enero 02, 2011

perdón por intolerarlos: La chica superpoderosa y el chocolate espeso

Perdón por intolerarlos
La chica superpoderosa y el chocolate espeso (una crónica)
Al fin, el fin de campaña.

Frente al histórico y recién remodelado Teatro Morelos, una amplia carpa con servicio de café, pantallas planas y cómodos sillones señala que ha llegado el final de la temporada electoral, a un lado de las bolas de Martín Orozco, es decir, esas fuentes redondas que hoy sólo sirven de recargadera, se erigen unos rectángulos que anuncian la toma de posesión de Lorena Martínez Rodríguez.

Carlos Lozano de la Torre ya despacha en el palacio de gobierno, la mayoría de los alcaldes priistas (incluidos los candidatos de Nueva Alianza que para el caso es como si fueran del PRI) han comenzado a tomar protesta de acuerdo al ritmo que les marca la posible presencia del gobernador del estado, sólo falta Aguascalientes, la “nueva política” que, sin duda alguna, marcó no sólo el ritmo de las elecciones, también los colores, el morado es el color de hoy.

A las once de la mañana del último día de 2010 ya casi está lleno el Teatro Morelos, cada vez son menos los invitados que arriban a la sesión solemne del cabildo, predominan las prendas moradas, no nada más es el nuevo negro, es un sello de distinción partidista, por ahí varias corbatas rojas, otro de esos símbolos, dos o tres despistados del Ecologista se empeñan en el verde.

Los que deben de estar, ya están, eso dice el rostro de los eficientes cancerberos en la entrada, a quienes no conmueven las suplicas de quienes no traen boleto, tampoco el pretexto de que olvidaron su pase, mucho menos la atildada señora que jura estar invitada porque forma parte de un consejo ciudadano. Son las once de la mañana y Lorena Martínez se encamina hacia la entrada, como es usual, el séquito es enorme, sólo que menos estruendoso, hoy sólo son seis las mujeres que echan porras, eso sí, perfectamente entrenadas, cuando detienen a la alcaldesa electa los “compañeros de la prensa” dosifican los gritos.

Es el fin de una larga temporada de campañas, de qué otra manera explicar el cansancio de las porristas que una vez atendidos los cuestionamientos de los reporteros y cuando avanza la alcaldesa electa hacia la entrada principal del teatro, confunden el número de ovación y no acaban el vítor: “Lorena, cuchillo… Martínez…” y se desinflan. La comitiva del presidente municipal saliente, Adrián Ventura Dávila llega decidida pero sin mucho vigor al Teatro, las caras serias se quedan sin hueso, el que la prensa no los detenga, no es noticia, las consecuencias de el rey ha muerto, viva la reina ni si quiera deja material para la crónica.

El corazón de la patria y los chalanes

Inicia la sesión solemne. Se desahogan los primeros puntos de la agenda del cabildo saliente, se designa a quienes acompañaran a los invitados de honor, el trámite. Lo que la clase política quiere es el mensaje de la presidente municipal de Aguascalientes para 2011-2013.

Lorena Martínez rinde protesta, ante el micrófono el primer discurso de su administración: “Agradezco a todos ustedes su presencia en este recinto histórico, en el cual habré de asumir uno de los retos más importantes de mi vida personal y profesional. Estoy muy contenta de iniciar esta nueva etapa para servir a mis conciudadanos. Serán ustedes los testigos de mis compromisos y de mi entrega a Aguascalientes: el corazón de la Patria”.

En el corazón de la patria que refiere, afuera del Teatro Morelos, las múltiples pantallas planas instaladas en la carpa permiten echar un ojo a lo que ocurre al interior del recinto, que no se queden sin ver los que se quedaron afuera, no sólo las seguidoras incondicionales de la alcaldesa, también los chalanes, quienes orbitan alrededor de los que sí traen boleto y miran cómo sus jefes reciben los agradecimientos y asienten convencidos ante la enumeración de compromisos.

Los chalanes son jóvenes, la mayoría no rebasa los treinta años, así se explica quien esto escribe su convicción priísta, lo que a ellos les ha tocado vivir es la ineptitud panista, ante ellos no vale el discurso de los 70 años de dictadura, lo que les tocó vivir es la declaración facilona e ignorante del foxismo, en Aguascalientes: las consecuencias de la corrupción, el despilfarro, la frivolidad y la soberbia de los panistas, del luisarmandismo; de ahí que les sea sencillo acuerpar a quienes ya tienen un cargo en la administración municipal o estatal. Los chalanes los siguen, les cargan folder, le llevan agenda, respaldan datos de los blackberrys, les sincronizan la iPad y corren de un lado a otro, con cara de circunstancia cuando su jefe olvida algo. Ahora descansan contentos, encuentran sitio en alguno de los sillones blancos y miran la pantalla, se codean cuando aparece para quien trabajan, intercambian sesudos análisis sobre la política local lleno de palabras grandilocuentes como indicadores de gestión o gobernanza; por el momento pueden disfrutar de la pausa que les ofrece el mensaje. Ya llegará el momento para que vuelvan a pasear su acné por los pasillos de las oficinas gubernamentales.

El emotivo discurso

Duda Lorena Martínez ante el micrófono, le gana la emoción, acude al vaso de agua para hacer una pausa, incluso se limpia una furtiva lágrima, es su momento y lucha para no dejarse llevar. La audiencia aplaude el arrebato y, en secreto quizá, agradece que no se haya extendido una hora en los agradecimientos como hizo el gobernador Lozano, aplaude cuando menciona a su mamá Cuca, a su familia, el momento en que reconoce a las otras dos alcaldesas que ha tenido Aguascalientes: Carmelita Martín del Campo y María Alicia de la Rosa.

El discurso no es emotivo, es simplemente convencional, pero parte del fenómeno de la “nueva política” es cómo se cargan las palabras cuando las dice una política, una mujer, así, cumplir con una cuota de 40 por ciento mujeres en el gabinete arranca otro aplauso; los seguidores están dispuestos a concederle, ese es el superpoder de Lorena Martínez, incluso se le festeja cuando se equivoca al enviar un saludo al magisterio a través de Silvia, aunque de inmediato rectifica: Juanita; esa es otra característica de la chica superpoderosa: rectificar de inmediato y ganar puntos; nadie se acuerda ya del tiempo en que competía contra Carlos Lozano y Gabriel Arellano por ser candidata a gobernador, pareciera que siempre fue su intención llegar a la presidencia municipal, y para quienes todavía lo recuerden acota en el mensaje que no pretende competir, sino complementar.

Nada nuevo en el discurso, pero es el discurso de la alcaldesa, por eso tranquilamente puede caracterizar cómo será su gobierno a partir de la prédica de Benito Juárez sobre el servicio público: “No se puede gobernar a base de impulsos de una voluntad caprichosa, sino con sujeción a las leyes. No se pueden improvisar fortunas, ni entregarse al ocio y a la disipación, sino consagrarse asiduamente al trabajo, disponiéndose a vivir en la honrada medianía que proporciona la retribución que la ley les señala”, ¿que no es ese el speech de López Obrador?

Finalmente, para alcanzar la ciudad de todos que promete, se resume en su discurso una serie de puntos que no deberían ser novedad sino obligación: respeto a la legalidad, vocación de servicio, honestidad, búsqueda de equidad y la justicia social, eficiencia, sensibilidad, cero corrupción, ejercicio responsable del gasto público, transparencia… Una nueva política “de y para la igualdad, de entrega y de resultados, de renovación”.

La señorita Lorena y el chocolate espeso

Termina la ceremonia, es el principio de la administración 2011-2013. Afuera los chalanes se levantan de los sillones para asistir a sus jefes, Lorena Martínez sale a la carpa y saluda a los seguidores, se deja apapachar, tomar fotos, en cruzar los pocos metros que la separan de catedral tarda más de una hora y media, le impiden el paso los de siempre, no sólo las seguidoras, los “periodistas” que se acercan a entregar una revista, un semanario, que intentan arrancarle la promesa de un subsidio para la prensa amigable, los “reporteros” que siempre la han apoyado.

Por fin, a las dos de la tarde, la alcaldesa puede entrar a catedral. José María de la Torre Martín explica a los feligreses habituales la horda de políticos que busca lugar en las bancas: “Ha querido la señorita Lorena, presidenta de nuestra querida ciudad de Aguascalientes, juntamente con sus colaboradores, venir a pedir al señor, encomendarse a la santísima virgen en esta grave encomienda que se le ha asignado para estos tres próximos años en esta ciudad mariana, en esta ciudad tan querida por todos nosotros”.

Afuera, el personal de la empresa contratada comienza a desmantelar la carpa. Adentro de de catedral, el obispo describe el escudo de armas de la ciudad de Aguascalientes y comienza a bordar alrededor del lema Virtus in aquis. Fidelitas in pectoribus, recuerda cuando en el seminario estudiaba latín: “Fuerza en las aguas y fidelidad en los pechos, es lo que dice nuestro pueblo: cuentas claras y el chocolate espeso, esa es precisamente la sabiduría de nuestro pueblo, que nuestros antepasados pusieron en latín, lo más valioso de nuestro pueblo es precisamente sus familias, los valores morales, ahí donde se forman los ciudadanos y los creyentes, por eso el mejor patrimonio de un pueblo es su gente, fuerza en las aguas, ahí está la virtud, en la misma gente, que habrá de involucrar en su camino, precisamente, a través de la austeridad y solidaridad, para lograr el progreso y la paz y el bienestar que queremos para todos. Felicidades por lo que dijiste del oriente, esa es nuestra preocupación y nuestro sueño, el oriente, ahí está fraguado el futuro de nuestra pequeña patria, si no invertimos ahí, será pagaré de muchos años para quienes habitan en esta ciudad.

“Sé que tus colaboradores han mandado a decir misas por todas las parroquias, hasta los vecinos de Lagos de Moreno, están blindando el estado y la ciudad, elevando plegarias por los gobernantes que suscitan tantas esperanzas, no pierdas esta confianza que el pueblo pone en ti”

Con esa encomienda termina la misa, finaliza al fin esa ceremonia. Cuando Lorena Martínez y parte de su gabinete sale de catedral ya no hay nada en la calle que recuerde que hace unas horas rindió protesta, ni pantallas planas, ni sillones, servicios de café o equipo de audio, tampoco seguidores, chalanes o reporteros chayoteros que la acosen.

La alcadesa se encamina a grandes zancadas hacia palacio municipal, nadie la detiene, cruza por entre los paseantes sin causar mayor revuelo. Un guardia espera con la puerta entreabierta, Lorena Martínez Rodríguez entra, la puerta se cierra, el camión de fletes y mudanzas cruza hacia Colón, son las 14:20 del 31 de diciembre de 2010 y todo sereno, lo que sigue es la fiesta para bien venir el 2011, no es tiempo de preguntas y, sin embargo, quien esto escribe se queda pensando en el 2012, en si será cierto el rumor que escuchó en la carpa: Lorena se va a lanzar para senadora, como legisladora luchará por la gubernatura en el 2016, ¿será?

Publicado en La Jornada Aguascalientes (02/01/2012)

Fotos tomadas de Lorefans Martínez en facebook

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