
Perdón por intolerarlos
Los artistas invisibles
Durante la entrega del premio a los ganadores del Encuentro Nacional de Arte Joven, dos estudiantes se acercaron al director del Instituto Cultural de Aguascalientes, Martín Andrade, para regalarle una lupa, con la intención de ayudarlo a ver a los artistas invisibles. Al tomar el regalo, el funcionario les dijo a las jóvenes que mejor deberían entregárselo a la responsable del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes, porque es la encargada del dinero, se quejó de la falta de recursos y se comprometió a que le haría llegar la lupa. Así, capoteó la demanda de las dos muchachas y regresó a la comitiva que recorrió la exposición.
Unos minutos antes, Carlos Lozano había asegurado en su discurso que “Aguascalientes refrenda su apoyo total a los jóvenes creadores, que nos indican a través del arte y con toda claridad, que todavía es posible mantener vivas las aspiraciones de construir una sociedad más humana, justa y solidaria”. Es evidente que Martín Andrade no participa en la elaboración de los discursos del gobernador, también que el mandatario estatal sólo recibe información del estado actual de la cultura en la entidad a través del ICA y que en palacio de gobierno no se sabe que el encargado de cultura no ha hecho otra cosa que quejarse de la falta de dinero. Andrade no ha perdido la oportunidad de lamentarse de la falta de recursos, cualquier foro en el que participa es bueno para esgrimir su excusa. Durante la presentación de la revista Parteaguas, por ejemplo, también lo hizo, para el director del ICA todo se reduce a que no hay fondos.
No existe otra estrategia gubernamental para la cultura que no sea el lloriqueo.
A eso regresó el PRI al poder en el estado, a quejarse de todo el mal que las administraciones panistas hicieron en la entidad, mientras que en campaña prometieron que regresaría el progreso porque ellos sí sabían hacerlo, una vez que tomaron posesión de sus cargos, al menos en el ámbito cultural, todo ha sido culpar a los que estuvieron antes y enseñar los bolsillos vacíos. Muy bien, los panistas dejaron la entidad en quiebra, se llevaron hasta los ceniceros, ¿y ahora?, porque después de tantos meses como gobierno ya es hora de que suceda algo, no se puede continuar con el llanto para evadir la responsabilidad, ni seguir siendo cómplices de la rapacería panista.
Porque a la queja infinita no siguen acciones, sólo hay lamentos, pero no se comprueban ni castigan los abusos de la administración luisarmandista, sospechosamente se deja pasar el tiempo en vez de señalar a los responsables de las arcas vacías.
Peor aún, desde la complicidad tampoco se establece un plan de acción que permita integrar con un objetivo y dar sentido a los diferentes espacios con que cuenta el instituto cultural, desde el principio de este sexenio Martín Andrade le apostó a que los resultados se verían durante la Feria Nacional de San Marcos. Aquí están los resultados ya: un pobrísimo programa cultural que no deja satisfecho a nadie, que muestra la calidad pueblerina de la verbena de abril y que evidencia la falta de imaginación para integrar a la comunidad artística a las acciones que se realizan desde el ICA.
Cuando acabe la Feria, ¿cuál será el pretexto de Martín Andrade para no presentar un programa de acción?, ¿seguirá quejándose en voz baja de la Ley de Cultura?, ¿continuará esperando el apoyo decidido de la esposa del gobernador porque a ella sí le interesa la cultura?, ¿se mantendrá irregular la Universidad de las Artes?, ¿qué es lo que sigue?
Siguiendo el ejemplo de su jefe, siguen puestos vacantes en la estructura del ICA, se mantiene funcionando al instituto con “encargados”, total, se aprovecha que nadie se quiere quedar sin trabajo y se convierte el hacer más con menos en un castigo a quienes se quedaron a entregar lo que la administración anterior, al final como las cosas salen, pues no es necesario meterle mano parece ser la consigna, que se les pague el mismo sueldo y que vayan a trabajar más tiempo, eso sí, muy bien vestiditos.
Que para el gobierno los artistas sigan siendo invisibles, sólo evidencia que la comunidad artística, las expresiones culturales, no requieren del instituto cultural para continuar, que los artistas pueden realizar su trabajo sin el apoyo del gobierno, sin embargo, si la infraestructura está ahí, si se cuenta con una dependencia que tiene la obligación de coordinar las actividades culturales y artísticas (como dice la Ley) resulta indispensable que se ponga a trabajar, no puede seguir nadando de muertito repitiendo las mismas actividades que la administración anterior, incluso repitiendo los errores.
El ICA es un barco a la deriva, con un capitán que no tiene ni ganas ni ideas, quizá valdría la pena que Martín Andrade hiciera uso de la lupa que las dos jóvenes le entregaron durante la premiación, no sólo que pasara la papa caliente a la federación.
Publicado en La Jornada Aguascalientes, mayo 2, 2011.
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