marzo 29, 2011

perdón por intolerarlos: Periodismo y tema

Perdón por intolerarlos

Periodismo y tema

En el prólogo a Lend me your ears. Great speeches in history, William Safire justifica su antología de los mejores discursos a lo largo de la historia a partir de que los textos cumplan con los siguientes elementos: estructura, estar orientado a la ocasión, ser adecuado para el foro en el que se presenta, tener un enfoque claro, contar con un propósito, utilizar frases cortas y poderosas, ser expresado con pasión, absorber la atención del público y fundamentarse en un tema central. Safire considera que el ingrediente más importante es el tema, al final –señala en el libro–debes ser capaz de contestar en una palabra, con una frase, la pregunta de la persona que no pudo estar ahí: ¿de qué se trató el discurso?

Busqué la referencia en el libro de Safire al recordar un discurso que Tomás Eloy Martínez ofreció en el taller seminario “Situaciones de crisis en medios impresos”, en la Fundación para el Nuevo Periodismo Iberoamericano (marzo 15, 1996), busqué la referencia para ver si descubría qué es lo que convierte en inolvidable las palabras del autor de El vuelo de la reina y Purgatorio, para hallar la razón por la que escribo una columna en un periódico como La Jornada Aguascalientes, a pesar de todo.

Cada vez con mayor frecuencia pienso en lo inútil de la tarea de escribir un texto que, en el mejor de los casos, llegará a una decena de miradas y será olvidado casi en forma inmediata; cuando eso sucede, invariablemente, pienso en las palabras del escritor argentino quien definió al periodismo como “un acto de servicio”, quien señalaba que “Ser periodista significa ponerse en el lugar del otro, comprender lo otro. Y, a veces, también ser otro”. Si bien sé que, a pesar de mis ambiciones, no soy periodista, apenas un opinador, esa definición me alienta a escribir una columna, como una forma de acercarme a esta honorable profesión.

Además de la otredad, Eloy Martínez, en el discurso del 96, señaló que el periodista “está obligado a pensar todo el tiempo en su lector, porque si no supiera cómo es ese lector, ¿de qué manera podría responder a sus preguntas? En el periodista, entonces, hay una alianza de fidelidades: fidelidad a la propia conciencia, fidelidad al lector y fidelidad a la verdad. El lector es siempre un factor mucho más activo y exigente de lo que algunos empresarios suelen suponer. A la avidez de conocimiento del lector no se la sacia con el escándalo sino con la investigación honesta, no se le aplaca con golpes de efecto sino con la narración de cada hecho dentro de su contexto y de sus antecedentes. Al lector no se lo distrae con fuegos de artificio o con denuncias estrepitosas que se desvanecen al día siguiente, sino que se lo respeta con la información precisa. Cada vez que un periodista arroja leña en el fuego fatuo del escándalo está apagando con cenizas el fuego genuino de la información. El periodismo no es un circo para exhibirse, sino un instrumento para pensar, para crear, para ayudar al hombre en su eterno combate por una vida más digna y menos injusta.” Si escribir una columna me acerca, aunque sea un poco a eso, entonces vale la pena.

Al buscar en Safire algo que explicara el deslumbramiento que me provoca el discurso ante la Fundación para el Nuevo Periodismo Iberoamericano, descubrí que es la idea central, el tema: el periodismo como pensamiento y creación.

Me permito de nuevo citar en extenso: “El periodismo encuentra su sistema actual de representación y la verdad de su lenguaje en el momento en que se impone una nueva ética. Según esa ética, el periodista no es un agente pasivo que observa la realidad y la comunica; no es una mera polea de transmisión entre las fuentes y el lector sino, ante todo, una voz a través de la cual se puede pensar la realidad, reconocer las emociones y las tensiones secretas de la realidad, entender el por qué y el para qué y el cómo de las cosas con el deslumbramiento de quien las está viendo por primera vez.”

Con esas palabras en la memoria, golpeteando, puedo justificar la columna del día de hoy, porque eso creo que debe ser el periodismo, que un proyecto como La Jornada Aguascalientes todavía lo puede ser, a pesar de todo.

El desaliento que me hizo acudir a Safire y Eloy Martínez, creo que debo explicar, provino de una larga conversación con dos compañeros y amigos del diario en relación con la información que se ha publicado en estas páginas sobre los casi tres millones de pesos que el Congreso de Aguascalientes empleará en “difundir” la Reforma Penal. Durante la conversación intentaba regresar una y otra vez a lo que, para mí, es el tema principal: el manejo del dinero público, la falta de transparencia y reglas claras para invertir en un medio.

La fuga de información sobre los montos que los diputados quieren asignar para “difusión” se presta a montones de interpretaciones, con esos datos se pueden crear candidaturas, apuntalar prestigios, levantar infundios, repartir y embarrar a muchos, el riesgo es olvidar cuál es el tema central. Vociferar indignación a nombre de los pobres es caer en el juego de los políticos, la difusión de las tareas de gobierno es indispensable, es una obligación, y los medios son las empresas que sirven a ese propósito. El tema, una y otra vez, es la falta de reglas. Invertir en un medio, en el mundo ideal, debería ser un acto que se realiza a partir de un análisis de las ventajas que ofrece para el gobierno anunciarse o no en unas páginas, a quiénes va a llegar, qué público puede mover, cómo serán informados los lectores. En el mundo real de Aguascalientes, esas no son las consideraciones, privan el amiguismo y el temor.

Los beneficiados con el dinero público que los diputados quieren gastar no serán quienes demuestren que lo merecen, es decir, quienes presenten a su medio como la mejor vía para llegar a los lectores, serán quienes estén más cerca del diputado que busca sacar raja al diseño del presupuesto, los cuates a los que se les cobrará el favor más adelante, pero aún, otros de los beneficiados serán quienes trabajan la información de manera que sirva para el chantaje, se pagará entonces para no ser mencionado en las columnas, para que la fotografía incómoda no salga, para que no se enseñe la larga cola que los políticos suelen tener.

Un periódico, en eso creo, es una empresa con dos vocaciones que no saben convivir armónicamente: la mercantil y la informativa, sin embargo, que su convivencia sea difícil no implica que sea imposible, es tarea de los dueños de la empresa y de los periodistas encontrar el justo equilibrio obtener una ganancia licita a partir de la generación de información, sin embargo, la asignación de presupuesto por parte de los diputados, lo que muestra es una falta de respeto a esa decisión que debe ser de un medio, indica con su cinismo que a la sombra del “perro no come perro” los medios no hablarán de lo injusto de las decisiones, que siempre se podrá aventar otro hueso para tener a los “amigos de la prensa” bailando al son que les toque.

El tema, les decía a mis compañeros, no es quién va a aprovechar ese dinero, el tema es la falta de vergüenza de los diputados para usar el dinero público sin otro criterio que no sea el personal. Hoy es el presupuesto para “difusión” de la Reforma Penal, responsabilidad de la que se puede sacudir el diputado Gregoria Zamarripa declarando que “oficialmente” no existe un paquete económico aprobado, mañana serán los dineros para elaborar un diagnóstico, asesores, viáticos, botellitas de agua con el logo de la Legislatura actual, lo que usted guste, a final de cuentas siempre estarán confiados a que olvidamos lo importante.

No son los tres o casi tres millones de pesos, es la forma en que se usa el dinero, que a pesar de todos los discursos, de las buenas intenciones con que se llenan la boca durante campaña, una vez instalados en la curul, los legisladores hacen lo imposible para no rendir cuentas de forma transparente, que se escudan en la opacidad de los usos y costumbres, del miedo que tienen a que les den un periodicazo y, muy lamentable, al triste papel del amigo con dinero que dispara las borracheras con dinero ajeno.


Publicado en La Jornada Aguascalientes (28/03/2011)

marzo 27, 2011

guardagujas veintidos



guardagujas
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jorge terrones
alejandro espinoza


marzo 18, 2011

El viejo lingüista Emil Karabunara, Ismail Kadare

El viejo lingüista Emil Karabunara

Se disponía a regresar a su hogar con el alma reconfortada cuando de pronto se le ocurrió pensar en el contenido de aquellas decenas de inscripciones. Volvió sobre sus pasos para releerlas pero, sin dar crédito a lo que sus ojos le decían, esta vez se sintió invadido por una inmensa tristeza. De aquellos muros emanaba un hedor de barbarie. Durante la resistencia él siempre se había mantenido al margen. Si había rechazado los honores y privilegios que pretendían hacerle los italianos y más tarde los alemanes, tampoco había prestado su apoyo al movimiento de liberación nacional, pues no admitía la lucha de clases, que en realidad le horrorizaba. La consideraba, después de la degradación de la lengua, el más siniestro fenómeno que podía darse en el mundo, incluso más funesto que las invasiones o las calamidades naturales. Ahora, mientras caminaba junto a los muros que le parecían a punto de desgajarse de sus cimientos para estrellarse los unos contra los otros, acudió a su mente una antigua imagen que recordaba con frecuencia: Un hombre caminaba bajo la luna con un pesado saco a la espalda. Aquel desconocido errante calzado con frágiles zapatillas era perseguido a corta distancia por unos bandidos. Su saco, aunque de pequeñas dimensiones, parecía muy pesado, la luna era la misma que más de un siglo antes, y el hombre que avanzaba bajo su luz regresaba a Albania procedente de un estado extranjero. Llevaba días y días cargando con aquel saco de posada en posada, de frontera en frontera. En una taberna de la ruta, su fardo llamó la atención de los ladrones, convencidos de que contenía oro, o como poco plata. En cierto lugar del camino le asaltaron y le dieron muerte de manera furtiva; luego, tras haber arrojado su cuerpo en una fosa, abrieron el saco. Su contenido era en efecto pesado, pero no estaba hecho de oro ni plata. Tardaron en comprender de qué se trataba. Dentro había unos pequeños, minúsculos pedazos de plomo, una de cuyas extremidades parecía como arañada. Muchos de ellos estaban ensangrentados. Los bandidos acabaron por alejarse maldiciendo al muerto, al que tomaron por un loco. Pero la víctima estaba perfectamente cuerda. Se trataba de un lingüista que llevaba a Albania el primer alfabeto, fabricado por él mismo con los caracteres vaciados en plomo en algún país de Europa. Pretendía introducirlos clandestinamente en el país, pues es la escritura en lengua albanesa estaba entonces rigurosamente prohibida.

Con frecuencia, cuando hojeaba libros o periódicos albaneses, Emil Karbunara recordaba a aquel buen hombre caminando bajo la luz de la luna. Se trataba para él de una suerte de Prometeo que había entregado a los albaneses las letras de su lengua. Estaba escrito que la primera tinta tipográfica con que se impregnaría sería su propia sangre.

Pero ahora, al ver aquellas inscripciones sobre los muros, Emil Karbunara sintió un hondo abatimiento en su espíritu. Letras albanesas contra letras albanesas. Aquello era inconcebible para él y una señal de funesto augurio. Sí él, el Gran Errante, pudiera levantarse de la tumba y ver lo que se estaba haciendo con aquellas letras, quedaría igualmente horrorizado. ¡Desafelbatizaos!, habría gritado con esa voz tonante que sólo posen los muertos. ¡No, yo no os las traje para eso!

Con mano temblorosa, Emil Karbunara recogió un pedazo de carbón que había visto en la acera y, tras dudar unos instantes, alzó el brazo y escribió en el muro que se alzaba a su lado: ¡Que vuelvan a instalarse las tinieblas! Reine de nuevo la ignor… Sin duda se proponía escribir ignorancia, pero no alcanzó a terminar la palabra. Oyó a su espalda un terrible grito en alemán, luego sintió que sus hombros se doblaban repentinamente bajo un gran peso, como si una carga colosal hubiera caído sobre ellos… El saco… El saco lleno de plomo…, alcanzó a pensar fugazmente al mismo tiempo que se derrumbaba sobre la acera, mientras el tableteo del fusil ametrallador se perdía a lo lejos, por encima de él, como si no le concerniera.


Fragmento de Noviembre de una capital, de Ismail Kadare.

Aquí una nota sobre la narrativa de este autor.

marzo 16, 2011

Tripulación Nocturna: Tario


En radio efímera de palabras malditas, Francisco Tario, escucha la conversación entre Moon Riden, Javier Moro y el autor de esta bitácora en el siguiente enlace:

marzo 15, 2011

guardagujas 21 en línea

Actualizado el blog de guardagujas

http://lja.mx/guardagujas/

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perdón por intolerarlos: 100

Perdón por intolerarlos
100


Sin pena ni gloria se cumplieron los primeros 100 días del PRI en el gobierno estatal. En ninguna parte está escrito que sea obligación de una administración rendir cuentas al cumplir una centena, pero la fascinación que ejercen sobre el conjunto los números redondos eleva las expectativas. Se espera un corte de caja que permita ir descubriendo los logros, conocer el camino trazado hacia el cumplimiento de las promesas de campaña.

El discurso gubernamental con motivo de esa fecha, deja mucho que desear. Habla, sobre todo, de una estructura endeble, dispersa, que deja al titular del ejecutivo cargar con todo el peso, con todas las culpas, un gobernador rodeado de espejos que no escucha más que su propia voz.

Por el empeño de Carlos Lozano en ser gobernador del Estado, la salida fácil es creer que el mal proviene del autoritarismo, sin embargo, centrar la mirada sólo en los defectos del titular del ejecutivo deja de lado la responsabilidad a la que están obligados todos los funcionarios de gobierno. Reducir para culpar a Lozano de la Torre exime de su compromiso al resto de los actores políticos y, de nueva cuenta, es una aceptación implícita por parte de los ciudadanos del modelo paternalista, una muestra de cuánto nos falta para escapar de la necesidad de un caudillo.

Culpar sólo al gobernador de la banalidad de los datos con que se informó del cumplimiento de los cien días muestra la facilidad con que nos acomodados en un esquema que, tarde o temprano, permitirá encontrar un chivo expiatorio. Habla de la incapacidad para exigir una rendición de cuentas clara y que tome en cuenta a los ciudadanos.

No faltará el santón que se empeñe en sólo acusar al gobernador, el opositor a todo que se da baños de pureza señalando con su dedo de fuego, el de todo o nada, el que exige el uso de los calificativos deshonrosos desde la comodidad de su vida clase mediera. Es cierto que la crítica es urgente, pero centrarla en una persona promueve la impunidad.

A cien días, sería necesario contar con un análisis serio de las razones por las que el PRI está gobernando Aguascalientes, no la lista tramposa de Antes y Después con que los corifeos del gobierno muestran cómo el PAN echó a perder todo, o las estadísticas que sirven para apantallar a los más jóvenes e intentan borrar a golpe de números los sexenios en que el PRI gobernó con resultados sociales y económicos similares a los de gobiernos recientes. Desigualdad, falta de oportunidades, inequidad y pobreza no surgieron en el estado desde hace 12 años, por más que en la gráfica se muestra que en las últimas dos administraciones se acentuó la gravedad que producen estos males.

Si el gobierno estatal es incapaz de generar información de utilidad para el análisis de su desempeño es porque nadie les está hablando, no se les está recordando que es necesario examinar las causas por las que están en el gobierno.

Cuando los priistas recuperaron el gobierno de Aguascalientes cometieron el error de no hacer una pausa en el camino para reflexionar sobre las causas del carro completo, les pareció que por la forma en que arrasaron con sus contrincantes no era necesaria una pausa para analizar por qué lograron de todas todo, con los ayuntamientos de los once municipios, la mayoría en el Congreso local y el gobierno del Estado en las manos, ¿quién iba a ser el valiente que iba a detener la música de la fiesta para pedir un análisis de las causas?

A lo anterior, es necesario sumar la enorme cantidad de elementos que los otros partidos aportaron para ser vencidos. Al Partido Acción Nacional le bastó subirse a los puestos administrativos poco más de un par de sexenios para mostrar de qué están hechos sus candidatos, para mostrar que no supieron dar el paso de la oposición al gobierno, desde la chabacanería santurrona de Alfredo Reyes Velázquez (por decir lo menos), pasando por la ineptitud déspota de Felipe González, hasta la corrupción desvergonzada de Luis Armando Reynoso. Del resto de las organizaciones políticas, nada o poco bueno se puede decir, pasmados por su incompetencia, pero sobre todo por el ansia de poder, los más astutos malbarataron sus cuotas a cambio de las alianzas que les permitieran seguir viviendo del presupuesto público, mientras que a otros les basta simularse como opción y todo lo que tienen que ofrecer son gestos inútiles como la abstención, el testimonio improductivo o la discrepancia festiva.

A toro pasado es fácil señalar que era evidente que el PRI iba a ganar las elecciones, el contrincante más serio estaba (está) inmerso en disputas internas, hundidos sus líderes en una piscina de estiércol donde es imposible discernir quién generó el material que se arrojan a tortazos, no se necesitaba hacer mucho para obtener la victoria, quizá sólo prometer, y eso hicieron, lo prometieron todo, la vuelta del progreso, una nueva política, el cambio.

El haber obtenido el carro completo hace olvidar que previo a la designación de candidatos, un partido fragmentado se disputaba los puestos, que todos le entraron a la descalificación y a las patadas bajo la mesa, los más evidentes: Isidoro Armendáriz haciéndole el feo público a Carlos Lozano, Lorena Martínez desmarcándose del partido para evidenciar las carencias del resto de sus compañeros, el berrinche de Gabriel Arellano y sus compinches para asegurar las migajas del pastel. En algún momento se habló de la cicatrización necesaria, que era indispensable recomponer las relaciones al interior del partido, su triunfo arrollador los hizo dejar para después que es nunca ese momento.

El carro completo que arrasó en las elecciones gracias a la corrupción de los gobiernos panistas, hoy es una máquina sin empuje que avanza por la pendiente aprovechando las inercias. Basta ver el comunicado de prensa de los 100 días.

En La Jornada Aguascalientes, las ocho columnas del jueves 10 de marzo anunciaban “Cumple gobierno estatal 100 días con fin a rupturas”, ¿eso es todo?, ¿la evidencia de que una administración se tardó más de tres meses en ponerse de acuerdo?, ¿cuáles rupturas?, ¿las broncas del gabinete por acomodar a los ahijados en la nómina?, ¿la falta de decisión de los funcionarios para armar un equipo de trabajo?, ¿la falta de guía para realizar el trabajo de todos los días?

Cuando señalo que el gobernador está en un salón lleno de espejos, me remito a lo difundido por sus responsables de prensa, quienes no fueron capaces de elaborar un discurso coherente sobre lo que se ha realizado en estos 100 días. Dejando a un lado la redacción descuidada, las faltas de ortografía y los atropellos a la sintaxis, los encargados de elaborar el mensaje muestran carencias básicas en el manejo de la información.

Se confunden los logros con las promesas, se enredan en la mezcla de deseos con realidades. Al final queda la sensación de que la intención de adular al gobernador anula su capacidad de análisis. ¿No hay quien le plantee a Carlos Lozano los distintos escenarios políticos, económicos, sociales y culturales por los que puede llevar su administración al Estado?, ¿las juntas de gabinete son la predisposición al aplauso, la reunión para aventarse la bolita?

¿Quién le va a decir a Carlos Lozano que sus funcionarios no están haciendo el trabajo? Cierto que no ayuda el que él mismo se presente como secretario de Desarrollo Económico, sin embargo, eso no debería detener que esté informado, que sepa que en todas las dependencias lo que reina es el desorden y encargados de despacho que todos los días se empeñan en demostrar que el puesto que no saben qué hacer con el puesto que tanto ansiaban.

Lo peor, su propio gabinete culpa al gobernador, adelantándose al fin del sexenio, ya se escucha en voz baja a los funcionarios culpar al titular del ejecutivo, de todo se le responsabiliza, si no hay recursos es porque él no quiere, si se despide a trabajadores es porque así él lo quiso, si no se atienden demandas de los ciudadanos es porque a él no le interesa… secretarios y directores que han encontrado en escupir a cielo la única forma de realizar la tarea para la que fueron contratados.

El sexenio pasado ya tiene su chivo expiatorio, la ambición y soberbia de Luis Armando Reynoso Femat permite centrar todos los males en un solo personaje, pero no es el único culpable. No tendrían que suceder las justificaciones como están ocurriendo en los primeros cien días, porque dentro de poco tendremos declaraciones cínicas de ex legisladores que en el afán de obtener un cuartito de plana en los periódicos señalan que no cumplieron con su trabajo, que se hicieron patos, es el caso de Jesús Martínez, que sin vergüenza alguna declara que como diputado no hizo su trabajo al momento de elegir a los consejeros del Instituto de Transparencia. Hoy pagamos la ineptitud de ese descuido, hoy el ex diputado puede ir gritando al ladrón, al ladrón, sin que nadie le señale las consecuencias de su incompetencia.

¿Cuántos días se tendrán que cumplir para que los funcionarios de hoy culpen a Carlos Lozano y se eximan de responsabilidad alguna?

El mismo funcionario que hoy corre zalamero y hace constar los saludos del gobernador a la menor provocación, es el mismo que el día de mañana se quejará amargamente de que no lo dejaban trabajar, que sólo seguía instrucciones.

Tampoco los medios estamos haciendo nuestro trabajo, comprados o amenazados, lentamente nos hemos convertido en replicadores del comunicado oficial y compendios de nota roja. Páginas sin análisis ni propuestas. Testigos atentos de la descomposición de un gobierno formado por mudos y sordos que sólo saben agachar la cabeza.

Mientras tanto, los funcionarios irresponsables, acomodados ya todos en el gobierno, sólo acechan el proceso electoral del 2012 para saber hacia dónde han de navegar lo que reste del sexenio.

Publicado en La Jornada Aguascalientes (14/03/2011)

marzo 13, 2011

guardagujas 21

guardagujas 21

Hoy, con el ejemplar impreso de La Jornada Aguascalientes, aparece el número 21 de guardagujas:
fingir demencia/ paloma mora
dos poemas/avril martínez
jamás seré ray bradbury*puppet master/josé ricardo pérez ávila
la habitación de humo/agustín fest
mareas/javier moro
zoom*poemas para perdedores/sofía ramírez
los gordos/luuk gruwez


marzo 08, 2011

perdón por intolerarlos: guardar las apariencias

Perdón por intolerarlos
Guardar las apariencias

La imagen captada por el fotógrafo Germán Treviño es abrumadora, no importa cuánto tiempo haya pasado, es casi imposible no ser abatido por el desencanto cuando se mira a un hombre que incapaz de controlarse se deja arrastrar por el instinto, agrede, insulta, se violenta. La fotografía que captó el momento en que Raúl Cuadra, el diputado federal, el ex secretario de Finanzas en el gobierno de Luis Armando Reynoso, se lía a golpes con la porra del equipo contrario en un estadio de futbol.

No es fácil olvidar la imagen del funcionario público que enardecido terminó aventando patadas y cerveza desde el palco hacia la tribuna en una actitud animal.

Ahora comparé esa imagen con fotografías más recientes, digamos, la que lo muestra como invitado a la reciente inauguración de los puentes durante la insulsa visita de Felipe Calderón a Aguascalientes. Un personaje huidizo, fantasmal, combatiendo con su propia corpulencia para pasar desapercibido, ¿qué cambió?

No sólo lo evidente, que cuando se transformó en Kung Fu Cuadra gozaba la ventaja de ser el preferido del entonces gobernador, tampoco que estuviera en el poder, hoy sigue cobrando como diputado federal, debe ser algo más lo que transformó a este personaje, algo que no se relaciona necesariamente con ser un perdedor, tampoco que se esté ocultando de la prensa y haga lo necesario para evitar las preguntas que tendría que responder para explicar por qué el estado de Aguascalientes está obligado a pagar más de 30 millones de pesos por una deuda que tiene a la entidad boletinada en el Buró de Crédito y que le impide acceder a créditos a través de instituciones financieras. No es que Cuadra cargue con la culpa, creo que es el peso de guardar las apariencias.

Es el mismo caso con el ex gobernador Luis Armando Reynoso Femat. En la imagen más reciente que circula en los medios electrónicos, se ve serio y un poco abatido, a pesar de haber sido invitado al Foro Nacional de Turismo para explicar cómo le había hecho para colocar a la Feria Nacional de San Marcos entre las ferias más importantes del mundo. La seriedad que lo distingue es las imágenes recientes contrasta con aquellas del pasado, por elegir una de tantas, cuando acompañado de sus familiares y cercanos jugaba al karaoke y al ritmo de los bongoes animaba al grupo de íntimos a bailar y cantar, “que vengan los Correa”, solicitaba el entonces mandatario para que mágicamente aparecieran los músicos de cabecera, los que animaban sus fiestas públicas y privadas, a quienes se les pagaba a través de la nómina del Instituto Cultural de Aguascalientes.

Si bien la superficial nota con que La Jornada Aguascalientes informó de la presencia del ex mandatario en el foro turístico no aclara el ánimo con que se presentó Reynoso Femat, las imágenes que se encuentran en la red, hermanan su ánimo con el de Raúl Cuadra. Ninguno de los dos tiene culpa, sólo les pesa el guardar las apariencias.

En ambos casos hay motivos para llamarlos a rendir cuentas, por eso los dos se alejan de la prensa, no quieren ser molestados con preguntas incómodas, por eso ambos mantienen su bajo perfil. Es lo único que la sociedad pasiva les pide, lo único que la complicidad les exige.

Quizá los ejemplos de la deuda de Aguascalientes con Interacciones y el dispendio de las fiestas del ex gobernador no sean los mejores ejemplos como para exigir que sean llamados a cuentas, hay más, muchos más. Más allá del rumor, el gobierno actual enfrenta los dispendios de la administración anterior, basta acercarse a cualquier dependencia de gobierno para saber que los luisarmandistas no dejaron ni los clips. No hay maledicencia sino resignación en el tono de los funcionarios de este gobierno cuando cuentan que se llevaron todo, cuando condescendientes dicen que lo único que encontraron fue un cenicero junto a un letrero de no fumar, pero nada de muebles, ni alfombra, ni cuadros… todo, hasta los clips.

Hoy que vuelven a aparecer, reitero, sólo se les pide que guarden las apariencias, cuando deberían ser llamados para explicar. Lo que no sucederá, porque forman parte de la familia feliz que se reúne en el club, que se ve en el gimnasio, que comparte invitaciones a fiestas familiares. Detrás de las bardas con enredaderas del club, ahí donde no llegan las cámaras o los micrófonos incómodos, las relaciones familiares y amistosas se estrechan, de forma tal que se deben extender salvoconductos y la administración actual avisa que no habrá cacería de brujas. Obligada a cubrirle las espaldas a los que se fueron con todo, los que hoy despachan en palacio de gobierno ya no saben cómo hacer para cubrir los huecos que les dejaron.

Cierto que el estado no merece que sus gobernantes aporten elementos para la polarización, que sería un desastre llegar a buscar culpables de la falta de efectivo, de la ineficacia de los programas, del dispendio. No se trata de repartir culpas sino de encontrar soluciones, y como parte de esos remedios, para que funcionen y se respete la transparencia, es indispensable señalar responsabilidades, de otra manera, el gobierno actual seguirá cargando con el lastre de la complicidad.

Se trata, sobre todo, de hacer un lado los nombres y enfocarse en las responsabilidades que se adquieren como funcionario público, da igual el nombre del funcionario, así como da igual el partido al que pertenecía o pertenece, no se debe juzgar por sus preferencias políticas, lo que sirve a la gobernabilidad es transparentar las competencias de quienes ocupan un puesto, para no repetir una y otra vez las mismas quejas, con tanto énfasis que ya parece pretexto. No se trata tampoco de encontrar la simpatía de la gente o que la sociedad se adhiera a un gobierno a través de la exposición de nombres en la plaza, de nada sirve una lista de nombres si a ese acto no sigue someterlos a la ley, de otra manera sólo se queda en promesa de guillotina, circo.

Si dejáramos de guardar las apariencias sería posible que la aparición de estos personajes en la escena pública fuera para rendir cuentas. Raúl Cuadra no se escondería de los reporteros aprovechando el aparato de seguridad que resguardaba la visita presidencial, el ex gobernador no hablaría de los “logros” en materia turística a título personal, ni presumiría de los litigios que él ganó en beneficio de la Feria Nacional de San Marcos.

El gobierno actual tiene en sus manos la posibilidad de romper el círculo vicioso y al decir el “gobierno” no se refiere únicamente a quienes despachan en la administración estatal, incluye a los legisladores, a quienes tanto presumen pertenecer a un partido que sí sabe gobernar, ahora que han vuelto, que se llevaron el carro completo es buen momento para demostrar que una forma de gobierno es la de aclarar las cuentas. De otra manera, los perseguirá la acusación de cómplices.


Publicado en La Jornada Aguascalientes (07/03/2010)

Ps. Hasta el día de ayer creía que la única foto que se había tomado de Raúl Cuadra mostrando su enjundia como aficionado era de Germán Treviño, me entero que otro colaborador de La Jornada Aguascalientes, Luis Vázquez, también logró captar el momento, esta es la imagen de su autoría que acompaña este texto en la edición del periódico:



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