna waits for you
El
Box set The Complete Hits Collection:
Billy Joel’s Greatest Hits 1973-1997, incluye “An Evening of Questions
& Answers... & A Little Music”, una charla-concierto del
compositor neoyorquino en la que, entre pista y pista, se dedica a responder
las preguntas de estudiantes universitarios, desde el sofisticado
cuestionamiento acerca de sus influencias musicales, hasta la solicitud boba de
explicar de qué trata Piano Man.
En ese
concierto Billy Joel revela lo que “Vienna” implica. Narra su relación con su
padre, su extrañamiento ante la decisión de mudarse a Viena cuando salió de
Alemania escapando de la persecución nazi. Describe también la escena de una
anciana barriendo la acera y cómo al comprender por qué lo hace, desentrañar el
motivo de la felicidad que encuentra la mujer en barrer, elige Viena como metáfora
del destino al que todos podemos
acceder, si tenemos paciencia.
Publicado en guardagujas sesenta y dos
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Edilberto Aldán
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8.10.12
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octubre 07, 2012
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La Jornada Aguascalientes
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Liliana V. Blum
Agustín Fest
Alejandro Espinoza
Edilberto Aldán
Foto: Juan Francisco Pizaña
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Edilberto Aldán
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