
Editorial
La edición 43 de la Feria del Libro es, sin duda alguna, motivo de festejo, la presencia de escritores y libros en el corazón de la ciudad, el hecho de incrementar la pobrísima oferta cultural a través del acercamiento de los lectores con los libros, no puede más que aplaudirse. En un entorno viciado por las declaraciones políticas y un ambiente cargado por la explotación del patrioterismo, en el que se convocan a generar frentes comunes en contra de quienes hablen mal de Aguascalientes, la posibilidad de conectarse con el mundo, de formar parte del diálogo universal que promueve la lectura, se agradece, es un respiro de aire fresco.
Durante una semana, en los patios de la Casa de la Cultura se tendrá la oportunidad de estar en contacto con lo mejor de nuestro país: sus creadores; artistas que forman parte luminosa de la nación que casi siempre se olvida por la sombra ominosa de la corrupción, impunidad y violencia.
Durante una semana, a través de presentaciones de libros, conferencias, espectáculos teatrales y musicales será posible recordar que el país que necesitamos recuperar del crimen organizado y de los políticos corruptos no está tan lejos, se encuentra a la distancia de un libro, de una conversación, de una pieza musical.
Desde sus primeros días, La Jornada Aguascalientes ha colocado el tema de la cultura a la cabeza de sus temas, creemos que una forma de hacer ciudadanía y participar es a través de darle seguimiento a estas actividades, por eso estaremos ahí, en la Casa de la Cultura para cubrir el modesto programa que ofrece el Instituto Cultural de Aguascalientes.
Porque consideramos la cultura como un tema de la mayor importancia es que mantenemos una visión crítica sobre la realización de la Feria, reiteramos la importancia del evento e insistimos en que el público no debe dejar pasar la oportunidad de este encuentro con las diversas expresiones artísticas, pero no podemos dejar de mencionar lo que consideramos una muestra de la poca importancia que se le ha dado a la cultura, cuando lo que se vende es que la Feria “regresó” a su lugar de origen para ocupar de nuevo los pasillos de la Casa de la Cultura, como si el hecho de que durante el sexenio anterior se hubiera realizado esta actividad en las instalaciones del Museo Descubre fuera la causa de la pobreza del programa o la escasa asistencia.
La promoción de la Feria de Libro no requiere el deslinde inútil ni el borrón y cuenta nueva con que ahora se intenta impulsar esta actividad, no le hace ningún favor a la cultura, además de ser poco honesto, el intentar culpar a la administración pasada de los posibles errores que hoy se comentan.
Es una de las Ferias más antiguas del país y, para ser sinceros, se encuentra muy lejos de ser una referencia en el ámbito cultural del país, la falta de imaginación evidencia los pocos recursos económicos que se destinan a la cultura, pero quizá lo más grave es que no logra convocar a los ciudadanos; de nueva cuenta, los funcionarios de la cultura justificarán los magros auditorios por la falta de difusión; ante la escasa participación del público, otra vez, Martín Andrade saldrá a decir que no hay dinero, cuando lo evidente es que hace falta una mayor coordinación entre las distintas dependencias y ámbitos de gobierno para realizar la Feria que sí merecen los aguascalentenses. ¿Cuál es la participación de dependencias como Turismo, cómo se vincula a los gobiernos municipales, cuál es la participación del Instituto Municipal Aguascalentense para la Cultura?, todas esta colaboración de la que se habla entre los gobiernos cuando se trata de la seguridad pública, esos discursos con los que se indica que en Aguascalientes se trabaja coordinadamente, no se ve en la Feria del Libro.
En La Jornada Aguascalientes creemos que se trata de la formación de públicos, un aspecto que no se menciona ni se aborda desde el gobierno. Se habla de fomentar la lectura, pero no de las condiciones que se tienen que promover para acercarse a los libros. La cantidad y calidad de los expositores que ofertan sus libros en los pasillos de la Casa de la Cultura da cuenta clara de la falta de promoción de la Feria en el ámbito nacional.
No se trata de dinero, no es cuestión de recursos el lograr que niños y jóvenes se interesen en las actividades de la Feria; tampoco se trata de, como ya se hizo con la Feria Nacional de San Marcos, calificarla de popular para así justificar la pobreza evidente y la falta de imaginación para ofrecer algo más que los mismos formatos de conferencias y presentaciones de libros, los cuales ya está probado que no son los más atractivos. No es cuestión de recursos el que no se desarrollen formas de participación que permitan al público realizar un verdadero diálogo con los exponentes, sí es posible hacer algo más que enfrentar a los autores a un grupo de sillas vacías, sí es posible atraer a los estudiantes y hacerlos sentir que vale la pena asistir a la Feria, que forman parte, pero el ICA está más interesado en exclamar que regresaron los libros a la Casa de la Cultura como el gran logro.
Presumir que “regresó” la Feria a la Casa de la Cultura, es una pobre, pobrísima muestra del nivel de la discusión política en el estado. No importa dónde se realice sino cómo se realiza la Feria del Libro.
La Jornada Aguascalientes, domingo 25 de septiembre.
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