diciembre 27, 2010

perdón por intolerarlos: tiempo de virtudes

Perdón por intolerarlos
Tiempo de virtudes

No encuentro mejor materialización de la frase: “el camino al infierno está empedrado de buenas intenciones” que el momento en que alguien intenta brindar alivio con frases hechas, supongo que hay buena fe en quien cuando el otro sufre una desgracia, un robo, una perdida, se le acerca con la intención consolarlo y le suelta un lugar común como: dios sabe por qué pasan las cosas, o peor aún: no hay mal que por bien no venga.

En el primer caso se apuesta a que una fuerza sobrehumana ha concebido un plan maestro en el que incluso el caer de una hoja (o el vuelo de una mariposa, o un tsunami en Hong Kong) tiene sentido, sólo que uno no es capaz de discernir el por qué; el consuelo que se trata de brindar, no es más que un llamamiento a la resignación, se le recuerda al afligido su condición de eslabón último e insignificante en el designio divino, arrumbado al rincón donde no se pregunta, no se cuestiona, no se hace otra cosa más que aguantar estoicamente pues alguien superior tiene un plan que, quizá, si se tiene suficiente fe le será revelado… al final.

Es peor cuando ese consuelo viene envuelto con predicciones de un futuro mejor, porque aparte de señalar la ignorancia del plan maestro (que puede incluir que te asalten, un narco se instale en la puerta de tu casa con su negocio o la muerte de alguien cercano) rebaja a dádiva celestial cualquier logro, es decir, lo que a uno le ocurra “bueno” no será porque se lo merezca, ni resultado de un esfuerzo personal, está ligado a la justificación del mal ocurrido. Lo único que resta es la espera, mientras se vive el dolor de una pérdida, una ausencia o la transición hacia algo mejor, se justifica la inmovilidad, nadie quiere ser objeto de la burla, así que para qué hacer planes si dios se va a reír de ellos.

Sé que estoy exagerando para denostar a dos de las tres virtudes teologales, que Fe y Esperanza son conceptos que se pueden vivir más allá de lo inmediato, en un plano en el que no necesariamente convivan esos valores con el día a día, donde no se enfrenten con la violencia, la pobreza, la desigualdad y la rapiña de nuestros políticos; sé, como me dice la marida, que se me acentúa el ánimo Grinch y me nubla la vista como reacción a lo peor de las fiestas decembrinas, ¿pero quién puede permanecer sereno ante el embate de los villancicos todo el día a todas horas?, ¿quién, además, cuando por el impasse navideño en el que se cobijan los políticos para no informar nada inundan los medios con fotografías que intentan proyectar su bonhomía y de discursos en que se nos pide la mejor actitud para lo que vendrá?

Aunque sólo hayan pasado unos meses, lejos muy lejos están los tiempos en que los medios eran bombardeados con comunicados de prensa y declaraciones en que los aspirantes a diputados, senadores, alcaldes y gobernadores realizaban sesudos análisis sobre la problemática a resolver, hoy son pocos, por no decir ninguno, quienes se animan a proponer, a debatir, con el argumento de las fiestas decembrinas, con el saludo navideño a flor de labios y el mensaje de fin de año a la mano, lo que escuchamos son sólo buenos deseos, muestras de bondad, pero de política nada.

Lo de ahora sólo son mensajes de buena voluntad, comunicados de prensa donde se “informa” que el aspirante que ayer disparaba a mansalva propuestas, una vez alcanzado el puesto, tendrá una agenda privada o, peor aún, imágenes de gobernantes visitando a niños desamparados para regalarles juguetes.

Ayer, cuando querían nuestro voto, intentaban llamar la atención con promesas de cambio. Hoy sólo se nos relata el emocionante y sentimental festejo de la navidad rodeados de los que menos tienen. Abundan las fotos mercenarias que muestran al gobernante abrazando a infantes sin hogar, acompañado por supuesto de algún jerarca eclesiástico, incluso hay quien se atreve a proponerse como ejemplo: el señor político como se llame, en compañía de su esposa (el nombre de la mujer siempre en diminutivo, como para denotar calidez y bondad) entregan juguetes a niños desamparados de la casa hogar equis, acompañados del obispo… Y cierra el comunicado de prensa aprovechando el tono absolutamente informal con un comentario del dirigente de la casa hogar para apuntalar que la actitud de los gobernantes no es una ocurrencia, que siempre han sido la mar de buenas gentes.

¿Importa que el diputado, alcalde o gobernador entregue juguetes a los niños pobres?, ¿es noticia que esos mismos personajes (acompañados de sus parejas) convivan “alegremente” durante las posadas con el “pueblo”? No, definitivamente no. Y no tiene nada que ver con lo que uno cree, si es católico o no, si se tiene buen corazón o no, si se es caritativo o no, se relaciona con la forma en que se ejerce la ciudadanía, con la forma en que se analiza el comportamiento de quienes nos gobiernan. Atrás de cada foto con un niño mugrosito al que se le alegra con un juguete, en el fondo de la imagen del pan compartido con un desamparado, siguen las causas de fondo, la problemática social que no se resuelve con tarjetas de buenos deseos, ni con invitaciones a convivir en paz.

Quien asume plenamente la responsabilidad de gobernar, quien hace política y no mercadotecnia, sabe de lo fugaz que es la impresión que causa una foto familiar alrededor del árbol de navidad, sabe que apenas inicie el año siguiente se tendrán que resolver problemas de presupuesto y priorizar las obras que se van a efectuar, sabe que no se puede demorar tomar postura frente a una propuesta de ley, que la tregua navideña no alcanza para devolver la paz a las calles.

El político que asuma el compromiso de gobernar, no puede escudarse en la petición al ciudadano de fe, esperanza y caridad.

Como discurso de campaña no está mal pedir esperanza y fe, todo está por realizarse, es necesario llegar a puerto para ponerse a trabajar, pero una vez en el gobierno es indispensable aguzar el sentido crítico cuando desde la silla o la curul se nos pide mantener vivo el fuego de que algo mejor vendrá y el voto de confianza en que las promesas han de cumplirse, porque desde que prevalece el ánimo mercadológico a la presentación de proyectos, se hace mal uso de esas palabras para esconder la incapacidad o para escurrir el bulto.

Una vez que los políticos han llegado (con o sin nuestro voto) al puesto que pedían, no se trata de tener esperanza en una promesa, se trata de exigir que muestren los pasos a seguir para que se cumpla aquello que prometieron. No se trata de otorgar la fe a nuestros gobernantes, porque (con o sin nuestro voto) están obligados a demostrar que tienen las aptitudes para cumplir con el encargo. Acerca de la caridad, entendida como valor, en un ejercicio pleno de la ciudadanía implicaría una praxis constante, no una foto para mostrar que se da una limosna. El tiempo de virtudes presumidas no debería durar el corto plazo de los festejos decembrinos ni reducirse a unas cuantas imágenes efectistas.

Regreso al principio: “el camino al infierno está empedrado de buenas intenciones”, no se puede bajar la guardia ni dejar de pedir cuentas a quienes están en palacio o en la curul. La navidad y el año nuevo, sus festejo, duran unos cuantos días, después aparece con toda su fuerza, la realidad.


Publicado en La Jornada Aguascalientes (27/12/2010)

diciembre 26, 2010

La voz del forastero/y 4

La voz del forastero/y 4
Conversación con Marco Antonio Campos

La Jornada Aguascalientes.- Eres muy católico, de una raíz católica muy culposa, cito tres aforismos de Árboles: 1) El silencio de Dios significa lo que no se alcanza a entender. 2) Nos hemos acostumbrado a la ausencia de Dios que en momentos es como piedra o hielo, y 3) Dios arde en nuestra conciencia culpable y Los que vivimos en la culpa vivimos atormentados por Dios, sin verlo ni saberlo siquiera. Es como creer en todo el poder de Dios sin imaginarlo en ningún sitio.

Marco Antonio Campos.- Sí digamos el catolicismo es lo que te dio la culpa, en eso sí estoy totalmente de acuerdo, me siento mucho más cerca de los católicos que de los protestantes y no soporto las sectas, el viaje a Jerusalén me definió muy bien lo que soy, hay una secta que se llama los cristianos, no sé si sea iglesia, no recuerdo cómo se llama, que tuve una vez cerca de la casa y fue una pesadilla. En general todas las cuestiones de ritos que tengan que ver con iglesias o sectas me irritan profundamente, yo creo en un cristianismo, en el cristianismo de Cristo, en el cristianismo pobre, no soporto ver al señor cardenal en esas fachas, no soporto verlo dando sus opiniones que en general están más cerca de los ricos que de los pobres, incluso no sólo están con los pobres, sino que a los curas pobres, que están con los pobres, siempre los han perseguido, no soporto tampoco la misa porque no sabemos si Dios existe o no existe, por eso siempre hablo de la ausencia de Dios, quizá Dios nos abandonó hace mucho porque de otra manera no entiendes un mundo en el que halla tantas guerras, tanta destrucción, tanta envidia, tanto resentimiento, tanta barbarie, Dios nos abandonó hace mucho, Dios está ausente, el silencio de Dios es lo que nos oprime, o nos abandonó o se desentendió o no está o no sabemos, porque no puede existir un mundo así si existe un Dios bueno y perfecto, el que me descubrió mucho esa ausencia de Dios fue Roger Munier en una serie de libros que yo traduje, él es el traductor de Juárroz, uno de los hombres más inteligentes que he conocido también uno de los más insoportables pero esa es otra historia, admiraba yo su capacidad de pensamiento reflexivo y abstracto y la otra es que el cristianismo pobre, el de los primeros cristianos, el cristianismo del primer franciscano o de los verdaderos franciscanos, ahí si estoy de acuerdo con la iglesia católica, todo lo demás se me sale de las manos, la iglesia no tiene nada que ver con el poder y siempre ha querido ejercer el poder, ahora como nunca quieren recuperar el poder, quieren recuperar hasta las propiedades que ya no existen, ese viaje a Jerusalén entre muchas enseñanzas me hizo entender lo que yo no podía definir, que yo soy un cristiano, me siento muy cerca de Cristo por el dolor, poetas como Vallejo o George Trakl, son poetas que se fueron crucificando poco a poco, mientras más profundo, mientras sea más el dolor que hayas experimentado más creces, una gente que sólo ha sido feliz o esas niñas que han cuidado todo el tiempo las casan y después siempre viven con el marido, se divorcian y no saben qué hacer con la vida, siempre han estado como al margen de la vida, yo te daría esta definición: soy un cristiano sin ninguna iglesia. No me reconozco en el Jesucristo de la cruz, si se trata de los evangelios, que es la imagen por excelencia, porque yo tampoco quisiera el sufrimiento para los hombres, sino en el Jesucristo que es como un mago, que hace milagros, que está caminando sobre el mar de Galilea, reproduciendo los peces, el Cristo de la Galilea, no el Cristo de Jerusalén, de ese me siento más cerca, porque ya basta de dolor, aunque el dolor te forma, no tienes porqué vivir en el dolor y la iglesia a través de los siglos se ha basado toda en el dolor y la mortificación, ¿por qué?, porqué te llenan de culpas, por qué cargar no solo tus culpas sino la culpa original, cuando yo vi a mi madre poner al hijo de mi hermano y decirle: “este es Cristo pórtate bien o te va a castigar, Dios puede ser muy malo con los que son malos”, dije, esto es lo que hacía conmigo, de ahí yo creo, no lo puedo recordar, que nació ese sentimiento de culpa, la culpa con minúscula que viene desde la Culpa, supuestamente.

LJA.- No quisiera hacerte la pregunta de cómo se escribe un poema, pero no lo puedo evitar.

MAC.- No, es que eso es la base de todo, cada quien tiene su propia respuesta, como cada quien tiene su propia estética, nadie puede dar recetas, simplemente hay una emoción tan intensa que siempre te está persiguiendo y es como algo que estás sintiendo en el cuerpo, hay como una imagen que se vuelve la primera línea, entonces dices, me tengo que poner a escribir ahora el poema porque si no se me va, yo escribo a cuenta gotas la poesía, por eso escribo otros géneros, tomo esa primera imagen y empiezo a desarrollar, porque tengo más o menos una idea de lo que va a ser el poema pero no de lo que va a resultar, no puedo saber que palabras voy a utilizar, se hace un primer esquema, a veces es en un día, que terminas la primera versión del poema, pero así como hay gente que corrige muy poco, hay una gran cantidad de poetas que escriben prácticamente de una sentada, con pocas correcciones, en cambio yo soy de los que corrigen mucho, pero la cuestión es que en la corrección nunca debes de perder la emoción original porque si no se va desgastando el poema, aunque tú sigas corrigiendo tienes que tratar de conservar, de que los versos se vayan consolidando.

LJA.- Tallar la piedra para quitar las impurezas

MAC.- Exactamente.

LJA.- Cuántos versos te revelaron un mundo / cuántos versos quedaron en tu corazón / dime, cuántos versos quedaron en tu corazón.

MAC.- Pues quedaron los de aquellos poetas que han escrito con el corazón desde el corazón y para el corazón del hombre, de esos que hablan desde sí mismos para hablarle a todos, pero no solo los poemas subjetivos, en la Iliada, la Odisea, la Eneida, en los dramas de Shakespeare, encuentras muchos momentos que son tuyos también, yo escribí eso contra todas las vanguardia, cuando veo tantas tesis y tantos libros sobre las vanguardias, cuando preguntan, qué me parece el futurismo, el dadaísmo, equis, dime de memoria un poema de Tristan Tzara o dime un poema de Breton, a veces recuerdan versos, pero en cambio los poemas de Vallejo, de Neruda, yo creo que la poesía, como decía muy bien Sabines, va del corazón de uno al corazón del hombre y lo estoy sintetizando, en ese poema que es como una poética, yo casi siempre empiezo mis libros con poemas sobre la poesía, que son una poética, como en el poema Se escribe, pero ya no solo contra las vanguardia, ahí es contra todo ese tipo de estética, por ejemplo contra los parnasianos, contra esa poesía muy delicada, muy barroca.

LJA.- Se escribe contra toda inocencia… contra una estética del vals vienés… abriéndose las venas hasta que el grito calla… desde una rama frágil al borde del precipicio.

MAC.- Ahí está, eso es.



Publicado en La Jornada Aguascalientes (26/12/2010)

diciembre 24, 2010

La voz del forastero/3


La voz del forastero/3
Conversación con Marco Antonio Campos


La Jornada Aguascalientes.- Los lenguajes de la amistad son mucho menos complejos y profundos que los del amor, pero son más duraderos.

Marco Antonio Campos.- Yo lo que estoy buscando, ahí sí podría decirlo es saber un poco más todos los días, en eso está el conocimiento también de las personas, el conocimiento, un conocimiento que te haga crecer más, uno quisiera ser más joven, tener toda la fuerza, porque también tienes una mayor capacidad, no sólo para aguantar físicamente sino mentalmente, puedes leer más, viajar más, yo visitaba tres o cuatro museos en un día, ahora todo lo vas calculando, sopesando, vas sólo a ciertas salas, que también está bien, a veces ves eso y de pronto te das cuenta que no recuerdas nada, aunque siempre queda algo abajo.
Cuando escribí ese aforismo, pensaba en una frase de Sartre, los amigos hablan de una manera natural, es un solo lenguaje, es directo, en cambio cuando estás con una mujer, sobre todo con una mujer que te gusta, hay también un lenguaje del cuerpo, de sobre entendidos, en ese yo pensaba.

LJA.- Casi con desesperación, después de treinta y cinco años de trabajos literarios, tengo la impresión de que recuerdo poquísimo de lo que he leído, y peor, de lo que he releído, y que solo queda en mí, en proporción a las horas de lectura, una coma o un punto del gran discurso.

MAC.- No te lo puedo contestar mejor, creo que ahí está escrito, me sorprende que encontraras eso, porque muchas veces uno no se acuerda bien ni de lo que ha escrito, creo que es una buena respuesta, te darás cuenta con los años que si juntaras todo lo que has vivido, juntarás un día, si resumieras en la memoria, aún en las capas del subconsciente o del inconsciente, quizás sólo recordarías 24 horas de los 60 0 70 años.

LJA.- Sin embargo tienes lecturas decisivas, sustanciales, de las que es posible que no recuerdes la coma o de forma exacta, pero te dejan marcado.

MAC.- Pero la tienes pegada al cuerpo, siempre son las que marcan más son las de juventud, algunas de juventud siguen siendo las de toda la vida, y algunas las dejas de seguir pero son fundamentales, yo diría que en principio Neruda y Lorca, cuando me preguntan que literatura me gusta, bueno, pues de qué siglo y de dónde, pero fundamentalmente para mi escritura, yo leía mucho a Lorca, pero Neruda, Neruda era completamente de la familia y me influía muchísimo, como después me influiría Vallejo, más que Neruda, a pesar de que el mayor poeta de lengua española es Neruda o en otro orden T.S. Eliot, si estamos hablando de poesía, Rimbaud, definitivamente, pero Rimbaud no sólo en la escritura sino en la vida, a Rimbaud lo he traducido infinidad de veces, las cartas, las Iluminaciones, la Temporada en el infierno, yo creo que el libro que más he leído en mi vida es la Temporada en el infierno, lo debo haber leído 200 veces, sobre todo en el sentido del viaje, la caminata, es una gran influencia, sobre todo como modelo, por eso digo en algún prólogo que así como Borges se sentía más orgulloso de lo que había leído que de lo que había escrito, yo decía que me sentía más orgulloso de lo que había caminado de lo que había escrito, para mí, eso ha sido más la vida, creo que he podido vivir intensamente, que he podido juntar vida y literatura.

LJA.- El gusto por la añoranza sirve para escribir o hacer literatura, buena o mala, pero niega la vida. Se debe afirmar la vida, aun si te vas mañana.

MAC.- Claro, es decir, primero está la vida, yo estaba muy obsesionado por la muerte entre los 20 y los 30 años de lo que estoy ahora, después de los 30 se me quitó, aparece mínima la palabra muerte en mis poemas.

LJA.- Dios y el tiempo, la muerte y las escenografías del sueño, los sesgos ocultos del amor y las llagas invisibles del catolicismo, la vivencias del viaje y el lenguaje de la naturaleza, la acción y la contemplación, el conocimiento y la ignorancia, el fracaso y el éxito, ¿siempre antípodas?

MAC.- Tendríamos que ver prácticamente cada texto, aunque uno dibuja más los fracasos que los éxitos, uno escribe más en los momentos difíciles, que en los momentos de alegría, porque muchas veces más que poemas de alegría parecen libros de motivación personal, no es que la alegría no pueda ser descrita en la poesía, lo puede ser como buena literatura, los mejores ejemplos de una visión optimista está en poetas como Whitman, pero eso es vocación de felicidad más que felicidad misma o como es Neruda después de las Residencias, como es Odiseas Elytis, que además yo los leo con un enorme placer, me gusta mucho esa poesía de la alegría, me gustaría ver más a la gente alegre, me encantan las mujeres alegres que las mujeres tristes, como uno es melancólico huye de las mujeres tristes, cuando uno encuentra a una mujer inteligente y alegre es ni mandado a hacer.


Publicado en La Jornada Aguascalientes (24/12/2010)

diciembre 23, 2010

La voz del forastero/2

La voz del forastero/2
Conversación con Marco Antonio Campos


LJA.- De la Ciudad de México y de México escribes: Aguascalientes, un pueblo que suele disfrazarse de ciudad; Zacatecas, una ciudad que has amado como si fuera casi tuya; el angosto jardín de una casa en la avenida de los Pinos; un esbelto álamo en las calles de San Diego Churubusco; una casa jerezana; la Ciudad de México que amas como ama un hijo duro; campanadas y ráfagas de pájaros en Querétaro; Morelia rósea; Guadalajara y la platería prodigiosa de su hospitalidad; la espesa vegetación de Colima; los cafés por la noche en Coyoacán; también forastero en su propio país.

MAC.- Menos digamos, pero que necesita salir de ese país, quiero aclarar sobre Aguascalientes que esa es una frase de mi mamá que vivió aquí y que decía que sólo vendría a enterrar a sus hermanas y ni siquiera vino a eso, cuando yo hablaba de que era un pueblo que solía disfrazarse de ciudad eran los años 30 o 40, hay que entenderlo, pero también en ese poema hay la visión de una tía, hermana de mi mamá, que es la imagen romántica, creo que las dos eran inexactas, a mi mamá se la comía el resentimiento hacia Aguascalientes y en mi tía había esa especie de ver todo bello, incluso lo que no era. Me pareció muy bien contrastar esas visiones con la mía que yo hacía recorriendo Aguascalientes, recordando el Aguascalientes de fines de los 50, los 60.

LJA.- Y aunque sé que a este país lo ha gobernado el diablo, / que los mexicanos no hemos estado a la altura del gran país, / ustedes dirán lo que quieran, pensarán lo que quieran, / pero yo siempre he amado a México, / siempre

MAC.- A pesar de todo, es una cuestión emblemática, tanto los gobiernos priístas como los gobiernos panistas han sido el diablo, digamos, no han gobernado bien y no sólo eso, han saqueado al país, lo han destruido, y en esto quiero incluir a la clase empresarial que son iguales que los políticos, son capaces de cualquier cosa para conservar sus intereses, para mí no hay diferencia entre la maldad o la afectación que han hecho los empresarios o los políticos, sobre todo en las últimas fechas en que el neoliberalismo se ha impuesto, todo eso significa para mi el diablo, pero a pesar de todo eso, y yo me incluyo en eso, los mexicanos no hemos estado a la altura del gran país y, por desgracia no soy optimista para el futuro como para decir que México va a ser ese gran país que debió ser, de todas maneras es el país donde naces, donde tienes tus afectos, donde vas a vivir, vas a morir, entonces absolutamente; pueden decir lo que quieran, me dirán lo que quieran, pero yo lo seguiré amando.

LJA.- Hay otro eje, otra constante, la crítica al poder, llamas la atención sobre el ejercicio del mal gobierno, la corrupción, la deshonestidad, incluso llevado al plano personal, la deslealtad es algo que castigas severamente en tu poesía.

MAC.- Yo creo que debe haber uno o dos poemas que son directamente políticos, algún Monólogo, por ejemplo, porque esa crítica casi siempre está metida en el poema, a excepción de los epigramas, el que se llama “El pequeño César” yo estaba pensando desde luego en Salinas, es evidente, el pequeño en los dos sentidos, tanto físicamente como figura pública; en general hay una crítica al poder, quizá sea también producto de una desilusión juvenil, a mí me apasiona la política, pero moralmente no puedo ser político, para mí es muy difícil, prácticamente imposible, condescender con la deshonestidad y la deslealtad, que en política son prácticas comunes, tú te encuentras con gente que con tal de acomodarse es capaz de vender su alma al diablo, no le importa nada, el cambio de chaqueta en México como en otros países es pan de todos los días, cuando era sólo el PRI ocurría igual, como el PRI era muchos partidos, aglutinaba a la derecha a la izquierda al centro, como el peronismo en Argentina, uno era leal a uno y luego al otro, ellos sólo son leales a sus intereses, no al país, te digo porque yo en el 68 cuando entré a la Facultad de Derecho, todos los presidentes habían salido de la UNAM y de la Facultad de Derecho, yo pensaba salir de Derecho para entrar al gobierno, no ser jurista o abogado, pero el 68 y la literatura me cambiaron, en ese tiempo es cuando yo empiezo a leer muchísimo, no te diré que era un muchacho culto, pero sí muy leído y eso lo notaban gente como Juan Bañuelos, José Emilio Pacheco, Tito Monterroso, porque ser culto significa tener un orden que yo no tenía entonces, el 68 me hace decidir dos cosas: no solo no trabajar para el gobierno, sino que me hizo profundamente antipriísta, yo con gobiernos asesinos no trabajo, para mi la UNAM ha sido un refugio, mi vida en el extranjero ha sido casi siempre en universidades, eso me permite decir cosas, aprovechar la autonomía de la universidad, lo que una gente que está en el gobierno, incluso en un puesto muy pequeño, no puede decir, yo tengo la libertad de decir lo que quiero tratando de decir razonablemente las cosas aunque uno pueda excederse o a veces también se autocensure, además el 68 ese tipo de cuestiones, no se dan de inmediato, se van dando poco a poco, te das cuenta de que primero, no soportas a los abogados, que son como otra raza, no es lo mismo como hablan en un pasillo o en el salón de clases, cambia su tono, siempre es un tono impostado, yo le tengo miedo a los abogados, porque sabes que siempre están mintiendo o engañando, incluso en la vida cotidiana y que para defender sus casos, muchas veces, parten de la mentira, la política me siguió apasionando, creo ser un hombre político, pero mi carácter no me permite ser un personaje político, soy una gente demasiado explosiva, no soy conciliador, a veces exploto para bien y otras para mal.


Publicado en La Jornada Aguascalientes (23/12/2010)

diciembre 22, 2010

La voz del forastero/1

La voz del forastero
Conversación con Marco Antonio Campos
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Si como señala Octavio Paz en su ensayo sobre Pessoa (El desconocido de sí mismo), “Los poetas no tienen biografía. Su obra es su biografía” esta conversación con Marco Antonio Campos intenta acercarse al poeta a partir de su obra. Las preguntas son citas de sus propios textos.

La Jornada Aguascalientes.- Yo soy Marco Antonio, hijo de Ricardo y Raquel, y nací en ciudad de México una noche del bárbaro febrero, con la vista en el mayo abrasador y en las montañas del sur. Y aposté por la poesía y el ángel. ¿Qué ha sido de este juego, cómo va la apuesta?

Marco Antonio Campos.- Esas líneas curiosamente han sido varias veces citadas, yo creo que les llama la atención el adjetivo de bárbaro a febrero, yo pensaba en el invierno europeo que suele ser muy frío, quise hacer una síntesis un poco a la manera de los griegos, como los epitafios griegos, incluso en la introducción de mi primera poesía reunida digo que uno de mis modelos son las lápidas griegas, que son concisas y precisas al máximo, que es lo que he intentado, otra cosa es que lo haya logrado; al decir eso que aposté por la poesía y el ángel hay una serie de repeticiones, de fórmulas que se repiten a lo largo de mis libros, una de ellas es que al hablar de la poesía y el ángel, sólo estoy hablando de la poesía, como me suena bien la he repetido varias veces. ¿Cómo va la apuesta?, lo tendré que repetir varias veces a lo largo de la entrevista: la opinión más prescindible es la del autor, como decía Borges, digamos que uno trata de escribir lo mejor posible, soy una gente que corrige mucho sus poemas, busco lo que decía Borges: que buscaba hacer una poesía sencilla en su forma y compleja en su contenido, yo he tratado de que corra una historia, siempre debe correr una historia o más, en el poema, aún en un poema breve y debes empezar bien un poema y cerrarlo bien, puede haber versos que caigan ligeramente porque no puedes escribir todo el tiempo versos ni poemas perfectos, en un libro tiene que haber un equilibrio entre los poemas de mayor aliento con otros, pero debe empezar bien y cerrar un poema, un libro.

LJA.- En Ningún sitio que sea mío es muy evidente esta intención, en “Declaración de inicio” mencionas que la poesía no hace nada, si La poesía no cambia / sino la forma de una página, la emoción / una meditación ya tan gastada, ¿para que escribir entonces?

MAC.- Ese es un poema mal leído, lo escribí en el 72 y la respuesta está en esos versos, la poesía no hace nada pero práctico, sí te cambia la emoción, yo lo que quiero decir es que te está cambiando individualmente, lo que quiero decir es que no va a hacer que llegue un nuevo Mesías, no va a tumbar un gobierno, no va a hacer que los marxistas le quiten el pan de la boca al millonario, pero íntimamente la poesía te va cambiando, a mi la poesía me ha dado todo, yo tengo, primero que nada una perspectiva estética de la vida y es por la poesía, yo veo como poeta el cine, veo como poeta el teatro, los paisajes, los rostros de las mujeres, eso no te hace mejor que los otros, pero como decía Borges, eres un privilegiado en el sentido de que sientes más que los otros, el artista siente más que los otros, eso no quiere decir que vayas a ser más feliz, casi siempre somos desdichados o tristes.

LJA.- Esa parte de la desdicha es una recurrencia, ya en los primeros versos apuntabas que no sabías del pulso en las palabras, / del pan y el vino en angustia de estar sol, / del desierto del antes y el ahora, ¿ahora qué sabes?

MAC.- Eso lo escribí a los 27, muchas veces se tiene que ubicar con esa perspectiva del tiempo en la poesía puedes decir algo y contradecirte en el siguiente poema, lo importante es la verdad poética y no la verdad biográfica, el poeta como decía Pessoa es un gran fingidor, en cambio en los aforismos uno no se puede engañar, la cuestión es que por la música o la belleza del verso uno tiene que acomodarse al verso, a la armonía del poema, muchas veces estás diciendo la verdad, yo creo ser uno de los poetas más sinceros, pero al mismo tiempo hay realidades inventadas, en un poema hablo que mi padre hablaba de los barcos y nunca fue marinero y hablaba que se parecía la figura de Paulina a un relieve y esa muchacha de la que hablo es una que yo amé a los 25 años y que no se llama Paulina, si uno pusiera exactamente la verdad de lo que pasa, primero, los textos serían larguísimos, y sería más un texto autobiográfico que un poema.

LJA.- Evidentemente hay mucho del poeta, la pregunta va encaminada a qué has aprendido

MAC.-Uno siempre es un aprendiz, es como decía Borges también, otra máxima: uno aprende con el tiempo más a equivocarse menos que a merecer aciertos, entonces te vas equivocando pero no es porque sea perfecto, incluso lo que escribas ahora, dentro de 20 años vas a querer corregirlo, si tu escribes un libro de poemas cada año, te vas a repetir, porque no tienes las experiencias acumuladas, ni tus palabras ni tu lengua, tu concepción del poema va a cambiar mucho, ayer hablábamos en un momento de la conversación de la necesidad de que cada libro sea distinto, porque muchas veces una sola cuerda quien la maneja muy bien, por ejemplo, Rulfo o Sabines donde hay dos o tres registros pues los maneja extraordinariamente bien, el caso de César Vallejo lo mismo, pero en el caso de poetas como Bonifaz Nuño o como Paz o Neruda, son muchos grandes poetas a la vez.

LJA.- En tu caso, tu poesía está perneada por la nostalgia de la felicidad no ejercida.

MAC.-Me parece extraordinaria la definición, yo quisiera tomarlo porque es prácticamente un verso, lo que ha habido en mi es una felicidad no ejercida, ¿por qué?, me lo respondo muchas veces dentro de los poemas, porque para mí ha sido más importante ir adelante, hacer una vida, que detenerme a pensar en la felicidad.

LJA.- Has tenido todo para ser feliz, escribes: Te atormentas demasiado. Tienes todo para ser feliz

MAC.-Eso me decía mi madre, es un poema que escribí cuando tenía 20 años, es decir, ya no me atormento tanto y no es que esté pensando o no en la felicidad, cuando te acercas a los 60 años aunque quieras no puedes moverte como antes, yo seguiría caminando, devorando las ciudades, lo sigo haciendo pero lo hago con método, no puedes caminar las 12 horas de antes, yo recorrí Europa a pie, no sé cuantas veces he estado en París, en Florencia, caminando, en México mismo lo he hecho. Ayer me comentaban: oye conoces muy bien esta ciudad; claro porque he recorrido mucho México, sería el colmo que después de recorrerla tanto, las conozco, pero las conozco en sus centros históricos.

LJA.- El viaje, la amistad, las ciudades, son otra constante en tu poesía, en Árboles dices Yo aprendí más de la vida caminando en las calles y plazas del mundo que en las páginas de los libros. Mi obra está hecha más de pasos que de palabras.

MAC.- No está mal, ¿no?

LJA.- Si en la poesía hay dos tradiciones: la local y la nómada, tú perteneces a la segunda

MAC.- Eso es obvio, hay gente que aunque esté viajando sigue siendo sedentaria, por eso está muy bien el título que le puso Stefaan van den Bremt a una antología que hizo de mi poesía, tomando un verso mío, el verso dice No tengo sitio alguno y él lo mejoró y puso Ningún sitio que sea mío es el forastero casi siempre, él que está de paso, el forastero no es el peregrino, no es el busca integrarse a una ciudad, no, es el que va de paso, el que se la quiere pasar bien en esa ciudad con la conciencia de que se va a ir.

LJA.- En tu caso ese forastero es un coleccionista: Llegar a Roma, un jardín de Luxemburgo, un lugar frente al Sena, las playas de Corfú, la madrugada en Atenas, la Piazza della Signoria, un barrio al sur de Salzburgo, París bajo la lluvia, Austria que se ama como un objeto bello, noviembre en Budapest, el subterráneo de Filadelfia, viernes en Jerusalén, el invierno en Viena, las lentísimas aguas del Escalda que llegan al Mar del Norte… Es un afán coleccionista, un forastero que pertenece de otra forma.

MAC.- Como tú lo dices tengo que aceptarlo, toma en cuenta que yo no alcancé a terminar y decir que de cualquier forma mi centro es la Ciudad de México y cuando estoy fuera nunca me desligo de México, empieza a sentir la nostalgia de la Ciudad de México, de ciertos barrios, de ciertas conversaciones porque además en otros países no es tan fácil hacer las amistades, sobre todo en Europa y extrañamente lo que extraño, si se puede decir, son las conversaciones inteligentes, te faltan amigos inteligentes que aquí ya lo has hecho con los años, entonces me citas y para mi la realidad mexicana siempre está presente, entonces necesito saber qué pasa, ahora es infinitamente más fácil que en 1972 cuando dejé por primera vez el país, que llegaban las cartas cada vez que podían, tenían mucho más de secreto, mucho mas de misterio y siempre era una emoción recibir una carta, todavía en los años 90 pasaba eso, cuando yo vivía en Austria. En ese sentido, es una manera de estar en el mundo, el forastero es el que está fuera, pero pasando y no sólo está percibiendo la situación de la ciudad, eso lo diferencia del poeta que hace como estampas turísticas, yo nunca he buscado hacer una estampa o una postal, he tratado siempre que haya una emoción en el poema, y casi siempre se relaciona con un juego entre pasado y presente, en ese juego está también la realidad actual, esta esa realidad mexicana, hay muchos poemas en Viernes en Jerusalén o en los Monólogos en que estoy hablando de Argentina pero hay muchas referencias mexicanas, en cambio cuando yo hablo de México es muy poco, los poemas escritos sobre México son muy pocos porque México está en los otros poemas de viaje, debe haber un porcentaje, 60 o 70 por ciento, de poemas de viaje, porque se me da más fácil, la Ciudad de México es tan antipoética que es muy difícil escribir sobre ella.



Publicado en La Jornada Aguascalientes (22/12/2010)

diciembre 21, 2010

The Right Stuff to Wear

La imagen (hermosa, por decir lo menos) es una radiografía del traje lunar que Alan Shepard uso en la misión Apolo 14, y forma parte del artículo The Right Stuff to Wear, que habla precisamente de los trajes de los astronautas desde los principios de la carrera espacial. La radiografía está hecha desde la espalda del traje.

Vía Microsiervos

diciembre 20, 2010

perdón por intolerarlos: la invención del enemigo

perdón por intolerarlos
la invención del enemigo

Para ahorrarle tiempo al que busque desacreditar mi opinión, confieso que el levantamiento armado del 1 de enero de 1994 me sorprendió dormido, la celebración de fin de año en la casa materna, el brindis, el baile y el jolgorio me pasaron la factura a una velocidad tremenda, desperté en un sillón tratando de recuperar no sólo la memoria sino algunas partes del cuerpo que pensé había perdido y descubriendo partes de mi anatomía sobre las que la incomodidad echaba luz. Amanecí ya muy entrado el primer día de año frente a la televisión y sin entender porqué me zarandeaban para atender algo que ocurría en Chiapas. Así que mi primera impresión de la rebelión zapatista fue la de alguien que bracea desde la profunda piscina de la cruda en busca de oxigeno.

El desconcierto, la desorientación, el agotamiento físico, el desequilibrio en general, se estableció para siempre en relación con el fenómeno zapatista, confieso pues que nunca acabé de entender. Lo más que pude lograr fue separar la justicia de las demandas del show mediático, marcar una diferencia entre las causas del levantamiento y la absurda apología de los discursos de la dirigencia.

Tantos años después podría recomponer el pasado e inventar la súbita conciencia qué despertó en mí la palabrería del Subcomandante Marcos, vestirme en la corrección política de los fans y mencionar que Durito (o como se llame) está a la altura de personajes como Sancho Panza, o que el Abuelo Antonio (o como se llame) encarna las virtudes de la narración homérica, pero como no me interesa obtener la aprobación de los puros que lloran con la vieja trova cubana y gritan ¡revolución! apenas separando los labios de la ubre gubernamental, tranquilamente puedo afirmar que el encapuchado es un pésimo escritor, sensiblero, maniqueo y dueño de un ego gigantesco que le impide el necesario ejercicio de la corrección de sus escritos.

Sigo con el propósito de ahorrar tiempo: cuando escribo lo que opino no hay nada parecido a un Pepe Grillo que me recuerde mi condición de asalariado clasemediero tirando hacia abajo, tampoco me impone solidaridad alguna con el Movimiento, o la Causa, ni las Fuerzas vivas o el Contingente, el Pueblo o los Oprimidos, así que bien se me puede acusar de redactar sin “conciencia de clase” y, peor aún, de creer en el humor como primera herramienta para entender el mundo, por lo que tiendo a criticar lo que otros rápidamente claman como Manifestación de Resistencia. Prefiero las camareras a los camaradas y los compañeros se quedaron en la lista de la escuela. No sé si eso me hace de derecha, como no creo en la simplificación, me tiene sin cuidado en qué parte del plano obtuso se me coloca. No sé, tampoco me interesa, cómo se llama a quien cree en el ejercicio de la ciudadanía, en el respeto al otro, que es en lo que creo.

Quizá por lo anterior, suelo de calificar de imbéciles a quienes se alegran de la desgracia ajena cuando le ocurre a alguien que pertenece a la clase política o goza de una posición económica acomodada. Escaso de razón quien festeja, por ejemplo, el secuestro de Diego Fernández de Cevallos, ese al que no le tiembla la mano para decir: se lo merecía, qué bueno, para que aprenda, para que siente lo mismo que nosotros… No se puede permitir la justificación de un acto de violencia como el secuestro con esos alegatos, no se puede hacer a un lado el dolor, coraje, impotencia, el desasosiego de las víctimas de un secuestro, de ninguna manera.

En estos días, sobre el secuestro de Diego Fernández de Cevallos, el grupo que lo secuestro, esos que firman como los “Misteriosos desaparecedores” hizo circular en los medios un comunicado con el título: Epílogo de una desaparición. Más de cinco mil palabras para anunciar su liberación, dividido en tres partes, el texto pergeñado en el más rancio lenguaje de los grupos guerrilleros. De ahí el inicio de este texto, imposible no recordar el 1 de enero de 1994. No creo, no sé, ni siquiera lo manejo como hipótesis, que quienes secuestraron a Diego Fernández tenga nexos con los zapatistas, lo que llama la atención es la forma en que a través del discurso se inventa un enemigo.

A lo largo de su propaganda, los “Misteriosos desaparecedores” intentan justificar el secuestro a través de dividir entre un “Ellos” y “Nosotros”, los malos y los buenos, los ricos y los oprimidos. Todos somos víctimas, todos hemos sufrido un acto de violencia por la desigualdad, por los desequilibrios económicos, por los políticos… los secuestradores van caracterizando un monstruo gigantesco que es culpable de todo, al que todos podemos señalar para conformar un “Ellos” que tienen que pagar de una vez por todas.

Desde el epígrafe los secuestradores buscan justificar la violencia a través de la cita descontextualizada de Me-Ti. El libro de las mutaciones de Bertolt Brecht y como “Los clásicos no establecieron ningún principio que prohibiera matar” usan ese argumento en un intento por legitimar la violencia, su violencia, contra la de un “Ellos” que van construyendo párrafo a párrafo.

Líneas adelante, los secuestradores generan un escenario en el que sus actos se justifican porque son las víctimas: “El peligro de muerte que Nosotros vivimos es producto del enfrentamiento de grupos de poder económico que luchan por el poder político. Su manera de actuar dentro del aparato estatal despersonaliza decisiones que repercuten en la vida de personas concretas; la decisión burocrática agranda la distancia entre el funcionario y la gente de a pie, manejando públicamente la ficción de que hacen política con base en el bien común, aunque la comunidad esté excluida, en todos los sentidos, de dicha actividad”.

Al inicio del párrafo anterior escribí los secuestradores, me parece indispensable, porque a medida que uno va leyendo, se omite la acción que genera el comunicado, ellos son los “Misteriosos desaparecedores”, ellos son “víctimas”, son quienes sufren “la violencia destructiva, como la que ejerce el gobierno, sólo concibe destruir sin construir algo superior y distinto que constituya verdaderamente un estado mejor de vida y no sólo para unos pocos. La violencia es constructiva cuando es rebeldía frente a la amenaza de muerte, cuando enfrenta a la muerte personificada por quienes nos someten a la miseria. La violencia, al tener rostro de muerte, nos es presentada como injustificable, sobre todo si atenta contra el poder establecido”. Lo que nunca son es los secuestradores, ni una sola vez aparece esa palabra en el comunicado, la omiten para justificar su acción, para que el lector olvide que si los estamos leyendo es porque raptaron a alguien, lo alejaron de su familia, causaron dolor.

Los secuestradores evitan mencionar el secuestro y se vuelcan sobre las condiciones en que todos vivimos, aprovechan el sentimiento de desamparo que puede provocar el ambiente inseguro en que vivimos para buscar nuestra solidaridad y ponernos de su lado, incluso aluden a su condición humana, se victimizan señalando que no tuvieron más remedio:

“El ejercicio de la violencia es para Nosotros un recurso ineludible, pero necesita de un proyecto en el que su uso sea solamente un medio necesario; el proyecto no puede reducirse a destruir otro. Nuestro proyecto es recuperar lo que la vileza de los poderosos nos arrebata, y es nuestra condición humana; nuestro proyecto es de rehumanización de todos los que no formamos parte de su selecto círculo, a diferencia de Ellos que sólo buscan su propio beneficio. Pensar y hacer política pasa por evaluar las condiciones de existencia, nuestras relaciones sociales e inter-personales, transformarlas en cada acto y hacerse cargo de la vida pública”.

Los secuestradores quieren que seamos uno con ellos, que formemos parte de ese “Nosotros” al que tanto daño han hecho los otros, un “Ellos” sin rostro, un poder superior que encarna en el gobierno y es culpable de todo mal. Más que justificarse, los secuestradores explican las razones de lo que hicieron como un acto de justicia y con frases dignas de la peor demagogia se asumen como tribunal para castigar a quienes nos, sí: nos, han hecho daño, otra vez “Ellos” al que suman a Diego Fernández de Cevallos “un operador de la oligarquía neoliberal y de la ultraderecha fundamentalista, un traficante de influencias, un mercenario de los juzgados, un legislador a sueldo, un rentista de la crisis y un defensor de los grandes capos de la droga. Por ello su aprehensión fue una actividad pensada y realizada como un acto de desagravio”.

Nótese que “Nosotros” lo aprehendimos, no lo secuestramos, “Nosotros”, los agraviados seguimos el cauce natural de la historia, el camino marcado para hacer justicia. Los secuestradores autorizan y reivindican el acto de violencia como un acto de guerra, incluso pedir dinero a cambio de la libertad del secuestrado es válido, dicen: “Tomarlo prisionero, exhibirlo y obligarlo a devolver una milésima de lo robado constituyó además un golpe político a la plutocracia y a sus instituciones; una demostración de la voluntad de lucha y de la capacidad operativa de los descalzonados, como él nos denomina; una demostración de que nadie, por poderoso que sea, puede ser intocable; una demostración de que con unidad de acción se puede doblegar la voluntad del enemigo y combatir la impunidad.”

Y finalizan subrayando que los secuestradores y el pueblo o la sociedad o los oprimidos, es decir “Nosotros” decidimos salir de la apatía y ser “pueblo organizado”, al fin, nos reapropiamos del uso “constructivo de la violencia”

Estoy seguro que alguien se sumará a la convocatoria de los “Misteriosos desaparecedores”, que más de uno aplaudirá estas palabras, se unirán al “Nosotros” de los secuestradores, lo que es peor, muchos lo harán desde la complicidad del silencio, desde asentir ante las frases de quienes secuestraron a Diego Fernández de Cevallos por el simple hecho de que es rico o poderoso o influyente (o todo eso), asentirá en secreto porque es bueno que le quiten el dinero a los ricos, porque está bien que los castiguen, ¿a quiénes?: a “Ellos”, el culpable sin rostro.

Ante la marejada sinvergüenza del comunicado de los “Misteriosos desaparecedores”, la sensatez de una víctima real, las palabras de Isabel Miranda de Wallace durante la entrega del Premio Nacional de Derechos Humanos 2010: “La libertad es un derecho humano, violado y burlado constantemente en México. Si los mexicanos no podemos salir y transitar libremente debido al miedo a ser víctimas del crimen, entonces estamos subejerciendo ese derecho humano fundamental, es más, de qué sirve la libertad de expresión si son las balas del crimen organizado quienes callan las palabras de los periodistas; de qué sirve en nuestras leyes que los derechos humanos sean un bien público, irrenunciable, si en la práctica, la intimidación, el amedrentamiento y la violencia pueden más que la ley”.

Inventarse un enemigo, dividir entre un “Ellos” y un “Nosotros” no es el camino, no se puede estar de acuerdo con los secuestradores, no podemos dejar que se sumen del lado de los ciudadanos, ni dejar de recordar que el ejercicio de su violencia tenía como principal propósito la obtención de dinero, pueden escribir millones de líneas justificándose, pero lo cierto es que este grupo que secuestra no ha hecho nada para que las condiciones de las que se quejan, contra las que supuestamente actúan, cambien.

Dijo Isabel Miranda de Wallace: “No podemos como ciudadanos exigir cuentas y acciones a las autoridades, si desde nuestra casa fomentamos la corrupción, solapamos la irresponsabilidad y fomentamos la apatía cívica. El Estado, por su parte, debe asegurar nuestra integridad y libertad, y son las autoridades quienes deben dar el paso muy importante para retomar la confianza de los ciudadanos.”

No podemos, no debemos dejarlos inventar al enemigo, porque una vez en casa, es posible que nos volvamos como ellos.

Publicado en La Jornada Aguascalientes (20/12/2010)

diciembre 18, 2010

La colina de El Pozolero


La edición sabatina de La Jornada Aguascalientes incluye un capítulo (La colina de El Pozolero) del libro de crónicas más reciente de Héctor de Mauleón: Marca de sangre.

El extracto de este libro se publica en dos partes, mañana domingo, La Jornada Aguascalientes reproducirá la segunda entrega.

En Marca de sangre (Temas de hoy, 2010), Héctor de Mauleón realiza un retrato múltiple de los principales jefes, sicarios y operadores del narco mexicano de 1985 a la fecha, en estas postales también aparecen funcionarios de gobierno, militares y policías.

Vale la pena.

diciembre 12, 2010

perdón por intolerarlos: fin de temporada

perdón por intolerarlos
fin de temporada


Estamos tan acostumbrados a que en el país todo el tiempo son tiempos electorales que la clase política ya no se dirige a los ciudadanos sino a los electores. Ya no se nos informa o consulta, simplemente se nos intenta convencer de estar a favor o en contra de algo. Con esa perspectiva, el discurso político se empobrece, pues ya no es necesario sustentar ninguna idea, lo de menos es generar retroalimentación que permita tener elementos a la hora de tomar decisiones, lo que importa es que quien escucha vaya a la urna, diga sí o no, que apoye.

En la tribuna, el político busca sólo se ocupa de emitir un mensaje propagandístico en que el ciudadano es visto como un consumidor, los discursos se diseñan desde una perspectiva de mercado, para vender un producto, no para informar. Si durante las campañas este tipo de discurso es terrible por simple, una vez acabadas las elecciones, su condición banal queda totalmente expuesta, sin embargo, la clase política instalada en esa zona de confort en donde no se le exige, insiste en utilizarlo, como ejemplo: el fin de temporada que son los informes de actividades.

Con el pretexto de que la información sobre el estado de la administración (municipal, estatal o federal) se da a conocer a través de un paquete que contiene todos los anexos, todas las estadísticas, todos los datos y las justificaciones, lo único que se prepara para el público es un mensaje “político”. Una vez que se entrega el paquete con los datos, se olvida que es necesario justificar las acciones, las decisiones y al gobernante en turno la basta con pedir a su equipo que le elabore un discurso en el que se sustituye la información con la intención.

No es que uno desee escuchar la lectura de los anexos estadísticos y someter el cuerpo a esas sesiones maratónicas de los tiempos de Luis Echeverría y José López Portillo en que, engolosinados por la imagen que les devolvía el espejo sumiso del poder legislativo, se regodeaban en atender sólo su propia voz; lo que se pide es la mínima dignidad de ofrecer un mensaje dirigido a los ciudadanos.

Lamentablemente, los informes de actividades de nuestros gobernantes han dejado de ser una explicación, basta con el show.

El esquema con que los políticos diseñan sus informes, digamos los presidentes municipales, ya sólo consiste en armar una fiesta: se extienden las cortesías a los invitados especiales, es decir, asegurarse de mostrar el poder de convocatoria; un decorado que esté bonito en el que se incluya la utilería humana, como incluir viejitos y discapacitados en las primeras filas para mostrar el lado humano de un gobierno; la proyección con imágenes sensibleras en las que se vean los baños de pueblo y se proyecte la belleza de los escenarios naturales de la región; música y canapés para el final del evento; eso es todo.

Porque en relación con el discurso, una vez abandonada la opción de informar, la tribuna sólo se aprovecha para guiñar el ojo al padrino, para agradecer el apoyo de los familiares, enviar señales a los enemigos, advertir a los contrincantes y ensalzar lo poco que se ha hecho.

Ya no se hace política, no se establecen compromisos ni se sustentan decisiones. Ante el micrófono, el funcionario olvida su condición de servidor público y sólo busca llamar la atención de los medios de comunicación para que destaquen la frase pegadora, el slogan que promete. Quien habla ya no se ocupa de respaldar lo que dice, mucho menos de acompañarlo de información que se pueda verificar, para eso entregaron un librito.

Ya no se hace política en el sentido mejor de esa actividad: un proceso que tiene como propósito dirigir las acciones del Estado en beneficio de la sociedad; se hace politiquería, los logros se miden por el resplandor de los invitados y los brillitos del decorado. Difícilmente se dirige la atención a lo que se dice, mucho menos a sustentarlo.

En Aguascalientes ya inició la ronda de informes de actividades, los cuales no escapan a este ambiente de fiesta de graduación con que se han banalizado estos eventos: se peina ya a los viejitos que demuestran lo que se ha realizado en materia de desarrollo social, se preparan las mantas con apoyo espontáneo de alguna comunidad, se alista a los niños que han de cargar flores para entregar a la primera dama, sobre todo, se espera ansioso la confirmación de que el gobernador asistirá a escuchar al presidente municipal que se despide, de hecho, todo depende de la agenda de titular del ejecutivo estatal, se realizará cuando él pueda, no antes, no después.

Cuando deberíamos presenciar mensajes de despedida con datos duros acerca de las acciones que se realizaron durante los últimos tres años, lo que el ciudadano puede esperar es una pasarela de egos. Triste fin de temporada.

Publicado en La Jornada Aguascalientes (12/12/10)

diciembre 10, 2010

Fin de fiesta ajena

Hoy en La Jornada Aguascalientes, una crónica sobre el informe de Adrián Ventura, alcalde de Aguascalientes:


El alcalde Adrián Ventura, en su primer y único informe de gobierno municipal.

Nada como una fiesta para poner a prueba el temple de los hombres, nada como ser el anfitrión para calibrar el ánimo de una persona porque sabe que su destino es ser olvidado, que si todo sale como está planeado, los invitados recordarán el ambiente, la música, las conversaciones, pero no su labor, mientras que si la fiesta es un fiasco, las miradas se dirigirán hacia el responsable. Es triste el destino de los anfitriones, peor aún si les corresponde cargar con la responsabilidad de una fiesta ajena, como lo fue el primer informe de Adrián Ventura Dávila, presidente municipal de Aguascalientes, a quien le correspondió entregar cuentas de los últimos tres años de la administración que recuperó el municipio para el PRI.

Lo usual es que en la Plaza de Armas la música suene a todo volumen, los fines de semana instalan equipos de sonido para que la canción vernácula suene a todo lo que da, para que la voz de las estrellas del pueblo, los artistas siempre en busca de una oportunidad, retumbe contra las paredes de catedral. No es usual que suenen las pequeñas bocinas ocultas en el follaje de los árboles, pero como hoy es día de fiesta, si bien tímidamente, desde los jardines se esparce la Obertura 1812 de Chaikovsky. Una pareja de jóvenes que empuja una carreola se detiene frente al palacio municipal, miran las bocinas y escuchan.

-Y ahora, ¿aquí que hay? –pregunta ella, sin dejar de mirar a las mujeres que entran a palacio, la mayoría con vestido negro, arregladas, bien peinadas; mira también a los hombres que llegan sonrientes, casi todos obedientes a la moda priista de traer corbata roja.

-Es el informe de actividades de Adrián Ventura.

-Ah sí, ya lo vi. Allá está, en la esquina, junto al señor de lentes.

-Pero ese no es Adrián Ventura –le contesta su marido-, ese es el otro, el que estaba antes, Arellano. Adrián es el del cartel, el de allá arriba –y señala los pendones que adornan la fachada del palacio.

La mujer tarda un poco en comprender, mira la fachada y luego hacia la esquina, al final se queda viendo al ahora diputado Gabriel Arellano, quien espera lejos de la puerta principal, como lejos quedó la declaración de que se debía a los ciudadanos de Aguascalientes “desde el primer día y hasta el último día en el mandato de la presidencia municipal”. El hoy coordinador de la bancada priista prefiere mantenerse a la distancia, de todas maneras, los saludos y felicitaciones no son para él. Se termina la Obertura y ahora a través de las bocinas suena una pieza de Juan Gabriel con arreglo “sinfónico”, todo se vale con tal de entretener a los invitados al informe.

En el primer patio de palacio están dispuestas dos pantallas gigantes y las sillas para el pueblo, los que van llegando sin invitación impresa, mientras que en el segundo patio, frente al escenario donde se acomodará el cabildo en pleno, las sillas están numeradas y las edecanes de traje sastre negro con mascada verde se esfuerzan por controlar, amablemente, a los invitados especiales, a los muchachos de la prensa que revolotean alrededor de los funcionarios recién nombrados, que buscan el mejor lugar para disponer la cámara de video, para obtener la mejor fotografía.

La sesión solemne está programada para empezar a las cinco de la tarde, pero ya se sabe que estos eventos jamás empiezan a tiempo, que no se rigen por el tiempo sino por la llegada de los invitados, así que la sesión arranca una vez que el gobernador Carlos Lozano aparece por las escaleras. El primero en tomar la palabra es Jorge Etien Brand Romo.

La intervención del regidor por el partido Convergencia sirve para que la gente se acomode, se ponga al día, porque francamente su discurso se regodea en lo obvio: Aguascalientes es diferente a hace tres años y dentro de tres años será diferente, cada tres frases repite la palabra fuerte, todo es fuerte, como anuncia el lema de esta administración, pero el slogan de “cerrando fuerte” no le alcanza al regidor y su intervención termina con reverencias a la próxima alcaldesa y al gobernador, quien “a ocho días de haber tomado posesión, yo puedo asegurar que trabajará por los pobres, por los jóvenes, por las amas de casa”. Brand Romo vuelve a su lugar en medio de aplausos que no son para él.

Toca turno a la regidora María Esther Pérez Pardo, quien elabora un resumen del informe de actividades que entregarán al final de la sesión. Se esfuerza demasiado la regidora, alarga innecesariamente su intervención y cuando intenta glosar el tercero de los cinco ejes del Plan Municipal de Desarrollo, comienzan a chiflarle, apenas se escuchan los silbidos, pero son constantes, que ya termine. La regidora destaca la creación d el Instituto Municipal Aguascalentense de Cultura (IMAC) y finaliza señalando, en relación a la Banda Sinfónica municipal, que ojala haya menos abusos, mejor uso y más recursos.

Un “espontáneo” de engolada voz juega al repentista y se avienta una porra a favor de Adrián Ventura, quien, por fin, se acerca el micrófono y comienza su reporte. Inicia destacando que sólo lo correspondieron nueve meses y afirmando que es orgullosamente priista. El “espontáneo” de engolada voz aprovecha una pausa y afirma que con este gobierno nos hemos ganado la lotería. El presidente municipal sigue con su mensaje, agradece a Rocío Ávila su labor al frente del DIF, el estar junto a él. Nueva oportunidad para que el “espontáneo” grite de nuevo. Al final de su mensaje, apuesta a las cortesías, primero a Lorena Martínez (el alcalde asegura que el municipio queda en buenas manos) luego a Carlos Lozano y ya encarrerado manda saludos a Peña Nieto y Humberto Moreira, en un mensaje político que asegura no quedará fuera de la jugada.

El mensaje es el de un anfitrión en fiesta ajena, enumera los logros en los últimos tres años, es cortés y no deja de mencionar a Gabriel Arellano, así que poco puede maniobrar para resaltar su trabajo durante nueve meses. La fiesta, además, está en otra parte, es difícil combatir la atención que todos ponen en el gobernador, en Lorena Martínez que está en primera fila. Sin pena ni gloria, sin sorpresas, el alcalde de Aguascalientes finaliza un discurso correcto.

Tan no está puesta la atención en él, que al momento de finalizar la ceremonia, los reporteros persiguen al gobernador, quien luego de unas declaraciones rápidas, logra escapar por la puerta que lleva al estacionamiento. Adrián Ventura es acuerpado por las edecanes de mascadas verdes, quienes lo llevan hacia las escaleras y ahí, ahí se acaba el encanto, no más saludos, no más peticiones, sólo una entrevista para televisión y los miembros de esta administración que, discretos y ya nostálgicos, se acercan a felicitarlo.

La profesora Chuyita sube lo más rápido que puede las escaleras y pregunta a quien se deja, ¿dónde está la licenciada Lorena? Alguien le señala el montón de gente que se desliza muy lentamente por el pasillo. Ahí va Lorena, ella es el verdadero centro de atención, muchas mujeres la rodean, le piden, le echan porras, le detienen el paso.

Media hora después de que acabó el informe, Lorena Martínez todavía no puede salir de palacio municipal. Son demasiadas las personas que la cercan, todas quieren algo, extienden papeles, cartas, carpetas, le piden cita, no la dejan caminar. No la sueltan.

Una mujer le da un codazo a otra: “Ándale comadre, arrímate, yo ya me le arrime”, luego la empuja hacia el grupo que rodea a la próxima alcalde de Aguascalientes, quien no deja de decir que después, que el primero, que sí, seguro, pero que cuando llegue, que ya falta poco.

La pareja de comadres falla en el intento por acercarse a Lorena Martínez. Desde la esquina de Colón miran desaparecer la camioneta blanca en la que, una hora después, logra escapar la política.

- Dice que mañana va a estar en su oficina todo el día –explica la comadre que todavía tiene los papeles en la mano.

-Ah, bueno -la consuela su amiga- Oye, ¿y dónde está su oficina?

La mujer con el fólder en la mano voltea a todas partes, no sabe y no tiene a quien preguntarle.

diciembre 07, 2010

The truth will always win: Julian Assange

Julian Assange escribe en The Australian un texto titulado "La verdad siempre vencerá". En este enlace puedes leer el texto tal como apareció en el periódico, a continuación lo reproduzco:

IN 1958 a young Rupert Murdoch, then owner and editor of Adelaide’s The News, wrote: “In the race between secrecy and truth, it seems inevitable that truth will always win.”
His observation perhaps reflected his father Keith Murdoch’s expose that Australian troops were being needlessly sacrificed by incompetent British commanders on the shores of Gallipoli. The British tried to shut him up but Keith Murdoch would not be silenced and his efforts led to the termination of the disastrous Gallipoli campaign.
Nearly a century later, WikiLeaks is also fearlessly publishing facts that need to be made public.
I grew up in a Queensland country town where people spoke their minds bluntly. They distrusted big government as something that could be corrupted if not watched carefully. The dark days of corruption in the Queensland government before the Fitzgerald inquiry are testimony to what happens when the politicians gag the media from reporting the truth.
These things have stayed with me. WikiLeaks was created around these core values. The idea, conceived in Australia , was to use internet technologies in new ways to report the truth.
WikiLeaks coined a new type of journalism: scientific journalism. We work with other media outlets to bring people the news, but also to prove it is true. Scientific journalism allows you to read a news story, then to click online to see the original document it is based on. That way you can judge for yourself: Is the story true? Did the journalist report it accurately?
Democratic societies need a strong media and WikiLeaks is part of that media. The media helps keep government honest. WikiLeaks has revealed some hard truths about the Iraq and Afghan wars, and broken stories about corporate corruption.
People have said I am anti-war: for the record, I am not. Sometimes nations need to go to war, and there are just wars. But there is nothing more wrong than a government lying to its people about those wars, then asking these same citizens to put their lives and their taxes on the line for those lies. If a war is justified, then tell the truth and the people will decide whether to support it.
If you have read any of the Afghan or Iraq war logs, any of the US embassy cables or any of the stories about the things WikiLeaks has reported, consider how important it is for all media to be able to report these things freely.
WikiLeaks is not the only publisher of the US embassy cables. Other media outlets, including Britain ‘s The Guardian, The New York Times, El Pais in Spain and Der Spiegel in Germany have published the same redacted cables.
Yet it is WikiLeaks, as the co-ordinator of these other groups, that has copped the most vicious attacks and accusations from the US government and its acolytes. I have been accused of treason, even though I am an Australian, not a US, citizen. There have been dozens of serious calls in the US for me to be “taken out” by US special forces. Sarah Palin says I should be “hunted down like Osama bin Laden”, a Republican bill sits before the US Senate seeking to have me declared a “transnational threat” and disposed of accordingly. An adviser to the Canadian Prime Minister’s office has called on national television for me to be assassinated. An American blogger has called for my 20-year-old son, here in Australia, to be kidnapped and harmed for no other reason than to get at me.
And Australians should observe with no pride the disgraceful pandering to these sentiments by Prime Minister Gillard and US Secretary of State Hillary Clinton have not had a word of criticism for the other media organisations. That is because The Guardian, The New York Times and Der Spiegel are old and large, while WikiLeaks is as yet young and small.
We are the underdogs. The Gillard government is trying to shoot the messenger because it doesn’t want the truth revealed, including information about its own diplomatic and political dealings.
Has there been any response from the Australian government to the numerous public threats of violence against me and other WikiLeaks personnel? One might have thought an Australian prime minister would be defending her citizens against such things, but there have only been wholly unsubstantiated claims of illegality. The Prime Minister and especially the Attorney-General are meant to carry out their duties with dignity and above the fray. Rest assured, these two mean to save their own skins. They will not.
Every time WikiLeaks publishes the truth about abuses committed by US agencies, Australian politicians chant a provably false chorus with the State Department: “You’ll risk lives! National security! You’ll endanger troops!” Then they say there is nothing of importance in what WikiLeaks publishes. It can’t be both. Which is it?
It is neither. WikiLeaks has a four-year publishing history. During that time we have changed whole governments, but not a single person, as far as anyone is aware, has been harmed. But the US , with Australian government connivance, has killed thousands in the past few months alone.
US Secretary of Defence Robert Gates admitted in a letter to the US congress that no sensitive intelligence sources or methods had been compromised by the Afghan war logs disclosure. The Pentagon stated there was no evidence the WikiLeaks reports had led to anyone being harmed in Afghanistan . NATO in Kabul told CNN it couldn’t find a single person who needed protecting. The Australian Department of Defence said the same. No Australian troops or sources have been hurt by anything we have published.
But our publications have been far from unimportant. The US diplomatic cables reveal some startling facts:
The US asked its diplomats to steal personal human material and information from UN officials and human rights groups, including DNA, fingerprints, iris scans, credit card numbers, internet passwords and ID photos, in violation of international treaties. Presumably Australian UN diplomats may be targeted, too.
King Abdullah of Saudi Arabia asked the US Officials in Jordan and Bahrain want Iran ‘s nuclear program stopped by any means available.
Britain’s Iraq inquiry was fixed to protect “US interests”.
Sweden is a covert member of NATO and US intelligence sharing is kept from parliament.
The US is playing hardball to get other countries to take freed detainees from Guantanamo Bay . Barack Obama agreed to meet the Slovenian President only if Slovenia took a prisoner. Our Pacific neighbour Kiribati was offered millions of dollars to accept detainees.
In its landmark ruling in the Pentagon Papers case, the US Supreme Court said “only a free and unrestrained press can effectively expose deception in government”. The swirling storm around WikiLeaks today reinforces the need to defend the right of all media to reveal the truth.
Julian Assange is the editor-in-chief of WikiLeaks.

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