abril 25, 2011

perdón por intolerarlos: feria de pueblo


Perdón por intoleralos

Feria de Pueblo

La Feria Nacional de San Marcos es la cantina más grande del mundo. No sé si es cierto, pero es la descripción que en más ocasiones he escuchado. Nunca falta el aguascalentense orgulloso que invita a visitar la ciudad en periodo ferial con el propósito de emborracharse. Al momento de extender la invitación se destaca que se puede caminar por un área enorme con un vaso de cerveza de un litro sin que nadie te diga nada. No hay más, no recuerdo que alguien valorara la Feria por otras razones. Es una festividad con una duración excesiva, en que la regla es la violación de las leyes y el exceso, es una feria de pueblo, eso y nada más.

No faltará quien me acuse de aguafiestas, de no compartir el ánimo festivo que inunda las calles durante esas semanas. Imbuido del orgullo enano por la patria chica, saltará el defensor que confunde el cariño al terruño con la defensa de la Feria para escupir las razones por las que es indispensable mantener la tradición de la “verbena abrileña”, pero al momento de pedirle razones no encontrará otra que la posibilidad del festejo desmedido. Es fácil desarmarlo, ¿cuál es la tradición que se defiende?, ¿las peleas de gallos?, ¿el casino?, ¿seguir a la tambora?, ¿las corridas de toros?, ¿los juegos mecánicos?, ¿los espectáculos del palenque?

En una ciudad moderna, nos guste o no, todo eso se puede tener, la oferta de esparcimiento no sería el motivo para sentirse orgulloso de la Feria, porque todo eso se puede tener en cualquier otra fecha, no se requiere cerrar calles, cambiar la circulación de otras, habilitar espacios a cuenta del erario y destinar recursos especiales para que la población pueda asistir a un concierto, o distraerse o… ¿Cuál es la tradición de la Feria?, ¿los miles de puestos con garnachas, ropa de contrabando, cervezas de a litro, baratijas de plástico? Sí, eso y nada más. Lo mismo que cualquier feria de pueblo, sólo que a lo bestia.

Evidentemente, está mal que lo diga, a la Feria hay que defenderla, es el evento anual, se reciben millones de visitantes y es “la más importante de México”, insisten las autoridades en presumirla. No importa que al comparar su oferta con la de otras ferias similares lo que salga a relucir es lo ordinario de su programa. Ante lo evidente se activa el mecanismo de defensa aguascalentense por excelencia: se inflama el pecho y se grazna a todo pulmón: ¡Ay fiesta bonita!, que hasta el alma grita, con todas sus fuerzas, ¡viva Aguascalientesn!, que su feria es un primor. Y eso es todo, no hay más.

Sin embargo, entonar obnubilados la letra de Pelea de gallos lo que refleja es que como sociedad nos podrán seguir viendo la cara las autoridades, año tras año el Patronato de la Feria mostrará los bolsillos vacíos para decir que salió perdiendo, que no se obtuvo ninguna ganancia, una y otra vez los gobiernos estatales mostrarán su ineptitud para proveer de opciones de esparcimiento a sus gobernados, ¿para qué pensar si basta arrojar unas tamboras, cumbiamberos, conciertos gratis y litros de cerveza para tranquilizar a la plebe, a los nacos?

En eso nos transforma la Feria en Aguascalientes, a una masa de nacos a los que se puede tener tranquilos con la dádiva del circo. Claro, no lo van a decir así, este gobierno ha elegido inventarse a un villano que se robó la “feria tradicional” y la convirtió en algo elitista, para unos cuantos, así que hoy, la tarea del gobierno de Carlos Lozano de la Torre es concebirse como un héroe que regresa la festividad al populacho, dijo el gobernador durante la ceremonia de coronación: “nuestra gente será el principal invitado y animador de esta gran fiesta de flores, color, música, baile y sabor, porque sin ustedes, sin la grata presencia de las familias de Aguascalientes y de sus visitantes, la Feria perdería su sentido y su razón de ser, por eso la Feria vuelve a ser de todos”. ¿Eso qué significa? En el fondo lo que desean vender es que el gobierno anterior le había robado su esencia popular al festejo y la transformó en otra cosa. ¿De veras?, ahora resulta que Luis Armando Reynoso Femat tenía buen gusto.

Recuerdo una anécdota del sexenio anterior, después de mucho tiempo Reynoso Femat quiso asistir a un concierto de la Orquesta Sinfónica de Aguascalientes, extrañado su personal se preguntaba la razón, cuál el motivo de ese interés súbito. Finalmente se canceló la asistencia al concierto cuando le aclararon al entonces gobernador que el programa de la orquesta consistía en piezas de Johann Sebastian Bach, no de Joan Sebastian. Así que esta administración puede acusar de muchas cosas a la anterior (no lo hará, son cómplices), pero de buen gusto, no.

Esta administración puede repetir mil veces la mentira de que ahora es una fiesta popular, pero lo que el programa de actividades de la Feria refleja es sólo la idea obtusa que sobre sus gobernados tiene el PRI que regresó al poder. No es una idea de cultura y esparcimiento, no llega a tanto, es la vieja apuesta al circo, la de los conciertos populacheros, la del corporativismo, la del rompimiento de la ley con el pretexto de la fiesta.

Somos para el gobierno una masa de nacos que puede ser entretenida con el relumbrón de una ceremonia de coronación, esa es la “tradición” que presume esta administración, una fiesta de barrio, un grupo de muchachas bonitas que se supone que representan los valores de la mujer pero a la que no dejan tomar el micrófono porque no vaya a ser que diga alguna tontería, una serie de discursos en que se vende la ciudad como una baratija: vengan y beban toda la cerveza que puedan al aire libre y después orinen en las esquinas, un declamador ripioso que lo mejor que tiene en su repertorio es decir que en las noches de abril se le roba a las mujeres “besos de chocolate y estrellas”.

En esta ocasión la Feria durará tres semanas, ¿por qué?, quién sabe, el gobernador anterior decidió que cuatro por sus puras pistolas, el gobierno actual, también nomás porque puede la dejó en tres. Siguen tres semanas de jolgorio, con la entidad amarrada a la fiesta, de una pausa en todas las actividades porque lo importante está ocurriendo en la plaza. Cualquiera que cuestione la festividad es un descastado, un gruñón que no entiende de la necesidad del ocio, que está en contra de la celebración familiar, porque esa es otra, hoy se supone que la Feria vuelve a ser un festejo para todos los miembros de una familia, desde los viejos hasta los más pequeños, no importa que al mismo tiempo se preparen escuadrones de jóvenes voluntarios para “valorizar” a los festejantes. Esa es la única tradición que perdura, la de un doble discurso, por un lado, la entrega de permisos para vender bebidas alcohólicas y la permisividad en el área ferial, por el otro, el reconocimiento de que en Aguascalientes es cada vez menor la edad de los consumidores de alcohol, al grado de ser problema.

En la primera noche oficial de Feria, sobre una de las avenidas principales de esta ciudad, un grupo de jóvenes se aventaban botellas de cerveza, nada de peligro, uno debe suponer, estaban jugando, no importaba que fueran las tres de la mañana, que se pudieran lastimar, que el juego pudiera derivar en pelea, al menos esa era la actitud del patrullero que no se inmutó un solo momento. Total, es tiempo de Feria, nadie piensa en la resaca cuando se está emborrachando.

Publicado en La Jornada Aguascalientes, abril 25, 2010



abril 24, 2011

guardagujas 24


Hoy, con la edición de La Jornada Aguascalientes, aparece el número 24 de guardagujas


juegos malabares*luis cortés
instrucciones para soplar burbujas*édgar omar avilés
la inmortalidad accidental*omar delgado
y las columnas
la habitación de humo*agustín fest
diario postapocalíptico*alejandro espinoza
la fotografía de portada es de jesús ricardo flores márquez



Puedes leerlo en issuu aquí

abril 18, 2011

perdon por intolerarlos: tú la traes

Perdón por intolerarlos

Tú la traes

Roña, encantados, tú la traes, dieciocho ayuda… son algunas de las variantes de un juego de persecución que todos han jugado en la infancia y que básicamente consiste en no dejarse alcanzar por un perseguidor, evitar a toda costa ser tocado. No requiere más que la disposición del grupo al juego, por su simplicidad es fácil la manera más sencilla de pasar el tiempo del recreo.

Roger Callois en Los juegos y los hombres propone la clasificación de los juegos en cuatro categorías generales: competencia (agon), azar (alea), simulacro (mimicry) y vértigo (ilinx), el “tú la traes” pertenece a la primera, es un juego de competencia, un enfrentamiento en el que se crea, artificialmente, la igualdad de oportunidades y cuya finalidad es dejar constancia de la excelencia alcanzada en un determinado terreno, reivindica ante todo el mérito personal. A pesar de estar en esta categoría, el “tú la traes” se distingue porque no hay un ganador, sólo hay un perdedor, quien se queda con la roña al final del juego. Además, es también una actividad que aspira al infinito, es decir, nada en sus reglas le impone un final, una vez que arranca el juego podría durar para siempre, es un factor externo el que determina cuándo se detiene, por ejemplo, que termine el recreo.

Sin duda, es divertido jugar “tú la traes”, terrible cuando esa actividad se traslada al discurso político, cuando ante la incapacidad de brindar seguridad a los ciudadanos, los gobernantes deciden deslindarse de sus responsabilidades echando la papá caliente al otro. Los presidentes municipales se escudan en el pretexto de que no les corresponde actuar ante cierto tipo de delitos, los gobernadores señalan hacia el gobierno federal, alcaldes y mandatarios estatales no dejan pasar la oportunidad para pedir más dinero a la federación, en el final de la cadena, el presidente echa al ejército por delante, subrayando que esa organización no está preparada para eso, los muertos siguen y siguen y siguen, los ciudadanos salen a la calle a manifestarse con impotencia, entre los organizadores nunca falta el mariguanito que se indigna, el consumidor de drogas que no logra (y no le importa) establecer la relación entre su adicción y lo que pasa en el país, y así va el perseguidor, se la pasa a los gobiernos, que salen a declarar que no es el ámbito de su competencia… mientras más y más cuerpos comienzan a pudrirse en fosas y lotes baldíos, mientras en una calle, hoy cualquier calla, la esquina por la que se cruza todos los días, aparece una camioneta negra (siempre es una camioneta) y enseguida los sicarios (ya todo asesino es un sicario) y una bestia ruge… Comienza de nuevo el círculo de perseguidores, de la papa caliente.

Ahora ha tocado el turno de aventar la papa a la presidencia de la República, en un discurso vergonzante, Felipe Calderón, durante la tome de protesta del consejo directivo de la Cámara Nacional de la CANACAR, toma el grito de “Ya basta” que se le ha espetado a su gobierno desde todos los puntos del país, lo hace suyo y alecciona, que no se olvide que “la violencia es originada por la acción de la delincuencia y por la barbarie a la que ha llegado la delincuencia”.

Enfurecido, Calderón urge a los gobiernos estatales y municipales, a que también actúen, reclama “No es posible que en muchos lugares la policía no sólo no cumpla su responsabilidad, sino que incluso trabaje en favor de los delincuentes”.

Pero lo más grave del discurso son las generalizaciones, al asumirse como parte de las víctimas, el gobierno usa la táctica deplorable de responder a lo que no se preguntó, se inventa un argumento (inventado) y plantea lo erróneo del mismo para demostrar que la acción gubernamental es la correcto, indica que “La solución no es volver a cerrar los ojos a la realidad del crimen, como si éste no existiera. La solución tampoco es dejar hacer o dejar pasar; o pretender que si no actuamos contra la delincuencia, como algunos sugieren, la violencia desaparecerá. Pretender que si no actuamos contra los criminales, éstos simple y sencillamente un buen día se van a empezar a portar bien y van a respetar a los ciudadanos. Eso no ocurre. No está ocurriendo en México. Asesinan a mansalva y sin razón, y sin escrúpulo. Y esa violencia no sólo puede, debe ser detenida por la acción del Estado, porque para eso está el Estado”.

¿A quién está escuchando la presidencia?, ¿a quién le está respondiendo? Una cosa es el grito desesperado de quien es afectado por la violencia y puede pedir en su impotencia que se negocie con la delincuencia y otra muy diferente, la discusión seria de la estrategia para combatir a quienes violan la ley. Pero el de la presidencia no es un discurso serio, no cuando se arropa en la bandera de quienes le han estado reclamando su falta de acción y hace responsable a la sociedad, es fácil para Calderón sumarse: “estoy de acuerdo que debemos decir: Ya basta. Ya basta a los criminales. Ya basta a los enemigos de México”.

Y una vez fuera los matices, radicalizada la visión del mundo entre buenos y malos, estallar: “Debemos decir también: Ya basta, a quienes optan por la inacción, por a la apatía o por la indolencia. Debemos decir: Ya basta, a las autoridades y políticos que se escudan en un doble discurso y no cumplen su labor. Debemos decir: Ya basta, a quienes pretenden aprovechar el dolor de las víctimas para alimentar sus intereses, de cualquier índole, o a quienes quieren ver a México dividido y, por ello, no descansan, sembrando el encono, el miedo, la duda o el odio entre los mexicanos”.

Parece mentira que a estas alturas, se tengan que recordar definiciones básicas de lo que es el Estado, en un territorio, la comunidad organizada que a través de un orden jurídico servido por un cuerpo de funcionarios, al que define y garantiza un poder jurídico, autónomo y centralizado, tiene la responsabilidad de buscar el bien común. ¿Basta de autoridades y políticos que se escudan en un doble discurso y no cumplen su labor?, por supuesto, ¿dicho desde la presidencia?, no hay indignación que justifique el salto de Felipe Calderón, su discurso es una señal de rendición: señores, hemos capitulado de nuestra responsabilidad, nos pasamos de su lado, yo también quiero gritar de impotencia.

Sí, todos somos responsables, como en el juego de “tú la traes”, pero a diferencia de esa dinámica, hay quienes tienen una responsabilidad que cumplir, quienes fueron elegidos para hacer valer la ley y no pueden, y no deben, valerse de la artimaña de vestirse de cólera para culpar a otros.



Publicado en La Jornada Aguascalientes (abril 18, 2010)

abril 17, 2011

Río negro. Juan Perro











Más en el canal de Juan Perro en YouTube: http://www.youtube.com/user/juanperrovideos


Río Negro, su producción más reciente, en La Huella Sonora

abril 11, 2011

perdón por intolerarlos: los traidores

Perdón por intolerarlos

Los traidores

Cuando murió mi padre me hicieron demasiadas veces la misma pregunta: ¿y tú no vas a llorar?, estuve tentado a escribir que cientos de veces, así lo recuerdo, gente que se acercaba, me palmeaba la espalda, apretaba demasiado las manos o me abrazaba con todo el cuerpo, uno de esos gestos inútiles para reconfortar cuando se ha muerto alguien de tu familia, me miraban y tras el desconcierto inicial, sobre todo los que no me conocían, me cuestionaban por la falta de lágrimas. Las primeras veces intenté contestar, esgrimir cualquier explicación, hasta que me di cuenta que me estaban obligando a justificarme por algo que no requiere excusa alguna.

En algún momento entendí que no les quedaba más remedio, son muy pocos los que saben cómo reaccionar ante un hecho que provoca una cesura de tal magnitud en la vida del otro, testigos del dolor, por empatía y la más de las veces por compromiso, se inclinan por la salida fácil, la que creen que muestra mayor afinidad.

Yo tampoco sé qué decir ante la muerte. Creo que casi todo está fuera de lugar. Pocos espectáculos me parecen tan desagradables como el de los asistentes a un velorio que se ponen a llorar más que los deudos o quien se acerca para susurrar a manera de disculpa: lo siento.

Pero ese soy yo y no tengo ningún derecho a imponerle mi visión a nadie, sin embargo, no puedo dejar de comentar la sensación de molestia que me provoca el uso de la muerte como bandera, la masa que se monta en un suceso trágico para realizar sus demandas políticas, pero sobre todo para lavar su conciencia en público y declarar satisfecha que puede dormir tranquila.

El miércoles pasado, en distintas ciudades del país, miles salieron a manifestarse en contra de la violencia en México, creo y ya lo había escrito, que es un movimiento de solidaridad y de buena fe, que la intención no es perversa, que a pesar de su ingenuidad hay momentos en que una demostración pública es indispensable, sobre todo cuando el discurso desde el gobierno se ha vuelto un repetir animal que anuncia que no estamos tan mal. La organización de múltiples marchas de la semana pasada sirvió para exhibir públicamente la incapacidad de respuesta y de solución de los distintos niveles de gobierno, algo que ya sabíamos, pero que no está de más recordar para demandar atención a los reclamos de la sociedad.

Lo terrible es que el despliegue solidario se transforme en competencia.

Una de las consecuencias de este clima de inseguridad es la polarización, ante la falta de explicaciones, pero sobre todo, ante la falta de argumentos, no falta quien tome una bandera para, vocinglero, dividir el mundo en blanco y negro, ellos y nosotros, los buenos y los malos, los fieles y los traidores. Hoy resulta que todos aquellos que no asistieron a las marchas del miércoles 6 (en el caso de Aguascalientes una “lectura pública”) son unos villanos pérfidos, desleales e indignos.

Del miércoles a la fecha he sido testigo de varios dedos que flamígeros acusan a otros porque no se solidarizan, porque no gritan que “están hasta la madre”, no quisieron o no pudieron ir a las marchas, se les exige que muestren su solidaridad.

En las redes sociales, donde las discusiones suelen tocar fondo de manera súbita y degradante, es más que evidente esta polarización. Intercambio de mensajes furiosos que descalifican y acusan: él no llora como todos, ella no cargó una manta, él no leyó un poema…

¿Importa?, no realmente, esos vociferadores no suelen más que mostrar su calaña durante un rato y se distraen rápidamente en busca de otra actividad que les limpie la conciencia. Sin embargo, dejan el daño de anular los matices, retrasan con su escándalo, llenan de basura los oídos y retardan el diálogo necesario para emprender otra acción. A fuerza de lloriquear su espanto anulan todo camino que no sea el suyo, invalidan la posibilidad de escuchar las preguntas del otro. Pintan una raya y el único lado que funciona es el suyo, el de los buenos.

Los que se atreven a preguntar, son tachados de traidores. Si alguien, yo mismo, se anima a decir que le parece una bajeza que en nombre de los asesinados se pergeñen “poesías”, traidor. Si alguien que cree en el gobierno de Felipe Calderón, los debe de haber, quisiera mostrar su solidaridad, no puede, traidor porque no se une a las mentadas de madre. Si alguien cuestiona qué tiene que ver el rechazo a la violencia con la promoción de un candidato a la presidencia, también traidor. Si no saltas, gritas, repites una consigna, traidor.

Es tal el vigor con que los santones y puros acusan a los malos que se olvida el motivo de la protesta. La pluralidad, el diálogo, la posibilidad de tener ideas distintas y un objetivo común se convierten en discurso, en el papel están y ahí se quedan, en la acción lo que importa es el show de la indignación, a ver quién pone la cara más triste, hace el gesto de hartazgo más furioso, mienta la madre con mayor volumen.

Enajenados por su propia voz, los buenos se apropian de las causas y les dan una dirección única, no importan las incoherencias que en nombre de la causa se realicen, nada se puede criticar. ¿A qué suena eso?, ¿en verdad vamos a repetir la historia, ahora en versión caricatura?, ¿conmigo o contra mí?, ¿no hay más ruta que la suya?

A fuerza de gritos proscriben la posibilidad de cuestionar, y si dejamos de preguntar, la respuesta que obtengamos no tendrá nada que ver con nuestras necesidades.

abril 10, 2011

guardagujas veintitrés


la mecánica cuántica y la teoría de la relatividad en juan jose arreola/omar nieto * agua de luceros/regina kalach atri * zoom/sofía ramírez * jamás seré ray bradbury/josé ricardo pérez ávila * la habitación de humo/agustín fest * déjame que te cuente/itzul de la rosa núñez * testamento/moisés ortega * fotografías/luis david canul suárez

Ya en línea el suplemento cultural de La Jornada Aguascalientes, en la edición impresa hoy domingo o en issuu

abril 09, 2011

Puerto Paralelo

Puerto Paralelo/Letras de África: francofonía subsahariana

Puerto Paralelo ( http://www.puertoparalelo.net/ ) es una revista electrónica que comienza a circular en la red con una invitación a descubrir autores que no han sido traducidos al español o que no son conocidos en el mundo hispanohablante. La iniciativa forma parte de las actividades de la asociación Le Porc-épique. Cada número estará dedicado ya sea a una lengua, una región geográfica o un tema, se estrena está revista con Letras de África: francofonía subsahariana.

El primer Puerto Paralelo incluye los fragmentos de novela: Filles de Mexico, de Sami Tchak / Las chicas de la ciudad de México (Trad.: Vania Rosas); La pièce d’or, de Ken Bugul / La pieza de oro (Trad.: Agustina Blanco); La phalène des collines, de Koulsy Lamko / La falena de las colinas (Trad.: Pablo H. Gázquez) y Canailles et charlatans, de Kangni Alem / Canallas y charlatanes (Trad.: Jorge Harmodio). Los relatos: Propos coupés-décalés d'un Nègre presque ordinaire, de Alain Mabanckou / Declaraciones cortadas y desplazadas de un Negro casi ordinario (Trad.: Adriana Ortega); Chewing-gum, de Abdourahman A. Waberi / Chicle (Trad.: Manuel Iñaki Leal). Así como un fragmento de la obra de teatro Brasserie, de Koffi Kwahulé / Cervecería (Trad.: David Rinaldesi); un fragmento del cuento largo Le sucre, de Alpha Mandé Diarra / Azúcar (Trad.: Kenya Bello); poemas de Véronique Tadjo (Trad.: Christian Anwandter); y los artículos: Herencia y subversión del teatro contemporáneo de África francófona, de Agathe Giraud; Los ecos de la participación. Música y danza maninka de África Occidental, de Alfonso Castellanos, y El cine africano, de Mane Cisneros Manrique. Así como un enlace al canal en YouTube de la revista para ver una entrevista con Ken Bugul, además de una muestra gráfica.

De acuerdo a la editorial, Puerto Paralelo eligió la África subsahariana a partir de los paralalelismos “entre nuestra cultura y la de los diferentes países de donde son originarios los autores que elegimos para nuestro primer número. Ambas regiones geográficas están sembradas de países jóvenes que celebran apenas pocas décadas de independencia (en África cinco, en América latina veinte, que son pocas para la carrera de la Historia), esta juventud se traduce en un ímpetu que empapa sus letras con colores, gestos, violencia, denuncia social y humor. La voluptuosidad de sus formas literarias difícilmente se encontrará en regiones menos cálidas y generosas. Existe, pues, entre nosotros una cercanía que terminó por convertirse en una especie de intimidad llena de confidencias y coincidencias que nos sorprenden y fascinan cada día más.”

perdón por intolerarlos: nombrar

Perdón por intolerarlos

Nombrar

Menos días aquí (http://menosdiasaqui.blogspot.com/) es un proyecto colectivo en el que se lleva la cuenta de las muertes por violencia en México. La coordinadora del blog, Alicia González, explica la tarea de los voluntarios que semanalmente aportan a la iniciativa como una forma de mantener vivos a nuestros muertos, escribe:

“Nuestra tarea es hacer lo que las autoridades no hacen, en el sentido más humano. Ponemos nombres, buscamos detalles. Ya no queremos que sigan siendo cuerpos. Queremos saber quiénes mueren, en qué condiciones, por qué razones. Queremos que la gente no pierda la sensibilidad humana”, contar para darles nombre y rostro, dejar de banalizar la muerte. Del 12 de septiembre del 2010 a la fecha, el conteo rebasa los 7 mil 300 muertos por violencia en el país.

Otro conteo indica que los muertos por la narco violencia son 36 mil, uno más que la cantidad rebasa los 40 mil. Con esos números y en solidaridad con el poeta Javier Sicilia por el asesinato de Juan Francisco Sicilia Ortega y seis personas más, el próximo miércoles, a las 17 horas, se ha convocado a una marcha en Cuernavaca, Morelos, del monumento de la Paloma de la Paz para llegar hasta el Palacio de Gobierno; en la ciudad de México, mismo día, misma hora, una marcha de la explanada del Palacio de Bellas Artes al Zócalo, se pide que lleven veladoras y flores para exigir justicia y paz; en Aguascalientes, en “apoyo a la marcha nacional ciudadana por la paz”, el mismo miércoles 6, se convoca a una “lectura libre” en el Café Bar La Mandrágora (Nieto 303, esq. Matamoros), a partir de las 19 horas.

En una carta publicada en el semanario Proceso, Javier Sicilia expone el motivo para participar en estas movilizaciones: “Si los ciudadanos no nos unimos a ella y la reproducimos constantemente en todas las ciudades, en todos los municipios o delegaciones del país, si no somos capaces de eso para obligarlos a ustedes, ‘señores’ políticos, a gobernar con justicia y dignidad, y a ustedes, ‘señores’ criminales, a retornar a sus códigos de honor y a limitar su salvajismo, la espiral de violencia que han generado nos llevará a un camino de horror sin retorno. Si ustedes, ‘señores’ políticos, no gobiernan bien y no toman en serio que vivimos un estado de emergencia nacional que requiere su unidad, y ustedes, ‘señores’ criminales, no limitan sus acciones, terminarán por triunfar y tener el poder, pero gobernarán o reinarán sobre un montón de osarios y de seres amedrentados y destruidos en su alma. Un sueño que ninguno de nosotros les envidia.”

A pesar del desencanto, creo que lo que expone Javier Sicilia, la movilización como una forma de crear una agenda que “unifique a la nación y cree un estado de gobernabilidad real” puede ser posible, quizá es lo único que nos queda, nombrar, como hace el blog Menos días aquí. Asistiré a la “lectura libre” (e invito a quienes lean estas líneas a hacerlo) que se realizará en Aguascalientes, a pesar de la frase con que cierra su convocatoria: “Tú y yo sabemos quiénes tienen la culpa y no les tenemos miedo”, a pesar de considerar fútil o al menos ineficaz para este propósito reunirse alrededor de una mesa de café, a pesar de sí tener miedo porque la violencia ha alcanzado a la gente que quiero y ha entrado a mi casa, a pesar de la seguridad de que la reunión no pasará de unos cuantos, los mismos de siempre, y estarán ausentes los obligados a tomar decisiones y poner en práctica los cambios necesarios para detener la violencia.

Hace unos días escribí acerca de la inutilidad de escribir una columna, hace poco, el director de esta casa editorial me comentó algo acerca de la inclusión de mis textos en la síntesis informativa que se le prepara diariamente a los diputados, si redacto estas líneas, si difundo la invitación a la “lectura libre” es con el ánimo desesperanzado de que el próximo miércoles no veré a quien en campaña se llenó la boca diciendo que trabajarían por un congreso (así, en minúsculas y sin H.) itinerante, a los legisladores que durante estos meses se han dedicado a nadar de muertito o a la descarada genuflexión ante el gobierno estatal.

El próximo miércoles estarán ausentes los presidentes municipales que se reúnen para declarar su disciplina con vistas a las elecciones del 2012, los alcaldes que sólo saben estirar la mano y quejarse de que no hay presupuesto que alcance. No estará tampoco ningún representante de la administración estatal, están ocupados alabando los avances que en materia de seguridad pública ha dejado el “mando único”.

Entonces habrá que ir para, al menos, no ser cómplice, poder mirar a la cara a nuestra clase política y exigirle. Cierto que no es necesario, no se requiere mostrar la lista de asistencia a una marcha o manifestación para reclamar soluciones, para demandar que salgan de la inercia y expongan sus propuestas, tomen en serio las ideas que los ciudadanos ya les han expuesto y hoy son letra muerta en un comunicado oficial.

Reitero, pareciera que lo único que nos queda es nombrar (tan poco y tanto a la vez). El próximo miércoles, asistiré no a la lectura, sino a una ofrenda, llevaré el nombre de Karla Paulina Álvarez Rodríguez, a quien no conocí, con la que jamás crucé una palabra, pero sé que fue la primera víctima en este año de la violencia del narcotráfico. Voy a decir su nombre porque fue asesinada a balazos en el interior de la estética donde trabajaba en el Infonavit IV Centenario y las autoridades y los medios la hemos rebajado a un daño colateral al relacionarla con “peligrosos narco-distribuidores”.

Aparte de que tenía 25 años de edad, poco sé de Karla Paulina, ni siquiera me he atrevido a ver las fotos que los diarios amarillistas han publicado, pero su nombre me basta. Eso voy a decir el miércoles, porque creo que nadie, absolutamente nadie, merece morir en esas condiciones.


Publicado en La Jornada Aguascalientes (04/04/2010)

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