febrero 09, 2011

Soy, ante todo, un buen artesano, y la angustia ha afinado prodigiosamente mis sentidos

Tal vez me he dado cuenta de que uno no puede acercarse impunemente a la grandeza, a lo verdaderamente numinoso. Empleo adrede esta palabra de Rodolfo Otto, porque es la que mejor define la fascinación y el terror que nos inspira la grandeza y el misterio de lo que está más allá de nosotros. Ese hálito que nos trasciende en el éxtasis, en la veneración, en la inspiración. En algunos momentos de extravío y de arrebato he entrevisto la posibilidad de ser realmente un escritor, y me ha dado miedo. Miedo de acceder al misterio, de igualar la grandeza ajena, que la atracción irresistible, pero al mismo tiempo “la certeza de que no voy a caer nunca”. Algunas noches he luchado con el Ángel, pero siempre he perdido por indecisión. En esta última semana, por ejemplo, no me levanté de la cama a poner sobre el papel las cosas que se me venían encima. Y ahora tengo remordimientos. Pero por otra parte, debo decir que siempre que tengo ganas, me las aguanto; sólo escribo cuando no puedo evitarlo. Y es que temo también a la melancolía que acomete después del acto de creación, como después del acto de amor. Se trata de esa melancolía que sentí de niño y de joven, después de recitar poemas y de representar piezas de teatro. Por fortuna, la he visto explicada en filósofos importantes, en Romano Guardini, por ejemplo. Y es que se siente uno vacío, vacío como la embarazada que ha dado a luz. Y todo lo que se cumple es inferior a lo que se concibe. Tal vez, cuando acabe un poco más de vivir, me resignaré a morirme en una obra de arte. Ahora todavía la vida me distrae y no he podido darme, a solas, cuenta de mí mismo, de si soy en realidad un artista capaz de entregarse totalmente a los demás. La solución del problema la remito al azar. Estoy en posesión de un oficio y he vivido una vida rica de experiencia. Hijo y nieto de carpinteros y herreros, sé trabajar la materia. Soy, ante todo, un buen artesano, y la angustia ha afinado prodigiosamente mis sentidos…

Juan José Arreola. Los narradores ante el público (24/06/1965)

0 comentarios:

Puede interesarte

Related Posts with Thumbnails