
Perdón por intolerarlos
Declaración de guerra
¿En qué año estamos?, por las formas de los políticos pareciera que todavía en el siglo pasado, cuando en el país había un solo partido al que se le debía pleitesía absoluta. Una muestra fue la visita de Lorena Martínez, alcaldesa de Aguascalientes, quien el fin de semana acudió a la sede del PRI a entregar las cuotas de los servidores públicos municipales. Quien en campaña se vendió como “una nueva política” muestra su liderazgo sobre las huestes priístas a la vieja usanza: lleva un cheque para reafirmar su militancia y la de sus principales colaboradores, “que son parte del personal de confianza de la administración municipal” explica el boletín del PRI.
Dijo Lorena Martínez: “en esta ocasión estamos entregando cerca de 320 mil pesos que corresponden a las cuotas de los servidores públicos de los dos meses anteriores, son prácticamente la aportación de, creo que son como 70 funcionarios públicos de mandos de confianza y, por supuesto, le hemos ofrecido al presidente del partido que seguiremos haciendo la invitación, reiterando a todos aquellos servidores públicos que se mantengan actualizados y cumpliendo con las cuotas de su partido”. El dinero corresponde a dos meses y para que nadie se ponga suspicaz, aclaró que a nadie se le obliga y se paga de acuerdo a lo que marcan los estatutos del partido. ¿Qué es lo que está mal?, en la superficie pareciera que nada, pero apenas comienza uno a preguntarse, todas las respuestas señalan que hemos regresado en el tiempo. Ahora resulta que a la alcaldesa le corresponde el papel de recolectora de cuotas, ¿en qué momento lo hizo?, ¿durante sus horas de trabajo?, ¿pasó de oficina en oficina o sus adherentes depositaron el dinero en una urna?, ¿se les descontó vía nómina usando los recursos de la administración municipal?, ¿es indispensable la foto de entrega del cheque?, ¿eso hace una “nueva política” reverenciar las prácticas añejas ligadas al corporativismo?
En la fiesta tricolor con que los priístas quieren pintar Aguascalientes (Todos somos PRI festejan los espectaculares), el cuidado de las formas no es una preocupación.
Estamos de regreso a la época del partido único, no sólo por la mediocridad de las manifestaciones de militancia, pero la oposición apenas de acaba de dar cuenta.
Ese mismo sábado, por la noche, quien fuera candidato del PAN a gobernador en las elecciones pasadas fue detenido. A Martín Orozco Sandoval se le sigue un proceso judicial por tráfico de influencias y de uso indebido del ejercicio público desde finales del 2009, por haber adquirido un terreno propiedad del ayuntamiento cuando todavía era alcalde de la capital a través de una triangulación con particulares.
El panismo local convocó a una conferencia de prensa a las diez de la noche. Las declaraciones, de nuevo las formas, basaron su estrategia en calificar de “regresión” el que hayan detenido a su ex candidato.
El dirigente estatal, un indignadísimo Jorge López caracterizó la detención como un acto “al viejo estilo de la guerra sucia que vivimos en los setentas en nuestro país”. Sí, así de desmesurado. Es evidente que tenía que manifestar su enojo, pero compararlo con la creación de brigadas blancas, grupos paramilitares, las desapariciones forzosas, la tortura y el asesinato con toda la violencia de que el Estado es capaz, pareciera fuera de lugar.
Sin embargo, una vez establecido el tono, el resto de los panistas vociferantes siguió el juego. Así lo hizo el senador Felipe González, quien no se ha destacado por su defensa de los derechos humanos, pero al momento en que le tocan a uno de los suyos, responde con toda una fiereza digna de mejores causas. De hecho, parece que se da cuenta, pues para contextualizar puso sobre la mesa el hallazgo de los cuerpos de tres ejecutados en Cañada Grande de Cotorinas.
Los cuerpos fueron hallados en el lugar donde fueron ejecutados. Tres personas de entre 30 y 35 años que se suman al saldo anónimo de la violencia en Aguascalientes, que no tienen nombre, sobre los que no va a pasar nada, pero que le sirven al senador González como apoyo para saltar en defensa de Martín Orozco. Dijo el panista: ““está regresión que se está viendo en este momento en el estado de Aguascalientes, no siga adelante, hoy se da a un distinguido miembro del Partido Acción Nacional, ¿mañana a quién?, hoy hay tres ejecutado en Cotorinas, no va a pasar nada, ya van 50 o más, no va a pasar nada porque no está hecha para eso la Procuraduría del Estado de Aguascalientes, está hecha para reprimir políticamente los derechos de las y los ciudadanos de Aguascalientes”, enseguida se quejó de que en el penal donde estaba Orozco no atendían al visitador de la CNDH, “los guardias o sicarios que están allá adentro, no se arriman a la reja a atender los reclamos de estas personas”, sí, el ex gobernador calificó de sicarios a los guardias, qué más da, había que defender al “distinguido miembro”, había que subir el tono a una declaración de guerra.
Así lo hizo Rubén Camarillo, también senador panista, quien volvió a mencionar a los tres ejecutados en las Cotorinas para enseguida lanzar la amenaza: “por eso le decimos claramente al gobernador Carlos Lozano, se metió con las personas equivocadas, y no me refiero al crimen organizado, se metió con el orgullo y la dignidad de los panistas”
La bravata de Camarillo, sin duda, le pega donde le duele al gobierno estatal. En un momento en que Carlos Lozano busca que la Federación entregue recursos, el senador amenaza con estropear las negociaciones con el gobierno federal, eso es lo que está diciendo el PAN. En la tensa relación de gobiernos de diferentes partidos, uno de los funcionarios que debe cumplir un papel de mediador, hace berrinche y advierte que ya no va a jugar. El PAN refuerza ese gesto con un comunicado en el que anuncia que “sus Funcionarios Públicos de Elección Popular rompen cualquier relación política e institucional de trabajo con el Gobernador del Estado mientras continúen vulnerados los derechos de nuestro ex candidato a gobernador Martin Orozco Sandoval y en tanto siga siendo un perseguido político en su propia tierra, así mismo (sic) responsabilizamos al Gobernador Lozano de cualquier agresión de la que pudiera ser objeto nuestro compañero”.
Está bien, que hagan lo que tienen que hacer, aunque… Eso no es para lo que los contratamos, los recursos que puedan llegar a Aguascalientes no son, no deberían ser, para Carlos Lozano, se supone que se destinan a infraestructura, educación, generación de empleo… No les importa a los panistas, y usufructuando en balde la representación popular que tienen, deciden hacer la guerra al gobierno estatal.
¿En qué año estamos? En un mismo día, tres ejecutados sin nombre, una alcaldesa que se va a tomar la foto entregando un cheque, un ex candidato a gobernador detenido y la ausencia mediática de las autoridades estatales. Todo lo que a la clase política le importa es su pequeña parcela de poder, la defensa de la camarilla, la proyección de un liderazgo basado en el dinero, no hay nueva política sino viejas mañas, lo demás… que se joda.
Fotografía de Gilberto Barrón
Publicado en La Jornada Aguascalientes (mayo30, 2011)









