septiembre 29, 2011

Antonio Ortuño en Aguascalientes

Ánima, la novela más reciente de Antonio Ortuño se presenta en la Feria del Libro de Aguascalientes.

Viernes 30 de septiembre
Foro Anita Brenner
(segundo patio de la Casa de la Cultura)

18 horas.

Antonio Ortuño nació en México, en 1976. Su primera novela, El buscador de cabezas (2006), fue seleccionada por el diario Reforma como mejor primer libro del año. En 2006 apareció en España su libro de relatos El jardín japonés. Su obra Recursos humanos (2007) fue finalista del Premio Herralde de Novela. En 2010 fue elegido como uno de los mejores escritores jóvenes en lengua española por la revista británica Granta. Ese mismo año publicó en España su segunda colección de cuentos, La Señora Rojo. Libros y relatos suyos han sido traducidos al francés, italiano, rumano, alemán, húngaro e inglés. Ha sido incluido en una docena de antologías en México, Sudamérica, Estados Unidos y Europa. Colabora habitualmente en La Tempestad, Letras Libres y W Radio, y sus textos han aparecido, además, en publicaciones como Milenio, Proceso, La Vanguardia, Clarín, Esquire y Etiqueta Negra. La revista GQ lo eligió escritor del año en 2010. Su twitter es @AntonioOrtugno.

Las moralejas, si se tiene un buen texto, salen siempre sobrando: Alberto Chimal

Alberto Chimal, laureado escritor, considera que una moraleja sale sobrando si se tiene una buena historia a la cual se le pueden otorgar múltiples lecturas. “Es como si te dijera que ahora que has leído, sabes que te dije que te portes bien, recicles la basura, votes o comas verduras, entonces yo no creo que eso sea exactamente lo que deba hacer un escritor, obligar al lector a pensar de cierta manera- y ver el texto como un recipiente para una sola enseñanza”, comentó en entrevista para La Jornada Aguascalientes durante la presentación de “La ciudad imaginada” en la 43 Feria del Libro del Instituto Cultural de Aguascalientes.

“Un texto que vale la pena, que no son todos, puede ser el recipiente de muchas cosas, una visión entera del mundo en preguntas o revelaciones que pueden ser igualmente válidas o importantes para muchas personas de maneras diferentes, ya que el texto puede significar de diferente manera para cada uno según su experiencia y en reflexión de su propia cuenta”, agregó el ganador del Premio Nacional de Cuento San Luis Potosí y reconocida autoridad acerca de literatura en línea.

Dichas menciones son a propósito de la publicación de “La Ciudad Imaginada”, coeditada por Libros Magenta y la Secretaría de Cultura del Distrito Federal, libro de cuentos que reúne historias relacionadas con la ciudad pero con giro fantástico, característico del también ganador del Premio Nacional de Cuento del Instituto Nacional de Bellas Artes. Chimal señaló que su literatura fantástica por nada debe confundirse con textos del estilo de Harry Potter o Las Crónicas de Narnia, sino que el giro ilusorio va más por el lado de crear algo que no existe en este mundo y así cambiar la dinámica de éste.Chimal ha opinado con anterioridad –en su sitio web- que un libro de cuentos no debe ser compuesto por historias reunidas al azar sino que éstas deben de tener en cuanto a las que lo acompañan. Esta declaración guarda eco con la platicada a La Jornada Aguascalientes, en lo relativo a que experimento “83 Novelas”, una serie de textos publicados en línea de manera gratuita, sigue una idea propia de llamar novelas a textos un tanto largos pero no tanto como para llamados novelas según las convenciones tradicionales.Con 12 mi descargas de dicho trabajo –también llamado una colección de microficciones- desde marzo del presente año, Chimal refirió que de haberse vendido todas, “sería mi best seller”. Si bien “83 Novelas” tuvo un tiraje impreso, el producto editorial estuvo pensado para compartirse especialmente por internet “y es un experimento para ver si la gente estaba interesada en leer, lo padre es que sí y se demostró que el medio no es tan importante ya que la mayoría de las descargas son en formato PDF que o bien se ve el monitor o se imprime directamente, también eso nos dice que la gente no tiene dispositivos como el Kindle, Papyrus o el iPad”.

¿El medio no demerita al texto? Para Chimal esa es una discusión que sale sobrando dados los resultados ya obtenidos, los cuales se basan más en realizar buenas historias sin importar la manera de distribución, “para nada, no se demerita y me da gusto comprobarlo”.


Nota de Francisco Trejo en La Jornada Aguascalientes (29/09/2011)

septiembre 28, 2011

Sobre Alberto Chimal

En la presentación editorial de La ciudad imaginada y otras historias, de Alberto Chimal (Foto de Gerardo González @La Jornada Aguascalientes)


Para mí es un honor y un placer acompañar a Alberto Chimal. Un honor porque lo considero mi amigo, en la categoría de amistad que no requiere de más explicaciones, pero por la ocasión me es indispensable describir al menos una característica de ese tipo de amistad: se encuentra en el rango donde todo hecho o frase está iluminado por una luz frontal, intensa, concentrada, que impide las sombras, porque si algo describe a Alberto es la sinceridad.

Es un placer porque considero a Alberto un escritor imprescindible, un narrador al que hay que leer para descubrir el gozo de la lectura. La experiencia que define mi actividad lectora de cada libro de Alberto es la del placer, el placer en sus diversas acepciones. El placer físico: auditivo y visual, estético, intelectual, lúdico, el de la contemplación; el placer provocado por la percepción del acto creativo, placer psíquico, a la manera de Platón, que abarca todos los placeres mentales.

septiembre 26, 2011

Alberto Chimal en Aguascalientes

El martes 27 Alberto Chimal estará en Aguascalientes, en el marco de la Feria del Libro.

A las 5:00 pm en el teatro Antonio Leal y Romero de la Casa de la Cultura.
Segunda sesión del XIII Seminario Aguascalientes por la lectura
“La lectura y las nuevas tecnologías”, Alberto dictará la conferencia Escritura y tecnología.

y


7:00 pm en el Foro Anita Brenner (segundo patio de la Casa de la Cultura)
Presentación editorial de
La ciudad imaginada

No falten.

El humo de la hoguera

Perdón por intolerarlos

El humo de la hoguera

Lo que yo no entiendo, me explican, es que al hablar mal de Aguascalientes, se alejan las inversiones. No es tan difícil, me exponen con la misma paciencia con la que se le habla a un niño pequeño o una mascota grande: la mala imagen de la entidad hace recular a los inversionistas y se llevan millones y millones de dólares que estaban dispuestos a poner en la entidad, miles de empleos para los aguascalentenses. Hacen referencia a casos muy concretos, en corto, me dicen los nombres de las empresas que estuvieron a punto de echar un puñado de dólares sobre el cielo claro de este estado, pero que por una nota mala, se echaron para atrás. Me dan el número exacto de los empleos que se perdieron, cómo es que se fueron a otros estados.

¿Entiendes? Reiteran, por eso es indispensable formar un frente común que nos salve de la maledicencia.

Pero yo no entiendo, lamentablemente siempre tengo una pregunta que exige revisar los ejemplos. Si una empresa multimillonaria se retiró porque una nota periodística indica que iba en contra de las reglas, que afectaba el entorno o violaba algunas leyes, el inversionista hace bien en no echarle dinero bueno al malo, no es culpa del periodista. Si una empresa se va porque decide no querer mocharse con una tajada para el funcionario que va a conseguir el terreno o a facilitar la llegada a la ciudad, es culpa de los corruptos, no es mala imagen, es la realidad.

Tampoco entiendo que en el imaginario de los defensores de la buena imagen, los inversionistas sean esas flores delicadas e ignorantes que sacan del juego millonario sus bolsas por, digamos, el dato de una encuesta. Puedo estar equivocado, pero seguro que analizan y cruzan información, no se quedan con el titular escandaloso del periódico o la exclamación amarillista de locutor, estoy seguro que se toman la molestia de ver las notas metodológicas de las encuestas y que es un elemento más a considerar, no el único. Entiendo que para que una empresa decida su instalación en un lugar se realiza una investigación, se ponderan pros y contras, se busca obtener el máximo beneficio del gobierno de la entidad, exención de impuestos, donación del terreno, préstamos a largo plazo, ente otros. Entonces que no me vengan con que la maledicencia basta para alejar a los inversionistas.

En el mejor de los casos, eso de formar un frente común es una técnica de distracción que tarde o temprano servirá para justificar los errores de los gobernantes (en el peor sólo es una forma de lambisconería con quien detenta el poder para mostrar el apoyo de las fuerzas vivas y mantener el hueso), se le pide a los ciudadanos que anulen su capacidad de análisis y se les intenta manipular a través de lo emocional, se inventan masiosares crueles que mancillarán el honor de la patria chica para salir en defensa del terruño. Ahí está como ejemplo el ridículo de la senadora Norma Esparza y los diputados David Hernández Vallín y Gabriel Arellano (insignes priistas) convocando a un frente común contra México Evalúa porque con sus fríos números desmienten que vivamos en un “estado privilegiado”.

La semana pasada se sumó al ridículo Alfredo Reyes (insigne diputado panista y coordinador de la bancada en el congreso local) al exigir que se llame a Joaquín López Dóriga para que “esclarezca” de dónde obtuvo la información que coloca a Aguascalientes entre los primeros tres lugares de inseguridad a nivel nacional. Con la autoridad moral que le da el puesto se mofó del conductor y envalentonado demandó que lo traigan para que rinda cuentas (nota en LJA: http://tiny.cc/cper6). Pobrecito diputado no tiene un asesor que le acerque la información y le indique que esos son resultado de la Encuesta Nacional de Victimización y Percepción sobre Seguridad Pública 2011 (ENVIPE), que se levantó del 14 de marzo al 22 de abril de 2011 y forma parte del Subsistema Nacional de Información de Gobierno, Seguridad Pública e Impartición de Justicia, integrado por el INEGI. Aquí el enlace: http://tiny.cc/vvrc6.

Para acabarla, el mismo INEGI presenta los indicadores de ocupación y empleo al mes de agosto, Aguascalientes aparece en segundo lugar de las entidades con la tasa de desocupación más alta (7.73) y el gobernador, aunque asume que el desempleo es “clarísimo” señala que por ahí hay una contradicción con las cifras del Seguro Social. Si algún asesor se pusiera a hacer su chamba, le indicaría que no hay contradicción alguna y la diferencia entre gimnasia y magnesia, basta ir a la nota metodológica, pero en vez de eso, anuncia que el próximo miércoles personal del INEGI presentará y cotejará la información para dar a conocer nuevos datos.

La estulticia que hermana a estos defensores de la patria chica es cómo buscan estimular a los ciudadanos el aspecto emocional y así ser complacientes con la mediocridad, en ninguno de los casos hay un verdadero análisis de la información, no hay una lectura profunda de los datos, está el grito histérico del ofendido, no la respuesta que deben quienes están en el gobierno. Está el reclamo plañidero que busca la solidaridad para distraer de la rendición de cuentas.

Lo de los frentes comunes y la exigencia de aclaraciones es una maniobra distracción para no asumir la responsabilidad de quienes tienen que tomar las decisiones. Y está funcionando, ya tenemos nuevos villanos en esta historia, ya hay a quién llevar a la hoguera. Cuando se disipe el humo seguirá el desempleo y la percepción de inseguridad, ¿entonces, a quién van a quemar?

Publicado en La Jornada Aguascalientes (septiembre 26, 2011)

septiembre 25, 2011

La Jornada Aguascalientes dominical, editorial

Editorial

La edición 43 de la Feria del Libro es, sin duda alguna, motivo de festejo, la presencia de escritores y libros en el corazón de la ciudad, el hecho de incrementar la pobrísima oferta cultural a través del acercamiento de los lectores con los libros, no puede más que aplaudirse. En un entorno viciado por las declaraciones políticas y un ambiente cargado por la explotación del patrioterismo, en el que se convocan a generar frentes comunes en contra de quienes hablen mal de Aguascalientes, la posibilidad de conectarse con el mundo, de formar parte del diálogo universal que promueve la lectura, se agradece, es un respiro de aire fresco.

Durante una semana, en los patios de la Casa de la Cultura se tendrá la oportunidad de estar en contacto con lo mejor de nuestro país: sus creadores; artistas que forman parte luminosa de la nación que casi siempre se olvida por la sombra ominosa de la corrupción, impunidad y violencia.

Durante una semana, a través de presentaciones de libros, conferencias, espectáculos teatrales y musicales será posible recordar que el país que necesitamos recuperar del crimen organizado y de los políticos corruptos no está tan lejos, se encuentra a la distancia de un libro, de una conversación, de una pieza musical.

Desde sus primeros días, La Jornada Aguascalientes ha colocado el tema de la cultura a la cabeza de sus temas, creemos que una forma de hacer ciudadanía y participar es a través de darle seguimiento a estas actividades, por eso estaremos ahí, en la Casa de la Cultura para cubrir el modesto programa que ofrece el Instituto Cultural de Aguascalientes.

Porque consideramos la cultura como un tema de la mayor importancia es que mantenemos una visión crítica sobre la realización de la Feria, reiteramos la importancia del evento e insistimos en que el público no debe dejar pasar la oportunidad de este encuentro con las diversas expresiones artísticas, pero no podemos dejar de mencionar lo que consideramos una muestra de la poca importancia que se le ha dado a la cultura, cuando lo que se vende es que la Feria “regresó” a su lugar de origen para ocupar de nuevo los pasillos de la Casa de la Cultura, como si el hecho de que durante el sexenio anterior se hubiera realizado esta actividad en las instalaciones del Museo Descubre fuera la causa de la pobreza del programa o la escasa asistencia.

La promoción de la Feria de Libro no requiere el deslinde inútil ni el borrón y cuenta nueva con que ahora se intenta impulsar esta actividad, no le hace ningún favor a la cultura, además de ser poco honesto, el intentar culpar a la administración pasada de los posibles errores que hoy se comentan.

Es una de las Ferias más antiguas del país y, para ser sinceros, se encuentra muy lejos de ser una referencia en el ámbito cultural del país, la falta de imaginación evidencia los pocos recursos económicos que se destinan a la cultura, pero quizá lo más grave es que no logra convocar a los ciudadanos; de nueva cuenta, los funcionarios de la cultura justificarán los magros auditorios por la falta de difusión; ante la escasa participación del público, otra vez, Martín Andrade saldrá a decir que no hay dinero, cuando lo evidente es que hace falta una mayor coordinación entre las distintas dependencias y ámbitos de gobierno para realizar la Feria que sí merecen los aguascalentenses. ¿Cuál es la participación de dependencias como Turismo, cómo se vincula a los gobiernos municipales, cuál es la participación del Instituto Municipal Aguascalentense para la Cultura?, todas esta colaboración de la que se habla entre los gobiernos cuando se trata de la seguridad pública, esos discursos con los que se indica que en Aguascalientes se trabaja coordinadamente, no se ve en la Feria del Libro.

En La Jornada Aguascalientes creemos que se trata de la formación de públicos, un aspecto que no se menciona ni se aborda desde el gobierno. Se habla de fomentar la lectura, pero no de las condiciones que se tienen que promover para acercarse a los libros. La cantidad y calidad de los expositores que ofertan sus libros en los pasillos de la Casa de la Cultura da cuenta clara de la falta de promoción de la Feria en el ámbito nacional.

No se trata de dinero, no es cuestión de recursos el lograr que niños y jóvenes se interesen en las actividades de la Feria; tampoco se trata de, como ya se hizo con la Feria Nacional de San Marcos, calificarla de popular para así justificar la pobreza evidente y la falta de imaginación para ofrecer algo más que los mismos formatos de conferencias y presentaciones de libros, los cuales ya está probado que no son los más atractivos. No es cuestión de recursos el que no se desarrollen formas de participación que permitan al público realizar un verdadero diálogo con los exponentes, sí es posible hacer algo más que enfrentar a los autores a un grupo de sillas vacías, sí es posible atraer a los estudiantes y hacerlos sentir que vale la pena asistir a la Feria, que forman parte, pero el ICA está más interesado en exclamar que regresaron los libros a la Casa de la Cultura como el gran logro.

Presumir que “regresó” la Feria a la Casa de la Cultura, es una pobre, pobrísima muestra del nivel de la discusión política en el estado. No importa dónde se realice sino cómo se realiza la Feria del Libro.



La Jornada Aguascalientes, domingo 25 de septiembre.

septiembre 23, 2011

43 Feria del Libro de Aguascalientes

El sábado 24 de septiembre comienza la Feria del Libro de Aguascalientes.

En este enlace puedes consultar el programa completo. La conferencia magistral inaugural estará a cargo de Felipe Garrido, a las 13 horas.

Ese mismo sábado, a las 17 horas, en el segundo patio de la Casa de la Cultura, se realizará la presentación de El cantante de muertos, de Antonio Ramos, lo acompaña Paloma Mora.

El domingo 25, a las 19 horas, también en el segundo patio, Sofía Ramírez presenta Tratado sobre la infidelidad, de Julián Herbert y León Plascencia Ñol.

La semana siguiente estarán Alberto Chimal, Antonio Ortuño y Federico Campbell.

septiembre 20, 2011

Cuatro fulgores en Literatura Libre





Con el libro fulgores breves de largo insomnio obtuve el Premio Nacional de Cuento Corto "Agustín Monsreal" de la Bienal Nacional de Literatura, agradezco a los jóvenes de Literatura Libre la oportunidad de comenzar a compartirlo y los invito a leer Cuatro fulgores en ese espacio, aquí.

septiembre 19, 2011

Septiembre 19, otra pieza de convicción

Perdón por intolerarlos

Septiembre 19, otra pieza de convicción

Hace unos días escuché: “Edilberto Aldán, de Aguascalientes, Aguascalientes” y a diferencia de otras ocasiones no respingué, no me apuré a realizar la aclaración de que vivo en pero no soy de. Me levanté de mi asiento, acudí al llamado, estreché algunas manos y asentí calmo ante un “felicidades a Aguascalientes”, mientras pensaba en la inutilidad de agregar a mi ficha biográfica la fecha y lugar de nacimiento si la más de las veces uno termina siendo para los otros un dato leído con el rabillo del ojo. También pensé que lo realmente importante es quién eres para los otros pocos que caben alrededor de una comida familiar, una mesa de café o debajo de las sábanas, y eso que eres, nunca tiene que ver con el lugar de procedencia.

Hace unos días estuve en la Ciudad de México, de donde soy, me reconocí en el vibrar nervioso con que la gente camina rápidamente de un destino a otro, en la capacidad de desplazarse sin mirarse a los ojos y aún así no tropezar, en la inverosímil capacidad de caber tantos en tan poco espacio. Debajo de la capa de segundos pisos y altísimos edificios instantáneos que se levantan sobre la ciudad que recuerdo, reconocí la ciudad con la que sueño. Comencé a transpirar como sólo un extranjero de esas calles lo hace, pagando la cuota de nadar la espesura viciada de ese aire, a pesar de ello sonreí por encontrarme ahí, lo dice Elías Canetti: “Es difícil mantener la crueldad necesaria que nos permita ser implacables en nuestros juicios. La ternura de los recuerdos se va extendiendo por todas partes; si nos diluimos en ella será imposible mirar a alguien con los duros ojos de la realidad”.

Hace unos días sostuve una conversación sobre las cosas que te conmueven a grado tal que es inevitable llorar, que de alguna manera son las que generan pertenencia. Uno dice, como si se refiriera a un amigo, a una amante, a un hermano: de esa canción soy, pertenezco a esa escena de película.

Intenté explicar qué veía en Blade Runner que me emocionaba a grado de estremecimiento. Creo que no pude explicar qué me impresiona tanto de las últimas palabras de Roy Batty en la película de Ridley Scott: “He visto cosas que ustedes, humanos, ni se imaginan. Naves de ataque incendiándose más allá del hombro de Orión. He visto Rayos C centellando en la oscuridad cerca de la Puerta de Tannhäuser. Todos esos momentos se perderán en el tiempo, como lágrimas en la lluvia. Es hora de morir”. Debí contarle a mi interlocutor que hace poco, por la ventanilla del taxi, mientras miraba desconcertado el centro comercial que hoy ocupa el lugar de lo que fue el Parque de Beisbol del Seguro Social, comenzó a granizar, la lluvia en la ventanilla, el golpe del hielo contra el cristal mezclándose con la memoria podrían haber transmitido mejor lo que no pude describir en ese momento.

Aprovecho esta fecha, el espacio para explicarle algo que sucedió antes de que naciera:

Hace veintiséis años desperté recargado en el hombro de una compañera pidiéndole que no agitara la banca, que me dejara dormir otro rato mientras el maestro de electrotecnia hablaba de no sé qué circuitos y, súbito, cambió el tema: está temblando, tranquilos, dijo.

En ese entonces los temblores eran algo común, se enfrentaban sin miedo (al menos yo), así que salí del salón para mirar desde el tercer piso el remolino de estudiantes que bajaba por las escaleras golpeándose unos contra otros, enseguida las largas filas frente a los teléfonos públicos —no, no había celulares—, la suspensión de clases y nosotros, que no sabíamos nada, aprovechamos el tiempo para jugar un partido de tochito.

No se necesitaba ningún presagio —el ruido de las sirenas a lo lejos, el constante ulular de las patrullas y ambulancia bastaban para decirnos que algo fuera de lo común estaba ocurriendo— y sin embargo, el mal augurio se presentó en forma de accidente: yo perdí el balón en un pase largo por el que Mauricio y yo competimos hasta el final del campo, tras el salto él se quedó colgado de una de las salientes de la reja metálica, el alambre le cruzó la muñeca. Lo bajamos lentamente, cuidando de no lastimar todavía más su mano, lo tendimos en el suelo. Rápido una camisa, algo para vendarlo y, entonces, el ruido, el inolvidable ruido con que un edificio se rompe, frente al campo de futbol, al otro lado de la calle, las entrañas de un edificio se abrieron. Creí entonces que esa era señal suficiente para regresar a casa.

Caminé rumbo al metro por calles donde no había ocurrido nada más serio que el susto de un temblor. Ni siquiera el que impidieran el paso a la estación del metro me indicó otra cosa. Con la mochila al hombro seguí la recta con que la México-Tacuba se transforma en San Cosme.

Cuadras después llegué a mi recién abandonada secundaria, creo que ahí comencé a darme cuenta, desde ese punto se podía apreciar, hacia el rumbo de la Torre Latinoamericana, la enorme nube de humo.

En la que fue mi secundaria se habían desplomado unas escaleras, descubrí a mi maestra de Historia, me acerqué con ánimo de ser útil, Raquel me llevó al mundo real con unos cuantos gritos: ¿qué haces aquí?, ¿no te das cuenta?, vete a tu casa.

Hasta ese momento comencé a escuchar todas las sirenas, todos los gritos, percibí los incendios y los derrumbes, corrí con miedo hacia el negocio familiar. Mi abuelo me recibió con ánimo de cachetada, con ganas de golpearme por haber retardado el regreso, me soltó de su abrazo para avisar que ya estábamos todos. Mis hermanos en el cobijo de mi madre, mi padre en la cocina apurando el hervor de las ollas para poder llevar agua caliente al otro lado de la calle, donde estaban los escombros de cuatro edificios derribados por el sismo.

Entonces abrí los ojos, pero sobre todo, el olfato, supe que pronto apesta la muerte. Cruzando Insurgentes, apenas a unos pasos, los edificios eran ya ruinas humeantes. Y la gente gritaba, y ya olía a muerto.

La ciudad apestó a descomposición durante mucho tiempo. Recuerdo sin ternura, con dolor, que en el diamante del Parque del Seguro Social se acumulaban los bloques de hielo y los cuerpos, recuerdo muchas cosas más que no quiero enunciar porque duelen, porque de esos hechos están formadas mis pesadillas.

Hace unos días, mientras miraba por la ventanilla, comenzó a granizar y los contornos del centro comercial se deslavaron para dar paso a otra imagen. No habían pasado 26 años. El taxi logró avanzar entre otros autos, alejarse de ahí. El dolor de los recuerdos devolvió a mis ojos la crueldad necesaria para mirar, de nuevo, la monstruosa urbe a la que digo que pertenezco.

Respiré profundamente, mientras me deslizaba por las vías de esa metrópolis horrible a la que tantos temen, sus calles infinitas, su cochambre permanente, su opacidad constante, cómo a pesar del dolor siempre la veo con ternura, no tengo otro sentimiento para el sitio de donde son y están mis muertos.

Pensé en lo que había escrito hace unos días: Somos lo que recordamos y cómo lo recordamos, sin memoria no hay pensamiento. Pensé también en los importantísimos pocos que te ven como lo que eres, no de dónde vienes. Me acordé de Blade Runner y esa forma de generar pertenencia, el empeño en que nada de eso desaparezca bajo lluvia. Más que el sitio de tus muertos, la memoria que los honra, eso es uno.

Publicado en La Jornada Aguascalientes (19/09/2011)

septiembre 18, 2011

La complejidad moral es una especie de segunda piel para un escritor de ficción

"Hay quienes sostienen que la no ficción nos da todo lo que la novela puede dar, así que ya no necesitamos novelas", me dijo, "pero hay ciertas cosas que la ficción hace mejor que ningún otro medio. El acceso a la vida interior de otras personas, con toda esta riqueza de gradaciones, es algo que solo la ficción puede dar. En la ficción podemos entrar en la mente de una persona y en seis palabras salir y entrar en la mente de otra. Fundamentalmente, esto estimula algo que podemos llamar 'simpatía liberal'. Jane Smiley habla de 'la novela liberal', con lo cual se refiere a la novela a secas: la posibilidad, no, la necesidad de presentar puntos de vista que no son los tuyos hace que uno deba abandonar cualquier absoluto moral. Así que la complejidad moral es una especie de segunda piel para un escritor de ficción".

Jonathan Franzen en entrevista con Juan Gabriel Vásquez en El País Semanal.

La purísima grilla

La purísima grilla de La Jornada Aguascalientes

■ Incongruencia verde ■ 2012 revive muertos ■ De cómo limpiar fácilmente reputaciones sucias

Vamos por más. No, no nos estamos refiriendo al grito de guerra luisarmandista, la frase aparece en un anuncio espectacular en López Mateos del Partido Verde Ecologista, uno de tantos que inunda la ciudad en un adelantadísimo intento por captar la atención de los electores de frente al proceso electoral del próximo año.

No deja de resultar extraña la forma en que se quiere vender ese partido, resalta lo que prometió contra lo cumplido, lo terrible es que al hacer cuentas, en verdad quedan a deber o mal parados. Prometieron vales de medicinas y confiesan que lo único que consiguieron fue vales para los derechohabientes del ISSSTE, apenas lo justo pues.

Es peor el otro resultado que anuncian los Verdes, cuando en el afán de conseguir la simpatía del electorado y vender más caro su porcentaje electoral, ofrecen pena de muerte; la incongruencia salta a la vista, sí, son los mismos que se congratulan por la aprobación del Reglamento para la Protección y Trato digno a los animales en Aguascalientes pero vociferan que ante la violencia la única salida posible es la pena capital.

Más allá del derrapón político que implica asumir en su propaganda la frase del ex gobernador, lo que muestra es que a todos los partidos y políticos se les queman las habas por que inicie el periodo electoral para comenzar a vender caro su amor.

Levanta muertos el 2012 y aviva adormilados. Ya comienza a escucharse el canto de los grillos en varias oficinas, sin importar el nivel de gobierno, ahí está el ejemplo del delegado de Profeco Mario Michaus, quien anda movidito y apareciendo en distintos eventos pues dicen las lenguas que ya se está preparando para su próxima chapulineada y pretende una curul como diputado federal.

Otro que baila al mismo son es el diputado local José Luis Novales, ahora con la presentación, mejor dicho, relanzamiento de la organización que hasta hace poco llevaba su nombre y ahora, oh efectos de la mercadotecnia, se ostenta como Instituto Nova y cuyo objetivo, dice el comunicado de prensa, “es capacitar y apoyar a la ciudadanía para desarrollar sus habilidades, impulsar su crecimiento personal, incrementar su poder adquisitivo y mejorar su nivel de vida”. Dicho así, suena a mensaje de esas sectas que comienzan su viaje astral y terminan en suicidio masivo.

En el mismo boletín de presentación del Instituto No-Vales, el representante popular señaló que su idea es convertirlo en “un centro social, donde la gente pueda llegar y ofrecerles a los que menos tienen, las mejores oportunidades para vivir mejor, que la gente sienta que no les estamos dando lo que nos sobra, si no hasta lo que no tenemos”; claro, no indica que esa ayuda se realizará con recursos federales y para que el diputado pueda integrarse al equipo del ex secretario de Hacienda Ernesto Cordero.

Acerca de que el 2012 revive muertos, como muestra basta un botón, ¿o no es sospechosa la animada declaracionitis de Gabriela Martín Morones, ex diputada local del Partido del Trabajo?, así como anda de movida buscando los reflectores mediáticos, no dude que dentro de poco aparezca Miguel Bess Oberto para conflictuar las posibles alianzas del Partido del Trabajo.

El pretexto de la ex petista (por que fueron expulsados del partido, ¿no?) fueron las declaraciones juradas del senador Felipe González acerca de que él no autorizó ningún casino, tema que parece diálogo de sordos, todos tienen algo que decir, pero no se responden entre sí para aclarar responsabilidades.

Uno para el otro. Martín Morones no deja pasar la oportunidad y agrega su granito a la discordia, así beligerante como es, a ver de qué cuero salen más correas en este duelo entre gente a la que le gusta portar armas.

A ver cómo le va al PT ya que se acercan las elecciones, hasta ahora se ha cuidado de mantener su trinchera como oposición e izquierda (tarea nada difícil ante el cuidadoso repliegue al silencio en que se mantiene el PRD), falta poco para que lo obliguen a ir a las elecciones de la mano con Convergencia (Movimiento Ciudadano, pues) y en la tarima de los mítines tengan que convivir con alguien de cola tan larga y colmillo tan filoso como Armando López Campa, a quienes sus futuros asociados ya están buscando cómo lavarle el pasado priísta para mostrarlo como una opción de izquierda, ¡ahí nomás!

Para ser sinceros, eso de limpiar reputaciones tampoco es tan difícil, los politiquitos bravucones le apuestan a la desmemoria y la impunidad, ya se sabe que incluso al más ladrón se le perdona la vida con una simple inhabilitación; el mensaje es claro, en materia de rendición de cuentas, lo más grave que le puede pasar a un político es que lo inhabiliten para un puesto público, y ni eso, pues se amparan o regresan el dinero y como si no hubiera pasado nada.

La Jornada Aguascalientes (18/09/2011)

Coda. La Rayuela del domingo: El Reglamento para la Protección y Trato Digno a los Animales, ¿incluye las corridas de toros?

septiembre 14, 2011

Bienal Nacional de Literatura, Yucatán 2010-2011


Ceremonia de Premiación
Bienal Nacional de Literatura, Yucatán 2010-2011
Teatro Peón Contreras
20 horas
Centro Histórico de Mérida
Yucatán

septiembre 13, 2011

guardagujas treinta y cuatro

guardagujas
septiembre 2011

Adelanto del texto ganador del Premio Nacional de Novela Justo Sierra O'Reilly en la Bienal de Literatura de Yucatán: Te lo juro por Saló, de arturo j. flores.
Las columnas:

Qué sabe nadie, de cecilia eudave: el sueño de los justos.
Métodos de adivinación, de erika mergruen: la ovomancia.
La habitación de humo, de agustín fest: la mudanza es un blues espiritual.


La fotografía de portada es de Jesús Ricardo Flores Márquez, quien participa en Fotoseptiembre, con la exposición México en imágenes en la Galería del Auditorio Municipal “Dr. Pedro de Alba” de Encarnación de Díaz, Jalisco. Hasta el 30 de septiembre.

Descarga el 34 aquí: http://issuu.com/jornadags/docs/guardagujas34 y pasa a visitar el blog: http://lja.mx/guardagujas/

septiembre 12, 2011

Pieza de convicción

Perdón por intolerarlos

Pieza de convicción

Para Sarahí Cabrera y Cristian de Lira, porque les tengo fe.

Somos lo que recordamos y cómo lo recordamos. Sin memoria no hay pensamiento, ¿qué nos definiría de abandonarnos al olvido?

Somos, primero, las notas que el tiempo inscribe en la exquisita partitura del íntimo decoro: un reflejo en la mirada de los padres; la complicidad de los hermanos; la fortaleza de los amigos; el atisbo arrobado al rostro de una niña sin nombre; el sabor de un dulce que nunca volveremos a probar; un beso infantil que mejora en el recuerdo; uno o dos maestros que nos hostigaban y otros que nos encaminaron; la caricia que fue más allá; una noche de excesos; una madrugada de confidencias; la primera vez que nos abismamos en el otro como si fuera para siempre; un atardecer lejos de casa; el esplendor de una boda; el abandono de unos tenis rojos por zapatos de vestir; la turbación de un divorcio; el dolor inexpresable de la muerte en la familia; un secreto compartido caminando en una ciudad extraña; una infidelidad que se alimenta de futuros imposibles; el balanceo desconsolado en un columpio nocturno del que te rescata un amigo…Eso, de maneras y referencias similares, con bandas sonoras distintas para cada uno, somos en primer lugar.

Después, somos el jugo que salpica al cortar un gajo a la naranja de la epopeya, el zumo que por destilación deja la historia en nuestra partitura. Sin pensamiento no hay historia, recordar dónde, con quién y qué hacíamos al paso de las olas civiles:

La imagen granulada que en junio de 1979 transmitió el noticiario nocturno con la ejecución de Bill Steward a manos de la Guardia Nacional somocista; el conductor del autobús que se deshizo en llanto una día de diciembre de 1980 cuando en la radio anunciaron el asesinato de John Lennon; el segundo exacto en que el pánico se apoderó de una voz que intentaba minimizar el desconcierto que inició a las 7:15 del 19 de septiembre de 1985; el paso de la esperanza al desaliento la noche del 6 de julio de 1988; la fascinación ante la foto de Rostropovich interpretando las Suites para Cello de Bach al pie del Muro de Berlín en noviembre de 1989; el intento por descifrar lo que la visión nocturna mostraba al inicio de la Operación Tormenta del Desierto y los bombardeos; el silencio fascinado y colectivo de quienes observamos el eclipse solar en julio de 1991; la locura de Erika Vextler anunciando desde Tel-Aviv: Nos están bombardeando, Jacobo, ¡es un ataque nuclear, Jacobo, nuclear!; un discurso en la conmemoración de los 25 años del 2 de octubre de 1968 en la Plaza de las Tres Culturas; la sorpresa del primer día de enero de 1994 y el anuncio del levantamiento del Ejército Zapatista de Liberación Nacional en Chiapas; el inconsolable lamento de alguien exigiendo confirmar el anunció de la muerte de Colosio el 23 de marzo de 1994; la conmoción de mi hermano cuando me dijo que Kurt Cobain se había suicidado; el “Todos nosotros somos más que vos” con que Porfirio Muñoz Ledo contestó el informe presidencial de Ernesto Zedillo el 1 de septiembre de 1997; la absoluta soledad de la mañana del 20 de abril de 1998 y la noticia de la muerte de Octavio Paz la noche anterior; el aliento contenido en las pausas de la cuenta regresiva entre la última noche de 1999 y la primera del 2000; la multitud en el Ángel de la Independencia transformando la ilusión en euforia la noche del 2 de julio del 2000; y hace diez años, la mañana del martes 11 de septiembre, paralizado ante las imágenes del impacto del vuelo 11 de American Airlines con la Torre Norte y el del vuelo 175 de United Airlines contra la Torre Sur, los eternos 12 segundos que ambas tardaron en colapsar, la certeza de que el mundo, todo, el del íntimo decoro y las olas civiles, eligió un sendero sinuoso para arrancar el Siglo XXI.

Somos lo que recordamos y cómo lo recordamos, nuestra memoria establece puntos de referencia en la Historia para apuntalar la historia de cada uno.

En el prólogo a Pequeña crónica de grandes días Octavio Paz escribió: “La historia no es un absoluto que se realiza sino un proceso que sin cesar se afirma y se niega. La historia es tiempo; nada en ella es durable y permanente. Aceptarlo es el comienzo de la sabiduría”. Aunque nací en el siglo pasado (quizá por eso) creo que la aceptación de la que habla Paz no se refiere al hecho simple de aprobar sin oposición lo que se recibe, sino que está compuesta de entendimiento, de inteligencia, una memoria que accede al pasado para conocerlo más allá de la superficie, aceptar pues como un acto de interpretación que acerca al otro, a los otros.

Con motivo de la conmemoración de los diez años del ataque terrorista he intercambiado con gente más joven que yo, busco en sus opiniones puntos de encuentro que me aclaren si mi interpretación del 11 de septiembre de 2001 como inicio del Siglo XXI tiene fundamente, si creen o sienten que su vida es distinta a partir de ese hecho; busco su conversación para descifrar si mi percepción de que hemos dejado a un lado el cuidado de las garantías individuales a cambio de la promesa de seguridad es cierta o no. He fracasado, a ellos les preocupan otras cosas que no alcanzo a asimilar del todo, lo que los motiva es otra cosa que tampoco alcanzo a descifrar.

Ese es el motivo de que escriba esta pequeña pieza de convicción, estos son algunos de mis argumentos, quiero entender a quienes vienen después de mí, quiero saber de quienes nacieron posteriormente porque creo que sólo en esa conversación es posible afrontar lo que viene. Es inútil repetirles que ellos son el futuro, creo indispensable hacerles saber que ellos y nosotros lo hacemos juntos, que la única sabiduría lícita es la que nace del diálogo y se transforma en acción.

Esas fechas y sensaciones son mi memoria y convicción, están en la mesa, en espera del intercambio, separados del mundo los recuerdos son simple nostalgia, en conjunto establecen lo que podemos ser, ahí es donde tocamos al otro, donde el acto individual sí genera un cambio.

Publicado en La Jornada Aguascalientes1,000 (septiembre 12, 2011)

La Jornada Aguascalientes 1000

La Jornada Aguascalientes llega a su edición número 1,000


septiembre 11, 2011

9/11 Diez años

Editorial de La Jornada Aguascalientes dominical

Inicio del milenio

El Siglo XXI bien pudo iniciar en la madrugada del 1 de enero del 2000, cuando gran parte del mundo se encontraba al pendiente de los efectos del error del milenio. A la costumbre de los programadores de omitir los números que indicaban la centuria y así economizar recursos para el almacenamiento de fechas se le denominó Y2K, las consecuencias de esta omisión fueron mínimas, por no decir nulas, en relación a los efectos potenciales esperados; más allá de la anécdota, la aprensión provocada por el posible colapso de los sistemas basados en computadoras, los miles de millones de dólares que se gastaron en corregirlo, pero sobre todo el tiempo dedicado al análisis e investigación de la tecnología, dan cuenta de que en algún momento nuestro presente pudo ser distinto, con la atención centrada en el desarrollo tecnológico, una disposición más acorde al vértigo que caracteriza a los avances tecnológicos de este milenio.

No fue así. El Siglo XXI comenzó hace una década, con el ataque terrorista a las Torres Gemelas, ese es el vértigo que marca el arranque de este milenio. Una transición de 102 minutos, tiempo que tardó en caer la Torre Norte (56 la Torre Sur) o bien, los 12 segundos que ambas tardaron en colapsar. Ese es el aturdimiento que nos caracteriza.

Diez años después.

Miles de muertos: 2 mil 973 personas, 2 mil 602 en Nueva York muertos tanto dentro de las torres gemelas como en la base de las mismas, y 125 muertos dentro del edificio del Pentágono; 1 millón 506 mil 124 toneladas de escombros removidos del sitio donde cayeron las Torres Gemelas; 95 mil millones de dólares después perdidos por la ciudad de Nueva York incluyendo la pérdida de empleos, la disminución de ingresos por impuestos, los daños a la infraestructura y el costo de la limpieza, o tras 40,2 miles de millones de dólares en pagos por materia de seguros relacionados con el 11 de septiembre; o los 10 mil millones de dólares perdidos debido al cierre del espacio aéreo ese 11 de septiembre y las restricciones impuestas tras los ataques; o en otras cifras: al menos 125 mil civiles muertos (más los que se sumen) a causada de la intervención de Estados Unidos en Irak; o el gasto de Estados Unidos de 3, 2 y 4 billones de dólares en las guerras de Irak, Afganistán y Pakistán.

Teorías de la conspiración

Entre los jóvenes, la pequeña porción de este sector que está interesado en el tema, la mención de lo ocurrido el 11 de septiembre de hace diez años, invariable e inmediatamente provoca una reacción de escepticismo, a pesar de que durante esta década se han realizado múltiples reportes oficiales, investigaciones del Congreso de Estados Unidos, reportes del Instituto Nacional de Estándares y Tecnología, así como de la Comisión del 11 de septiembre y ninguno de ellos ha encontrado pruebas que confirmen alguna de las muchas teorías de la conspiración que abundan en la red, todavía hoy el reflejo primero es el de mencionar que hay algo oculto, que no se sabe la verdad. A diez años, el recelo es una constante, es más fácil (y atractivo) señalar que la verdad está allá afuera, que argumentar.

No importa que, hasta el momento, como indicó Steve Evans, corresponsal de la BBC en el programa Have your say “Hay una completa, obvia, simple y racional explicación para lo que ocurrió el 11-S. Esto es que 19 personas con motivaciones fundamentalistas islámicas secuestraron los aviones para estrellarlos en las Torres Gemelas y el Pentágono”.

Gran Hermano

Un dato más, también de la BBC: Clear Channel Communications, una organización que maneja más de mil 170 estaciones de radio en Estados Unidos, compiló una lista de 165 canciones con “letras cuestionables”, las cuales recomendaba no hacer sonar en el corto plazo. Entre ellas Highway to Hell de AC/DC.

¿Cuántas otras restricciones se tienen hoy en día?, ¿cuánto hemos aprendido a etiquetar como “cuestionable”? Diez años han bastado para acostumbrarnos a comprender, incluso fomentar, las prohibiciones, a condicionar las libertades y garantías ciudadanas, no sólo en territorio estadounidense, en esta materia, no hay fronteras físicas que valgan.

Ese es el signo de este Siglo XXI, su partida de nacimiento la USA Patriot Act, ley “patriótica” que en aras de combatir el terrorismo amplió la capacidad del Estado norteamericano y sus agencias, les otorgó mayores poderes de vigilancia y promulgó nuevos delitos. La respuesta internacional fue endurecer las leyes antiterroristas.

Una década conviviendo y alimentando al Gran Hermano en aras de la seguridad. El Siglo XXI nació con los ojos atónitos y fijos en una pantalla, mirando el vuelo 175 de United Airlines acercarse la torre sur del World Trade Center, mientras alguien grita: Oh my God, oh my God, oh my God!

Un milenio que pudo tener como punto de partida la atención decidida en el desarrollo tecnológico tiene en cambio ojos que da pánico soñar, los ojos de Los hombres huecos de T.S. Eliot (en traducción de Jaime Augusto Shelley):

Ojos que no me atrevo a mirar en sueños

En el reino del sueño de la muerte

Allí no aparecen:

Allí, los ojos son

Rayos de luz sobre una columna rota

Allí, es un árbol que se agita

Y voces

En el viento cantando

Más distantes y más solemnes

Que una estrella que se apaga.


Y la injerencia del Estado en la intimidad de los ciudadanos es cada vez mayor.

Diez años ha... si de algo sirven las conmemoraciones, que no permitan el olvido, pero sobre todo que nos acostumbremos a la intrusión del Gran Hermano.

septiembre 06, 2011

Tony Soprano en el gabinete de lectura

Tony Soprano en el gabinete de lectura

Cuando uno dice “recuerdo perfectamente” miente, toda evocación se funda en una mentira con la que se va adornando un recuerdo para hacerlo útil, con la ficción se le envuelve con una capa que lo hace eficaz, se logra que sirva, al grado que se pueda usar para fundar una identidad. Así que comenzaré mintiendo para bordear el Caldo de buitre de José Jaime Ruiz.

En el poema dramático Los Reyes, de Julio Cortázar hay una escena bellísima, la recuerdo perfectamente: el Minotauro se inclina ante Teseo y se ofrece a la espada del salvador de Ariadna, sacrifica la testa porque ha comprobado que el otro no puede ser más que un joven y estúpido héroe, sólo eso. A esa terquedad se rinde el monstruo y permite que se cumpla el destino que ha de regresar a Ariadna de la mano de Teseo, aunque eso no fuera lo que ella quisiera. Cuando recuerdo esa obra de Cortázar, me da por pensar en todo lo que Ariadna deja atrás, los cuadernos del Minotauro, por ejemplo, los folios donde el monstruo escribía los poemas que recitaba a las vírgenes que le sacrificaban. Este libro de José Jaime es eso: la bitácora de un monstruo, en el encuentro la misma actitud cínica, soberbia, desencantada del Minotauro de Cortázar, que a pesar de saber que el destino de Ariadna será ser abandonada en Naxos, que él no merecería morir así, al momento de enfrentar a Teseo, la experiencia le hace inclinar la cabeza e inmolarse.

Caldo de buitre, esta bitácora del monstruo, va del aforismo al axioma, en sus páginas salta juguetón Perogrullo entre breves y máximas, va de la sentencia al adagio, sin olvidar por supuesto el verso poderoso y el poema, esos son los territorios que ofrecen estas páginas.

Digo que es la bitácora de un monstruo no sólo por relacionarla con la versión cortazariana del minotauro, también por su condición híbrida. Para definir lo que consiguió José Jaime es más sencillo partir de la negación, Caldo de buitre no es un poemario, aunque presente poemas o trazos para uno:

Y bajo el sol de su nombre endemoniado

De nuevo el sueño

como termina uno de los incluidos en el libro segundo; no es tampoco un libro de varia ficción, aunque contenga varias que se acercan al sentido del humor y sarcasmo de Arreola, a pesar de que en más de una ocasión apueste a generar una explicación del mundo, ese mito fundacional con que algunos escritores justifican su vocación:

En el principio fue el Verbo, cierto y aquí el Verbo, la palabra inútil, tiene los ojos desorbitados

se nos dice en la historia del Hombre Marlboro del libro cuarto, y así podría ir enumerando todo lo que no es mostrando que lo contiene, pero no acaba de definirlo; una más, sólo por no dejar, no es un libro de entrevistas, aunque en sus páginas se pueda leer “25 instantáneas de José Jaime Ruiz o que se quede el infinito sin estrellas”, una conversación con Héctor Alvarado, ping pong donde el intercambio brinda la oportunidad para que el autor se muestre no sólo irreverente sino encantadoramente sangrón, soberbio:

-¿Crees en las maravillas del erotismo?

Soy un oficiante de la Orden de Caballeros de Bataille

O bien:

-¿Qué te escandaliza?

La decencia como ineptitud

no concluye la entrevista, se diluye, no hay final preciso en que se marque un línea que permita hacer la diferencia entre un texto y otro, todo es discurrir, y tanto estímulo se agradece.

En una de las páginas de El gabinete de un aficionado de Georges Perec encuentro una línea que enriquece mi concepción de la bitácora de un monstruo, escribe Perec: “un proceso de incorporación, de un acaparamiento: al mismo tiempo proyección hacia el Otro, y Robo, en el sentido prometeico del término.”

Esta es una característica de Caldo de buitre, la capacidad del autor de apropiarse de todo, la mirada que abarca.

En algunas reseñas se ha subrayado que en este libro conviven las lecturas del poeta, y sí, ahí están Borges, Lispector, Goethe, Montaigne, Heráclito, Paz… sería sencillo hacer una lista de grandes nombres, es posible recorrer las lecturas que invaden la cotidianidad del poeta, a veces con la extraña sensación de que la búsqueda en esos libros es un deseo de confirmación, más que un búsqueda de respuestas; al final quedaría la sensación de que Caldo de buitre es entretenido, inteligente y divertido (primordialmente esas tres cosas) por que anda en hombros de gigantes, con esa fórmula es difícil errarle, y se dejaría a un lado la capacidad de José Jaime para lograr el cruce de referencias culturales de todos los ámbitos y niveles, combinarlos sin distinguir su origen:

Con un tango en mis ojos

Alcé mi copa y brindé por ella

Otra

En efecto, me estoy Proustituyendo

Aunque no viene al caso, quizá por eso mismo, para rendir tributo al espíritu que caracteriza los once caóticos libros en que se divide en libro, me permito el entusiasmo de compartir otras breves:

La rutina salvaje del aburrimiento.

Ella en quien piensas es la que mejor te ha odiado, porque te ha odiado con ternura.

Nunca te prepares para el futuro… prepárate para el pasado.

Sí, la Tierra está enferma, orante, está enferma de ti.

Que mi entusiasmo citador no los engañe y se vea en Caldo de buitre un manual de superación o un hibrido (otra vez esa palabra) que se presenta así para ofrecen un texto de autoayuda, no lo es y pocas cosas estarían más alejadas de esa intención. Este libro se mueve en un ámbito antagónico al del resumen, al de la síntesis que digiere para facilitar, por el contrario, lo que José Jaime consigue es concentrar para estimular, provocar:

La pornografía no nos libera del sexo, nos libera de la cacería.

¿cómo no iniciar esa conversación después de tal declaración?

Paréntesis

No conozco a José Jaime, mi incipiente stalker apenas me ha permitido un par de fotos de su Facebook, tampoco he leído La cicatriz del naipe, el poemario con que obtuvo el Premio Nacional de Poesía Ramón López Velarde en el 2006 (obra que él mismo censuraría), jamás he cruzado una palabra con él, por lo que la única referencia que tengo de este poeta es lo que ha escrito en Caldo de buitre y cada vez que lo pienso, junto con la banda sonora que acompaña ese pensamiento aparece la secuencia inicial de la serie The Sopranos: el ruido de la aguja sobre un disco de vinil, la voz susurra, amenaza, que ahora sí nos llevará abajo, al límite, deep down y comienza la canción: te levantaste esta mañana, tienes una pistola, tu mami siempre dijo que tú eras el elegido. Tony Soprano maneja en su territorio, hacia su territorio, prende un habano, eres uno en un millón, fuma indolente, dueño del mundo… Eso es también Caldo de buitre, el wise guy con ataques de ansiedad, el estratega que despacha en la calle, asesina a quienes lo traicionan y se conmueve ante la muerte de un caballo, el astuto que tortura con el show de Dean Martin a todo volumen mientras mira el History Channel.

Ahora conozco a José Jaime, evidentemente, no es Tony, pero su Caldo de buitre sí que lo es, este libro se corresponde en actitud con el protagonista de la serie.

Fin del paréntesis

Ya hacia el final. La primera vez que comenté este libro, me dijeron después de hojearlo: mta, otro libro de esos. Imagino que refiriéndose al tendajón mixto que lo conforma, donde todo cabe y nada es desechado.

La primera vez que dije algo sobre Caldo de buitre fue esa ocasión: lo estoy disfrutando mucho, es un libro endemoniadamente astuto, a lo largo de la oncena de capítulos que lo conforman, sí, hay altibajos, a veces las voces no logran integrarse de la mejor manera y se le notan las costuras y no todo en estas páginas de caos llega a cohesionarse del todo y, sin embargo, y este pero es importantísimo: en realidad no importa, lo realmente relevante es el viaje alrededor de la biblioteca de José Jaime.

Si bien a veces el Tony Soprano que es Caldo de buitre me desespera, me inquieta, me incomoda, el viaje es atractivo, algunas veces la insistencia en la cita culterana te hace sentir como el perrito que salta alrededor de Spike queriendo ser su amigo, pero la más de las veces, mientras subimos el volumen al estéreo y nuestras mamis dicen que sí, que somos los elegidos, disfrutamos una conversación inteligentísima, como estar en el gabinete de un lector voraz pero con la capacidad de meter el pie al acelerador.



Texto leído en la presentación de Caldo de Buitre

Casa Terán

Martes 23, agosto 2011

Fotografías de Gerardo González @ La Jornada Aguascalientes

septiembre 05, 2011

Veo a Satán caer como el relámpago

Perdón por intolerarlos

Veo a Satán caer como el relámpago

El Diablo como una entidad detentora de todo mal, ajena al hombre, culpable de toda perversidad, capaz de posesionarse de un cuerpo para abusar de él, convertirlo en el vehículo ideal para la realización de los actos más bajos y ruines es una idea muy atractiva para la creación, con ese personaje se pueden generar entretenidas historias, complejas y bellas como El paraíso perdido de John Milton o Fausto de Goethe, hasta versiones cinematográficas que apenas merecen pagar el costo de las palomitas. Helel ben Shahar, el arcángel preferido de Dios y la historia de su caída, constituye la fantástica semilla de la que se puede partir para encarnar al mal.

Lucifer o Satanás, en la vida real, esa idea de un ente externo a la voluntad del hombre, que se apropia del individuo, lo hace caer en la depravación y cometer las peores ruindades, es una idea peligrosa, establece que el mal es ajeno al hombre, simplifica el proceder de los individuos al justificar las conductas con la posesión: no fui yo, el demonio se apoderó de mí.

Una de las principales manifestaciones de la posesión, de acuerdo a los textos religiosos, es la pérdida de la memoria, cambios drásticos de la personalidad de las que después no se tiene recuerdo alguno. El poseído está desplazado de sí y su lugar ha sido tomado por uno o muchos agentes del mal (Lucas, 8:30: Jesús le preguntó: “¿Cuál es tu nombre?” Y él le dijo: “Legión”. Porque eran muchos los demonios que habían entrado en él.).

Entender el México de hoy, intentar asir la realidad a una estructura que permita explicar lo que sucede en el país merece la exploración de todas las vías, incluso las más disparatadas, pues sólo el intento por comprender al otro permitirá emprender los ajustes necesarios para una convencía pacífica, ordenada, justa; esa es la razón por la que he llegado al relato fantástico del origen del mal, en busca de las herramientas que me permitan comprender cómo alguien, quien sea, es capaz de actos tan atroces como el asesinato.

He observado por demasiado tiempo la mirada de los responsables del ataque al Casino Royale en Monterrey, he observado su mirada en busca de una señal de posesión, entiendo que es en los ojos donde se puede descubrir una presencia ajena, para así discernir cómo es que, al final, todo queda en “Queríamos asustar, pero se nos pasó la mano” y los cinco primeros detenidos por el acto de terror se quedan tan campantes, como si eso lo justificara todo. He observado por demasiado tiempo la mirada de los responsables y no encuentro rastros de posesión, sólo estupidez.

Descartada la posesión me he quedado sin pistas para comprender su conducta. Tampoco me ha sido posible encontrar en sus ojos lo que algunos achacan como origen de la maldad: la falta de oportunidades, la pobreza, el futuro incierto… no me da esa observación para culpar al sistema por la imbecilidad con que manifiesta su enojo o establece su poderío un hombre de 20 años tirando gasolina en la entrada de un lugar para prenderle fuego, sin considerar las consecuencias, aunque fueran mínimas, sin detenerse a pensar que al menos una persona podría morir.

Descartada esa última salida, la del relato fantástico, ya no sé qué hacer para comprender al otro, no como ayudarme para ayudarle. Lo único que me queda es agarrarme fuerte a la voluntad de no ser como ellos y por eso no justifico la venganza, me rehúso a considerar una justicia retributiva, no podría vivir conmigo exigiendo la ley del Talión.

Sé que Satanás no existe, pero sí sus manifestaciones, todas ellas resultado de la voluntad humana, como el orgullo. De hecho, de acuerdo a Isaías, en el tercer día de la Creación, el hijo de la Aurora se paseaba por el Edén hasta que el engreimiento le hizo perder la cabeza. “Subiré por encima de las nubes y las estrellas –dijo– e instalaré mi trono en Safón, el monte de la asamblea, y así seré igual a Dios”. Esa ambición fue castigada, el arcángel brilló como el relámpago al caer y quedó reducido a cenizas, su espíritu revolotea en la oscuridad profunda del abismo.

Ese brillo de relámpago, la expresión maligna sí la he visto en la mirada de otros, en la de los cómplices que con su actitud permiten y fomentan que actos de terror como los recientes asesinatos se cometan, veo ese fulgor de maldad en la ambición de la clase política. Me permito aclarar, un amigo me llama la atención porque a últimas fechas, invariablemente, encuentro culpables en esa etiqueta genérica que es “clase política” y me señala que así es fácil repartir culpas, sin señalar específicamente quiénes, sin poner nombres. He de acudir de nueva cuenta al recurso, escribo “clase política” para evitar la torpeza de establecer que aquellos en quienes he visto ese brillo de orgullo y ambición deban ser procesados por un delito que no cometieron, intento evitar ser mal interpretado, subrayar la idea de su complicidad en una maquinaria enorme que funciona gracias a la corrupción y la impunidad.

Son cómplices quienes ocultos en las siglas de un partido buscan sólo su provecho personal; quienes abusan de la necesidad del otro para acarrearlo y mostrar que cuentan con seguidores que apoyan sus demandas; quien se acomoda en un puesto para satisfacer sus necesidades a cuenta del erario sin que le cruce la idea de que tiene que servir para cobrar; el declarante sumiso que se agrupa en torno a una figura sin importar lo que apoye porque sabe que será recompensado; esa “clase política” es a la que me refiero, desde el legislador hasta el gobernante, desde el miembro insigne del partido en el poder hasta la representante popular que se presume como parte de la regeneración nacional, tanto que alzan el puño izquierdo en la plaza y cobran con la mano derecha en la ventanilla gubernamental.

Sé que Satán no existe, no al menos como esa idea fantástica del ente que se posesiona de un cuerpo. La realidad que sus manifestaciones sí, que como el rayo, con el mismo fulgor destructor, el orgullo y la ambición se han posesionado de nuestra clase política y la hace cómplice de la inseguridad y desigualdad que vive el país, en que vivimos todos. Para lo que ya no me alcanza es para comprender las razones, lamentablemente, sólo me queda la esperanza, esa esclava del vencido, de que uno puede cambiar las cosas, me deseo tiempo para encontrar la forma de hacerlo.

Publicado en La Jornada Aguascalientes (05/09/2011)

Puede interesarte

Related Posts with Thumbnails