febrero 21, 2011

perdón por intolerarlos: anonymous

Perdón por intolerarlos

Anonymous

La ofensiva contra el portal www.noticiasmvs.com fue exitosa, miles de usuarios se unieron para realizar un DDos, es decir un ataque distribuido de denegación de servicios, que básicamente consiste en sobrecargar el servidor, provocando la pérdida de la conectividad por el consumo de ancho de banda. Bajo el nombre de Anonymous, un colectivo de, como ellos mismos se definen en un manifiesto: “individuos independientes, sin líder ni preferencia política”.

Tras el ataque, Anonymous publicó un manifiesto (1) en el que acusan a algunos medios de querer desinformar sobre la naturaleza del movimiento, por lo que aclaran que “NO somos partidarios de Carmen Aristegui, no pertenecemos ni perteneceremos jamás a ninguna corriente política, tampoco somos ‘hackers’. Somos ciudadanos comunes, igual que tú, preocupados por el rumbo que están tomando las sociedades en el planeta. México no es una excepción. Hemos decidido actuar por que el caso MVS vs. Aristegui es el perfecto ejemplo de cómo opera la censura gubernamental en México. Esta fue la gota que derramó el vaso”. El mensaje cierra con las consignas: “El conocimiento es libre, no se negocia. Somos Anónimos y tú también. Somos Legión. Somos humanos. No perdonamos. No olvidamos. ¡Espéranos!”.

El 17 de febrero Anonymous convocó a otro ataque (2), ahora contra la página de Secretaría de Comunicaciones y Transportes y al día siguientes contra la de la Presidencia, en un nuevo manifiesto de la Operación México (3) explican que con motivo de la “defensa incondicional de la libertad de expresión dentro y fuera de Internet” entienden que los medios tradicionales están coludidos con el gobierno para “menospreciar la realidad social del país y a la población tratando de hacer callar las voces de los ciudadanos”, rechazan y repudian el asesinato de cientos de periodistas y la “mala gestión en la lucha contra el narcotráfico”, por lo que piden a Felipe Calderón que permita la democratización de los medios, el fortalecimiento de iniciativas que permitan el acceso a la red y el reposicionamiento del derecho al plebiscito.

La anulación del servicio de un sitio en internet es un tema relativamente nuevo en México, en otras partes del mundo se han realizado manifestaciones de este tipo, las más llamativas, los ataques dirigidos a las empresas que retiraron su apoyo a WikiLeaks (PayPal, Visa, Mastercard) o en España, contra la Sociedad General de Autores y Editores y el Ministerio de Cultura. Ya se le denomina ciberguerra. Ya hay bandos, quienes las consideran “legítimas e imparables” como Enrique Dans (4) y quienes rebajan a los activistas a un movimiento manipulados por políticos de izquierda para llevar a cabo actos de cibervandalismo en contra del actual gobierno.

Anonymous y los ataques DDos deberán ser temas de la agenda a discutir en relación con la defensa de los derechos civiles, así como de una forma “novedosa” (por decir lo menos) y efectiva de manifestarse. Las posibilidades de discusión y desarrollo del tema parecen infinitas, de bote pronto me parece que es una legítima expresión de los ciudadanos, sin embargo, ante la facilidad de acceder a internet para una parte de la población, ante la sencillez de confundir seguir unas instrucciones o apretar un botón de “Me gusta” con un razonamiento, el futuro de estas manifestaciones corre ese riesgo de banalizarse o ser cooptada por intereses políticos o empresariales, no es difícil pensar en que en tiempos electorales un partido coordine desde las sombras un ataque a su adversario político o que el día de mañana el embate hacia una empresa provenga de la compañía contraria y, con la facilidad que se olvidan los objetivos de un movimiento de este tipo, se manipule a los activistas. Además, como se ve en los manifiestos de Anonymous ni si quiera es necesario establecer claramente las peticiones que se realizan, tampoco exigir acciones concretas, como en el caso de Aristegui basta señalar un asalto a la libertad de expresión para que muchos reaccionen.

La aparición en México de Anonymous mucho le debe al despido de Carmen Aristegui, sin embargo, la periodista ya regresa este lunes al noticiero de MVS. No es mi intención adivinar, pero lo que debería ser una emisión excepcional, del tipo que se marcan en el calendario de los hechos que transforman a un país, seguramente será un programa de agradecimientos y elogios, con muchas felicitaciones a la “sociedad civil” por su actuación, sobaditas de lomo a la “comunidad tuitera” por su solidaridad, reconocimientos a los amigos de las redes sociales que actuaron valientemente… pero sin un análisis que lleve a la discusión a fondo de las causas. En su conferencia de prensa en la que defendió su derecho a realizar preguntas, Aristegui demostró que no está hecha para recibir cuestionamientos, finalizó señalando “A partir de aquí cierro mi comentario, no agregaría más porque el planteamiento esta formulado y lo que resta es esperar la respuesta”, sin conceder a los reporteros que cubrieron la noticia la inteligencia de elaborar una pregunta que agregara algo. No se pueda dar por sentado que todo está dicho.

Como tampoco merecen sus seguidores la resolución ladina (en forma y fondo) como se dieron por zanjadas las diferencias entre MVS y la periodista. Si la solución que brindó Aristegui a la empresa para su regreso redujo a que tácitamente se acusara a la presidencia de su despido, el comunicado emitido en conjunto con MVS Radio aprovechó el mucho ruido y pocas nueces de la ocasión para desplegar un código de ética y unas condiciones laborales que ni si quiera se atreven a tocar en forma superficial el apoyo obtenido por la periodista, que en el comunicado conjunto, las partes involucradas se den por enteradas del “interés que puede despertar en la sociedad un programa abierto a las inquietudes de sus audiencias” y corroboren que “la radio, igual que otros medios de comunicación, adquiere pleno sentido cuando funciona con criterios de servicio público y así lo hace al retroalimentarse en las preocupaciones de los radioescuchas”, en atole con el dedo.

Sólo por un momento deje a un lado a Anonymous y el comunicado, en estos días, varios corresponsales de MVS renunciaron a su puesto en solidaridad con Aristegui, ¿ellos como entran en este acuerdo?, ¿también regresarán a su trabajo?, ¿fueron incluidos en alguna clausula del contrato de Carmen Aristegui?

¿Qué libertad de expresión se defendió?, ¿el triunfo se reduce al regreso de la conductora? En Este País (5), Viridiana Ríos publicó “Más periodistas asesinados en México que en Iraq”, abre con la noticia del asesinato de Jorge Ochoa Martínez, “de los 17 diarios que circulan en Guerrero, sólo uno lo cubrió. La Jornada, único periódico de circulación nacional con una sede en el estado, le dio la primera plana. Los demás callaron. Cada uno de los diarios locales se volcó al silencio.

“Lo mismo pasó hace tres semanas cuando se asesinó a Valentín Espinosa, reportero del Zócalo de Saltillo. El cuerpo se encontró con un mensaje: ‘Esto le va a pasar a todos los que no entiendan’.

“Los colegas de Valentín y de Ochoa decidieron no cubrir la nota en su totalidad. Fue poca la gente que se enteró. Tampoco se cubren las batallas del narco. Como mi compañero Alfredo Corchado, reportero del Dallas Morning News, recuerda, en septiembre pasado hubo un tiroteo de una hora en Ciudad Juárez que ningún periódico se atrevió a cubrir. Como si no hubiera ocurrido.”

Viridiana Ríos establece con datos duros, que México le arrebató a Colombia el tercer lugar como el país más peligroso del mundo para el ejercicio del periodismo en 2004, en 2007 le arrebató el segundo lugar a la República del Congo y hoy nuestro país México encabeza la lista, “Hoy por primera vez se asesinan más periodistas en México que en Iraq. Hoy es un día de luto.”

¿A esos muertos, a esos periodistas, quien los defiende?, ¿quién los nombra?, ¿quién les regresa su trabajo a los que renunciaron?, menos mal que ya regresó la conductora a su espacio, podemos estar contentos.

Para finalizar, no puedo dejar de citar el poema The Hollow Men de T.S. Eliot, el que en sus últimos dos versos declara: “This is the way the world ends/ Not with a bang but a whimper.” En la traducción de Jaime Augusto Shelley se propone: “Así es como se acaba el mundo/ No con un golpe seco sino en un largo plañir.”. En otros versos dice: “Entre la idea/ Y la realidad/ Entre el movimiento/ Y el acto/ Cae la sombra”. Sí, exactamente eso

(1) http://www.scribd.com/doc/48675223/cm2311

(2) http://es.scribd.com/doc/48895290/Instrucciones

(3) http://yfrog.com/f/h4b4styj/

(4) http://www.enriquedans.com/2010/10/ciberprotestas-legitimas-e-imparables.html

(5) http://estepais.com/site/?p=27504



Publicado en La Jornada Aguascalientes (21/02/2011)

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