octubre 28, 2010

Tiempo de Literatura, en Mexicali

Hoy inicia Tiempo de Literatura MXL 2010, en la ciudad de Mexicali, Baja California. Sigue este enlace para consultar el programa y la información sobre los participantes.

El viernes 29, el autor de esta bitácora estará coordinando un Taller de cuento en el CETYS Universidad, de 4.00 p.m. a 7.00 p.m. para enseguida participar en una mesa de lectura de obra junto con Luis Cortés, Mara Longoria, Ferdinando Armenta y Omar Bravo.

El sábado 30, en la Casa de la Cultura, a la 1.00 p.m. será la presentación de diversos proyectos editoriales: La Calabaza del Diablo –Chile, Parteaguas –Aguascalientes, y Guardagujas, el suplemento cultural de La Jornada Aguascalientes.

Nota sobre En Voz Alta

El día de hoy, en La Jornada Aguascalientes aparece la nota de Susana Rodríguez sobre el programa En voz alta, el análisis, en este enlace puedes leerla.

octubre 27, 2010

Mis nopales art. José Pulido









Visita el sitio aquí

En voz alta, miércoles 27 de octubre


Invitados:
Nezahualcóyotl Alvárez y José Ríos
(diputados electos PRI)
y
Víctor Zamarripa
(arte con papel)


La recomendación libresca:
Los minutos negros. Martín Solares
Este enlace te lleva a la página del programa

octubre 24, 2010

perdón por intolerarlos: la mediocridad del ITEA


perdón por intolerarlos
la mediocridad del ITEA

Por causa de la corrupción, el país registra anualmente pérdidas por alrededor de 85 millones de dólares. Para dimensionar esa cantidad, el Instituto de Transparencia y Acceso a la Información de Tamaulipas (ITAIT) señaló que esa cantidad corresponde al 35 por ciento del presupuesto de Egresos de este año, casi el 10 por ciento del Producto Interno Bruto nacional. Un poco más de números para comparar: ese dinero que se gasta en corrupción equivale a 2.6 veces la cantidad que el gobierno federal aporta a los municipios y a los estados; es 12 veces más que el presupuesto que tienen asignado la Secretaría de la Defensa Nacional y la Procuraduría General de la República para el combate al narcotráfico. Esos 85 millones de dólares, señaló el director jurídico del ITAIT, César Abraham Ramírez Rosas, es 159 veces más de lo que se destina a seguridad.

Ya que se tiene dimensionado el problema, la enorme fuga de dinero que los mexicanos sufrimos por la corrupción, debería ser más sencillo establecer las prácticas que impidan estos actos de deshonestidad que, además, se traducen en pérdida de inversiones, por la falta de transparencia en la aplicación de los recursos privados y públicos.

¿De qué sirve tener este diagnóstico? Este conocimiento apuntala la necesidad de generar prácticas anticorrupción de inmediato con el propósito de ser competitivos como país, si como otros estudios señalan, los empresarios gasta hasta el diez por ciento de su inversión en aceitar la maquinaria para poder establecer un negocio, la generación de empleos seguirá estancada. Para evitar estas prácticas es indispensable hacer válida la rendición de cuentas por parte de los gobiernos municipales, estatales y federal para así evitar seguir alimentando este monstruo.

Es cierto que hay corrupción a todos los niveles y en todos los ámbitos, desde el conductor que se apresta a sacar un billete para que no lo infracciones hasta el gobierno que pide una comisión por la construcción de un puente. La corrupción va desde la práctica aparentemente inofensiva de usar las influencias para colocar en la escuela que se quiere a un hijo hasta las compras realizadas por el gobierno en bienes de los que jamás se rinden cuentas.

En el ámbito personal es tarea individual combatir estas prácticas, implica el ejercicio pleno de la ciudadanía, bastan el sentido común y el cumplimiento de las leyes, ejercer los derechos y obligaciones que como sociedad tenemos. Tarea inmensa y que parece imposible, aún nos cuesta trabajo relacionar nuestro comportamiento en las calles y el hogar con lo que sucede a nuestro alrededor, ¿a quién le hace daño que no se respete el reglamento de tránsito, darle una ayudadita al policía, tirar la basura en la calle o llevarla al contenedor fuera del horario?, pareciera que a nadie, ¿a poco es tan grave comprar medicinas sin receta, a quién afecto si utilizo los recursos de mi lugar de trabajo para apoyar a un candidato, quién se muere si cobro y no trabajo? Y muchas más que se pueden enunciar, acciones que no vemos como eslabones de una cadena que al final detienen el desarrollo económico, social, cultural y político del lugar en que vivimos.

Es urgente que se asuman a cabalidad las obligaciones y derechos que tenemos para así poder exigir la rendición de cuentas a quienes nos gobiernan, al cumplir con nuestra parte del contrato social no habrá justificación para pedir que se transparente el accionar del gobierno a través de información clara y detallada de sus acciones. Establecer un modelo de rendición de cuentas que no sólo implique la creación de mecanismos de seguimiento como los que actualmente tenemos, que además impliquen la obligación de políticos y funcionarios de informar sobre sus decisiones de forma tal que estén justificadas, así como la capacidad de sancionar a los corruptos.

En la entidad se cuenta con una herramienta que se podría utilizar para lograr un gobierno democrático, el Instituto de Transparencia del Estado de Aguascalientes (ITEA), que tiene entre sus funciones garantizar, promover y difundir el derecho al acceso a la información; sin embargo, el funcionamiento de este organismo es tan pobre, tan por debajo de las necesidades y expectativas ciudadanas que sólo el nueve por ciento de la población tiene conocimiento de su existencia.

En fechas recientes en ITEA ha ocupado las primeras planas de los diarios locales, lamentablemente no por su trabajo, sino porque la mediocridad del Congreso Estatal, por el desempeño vergonzoso de los diputados y su toque inverso de Rey Midas que ensucia todo lo que toca. Como muestra, el nombramiento de los nuevos Comisionados. Tras un largo proceso en el que se embarró a la Universidad Autónoma de Aguascalientes, al final los diputados lograron embrollar de tal manera las cosas que los funcionarios salientes ya se ampararon porque se quieren reelegir o para cuestionar el procedimiento, mientras que los nuevos comisionados lo único que han hecho es pedir más presupuesto para viáticos y auxiliares, ni hablar de la rendición de cuentas desde el mismo organismo que tiene como función garantizar ese derecho, hoy todavía no ha podido explicar cuáles son los méritos de las comisionados para obtener su nombramiento. El lugar que ocupa en las noticias hoy el ITEA no tiene que ver con el acceso a la información, se lo ha ganado por la opacidad en que opera: personal que no cumple con el requisito de tener un título profesional, incapaz de demostrar conocimiento alguno sobre transparencia y cuyo mayor mérito es el apoyo de alguna fracción partidista. No están en mejores condiciones los funcionarios que se ampararon y quieren ser reelegidos, pues sólo manifiestan la necesidad de seguir ocupando el cargo porque ya han sido capacitados, porque ya se gastó mucho dinero en mandarlos a cursos en los que aprenden lo que deberían saber para formar parte del ITEA, un círculo vicioso de pretextos y promesas. Urge que el ITEA haga valer su condición de organismos ciudadano, que informe, que aclare, dejar de estar en las primeras planas porque la titular del Instituto, María Cristina Díaz de León, para avalar su experiencia en materia de transparencia sólo cuenta con el trabajo ejercido en una clínica cosmetológica, que comisionados como María Elena López Martínez y Ángel Hernández Arias muestren un poco de inteligencia y publiquen en el portal del ITEA la documentación que avala sus estudios profesionales, para dejar atrás los dimes y diretes con que hoy son cuestionados, tan simple como hacer pública la información a través del portal, un principio básico del funcionamiento del Instituto.

Pero eso no va a ocurrir, el ITEA y sus funcionarios seguirán siendo cuestionados por que es un organismo mediocre, desde su creación se ha dedicado a justificar su falta de propuestas, ha dedicado más tiempo a señalar la dificultad de hacer su tarea que a generar soluciones. Cuando se podría estar realizando el trabajo necesario para eficientar la difusión de la información gubernamental, hacer más accesibles los portales en internet, hacer cumplir las solicitudes de información, en resumen, cumplir con su tarea de otorgar a los ciudadanos información suficiente, verificable y oportuna para así analizar y discutir las acciones de gobierno, el ITEA ha decidido establecerse como institución de ornato, sus mayores logros han sido organizar encuentros, capacitar a sus propios funcionarios y quejarse del presupuesto que no tienen.

¿Qué nos corresponde hacer? Exigir, no refugiarnos en la mediocridad.

Hace varios años, durante el sexenio de López Portillo, el ingenio popular transformó un lema de campaña en una caracterización que hoy todavía nos pesa: la corrupción somos todos. Después vino otro presidente a intentar lavar esa imagen con una promesa de renovación moral, de ese tiempo a entonces se han modificado las promesas, pasando de lo general a lo individual, ahora lo que importa es el bienestar, estamos obsesionados con refugiarnos en familia para que el mal del mundo exterior no nos toque, a grado tal que aceptamos una promesa vana como que regresará el progreso, ¿cuál, a qué costo, cómo, con quienes?, qué más da, ha de llegar. Centrados en el interés propio se han descuidado los mecanismos que tenemos para propiciar esas condiciones de bienestar, de otra manera, por omisión o complicidad, la corrupción seguiremos siendo todos.



Publicado en La Jornada Aguascalientes y Crisol Plural (24/10/2010)

octubre 23, 2010

Alí Chumacero (1918-2010) Calló la voz...


Fallece el poeta Alí Chumacero

Desvelado amor

Cayó desnuda, virgen, la palabra;
cayó la virgen desnudada
bajo mi cuerpo, trémulo latir
que hoy apenas si me pertenece
y me embriaga con cálido rumor,
rodea mi epidermis,
se introduce letal bajo mi lengua,
y mis párpados no lo miran
pero lo sienten desalado,
desolado que busca entre la noche
la amarga conjunción
de dos manos eternamente unidas
en el estrecho abrazo de la muerte.

Calló la voz. Mudos los labios
ciñéronse a la sombra
incendiando el incienso de su caída flor;
tan quietos como el sueño que también esperaban
con ansiedad de ciego sobre el tacto;
descansando angustiosos como el árbol sin fruto
bajo la primavera. Y mi cuerpo cayó
a un desesperado cuerpo,
y desde entonces siente
cómo crecen sus nervios en una dura ruina
hecha de sombra y voz estremecidas
por el vivo temor de estrecharse a la noche,
como el mar a las aguas que lo nutren
o la voz a los labios, fuente muda;
y en la quietud nacida
de este limpio silencio que por mi cuerpo corre,
destrozados los labios, la voz y la palabra,
anclado entre mí mismo,
el fuego de mi tacto se adormece
en esta soledad bajo la flor del sueño.

octubre 21, 2010

Yo celebro

SUERTE TE DÉ DIOS
Eduardo Lizalde


Unos absurdos dioses,
curiosos y desesperados,
dispendiosos y contemplativos,
desocupados y maliciosos,
me beneficiam altos
con las mayores prendas.
¿Cómo llega a mis manos,
fuera de temporada,
tan perfecta hermosura?
Yo no he cumplido méritos
para tal canonjía.
Excede mis pronósticos la gracia recibida.
Yo celebro

Dos notas en La Jornada Aguascalientes

Dos notas de Jennifer González en La Jornada Aguascalientes a partir del programa En voz alta, el análisis: Tienen universidades rol fundamental en formación de periodistas y lectores y Presenta Jorge Doring segundo amparo en renovación del Instituto de Transparencia. Este enlace te lleva a la página del programa.

octubre 20, 2010

En voz alta, miércoles 20 de octubre


Invitados:
Jorge Doring
y
Luigi Rivera y Mary Hernández


La recomendación libresca:
Nueva Memoria del Tigre. Eduardo Lizalde
Este enlace te lleva a la página del programa

octubre 17, 2010

perdón por intolerarlos: virus del dislate banquetero

perdón por intolerarlos
virus del dislate banquetero

¿Le confiaría las llaves de su casa a Luis Armando Reynoso Femat? ¿No? El 71.8% piensa igual que usted, de acuerdo a un estudio realizado por el Gabinete de Comunicación Estratégica. ¿Por qué no tenerle la confianza?, ¿le parece poco honesto?, eso puede ser, la misma investigación presentada a principios de año indica que más del 80% de los encuestados considera que el gobernador de Aguascalientes se parece poco o es totalmente diferente a la persona más honesta que conozca el encuestado. En cuanto a la aceptación y confianza que la ciudadanía tiene en el todavía titular del ejecutivo estatal, Aguascalientes está en los últimos lugares, sólo arriba del gobernador de Oaxaca, así es, sólo por arriba de Ulises Ruiz, que ya es mucho decir. Es una cuestión de percepción, pero que coloca al gobierno en la parte más baja de la tabla en cuanto a credibilidad, para acabarla, la Encuesta Gobierno, Sociedad y Política también señala que el 55.3% no cree que Luis Armando Reynoso esté trabajando para resolver los problemas que hay en la entidad.

Un estudio más reciente de Consulta Mitofsky, Aguascalientes. Evaluación final de gobierno y expectativas del nuevo gobierno, señala que “Luis Armando Reynoso logra obtener una aprobación del 69% de la población que manifestó estar de acuerdo con la manera en que ha gobernado hasta el momento. 7.2 es su calificación, ambas medidas consideradas muy buenas” El subrayado es mío, porque no me queda claro desde cuando obtener siete es “muy bueno”, con esa calificación el gobernador no podría solicitar su ingreso a la UNAM, la Autónoma de Aguascalientes, vamos, ni siquiera a la secundaria. Con base en estas investigaciones se podrían agregar otros temas en los que no sale bien librado el gobierno de Aguascalientes, de acuerdo a Consulta Mitofsky, el 56% cree que la situación política del estado ha empeorado de un año a la fecha, y en el mismo periodo, el 68% piensa que en el ámbito estatal la seguridad está peor.

Esas son las calificaciones con que se despide el gobernador de Aguascalientes y parece no importarle, como es una cuestión de percepción, basta tomar lo que le beneficia y resaltarlo, así, los resultados de la encuesta de Mitofsky se transformaron en un comunicado oficial titulado “Aguascalentenses califican bien al gobernador del estado al cierre de su administración, y reciben con buenas expectativas la transición al nuevo gobierno”, sin embargo, lo que intenta destacar el gobierno en sus boletines, el gobernador lo deshace con sus declaraciones.

Las declaraciones nunca han sido el fuerte de Luis Armando Reynoso, se podría realizar una vasta antología de sus dislates, empezando desde 2004, cuando en su último acto de campaña para gobernador, aseguró que conquistaría Aguascalientes a balazos (Por eso tendremos un voto en cascada a favor del PAN, es un voto para tres opciones: para el gobierno PAN, para presidente municipal PAN, para diputado PAN; tres balazos con que vamos a conquistar al pueblo de Aguascalientes, son tres balazos con los que vamos a derrotar al enemigo, son tres balazos que dicen PAN, PAN, PAN. Es como lo lograremos, este sonido será contundente porque el triunfo hará retumbar en sus centros la tierra), la selección de declaraciones estaría plagada de tres palabras: innovación, vanguardia y sinergia, términos con los que intentó caracterizar a lo largo de seis años las acciones de gobierno, ¿palmeras a 25 mil pesos cada una para adornar el estado? Innovador. ¿Viajes inútiles a la ciudad de México todos los martes? Vanguardia. ¿Manejo irregular del presupuesto para prestarle a Diego Luna? Creación de sinergias. Ponga usted el motivo que guste, invariablemente será calificado con alguna de las tres.

Pareciera que como Luis Armando Reynoso ya tiene su boleta con la calificación final, puede declarar lo que quiera, total, ya viene el relevo de gobierno, que se hagan bolas. Sin embargo, el riesgo que se corre es el del contagio, el que otros actores caigan en la trampa de creer y usar el disparata arrojado en la entrevista de banqueta, como el del boicot económico a La Jornada Aguascalientes.

El caso de La Jornada Aguascalientes no es nuevo, en el sexenio pasado Felipe González (otro declarante de antología) aplicó un castigo similar a Página 24; tampoco es el único, hay otros medios que han sido boicoteados; la lista de medios y periodistas censurados por la Coordinación de Comunicación Social a cargo de Carolina Rincón es vasta. Es cierto que no contamos con los medios periodísticos que la ciudanía requiere para informarse y participar. No hay un culpable único, todos estamos involucrados, entre muchas otras causas, por la apatía y el prejuicio ciudadanos, los directivos por su codicia y falta de compromiso social, el gobierno porque aún cree en los medios como forma de control y sólo para eso los utiliza, en ese caldo de cultivo, una declaración de boicot es más peligrosa que la gracejada a la que la reduce con su actitud el gobernador. Si el gobierno ya decidió que no le importa pagar sus deudas con algunos medios y que no ha de pagar para que le peguen, se corre el riesgo de que a este rechazo se sumen otros, si el gobierno no paga, porqué lo han de hacer ellos. El pretexto es perfecto y tiene antecedentes en la historia del periodismo en México, Luis Echeverría lo hizo con el Excélsior de Julio Scherer, José López Portillo con Proceso, también los panistas con Monitor, Canal 40 o El Financiero. Algunos sobreviven, otros no, algunos medios merecen hacerlo, otros evidentemente no. La declaración de Luis Armando Reynoso sólo podrá ser considerada un peligro en la medida que medios y sociedad se dejen contagiar por el dislate.

En esta historia, el gobernador ya se fue con su 7.2 (que sólo le asegura una candidatura a senador a expensas de Convergencia), lo que sigue es cuestionar la relación de los gobiernos con los medios, no permitir que los próximos gobiernos usen la pauta publicitaria como forma de control.

Un último apunte sobre la investigación de Consulta Mitofsky: en ella se indica que el 73.2% de los encuestados cree que la situación general de Aguascalientes mejorará cuando Carlos Lozano tome posesión, mientras que el 60% está seguro de que los cambios impulsados por el nuevo gobierno se notarán en el plazo de un año; en relación con los medios de comunicación estos cambios pueden empezar desde ahora, se deben ver desde este momento, dejar a un lado prácticas tan inútiles como el boletín que no informa, las fotos de primera plana anunciando viajes, el favoritismo hacia ciertas empresas. Establecer la relación con los medios a partir de considerarlos como un puente entre gobierno y sociedad, no como piezas del altar del ego personal. No es tarea sencilla, pero sí posible, un principio es considerar los tirajes y los lectores a los que llegan los periódicos, pagar por comunicar y así convencer. Un primer paso para inocular a los gobiernos que vienen y evitar el contagio del virus del dislate banquetero.

Publicado en La Jornada Aguascalientes y Crisol Plural (17/10/2010)

octubre 15, 2010

Veta Luis Armando Reynoso a La Jornada Aguascalientes

El todavía gobernador de Aguascalientes sanciona económicamente a La Jornada Aguascalientes, en entrevista colectiva, conversaciones de banqueta donde Luis Armando Reynoso se ensaña contra la inteligencia usando "metáforas" taurinas para contestar a sus enemigos (que a estas alturas del partido incluye a su propio partido, que recién lo expulsó de la organización), declara que va a pagar las deudas que tiene con los medios de comunicación, excepto con La Jornada Aguascalientes, porque no le preocupa. En este enlace, la nota ede Jennifer González.

Reproduzco a continuación, la editorial de La Jornada Aguascalientes (que puedes leer en este enlace):


No nos preocupa

Uno de los pecados que ha padecido nuestra cultura política es la perniciosa relación entre el mundo del poder, el mundo del dinero y el mundo de la palabra.


Aquella frase, inmortalizada por el ex presidente José López Portillo, de “no les pago para que me peguen”, resume el criterio con el que muchos gobernantes entienden la relación entre poder y periodismo.

En el caso particular de nuestra entidad, ya se ha hecho una costumbre en las entrevistas colectivas del gobernador del estado, que este recurra a “enviar saludos” al personal editorial de La Jornada Aguascalientes.

El día de ayer, durante la entrega de los premios Excellentia, el titular del Ejecutivo estatal recibió a nuestra reportera Jennifer González de forma peculiar: “¿Qué va a preguntar Manuel Appendini?, ¿Ahora qué?”

Más tarde, al ser cuestionado sobre las deudas que heredará el gobierno estatal con proveedores, declaró: “Vamos a hacer todo lo posible para no deberle al Hidrocálido, a los Morales y a los Rivas; Appendini no me preocupa, La Jornada; en fin, a Televisa, al Necaxa”

Ya hace algunos meses, el gobernador había declarado que “algunos medios” tendrían sorpresas en el cierre de su administración en lo que respecta a la asignación de recursos, y que mandaba “saludos” a Manuel Appendini y “felicitaba” a Jorge Álvarez Máynez, entonces director de esta casa editorial.

Para nosotros, el mensaje está muy claro: el jefe de las instituciones en Aguascalientes ha optado por el veto económico a La Jornada Aguascalientes. Sus dichos no representan ninguna novedad; el fijar los términos de su relación con nuestro medio a base de criterios económicos ha sido la constante.

Así lo entendimos durante el veto ejercido los diez primeros meses de existencia del periódico. También durante todo el proceso electoral y poselectoral, en el que lo ha ejercido.

Es más: el gobierno estatal no ha pagado a esta casa editorial, siquiera, aquellas facturas de convocatorias, esquelas, desplegados y gacetillas ya publicadas, bajo órdenes de inserción enviadas por su coordinación de comunicación social.

Ahora, el gobernador ha decidido hacer pública esta visión personal que tiene sobre nuestro periódico y el veto económico que nos ha impuesto, quizás porque así convenga a sus intereses.

Nuestra respuesta también es muy clara: no nos pague señor gobernador; utilice los recursos de los aguascalentenses de la mejor forma posible, y según los objetivos que a usted corresponde delinear para el desarrollo del estado.

No nos pague señor gobernador. El estado tiene otras prioridades como: los salarios de los maestros, la conclusión del nuevo Hospital Hidalgo y el óptimo funcionamiento del distrito de Riego 01, por poner algunos ejemplos de proyectos que usted mismo ha encabezado.

No nos pague, señor gobernador. Nuestra política editorial no está sujeta a la asignación de recursos que decida usted emprender en su área de comunicación social.

No nos pague, señor gobernador. Sabemos bien que la administración que usted dirige ha establecido prioridades con las que debe cumplir, como: la escuela del fútbol, las películas de Diego Luna, el Club Necaxa, los edificios del SNTE, los comisionados, la telefonía móvil (a la que su gobierno destina más recursos que a Ciencia y Tecnología) y los fabulosos conciertos de artistas como Raúl Di Blasio y Alizeé.

No nos pague señor gobernador. ¡Faltaba más!, ¡Para eso es usted el jefe del Ejecutivo estatal!

En La Jornada Aguascalientes, nos debemos a nuestros lectores, a nuestros colaboradores, a nuestros trabajadores y a nuestra línea editorial, y a ellos debemos rendirle cuentas. Nosotros también tenemos nuestras prioridades y su decisión sobre los intereses que pretenda privilegiar con recursos económicos, tampoco nos preocuparía, salvo una pequeña consideración:

Usted administra recursos públicos, no particulares.

Monty Python. Romanes eunt domus...




- What's this, then? "Romanes eunt domus"? "People called Romanes, they go the house"?
- It says, "Romans go home".
- No, it doesn't. What's Latin for "Roman"? Come on.
- Romanus?
- Goes like...?
- Anus?
- Vocative plural of "anus" is?
- Ani?
- Romani.
- "Eunt"? What is eunt?
- "Go".
- Conjugate the verb "to go".
- Ere, eo, is, it, imus, itis, eunt.
- So "eunt" is...?
- Third person plural, present indicative. "They go".
- But "Romans go home" is an order, so you must use the?
- Imperative!
- Which is?
- Oh, oh, "i".
- How many Romans?
- Plural, plural. "Ite", "Ite"!
- "Ite".
- "Domus"? Nominative?
- "Go home". This is motion towards, isn't it, boy?
- Dative! Not dative, not the dative, sir! The accusative! Accusative! "Domum", sir! "Ad domum".
- Except that "domus" takes the...?
- The locative, sir.
- Which is?
- "Domum"!
- "Domum".
- Understand?
- Yes, sir!
- Now, write that 100 times.
- Yes, sir. Thank you. Hail Ceasar, sir.
- Hail Ceasar. If it's not done by sunrise, I'll cut your balls off.
- Oh, thank you, sir. Thank you, sir. Hail Ceasar and everything, sir.

[…]

- Finished...
- Right. Now, don't do it again!

octubre 13, 2010

El electrón se aburre por definición

Pasaron varios siglos sin que el hombre descubriera
que vivía a su manera el electrón
estaba en todas partes y no estaba en ningún sitio
por aquello de la indeterminación
vivía desde siempre enamorado
de un próximo y pesado nucleón
jamás los vieron juntos en la tierra, la luna o el sol

qué triste ser un electrón
vivir en una nube
el electrón se aburre por definición

sentía una atracción irresistible y el amor era imposible
por aquel bello protón
el hombre destrozó todo el encanto
con la mesa del cuadrado
que se le ocurrió a un señor
danzando por un átomo cualquiera
espera conocer lo que es amor
jamás los vieron juntos en la tierra, la luna o el sol

qué triste ser un electrón…



Aquí en la versión de su compositor: Carlos Fernández Tejero

En voz alta, miércoles 13 de octubre


Invitados:
Jorge López
Presidente Estatal del PAN
y
Alfredo López


La recomendación libresca:
Obra reunida. Narrativa breve. Mario Vargas Llosa
Este enlace te lleva a la página del programa

octubre 10, 2010

perdón por intolerarlos: error 404

Navegar en internet y que en la pantalla aparezca el número 404 es una frustración de la que es difícil recuperarse, si se escribió la dirección en la barra se puede intentar “corregir”, pero si se siguió un enlace y aparece “404 not found” poco se puede hacer, no es que el servidor no pueda conectarse, simplemente esa página no existe. Si algo caracteriza al periodismo en Aguascalientes es que no cuenta con memoria, todo se reduce a lo inmediato, cuando se intenta dar seguimiento a la información, la búsqueda finaliza irremediablemente en el error 404.

Este domingo 10 de octubre, en el campus de la Universidad Autónoma de Aguascalientes, alumnos inconformes por la sanción a dos de sus compañeros realizarán una manifestación durante la Feria Universitaria, vestidos de blanco van a protestar porque el rector Rafael Urzúa Macías expulsó durante seis meses a Daniela Martínez Solano y a José Guillermo Moreno Antillón por comentarios que escribieron en Facebook. Ahí está la nota, con elementos suficientes para hacerla atractiva al lector: ataque a la libertad de expresión, a lo que hay que sumar el monitoreo que hace la UAA de las redes sociales, para enriquecer las posibilidades de discusión es necesario agregar las declaraciones de ambos lados del conflicto, los estudiantes señalan que el castigo no sólo es resultado de sus opiniones, sino que se relaciona con la elección de consejeros universitarios, las autoridades contestan que “Es muy fácil hacerse la víctima”.

Con el derecho que les otorga defenderse, los alumnos expulsados han sabido usar los espacios de los medios y Facebook para subrayar lo absurdo de la sanción, mientras que las declaraciones del rector sólo lo han mostrado intolerancia: “es rentabilísimo hacerse la víctima”, incapacidad para informar: “es una cuestión interna de la Universidad, es una medida disciplinaria” y, peor aún, mezquindad, ya que para negarse a aclarar el asunto sugirió que la expulsión se debió a otros motivos: “no por las opiniones que vertió en Facebook, sino por una falta que cometió en el campus, de la cual no voy a hablar”.

La importancia que los medios han concedido a estos hechos no se enfoca en el ataque a libertad de expresión, apuntan a que en el fondo de este conflicto está la próxima elección de un nuevo rector para la UAA, lo de menos son los estudiantes, lo que se destaca es la lucha de poderes, se acusa a los alumnos de ser títeres de un grupo, se barajean nombres de posibles candidatos manipulando la situación en su beneficio, incluso se asegura que el rector exigirá la renuncia de la secretaria general, Ernestina León Rodríguez, así como que este escándalo sirve para asegurar que Mario Andrade Cervantes, decano del Centro de Ciencias del Diseño y de la Construcción llegue a la rectoría. Ruido.

Un ruido similar al de febrero del año pasado, cuando Rafael Urzúa Macías, fue descubierto como plagiario, para justificar el fraude del rector se ofreció la cabeza de su secretario particular, Marco Antonio Gallardo Cabrera, y se explicó que la denuncia se relacionaba con un grupo político dentro de la UAA al que se le descubrieron malos manejos gracias a una auditoría a la Posta Zootécnica. ¿Qué sucedió después? Nada, al menos no algo de lo que uno pueda enterarse por los medios.

Los estudiantes saldrán este domingo a manifestarse. Ya tienen la respuesta del rector: “No voy hablar más de eso, soy muy tajante, ¡tan tan! ¡final!”. Se realizarán las elecciones en la UAA y habrá un nuevo rector. Lo que suceda en medio de eso, será para los lectores un Error 404 porque los medios no estamos cumpliendo nuestra tarea, no se realiza investigación alguna, no se da seguimiento a la noticia y bastan unos cuantos días de silencio para salir de las páginas de los diarios, para ya no ser transmitido.

Si el rector cometió plagio y no sufrió las consecuencias del fraude, es consecuencia de la impunidad que da ser noticia pasada. Si la protesta de los estudiantes tiene otras intenciones, si hay alguien que los manipula, no lo sabremos, bastará que se deje de declarar sobre el asunto para que ya no sea noticia. Los medios estamos absortos en las declaraciones, en la facilidad de alargar la grabadora y transcribir, hemos olvidado la tarea de investigar. La noticia está armada a partir de lo que uno y otro bando dice, resulta difícil enterarse de lo que realmente ocurre, porque aquí, como pasa con la mayoría de la información, gana quien pueda chiflar a pesar de comer pinole.

Ni hablar de las consecuencias, parecieran que esas no existen, el asunto está condenado a agotarse en las reacciones a la protesta del domingo. El olvido al que está condenado este asunto, la impunidad, no está relacionado con la importancia noticiosa, siempre habrá asuntos de mayor relevancia (las cuentas públicas, el mando único en la policía, el cambio de estafeta sexenal, el incremento de asesinatos), es sólo que rendidos a lo inmediato, olvidamos el papel que juegan los medios como memoria colectiva, si cada nota informativa y su seguimiento reflejan el compromiso de los medios con sus lectores, estamos muy por debajo de lo que la sociedad exige, todos nuestros enlaces llevan a una página que no existe.


Publicado en La Jornada Aguascalientes y Crisol Plural (10/10/2010)

octubre 09, 2010

octubre 08, 2010

De La verdad de las mentiras



De la introducción de La verdad de las mentiras, de Mario Vargas Llosa

Desde que escribí mi primer cuento me han preguntado si lo que escribía «era verdad». Aunque mis respuestas satisfacen a veces a los curiosos, a mí me queda rondando, vez que contesto a esa pregunta, no importa cuan sincero sea, la incómoda sensación de haber dicho algo que nunca da en el centro del blanco.

Si las novelas son ciertas o falsas importa a cierta gente tanto como que sean buenas o malas y muchos lectores, consciente o inconscientemente, hacen depender lo segundo de lo primero. Los inquisidores españoles, por ejemplo, prohibieron que se publicaran o importaran novelas en las colonias hispanoamericanas con el argumento de que esos libros disparatados y absurdos —es decir, mentirosos— podían ser perjudiciales para la salud espiritual de los indios. Por esta razón, los hispanoamericanos sólo leyeron ficciones de contrabando durante trescientos años y la primera novela que, con tal nombre, se publicó en América española apareció sólo después de la independencia (en México, en 1816). Al prohibir no unas obras determinadas sino un género literario en abstracto, el Santo Oficio estableció algo que a sus ojos era una ley sin excepciones: que las novelas siempre mienten, que todas ellas ofrecen una visión falaz de la vida. Hace años escribí un trabajo ridiculizando a esos arbitrarios, capaces de una generalización semejante. Ahora pienso que los inquisidores españoles fueron acaso los primeros en entender —antes que los críticos y que los propios novelistas— la naturaleza de la ficción y sus propensiones sediciosas.

En efecto, las novelas mienten —no pueden hacer otra cosa— pero ésa es sólo una parte de la historia. La otra es que, mintiendo, expresan una curiosa verdad, que sólo puede expresarse disimulada y encubierta, disfrazada de lo que no es. Dicho así, esto tiene el semblante de un galimatías. Pero, en realidad, se trata de algo muy sencillo. Los hombres no están contentos con su suerte y casi todos —ricos o pobres, geniales o mediocres, célebres u oscuros— quisieran una vida distinta de la que viven. Para aplacar —tramposamente— ese apetito nacieron las ficciones. Ellas se escriben y se leen para que los seres humanos tengan las vidas que no se resignan a no tener. En el embrión de toda novela bulle una inconformidad, late un deseo.

¿Significa esto que la novela es sinónimo de irrealidad? ¿Que los introspectivos bucaneros de Conrad, los morosos aristócratas proustianos, los anónimos hombrecillos castigados por la adversidad de Franz Kafka y los eruditos metafísicos de los cuentos de Borges nos exaltan o nos conmueven porque no tienen nada que hacer con nosotros, porque nos es imposible identificar sus experiencias con las nuestras? Nada de eso. Conviene pisar con cuidado, pues este camino —el de la verdad y la mentira en el mundo de la ficción— está sembrado de trampas y los invitadores oasis que aparecen en el horizonte suelen ser espejismos.

¿Qué quiere decir que una novela siempre miente? No lo que creyeron los oficiales y cadetes del Colegio Militar Leoncio Prado, donde —en apariencia, al menos— sucede mi primera novela, La ciudad y los perros, que quemaron el libro acusándolo de calumnioso a la institución. Ni lo que pensó mi primera mujer al leer otra de mis novelas, La tía Julia y el escribidor, y que, sintiéndose inexactamente retratada en ella, ha publicado luego un libro que pretende restaurar la verdad alterada por la ficción. Desde luego que en ambas historias hay más invenciones, tergiversaciones y exageraciones que recuerdos y que, al escribirlas, nunca pretendí ser anecdóticamente fiel a unos hechos y personas anteriores y ajenos a la novela. En ambos casos, como en todo lo que he escrito, partí de algunas experiencias aún vivas en mi memoria y estimulantes para mi imaginación y fantaseé algo que refleja de manera muy infiel esos materiales de trabajo. No se escriben novelas para contar la vida sino para transformarla, añadiéndole algo. En las novelitas del francés Restif de la Bretonne la realidad no puede ser más fotográfica, ellas son un catálogo de las costumbres del siglo XVIII francés. En estos cuadros costumbristas tan laboriosos, en los que todo semeja la vida real, hay, sin embargo, algo diferente, mínimo pero revolucionario. Que, en ese mundo, los hombres no se enamoran de las damas por la pureza de sus facciones, la galanura de su cuerpo, sus prendas espirituales, etc., sino, exclusivamente, por la belleza de sus pies (se ha llamado, por eso, «bretonismo» al fetichismo del botín). De una manera menos cruda y explícita, y también menos consciente, todas las novelas rehacen la realidad —embelleciéndola o empeorándola— como lo hizo, con deliciosa ingenuidad, el profuso Restif. En esos sutiles o groseros agregados a la vida —en los que el novelista materializa sus secretas obsesiones— reside la originalidad de una ficción. Ella es más profunda cuanto más ampliamente exprese una necesidad general y cuantos más sean, a lo largo del espacio y del tiempo, los lectores que identifiquen, en esos contrabandos filtrados a la vida, los oscuros demonios que los desasosiegan. ¿Hubiera podido yo, en aquellas novelas, intentar una escrupulosa exactitud con los recuerdos? Ciertamente. Pero aun si hubiera conseguido esa aburrida proeza de sólo narrar hechos ciertos y describir personajes cuyas biografías se ajustaban como un guante a las de sus modelos, mis novelas no hubieran sido, por eso, menos mentirosas o más ciertas de lo que son.

Porque no es la anécdota lo que en esencia decide la verdad o la mentira de una ficción. Sino que ella sea escrita, no vivida, que esté hecha de palabras y no de experiencias concretas. Al traducirse en palabras, los hechos sufren una profunda modificación. El hecho real —la sangrienta batalla en la que tomé parte, el perfil gótico de la muchacha que amé— es uno, en tanto que los signos que podrían describirlo son innumerables. Al elegir unos y descartar otros, el novelista privilegia una y asesina otras mil posibilidades o versiones de aquello que describe: esto, entonces, muda de naturaleza, lo que describe se convierte en lo descrito. ¿Me refiero sólo al caso del escritor realista, aquella secta, escuela o tradición a la que sin duda pertenezco, cuyas novelas relatan sucesos que los lectores pueden reconocer como posibles a través de su propia vivencia de la realidad? Parecería, en efecto, que para el novelista de linaje fantástico, el que describe mundos irreconocibles y notoriamente inexistentes, no se plantea siquiera el cotejo entre la realidad y la ficción. En verdad, sí se plantea, aunque de otra manera. La «irrealidad» de la literatura fantástica se vuelve, para el lector, símbolo o alegoría, es decir, representación de realidades, de experiencias que sí puede identificar en la vida. Lo importante es esto: no es el carácter «realista» o «fantástico» de una anécdota lo que traza la línea fronteriza entre verdad y mentira en la ficción.

A esta primera modificación —la que imprimen las palabras a los hechos— se entrevera una segunda, no menos radical: la del tiempo. La vida real fluye y no se detiene, es inconmensurable, un caos en el que cada historia se mezcla con todas las historias y por lo mismo no empieza ni termina jamás. La vida de la ficción es un simulacro en el que aquel vertiginoso desorden se vuelve orden: organización, causa y efecto, fin y principio. La soberanía de una novela no resulta sólo del lenguaje en que está escrita. También, de su sistema temporal, de la manera como discurre en ella la existencia: cuándo se detiene, cuándo se acelera y cuál es la perspectiva cronológica del narrador para describir ese tiempo inventado. Si entre las palabras y los hechos hay una distancia, entre el tiempo real y el de una ficción hay siempre un abismo. El tiempo novelesco es un artificio fabricado para conseguir ciertos efectos psicológicos. En él el pasado puede ser posterior al presente —el efecto preceder a la causa— como en ese relato de Alejo Carpentier, Viaje a la semilla, que comienza con la muerte de un hombre anciano y continúa hasta su gestación, en el claustro materno; o ser sólo pasado remoto que nunca llega a disolverse en el pasado próximo desde el que narra el narrador, como en la mayoría de las novelas clásicas; o ser eterno presente sin pasado ni futuro, como en las ficciones de Samuel Beckett; o un laberinto en que pasado, presente y futuro coexisten, anulándose, como en El sonido y la furia, de Faulkner.

Las novelas tienen principio y fin y, aun en las más informes y espasmódicas, la vida adopta un sentido que podemos percibir porque ellas nos ofrecen una perspectiva que la vida verdadera, en la que estamos inmersos, siempre nos niega. Ese orden es invención, un añadido del novelista, simulador que aparenta recrear la vida cuando en verdad la rectifica. A veces sutil, a veces brutalmente, la ficción traiciona la vida, encapsulándola en una trama de palabras que la reducen de escala y la ponen al alcance del lector. Éste puede, así, juzgarla, entenderla, y, sobre todo, vivirla con una impunidad que la vida verdadera no consiente.

¿Qué diferencia hay, entonces, entre una ficción y un reportaje periodístico o un libro de historia? ¿No están compuestos ellos de palabras? ¿No encarcelan acaso en el tiempo artificial del relato ese torrente sin riberas, el tiempo real? La respuesta es: se trata de sistemas opuestos de aproximación a lo real. En tanto que la novela se rebela y transgrede la vida, aquellos géneros no pueden dejar de ser sus siervos. La noción de verdad o mentira funciona de manera distinta en cada caso. Para el periodismo o la historia la verdad depende del cotejo entre lo escrito y la realidad que lo inspira. A más cercanía, más verdad, y, a más distancia, más mentira. Decir que la Historia de la Revolución Francesa, de Michelet, o la Historia de la Conquista del Perú, de Prescott, son «novelescas» es vejarlas, insinuar que carecen de seriedad. En cambio, documentar los errores históricos de La guerra y la paz sobre las guerras napoleónicas sería una pérdida de tiempo: la verdad de la novela no depende de eso. ¿De qué, entonces? De su propia capacidad de persuasión, de la fuerza comunicativa de su fantasía, de la habilidad de su magia. Toda buena novela dice la verdad y toda mala novela miente. Porque «decir la verdad» para una novela significa hacer vivir al lector una ilusión y «mentir» ser incapaz de lograr esa superchería. La novela es, pues, un género amoral, o, más bien, de una ética sui generis, para la cual verdad o mentira son conceptos exclusivamente estéticos. Arte «enajenante», es de constitución anti-brechtiana: sin «ilusión» no hay novela.

De lo que llevo dicho, parecería desprenderse que la ficción es una fabulación gratuita, una prestidigitación sin trascendencia. Todo lo contrario: por delirante que sea, hunde sus raíces en la experiencia humana, de la que se nutre y a la que alimenta. Un tema recurrente en la historia de la ficción es: el riesgo que entraña tomar lo que dicen las novelas al pie de la letra, creer que la vida es como ellas la describen. Los libros de caballerías queman el seso a Alonso Quijano y lo lanzan por los caminos a alancear molinos de viento y la tragedia de Emma Bovary no ocurriría si el personaje de Flaubert no intentara parecerse a las heroínas de las novelitas románticas que lee. Por creer que la realidad es como pretenden las ficciones, Alonso Quijarlo y Emma sufren terribles quebrantos. ¿Los condenamos por ello? No, sus historias nos conmueven y nos admiran: su empeño imposible de vivir la ficción nos parece personificar una actitud idealista que honra a la especie. Porque querer ser distinto de lo que se es ha sido la aspiración humana por excelencia. De ella resultó lo mejor y lo peor que registra la historia. De ella han nacido también las ficciones.

Cuando leemos novelas no somos el que somos habitualmente, sino también los seres hechizos entre los cuales el novelista nos traslada. El traslado es una metamorfosis: el reducto asfixiante que es nuestra vida real se abre y salimos a ser otros, a vivir vicariamente experiencias que la ficción vuelve nuestras. Sueño lúcido, fantasía encarnada, la ficción nos completa, a nosotros, seres mutilados a quienes ha sido impuesta la atroz dicotomía de tener una sola vida y los deseos y fantasías de desear mil. Ese espacio entre nuestra vida real y los deseos y las fantasías que le exigen ser más rica y diversa es el que ocupan las ficciones.

En el corazón de todas ellas llamea una protesta. Quien las fabuló lo hizo porque no pudo vivirlas y quien las lee (y las cree en la lectura) encuentra en sus fantasmas las caras y aventuras que necesitaba para aumentar su vida. Esa es la verdad que expresan las mentiras de las ficciones: las mentiras que somos, las que nos consuelan y desagravian de nuestras nostalgias y frustraciones. ¿Qué confianza podemos prestar, pues, al testimonio de las novelas sobre la sociedad que las produjo? ¿Eran esos hombres así? Lo eran, en el sentido de que así querían ser, de que así se veían amar, sufrir y gozar. Esas mentiras no documentan sus vidas sino los demonios que las soliviantaron, los sueños en que se embriagaban para que la vida que vivían fuera más llevadera. Una época no está poblada únicamente de seres de carne y hueso; también, de los fantasmas en que estos seres se mudan para romper las barreras que los limitan y los frustran.

Las mentiras de las novelas no son nunca gratuitas: llenan las insuficiencias de la vida. Por eso, cuando la vida parece plena y absoluta y, gracias a una fe que todo lo justifica y absorbe, los hombres se conforman con su destino, las novelas no suelen cumplir servicio alguno. Las culturas religiosas producen poesía, teatro, rara vez grandes novelas. La ficción es un arte de sociedades donde la fe experimenta alguna crisis, donde hace falta creer en algo, donde la visión unitaria, confiada y absoluta ha sido sustituida por una visión resquebrajada y una incertidumbre creciente sobre el mundo en que se vive y el trasmundo. Además de amoralidad, en las entrañas de las novelas anida cierto escepticismo. Cuando la cultura religiosa entra en crisis, la vida parece escurrirse de los esquemas, dogmas, preceptos que la sujetaban y se vuelve caos: ése es el momento privilegiado para la ficción. Sus órdenes artificiales proporcionan refugio, seguridad, y en ellos se despliegan, libremente, aquellos apetitos y temores que la vida real incita y no alcanza a saciar o conjurar. La ficción es un sucedáneo transitorio de la vida. El regreso a la realidad es siempre un empobrecimiento brutal: la comprobación de que somos menos de lo que soñamos. Lo que quiere decir que, a la vez que aplacan transitoriamente la insatisfacción humana, las ficciones también la azuzan, espoleando los deseos y la imaginación.

Los inquisidores españoles entendieron el peligro. Vivir las vidas que uno no vive es fuente de ansiedad, un desajuste con la existencia que puede tornarse rebeldía, actitud indócil frente a lo establecido. Es comprensible, por ello, que los regímenes que aspiran a controlar totalmente la vida, desconfíen de las ficciones y las sometan a censuras. Salir de sí mismo, ser otro, aunque sea ilusoriamente, es una manera de ser menos esclavo y de experimentar los riesgos de la libertad.

octubre 07, 2010

Dos notas de Susana Rodríguez en La Jornada Aguascalientes

Hoy en La Jornada Aguascalientes, dos notas de Susana Rodríguez a partir de las entrevistas realizadas en el programa En voz alta, el análisis

octubre 03, 2010

perdón por intolerarlos: tofu sabor a res

Perdón por intolerarlos
Tofu sabor a res

Detesto los restaurantes vegetarianos, en la medida de lo posible trato de evitarlos. Cuando por error o por compromiso he estado en uno, prefiero no comer. No es que esté en contra del vegetarianismo, no califico de bueno o malo que alguien decida abstenerse de comer carne y pescado para sólo consumir legumbres, cereales, verduras y frutas, creo que cada tiene la libertad de decidir qué le mete a su estómago, de vivir la dieta que quiera. Lo que me desagrada es el engaño en el que usualmente te quieren enredar los establecimientos de esa clase, cuando en su carta presentan una variedad de platillos cuya mayor virtud es parecer algo que no son. Uno recorre las columnas del menú y la oferta consiste en tofu con sabor a res, soya que parece carne de pollo o algas cocinadas de tal forma que uno juraría que es carne de puerco, ¿para qué el gato por liebre?, quiero decir, ¿para qué la col por codillo?

Sea cual sea la razón por la que alguien se decide por el vegetarianismo (nutrición adecuada, prevención de enfermedades, beneficio para la salud, evitar el maltrato animal o cuestión religiosa) debiera bastar para asumir que ya no se comerá carne, para qué la hipocresía de recibir un atado de verduras guisadas de tal forma que recuerdan vagamente el sabor de aquello con lo que se decidió ya no alimentarse. Quizá estoy siendo simplista, pero prefiero comer una zanahoria porque sabe a zanahoria y no porque preparada como ceviche sabe a pescado.

Por eso me desalienta la lectura de los periódicos de la ciudad en la que vivo, en Aguascalientes cada vez es más difícil hojear un diario y encontrar noticias, trabajo periodístico acerca del desempeño del gobierno y sus funcionarios, de los partidos y sus militantes, lo que se me ofrece es algo con formato de noticia que en realidad es un panegírico elaborado por un escritor fantasma al que, en el mejor de los casos, le pagan por hablar bien de su patrón. No me refiero a las columnas de opinión y a los articulistas, en esos casos la mayoría de las veces sabe uno a qué atenerse, sino al engaño de los comunicados de prensa que se presentan como notas informativas.

Es posible que en otros estados también se venda la primera plana, pero en Aguascalientes es un asunto cotidiano, los medios traicionan su razón de ser para quedar bien con el poder. Me queda claro que los periódicos son también un negocio, pero hay forma de hacer negocio, no es necesario que un día sí y un día también se reproduzcan a manera de noticia los comunicados oficiales, no se engaña a nadie, es evidente que el medio está cobrando por ese espacio, salta a los ojos que a pesar de su presentación en forma de noticia el mensaje está elaborado por el gobernador electo, la próxima alcaldesa, el titular del Ejecutivo en turno o el funcionario deseoso por destacar.

Es difícil creer que la reproducción ad nauseam de la fotografía que reproduce la visita de cortesía, la reunión con vecinos de una colonia pobre, el reparto de limosna a los más necesitados, pueda engañar a alguien; tampoco creo que alguien se crea que vive en el paraíso por el simple hecho de que todos los medios decidan difundir, con las mismas palabras, las declaraciones de que se abatió el desempleo, se ganó la guerra contra el narcotráfico, se obtuvo la promesa de cuatro mil plazas de trabajo, o se benefició de una vez para siempre a todos los enfermos de cáncer por regalarles una peluca.

Sin embargo, nos gusta vivir en el engaño a quienes formamos parte de los medios, es una hipocresía de los directivos y una complicidad de los colaboradores, quienes dejamos pasar el asunto por considerarlo una costumbre, por aceptar que el gobierno imponga sus condiciones en un trato que debería ser simple y llanamente una transacción comercial, pero lo hace de tal manera que corrompe.

Todos los medios son un negocio, sí, todos viven de la publicidad, está claro, al menos en Aguascalientes ningún periódico puede circular gracias a los ejemplares vendidos, los tirajes son ridículos, pero como no somos capaces de conseguir involucrar a todos los sectores de la sociedad en el patrocinio de un medio, se vende el alma al diablo, eso sí, a un precio más caro, bajo el lema de me fregó pero lo fregué, al gobierno se le cobra el doble o triple por las inserciones. Se alienta el círculo vicioso porque no se cuestiona que ese dinero que se cobra a las oficinas de comunicación social son recursos públicos, no se sangra a Lorena Martínez, Carlos Lozano o Luis Armando Reynoso, al final, lo termina pagando la sociedad.

Ese círculo evidentemente vicioso se mantendrá mientras los medios no sepan transformarse en una inversión para todos los sectores, pero creo que no sabemos y nos da miedo crecer, dejar la ubre gubernamental, así que en lo que se nos ocurre una idea genial para evitar la dependencia del dinero gubernamental, seguiremos viviendo en el régimen del no pago para que me pegues y te pego hasta que me pagues. Leyendo noticias que no son noticias, con fotos que son lamentables campañas de publicidad, permitiendo que en nuestras páginas, las que debieran ser para los lectores, se levanten políticos que cuando se les quita el huacal de boletines sobre el que se paran día a día, inevitablemente muestran su nula preparación, su ignorancia, la soberbia de hacer caravana con sombrero ajeno.

Por ahora, pareciera que sólo tenemos derecho a quejarnos, ¿quién será el valiente que se atreva a regresar su plato porque le sirvieron tofu sabor a res?




Publicado en La Jornada Aguascalientes y Crisol Plural (03/10/2010)

Parteaguas 21


Colaboran en este número:

Héctor Grijalva, José Luis Jiménez, Aurelio de los Reyes, Susannah Glusker, Martín Oliva Marfileño, Andrés Reyes, Diego Martín Díaz Córdova, José Luis Gómez Serrano, Mariana Torres, Eudoro Fonseca, Francisco Javier Delgado Aguilar, Joel Grijalva, Patricia Guajardo, Sofía Ramírez, Víctor Manuel Cárdenas, Mario Alonso, Gabriela Montserrat Medina Sánchez, José Javier Villarreal, Gustavo Sainz, Ricardo Pohlenz, Cecilia Eudave, Marcelo Colombini, Miguel Cane, Gustavo Vázquez Lozano, Paloma Mora, Víctor Alberto González García, Mary Kay Vaughan, Jean Meyer, Daniel de Lira Luna, Edilberto Aldán. Además incluye un dvd con un corto de Ezzio Avendaño.

octubre 01, 2010

Soy totalmente guardagujas

guardagujas
suplemento fashionista
La Jornada Aguascalientes
octubre 2010

Hoy con la edición impresa de La Jornada Aguascalientes
archivo pdf aquí

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