
Perdón por intolerarlos
Nombrar
Menos días aquí (http://menosdiasaqui.blogspot.com/) es un proyecto colectivo en el que se lleva la cuenta de las muertes por violencia en México. La coordinadora del blog, Alicia González, explica la tarea de los voluntarios que semanalmente aportan a la iniciativa como una forma de mantener vivos a nuestros muertos, escribe:
“Nuestra tarea es hacer lo que las autoridades no hacen, en el sentido más humano. Ponemos nombres, buscamos detalles. Ya no queremos que sigan siendo cuerpos. Queremos saber quiénes mueren, en qué condiciones, por qué razones. Queremos que la gente no pierda la sensibilidad humana”, contar para darles nombre y rostro, dejar de banalizar la muerte. Del 12 de septiembre del 2010 a la fecha, el conteo rebasa los 7 mil 300 muertos por violencia en el país.
Otro conteo indica que los muertos por la narco violencia son 36 mil, uno más que la cantidad rebasa los 40 mil. Con esos números y en solidaridad con el poeta Javier Sicilia por el asesinato de Juan Francisco Sicilia Ortega y seis personas más, el próximo miércoles, a las 17 horas, se ha convocado a una marcha en Cuernavaca, Morelos, del monumento de la Paloma de la Paz para llegar hasta el Palacio de Gobierno; en la ciudad de México, mismo día, misma hora, una marcha de la explanada del Palacio de Bellas Artes al Zócalo, se pide que lleven veladoras y flores para exigir justicia y paz; en Aguascalientes, en “apoyo a la marcha nacional ciudadana por la paz”, el mismo miércoles 6, se convoca a una “lectura libre” en el Café Bar La Mandrágora (Nieto 303, esq. Matamoros), a partir de las 19 horas.
En una carta publicada en el semanario Proceso, Javier Sicilia expone el motivo para participar en estas movilizaciones: “Si los ciudadanos no nos unimos a ella y la reproducimos constantemente en todas las ciudades, en todos los municipios o delegaciones del país, si no somos capaces de eso para obligarlos a ustedes, ‘señores’ políticos, a gobernar con justicia y dignidad, y a ustedes, ‘señores’ criminales, a retornar a sus códigos de honor y a limitar su salvajismo, la espiral de violencia que han generado nos llevará a un camino de horror sin retorno. Si ustedes, ‘señores’ políticos, no gobiernan bien y no toman en serio que vivimos un estado de emergencia nacional que requiere su unidad, y ustedes, ‘señores’ criminales, no limitan sus acciones, terminarán por triunfar y tener el poder, pero gobernarán o reinarán sobre un montón de osarios y de seres amedrentados y destruidos en su alma. Un sueño que ninguno de nosotros les envidia.”
A pesar del desencanto, creo que lo que expone Javier Sicilia, la movilización como una forma de crear una agenda que “unifique a la nación y cree un estado de gobernabilidad real” puede ser posible, quizá es lo único que nos queda, nombrar, como hace el blog Menos días aquí. Asistiré a la “lectura libre” (e invito a quienes lean estas líneas a hacerlo) que se realizará en Aguascalientes, a pesar de la frase con que cierra su convocatoria: “Tú y yo sabemos quiénes tienen la culpa y no les tenemos miedo”, a pesar de considerar fútil o al menos ineficaz para este propósito reunirse alrededor de una mesa de café, a pesar de sí tener miedo porque la violencia ha alcanzado a la gente que quiero y ha entrado a mi casa, a pesar de la seguridad de que la reunión no pasará de unos cuantos, los mismos de siempre, y estarán ausentes los obligados a tomar decisiones y poner en práctica los cambios necesarios para detener la violencia.
Hace unos días escribí acerca de la inutilidad de escribir una columna, hace poco, el director de esta casa editorial me comentó algo acerca de la inclusión de mis textos en la síntesis informativa que se le prepara diariamente a los diputados, si redacto estas líneas, si difundo la invitación a la “lectura libre” es con el ánimo desesperanzado de que el próximo miércoles no veré a quien en campaña se llenó la boca diciendo que trabajarían por un congreso (así, en minúsculas y sin H.) itinerante, a los legisladores que durante estos meses se han dedicado a nadar de muertito o a la descarada genuflexión ante el gobierno estatal.
El próximo miércoles estarán ausentes los presidentes municipales que se reúnen para declarar su disciplina con vistas a las elecciones del 2012, los alcaldes que sólo saben estirar la mano y quejarse de que no hay presupuesto que alcance. No estará tampoco ningún representante de la administración estatal, están ocupados alabando los avances que en materia de seguridad pública ha dejado el “mando único”.
Entonces habrá que ir para, al menos, no ser cómplice, poder mirar a la cara a nuestra clase política y exigirle. Cierto que no es necesario, no se requiere mostrar la lista de asistencia a una marcha o manifestación para reclamar soluciones, para demandar que salgan de la inercia y expongan sus propuestas, tomen en serio las ideas que los ciudadanos ya les han expuesto y hoy son letra muerta en un comunicado oficial.
Reitero, pareciera que lo único que nos queda es nombrar (tan poco y tanto a la vez). El próximo miércoles, asistiré no a la lectura, sino a una ofrenda, llevaré el nombre de Karla Paulina Álvarez Rodríguez, a quien no conocí, con la que jamás crucé una palabra, pero sé que fue la primera víctima en este año de la violencia del narcotráfico. Voy a decir su nombre porque fue asesinada a balazos en el interior de la estética donde trabajaba en el Infonavit IV Centenario y las autoridades y los medios la hemos rebajado a un daño colateral al relacionarla con “peligrosos narco-distribuidores”.
Aparte de que tenía 25 años de edad, poco sé de Karla Paulina, ni siquiera me he atrevido a ver las fotos que los diarios amarillistas han publicado, pero su nombre me basta. Eso voy a decir el miércoles, porque creo que nadie, absolutamente nadie, merece morir en esas condiciones.
Publicado en La Jornada Aguascalientes (04/04/2010)
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