marzo 31, 2010

Apuntes rápidos sobre la no muerte del cuento

René decreta la muerte del cuento, apuesta a que como género no da para más. Muy bien, que se muera, estoy seguro que será una larga agonía, mejor dicho, una muerte igual de falsa que la que ha venido sufriendo la novela, casi desde el momento mismo en que nació como tal.

Estos apuntes rápidos son respuesta a la provocación de René.

1. Empiezo con una coincidencia con el texto de René: sí, los géneros literarios no son para siempre, sobre todo porque son sistemas que se modifican de acuerdo al placer de quienes los proponen. En su punto 1, René realiza una rara mezcla de esas clasificaciones y coloca al mismo nivel la poesía épica, la novela de folletín y los sermones, mientras que como subgénero presenta a la ciencia ficción. En 1a crece la mezcolanza agregando a esa categoría de género soneto, cuento, novela, non fiction y “cierto periodismo con tintes literarios”. Es un sistema caprichoso, difícil de seguir, pareciera que todo es “género” literario, no hay un criterio que permita distinguirlos, sólo se presenta un listado. Como no es una conversación acerca de los géneros literarios, y para no atorarnos en ese bache, que sea el cuento un género.

1a. Sin embargo no puedo dejar pasar la mención a “poesía medida”, primero porque asegura que el siglo XX le asestó la estocada mortal, segundo porque no me queda claro a qué se refiere, ¿”poesía medida” contra “verso libre”?, pero si eso no existe, ya lo desestimó T.S. Eliot así: “And as for "vers libre", we conclude that it is not defined by absence of pattern or absence of rhyme, for other verse is without these; that is not defined by non-existence of metre, since even the worst verse can be scanned; and we conclude that the division between Conservative Verse and Vers Libre does not exist, for there is only good verse, bad verse, and chaos”.



2. Una vez aceptado que el cuento es un género en sí, René abre otras posibilidades en su punto 2, al especificar que cuando habla de géneros se refiere a formato y enseguida afirma que el cuento, como modelo, no tiene la fuerza de “la novela, el ensayo, el non fiction, cierto periodismo con tintes literarios”… entonces, ¿en qué quedamos?, líneas arribas, junto con la poesía épica descartas a Los tres mosqueteros y hasta donde entiendo, es una novela.

3. Para argumentar la muerte del cuento, punto tras punto René mueve el sitio del entierro, primero se trataba de la caducidad del formato, después de la debilidad de un modelo, ahora se trata de un “asunto de percepción, de cómo vemos a nuestra sociedad y el uso o desuso que se le da a un género literario. Podríamos buscar indicadores y plantear fórmulas para medirlo, pero creo que es una trampa sin salida. No obstante, me voy a contradecir y plantear un indicador claro: cuando los lectores de un género, obra o periodo se reducen sólo a los lectores académicos, su objeto de estudio está muerto. Un poco como una lengua muerta, un libro sin lectores es un libro muerto. Y si nadie lee cuentos, fuera de la academia, pasará lo mismo con ese género”.

No sé a qué se refiera con “lector académico”, pero estoy seguro de que no entro en la categoría y como se trata de percepciones (que por sí mismas no generan un indicador claro) puedo asegurar que son millones los lectores de cuento; claro, estoy dispuesto a decir que estoy equivocado con un sola condición, que René compruebe la reducción a “sólo los lectores académicos” del cuento.

4. ¿Por qué no hay un solo género literario?, por la necesidad de clasificar, no por el tedio o la utilidad de quien escribe, tampoco por su propósito. René afirma que “cada género funciona para un propósito distinto. Ese propósito puede ser ético, estético, político, social, etc. o una combinación de los anteriores”, de nuevo la confusión, ¿un texto pertenece a la categoría “género cuento” de acuerdo al propósito del autor?, me parece que no.

Pregunta René “¿qué lleva a un hombre sano a leer Ulises o La broma infinita?”. Como no responde, me hago la misma pregunta y aseguro que el placer, bueno, primero porque puede hacerlo, segundo, porque desea hacerlo. ¿A qué la pregunta? Tampoco me queda claro, pero hay cierto tufillo discriminador, son los enfermos quienes leen a Joyce o a David Foster Wallace, ¿en serio?

5. Por más que intenta regresar a la muerte del cuento, a René le gusta la dispersión. Para indicar dónde está el blanco al que apunta sus tiros asegura que la literatura tradicional está muerta, ahí coincidimos, como no hay una definición de dónde agarrarse, tanto su idea como mi idea de “literatura tradicional” bien pueden morir. Enseguida cita cuatro modelos de cuento de acuerdo a Lauro Zavala: cuento clásico, cuento moderno, cuento posmoderno e hipertexto… sigue René retrasando los motivos que lo llevan a decretar la muerte del cuento, en esta digresión aprovecha para desechar a Coover, a la obviedad de que lo que hoy conocemos como cuento podemos proyectarlo hacia el pasado y bajo esa luz llamar cuento a escritos antes de 1842, simplifica el nacimiento del cuento a la necesidad de llenar el espacio en una publicación periódica y por más que intenta no aterriza en el prometido nacimiento, auge y decadencia del cuento, aunque eso sí, llegamos a la descripción del lector de cuentos ideal:

“Para el lector de cuentos, su lectura también implica un cierto ritmo de vida. Un interés en la materia de los cuentos, sí, pero también en su formato: en comprar revistas con cuentos, en las ventajas que le ofrece su brevedad, en que le brinde un divertimento breve, una sorpresa, una noticia del alma humana.”

El problema es que se puede cambiar la palabra “cuentos” por “poesía”, “ensayos” y no pasa nada, toda lectura implica un cierto ritmo de vida y un interés por la materia de lo escrito, mientras que sobre las revistas con cuentos, bueno, las hay con ensayos y poemas.

6. No está mal declarar la muerte del cuento, de algo servirá, agitará las aguas por un momento, llevará a una reflexión al autor de la esquela y, seguro, le picará la cresta a algún otro. Lo terrible es que los argumentos parten de premisas falsas o al menos no comprobadas, percepciones que generalizan. Señala René que la radio, el cine, la televisión y hasta internet sustituyen la tecnología que dio auge al cuento y por eso el lector ya no tiene interés en leer cuentos. Ahora me toca citar a Lauro Zavala, quien identifica los siguientes elementos comunes en todo cuento literario: tiempo, espacio, personajes, instancia narrativa y final, elementos que se pueden encontrar en series como Dimensión desconocida, Seinfeld, Fringe, Sopranos, Simpsons… cada una de esas series cuenta un cuento por capítulo, sin embargo, ninguna sustituye una antología de cuentos, un volumen de Cortázar, de Carver… Es decir, el público está interesado en las historias, centrar la falta de interés en leer en el desarrollo de los medios electrónicos es simplificar.

Que las editoriales le huyen a los libros de cuentos es otro de esos argumentos simplificadores, con ese argumento, mejor declaremos la muerte de la literatura toda, si lo que rige es el mercado, la atención que se brinda al público y como se disminuye al lector, de nuevo, cualquier género puede ser declarado muerto.

7. En las razones hipotéticas por las que el mundo actual es hostil al cuento que propone René apuesta a que las películas tienen una estructura similar al cuento y evita señalar que también se parece a la novela, hace un lado la forma en que los argumentos cinematográficos se alimentan de las novelas, tanto o más que los cuentos. Siguiendo esa idea, el mundo actual, al menos el del cine, no es en absoluto hostil, la más de las veces requiere de la literatura.

8. Un término que me causa escozor es non fiction, al que René acude con facilidad, incluso lo señala como el mutante con mayor capacidad de adaptación “a estos tiempos”, ¿qué es non fiction?, yo aseguro que una etiqueta de marketing, René lo define como el “mejor término para clasificar a todos esos libros que mezclan ensayo, memorias, crónicas, biografías, estudios, reflexiones, etc.” Ah, un ensayo, tan simple como eso, Las conjeturas sobre un sable o El Danubio de Claudio Magris, ensayos; El viaje, de Sergio Pitol, ensayos; Último round o La vuelta al día en 80 mundos, de Cortázar, ensayos… dirá René que no, porque mezclan “ensayo, memorias, crónicas, biografías, estudios, reflexiones, etc.”, sí, como los textos del padre del género, como los Ensayos de Montaigne. Así que eso del non fiction… pura etiqueta.

9. En una segunda lectura del texto de René me quedé con la impresión de que estaba hablando de otra cosa, palabras como soporte, formato, la mención a las nuevas tecnologías, la insistencia en que el cuento no se adaptará; quizá está hablando de cómo la televisión, internet, el cine, la radio están afectando a la escritura. De ser así, me ayuda a explicarme la reacción que me provocó su texto, me suele ocurrir cuando alguien se presenta como blogger o como twittero, asumiendo la personalidad del medio; similar a la extrañeza que me provoca cuando un autor se presenta a sí mismo como poeta y escritor, ¿que el poeta no escribe?

10. Creo que René se equivoca en sus razones por las que señala que el cuento no se va a adaptar. La reducción de espacios es ficticia, mientras se cierran los suplementos y desaparecen las revistas, abundan los blogs, las revistas electrónicas, las páginas dedicadas a contar historias, a presentar cuentos.

11. Casi pare cerrar René insiste con lo de la non fiction: “Lo que hace 50 años parecía brevedad se vuelve ahora pesadez: una novela, un libro de non fiction, se puede leer a pedazos e interrumpirse a placer, pero un cuento exige una lectura sin distracciones y de corrido. Son más breves la canción, el programa televisivo, el filme, el videojuego y a veces son mucho más atractivos. En muchos casos, cubren la misma función del cuento”, se olvida del derecho del lector a leer como se le pegue la gana, que eso lo puede hacer con una novela, un poema, un ensayo o un cuento. Acerca de la brevedad de otras cosas comparadas con el cuento, no sé si a propósito omite los “géneros de escritura mínima” (como los llama Laura Zavala), minicuento, microrrelato, microensayo, minicrónica, metaficción ultracorta, poema en prosa, epigrama, fractales… y tantos, tantos otros.

12. El cierre de René intenta con una imagen resumir el caos de su argumento, es un buen párrafo: “Hace un mes, veía en un supermercado un tornamesa precioso. Era el tocadiscos de mis sueños: lector de punta de diamante (que ni siquiera toca el disco, sólo lee ópticamente el zurco), mecanismos de estabilización electrónica, buffer de 20 segundos, eliminación de ruido. Y es que, créalo o no, los tocadiscos de hoy en día han avanzado enormemente su tecnología. ¿Pero quién usa discos de acetato? Los cuentistas de hoy son como ese tornamesas: maestros de una tecnología en decadencia. Vale la pena leerlos, antes de que desaparezcan.”

Esas líneas me confirma la idea de que René quería hablar de otra cosa, pero la muerte del cuento se le hizo atractiva, ¿quiénes usan tornamesas? Los DJ profesionales, siguiendo su propuesta sería fácil caer en la tontería de valorar a los cuentistas por encima de los novelistas o los poetas, pero no va por ahí, lo que yo creo es que tanto el acetato como el pinchadiscos son un intermediario entre el lector y el cuento, que el día de mañana seguiremos escuchando música aunque desaparezcan o se transformen las IPod, ya pasó con el walkman, seguiremos escuchando música más allá del soporte, no perderán vigencia las Suites para Cello de Bach, sin importar que se escuche la interpretación de Casals en un casete, un ocho track, un cd o un mp3.

13. Una línea que rescato del texto de René: “la única defensa real está en los mismos cuentos”, a eso hay poco que agregar, lamentablemente, ya había escrito todas estas líneas.

Gracias René por la conversación.

marzo 29, 2010

Tripulación Nocturna con Moon Rider, Rodolfo JM y Edilberto Aldán

Una noche en el lounge de la Gran Nación Efímera, tres amorosos lesbianos (Moon Rider, Rodolfo JM y un servidor). Aquí puedes escuchar la Tripulación nocturna de Radio Efímera



Si pones atención, se puede escuchar el suave andar sin zapatillas de Katie y a Cindy deslizándose en el tubo inferior derecho, por supuesto, el correr del vodka en los vasos. Gracias por escuchar

marzo 28, 2010

perdón por intolerarlos: chapulinazos


El miércoles 31 será el último día que al Señor de los Puentes le llamen Presidente Municipal. Vencido en las simulaciones internas de su partido, quien se sentía seguro candidato a gobernador, a pesar de los espectaculares que le achacan el dinamismo de la ciudad, a pesar de las bravatas y berrinches, se conformará con jugar por una diputación, se va el mismo que para desmentir que aspiraba a ser candidato a gobernador declaró en agosto del año pasado,: “Yo me debo a los ciudadanos de Aguascalientes, desde el primer día y hasta el último día en el mandato de la presidencia municipal” y se inventó un “ellos” para echarles la culpa de que lo hayan “subido a una posición que yo jamás he dicho que era, o que vaya a buscar la candidatura a la gubernatura”. Se va Arellano y si gana le estaremos pagando un costoso aprendizaje, ya inmerso en el lodazal priísta de seleccionar candidato a gobernador, en enero descalificaba a sus contrincantes subrayando que lo que él sabía hacer era administrar, legislar no, porque para eso se necesita muchos estudios.

Se va el Señor de los Puentes y deja en el cargo a Adrián Ventura, quien salta a la silla grande del palacio chico desde la Secretaría del Ayuntamiento, para tapar ese agujero pondrán a Alberto Gómez Velasco, quien da el chapulinazo desde la Coordinación de Comunicación Social.

Resultado de la codicia por el hueso todas las promesas realizadas en campaña se irán a la basura, el hambre de la jauría política por mantenerse pegada a la ubre, en el poder, desnuda su verdadera naturaleza y las relaciones que mantiene con la sociedad, es decir, una vez que ya no es voto deja de ser útil. En este momento, apuntar sobre la necesidad de un servicio civil de carrera pareciera no tener objeto, sin embargo, la profesionalización y, sobre todo, la transparencia en la reglas del juego impediría estos saltos que abren huecos en la administración pública, hoyos que al tener que ser cubiertos abren la oportunidad a que los vivales se abran paso en la estructura de los gobiernos, a todos los niveles.

La renuncia de Gabriel Arellano, el efecto Songo le dio a Borondongo, Borondongo le dio a Bernabé, logra que asciendan en la estructura Ventura y Gómez Velasco, para sustituir a este último, se propondrá al Cabildo que acepte a Sergio Reyes Reséndiz como titular de Comunicación Social municipal. Lo que el Cabildo estará ratificando con este nombramiento es el ejercicio del periodismo como un acto de rapiña, de chantaje.

Si Sergio Reyes se hace cargo de Comunicación Social del municipio, los reporteros de la fuente podrán cobrar, al menos, diez mil pesos mensuales, nomás por permitir que se les envíen a sus correos los boletines de prensa y reproducirlos tal cual en la empresa periodística en la que laboren, así de sencillo, sin mayor esfuerzo que asistir a la oficina de prensa y estirar la mano.

Me explico, antes de que el priísmo le hiciera el favor de regresar a Sergio Reyes Reséndiz a las oficinas de comunicación gubernamental, se desempeñó como reportero, función que denigraba pues su trabajo consistía en presentarse a las oficinas de comunicación social y exigir que se le “apoyara” con la cantidad de diez mil pesos mensuales, cuando se le pedía una explicación acerca de lo que se obtenía por tal cantidad, Reyes explicaba que el paquete incluía la publicación de los boletines que se le enviaran, no iba a escribir nada, sólo vendía el espacio. Sé que lo hacía sin la autorización de sus jefes porque no podía dar recibos, el dinero era para él. Si uno se negaba a pagar por esa “cobertura” periodística, seguía el chantaje, la publicación de notas negativas, los comentarios denigrantes en la columna o de plano, las mentiras. Durante el tiempo que se presentó como reportero era sencillo saber a quién estaba presionando, bastaba seguir sus maledicencias para reconocer qué funcionario no accedía a sus peticiones, sin derecho de réplica, sin la posibilidad de contestar o desmentir.

Sostengo que los reporteros podrán pedir a Sergio Reyes los mismos “apoyos” que él solicitaba porque la idea de periodismo que él tiene radica en chantajear a los funcionarios, en más de una ocasión fui testigo de la descarada petición de dinero a cambio de no ser maltratado en las páginas del periódico, lo hacía abiertamente, sin vergüenza, porque esa es la idea que de la labor periodística tiene, para nada relacionada con la verdad, ni la información, mucho menos entendida como un servicio al lector.

Durante el tiempo que se presentó como reportero, Sergio Reyes vivió del chantaje, se lo permitió una ignorante clase política que no sabe relacionarse con los medios y cuya única estrategia es pagar para tener presencia, pagar para que no le peguen. Se lo permitió también la cínica consigna de perro no come perro con que en el medio periodístico se vuelve cómplice de una forma de vida indignante, esa que asume que así son las cosas y mientras el otro no diga nada se puede cometer todos los excesos.

Ahora, gracias a los chapulinazos de sus jefes y si el Cabildo le permite asumir la titularidad de la Coordinación de Comunicación Social, Sergio Reyes estará del otro lado del micrófono, seguramente dispuesto a pagar para que el gobierno que representa salga bien maquillado en las notas de prensa, usando un dinero que, siempre se les olvida, no es de los funcionarios.





Publicado en La Jornada Aguascalientes (28/03/10)

marzo 25, 2010

Geney Beltrán Félix en Aguascalientes

Habla de lo que sabes
de Geney Beltrán Félix

Viernes 26
20 horas
Casa Terán


Este viernes, Geney Beltrán Félix presentará Habla de lo que sabes, su libro de cuentos en la Sala Alfonso Esparza Oteo de Casa Terán, en Aguascalientes.

marzo 21, 2010

perdón por intolerarlos: letra pequeña


Nada perturba el discurso aprendido de nuestro radical chic, la necesidad de dividir el mundo en buenos y malos, a esa ignorancia que otorga ignorar los matices y pensar sólo en extremos (izquierda y derecha, globalifóbicos y mega corporaciones) no la turban las tres semanas en huelga de hambre y sed del disidente Guillermo Fariñas, mucho menos el acoso del gobierno cubano a las manifestaciones de las Damas de Blanco, para ellos Cuba sigue siendo el paraíso, se niegan a reconocer las enfermedades adquiridas tras décadas de gobierno dictatorial.

Cualquier cuestionamiento sobre la vulnerabilidad de los derechos humanos en la isla obtiene como respuesta la omisión cómplice. Ahí está Ricardo Monreal, quien se sale por la tangente perorando que sus compañeros senadores sólo son capaces de ver la paja en el ojo ajeno y no la viga en el propio, que mejor deberían defender a los trabajadores despedidos por la extinción de Luz y Fuerza del Centro o a los presos de Atenco. Reacciones al punto de acuerdo que presentó Rubén Camarillo para que se condene la muerte de Orlando Zapata y solicitar al gobierno cubano abrir un diálogo con los disidentes, así como la liberación de los presos de conciencia encarcelados.

Peor todavía la actitud de la senadora perredista Yeidckol Polevnsky, quien calificó de desinformados a quienes critican a Cuba, rematando con “yo ya quisiera esa democracia”, a la que defendió con el miserable cuento de siempre: nadie se muere de hambre, no hay niños abusados sexualmente y no hay inseguridad o narcotráfico, “lo único que no hay en Cuba es el bipartidismo, pero hay democracia, hay elecciones, las cuales se hacen con una transparencia maravillosa porque hay una participación ejemplar”.

El punto de acuerdo fue enviado a comisiones, su destino será el olvido, quizá algún tibio pronunciamiento amparado bajo el principio de la no injerencia, es decir, un ejercicio más de nuestra democracia, que vive bajo el mismo principio de la democracia por la que la senadora Polevnsky suspira: la simulación.

Una democracia devastada por clausulas de letra pequeña que permite a la clase política fingir lo que no es, sin culpa alguna por mentir, porque de lo que se trata es fingir que sus actos se apegan al ideal democrático, a la que le basta la finta pues con el gesto se logra la justificación para cuando las consecuencias de la omisión nos alcancen.

Un ideal deshecho por esas letras pequeñitas que sirven como puertas de escape ante la responsabilidad o como oportunidades para darle la vuelta a las leyes, en todos los ámbitos, desde la diplomacia hasta el combate al narcotráfico y, por supuesto, en el tema electoral. Clausulas en las que se cobija la clase política para mentir sin vergüenza alguna, como lo hace Lorena Martínez, quien al momento que usted lea estas líneas ya habrá sido ungida como candidata del PRI a la Presidencia Municipal de Aguascalientes.

En la nota de Reyna Mora publicada en La Jornada Aguascalientes (marzo 18), Lorena Martínez aseguró que la elección interna de candidatos en el PRI Aguascalientes “no es un acto de simulación con el objetivo de que se les permitiera hacer campaña de manera anticipada”. No importa que la reunión de delegados priístas del sábado pasado haya sido un montaje para oficializar la candidatura, la suspirante disfraza ese acto de simulación como una muestra de apertura de su partido y, de paso, evidencia el papel de patiño de su contrincante (Alfredo Enciso) al señalar que lo incluirá en su equipo de campaña.

Hay que tener una cachaza enorme para trastocar la realidad y embellecerla así, de lo que se trata es de buscarle la vuelta a la ley, asegurar que no se viola el código electoral porque hay dos candidatos, aunque sólo sea la imagen de Lorena Martínez la que tiene plagada la ciudad con espectaculares que anuncian una nueva política, eso sí, los anuncios rezan con letra pequeña, muy pequeña: “Publicidad dirigida a los priístas”.

El próximo martes, los senadores tendrían que discutir el punto de acuerdo propuesto por Camarillo, de nuevo, no habrá que esperar mucho, se rasgarán las vestiduras, se fingirá indignación, intercambiarán improperios, por un lado acusaciones de fascistas, contrarrevolucionarios, esclavos del imperialismo, por el otro vendrá la descalificación facilona, la palabra prejuiciosa e ignorante y tan contentos, al final, como sucede siempre, intercambiarán abrazos en una muestra de civilidad que en realidad muestra la astucia de la clase política para simular; el radical chic podrá seguir suspirando por el sueño revolucionario de todos los días un huevo para todos, total, mientras en lo local se les permita seguir jugando a la democracia, ¿para qué preocuparse?




Publicado en La Jornada Aguascalientes (21/03/10)

marzo 18, 2010

Germán Castro sobre rápidas variaciones


El día de hoy, en La Jornada Aguascalientes, Germán Castro dedica su columna A lomo de palabra a rápidas variaciones de naturaleza desconocida. Muchas gracias Germán:


Apelando al belga

-¿Ya leíste el libro con el que el ¡!%$#& de Aldán ganó el premio ése de Peña Nieto?
− ¿Cuál premio de Peña Nieto? Más respetillo: fue el Certamen Internacional de Literatura Letras del…
− Ése, pues.
− Nada de ése... Ahí nomás para que lo apuntes: se trata del galardón literario mejor pagado del país.
− ¡Pues qué poca! ¡Qué derroche! ¡Habiendo tanta gente pobre en este país!
− Lo que pasa es que te corroe la envidia, maestro. Y como dijo Ovidio: la envidia, el más mezquino de los vicios, se arrastra por el suelo como una serpiente. Así que ¡enróscate, bífido engendro del mal, y vete a tu nido a trabajar!... A ver si acabas por fin la novela que llevas diez años diciendo que estás escribiendo.
El Certamen Internacional de Literatura Letras del Bicentenario Sor Juana Inés de la Cruz 2009, en la categoría de Cuento, tuvo como jurados a dos escritores y un crítico: Óscar de la Borbolla, Guillermo Samperio y Lauro Zavala, respectivamente, de quienes podrán cantarse las misas que usted guste, pero de que saben del género, saben. En cuanto a los ganadores, el primer lugar fue para Primo Mendoza Hernández, por su libro Territorios; el segundo para el susodicho Aldán, y el tercero para Víctor Armando Cruz Chávez, por Los hijos del caos.
Todo apunta a que, hará cosa de dos años, Edilberto Aldán (1970), un chilango avecindado en Aguascalientes, tuvo entre manos 21 cuentos terminados y decidió hilvanarlos en una antología. Lugo, supongo, tituló el compendio apelando a un belga: Rápidas variaciones de naturaleza desconocida. Firmó con un pseudónimo, fotocopió, envió y ganó. El premio, además de billetes verdes, incluyó la publicación de la obra; se dice que de lo primero resultó beneficiado un hatajo de acreedores, mientras que de lo segundo, una presunta comunidad, los lectores.
El gobierno del Estado de México publicó el libro de Edilberto; impresión a dos tintas, diagramado estupendo, atinado diseño tipográfico, edición cuidadosa y hasta buen papel. Tres mil ejemplares de un libro que incluso antes de leerlo ya resulta agradable.
− Oye, ¡pero qué descaro! ¿Ya viste cómo inicia el libro?
No es cuento: después de los consabidos paratextos preliminares (epígrafes, dedicatoria, títulos y subtítulos), en la narración que abre el libro, “Interpósita persona”, Aldán arranca:
Honorables miembros del Jurado del Certamen Internacional de Literatura Letras del Bicentenario Sor Juana Inés de la Cruz, me permito hacerles la siguiente propuesta: si me conceden el primer lugar, se pueden quedar con el monto económico; no me interesa el dinero, lo que deseo, lo que necesito, es el prestigio del ganador.
− ¡Habráse visto tamaña perversión literaria!
− Perverso César Nava, que se atrevió a meter un verso de Sabina en el chorro mareador que publicó hace unos días.
− No me cambies de tema: ¡aquí está la prueba! ¡Aldán compró el premio!
− ¿No entiendes que es un cuento? Checa el siguiente párrafo:
Así empieza Pequeñas y fugaces memorias, el libro de cuentos que mandé al concurso...
− Pero si es una confesión de culpa...
− Que no, terco: el libro no se llama Pequeñas y fugaces memorias, no Rápidas variaciones de naturaleza desconocida.
− ¡Es un truco! La antología se divide en tres apartados: Vida fantasma (tres cuentos), Ceremonias del aire (tres cuentos) y, ojo, Pequeñas y fugaces memorias (quince cuentos). En el primer cuento, Aldán se abre de capa y enlista todos las formulitas que siguió: “siempre hay que colocar las mejores historias al principio y al final”, prescribe. Y luego: “jamás inicien su libro con cuentos breves”. ¿Y qué tal este?: “hallar las citas adecuadas para colocarlas como epígrafes y dividir el libro en apartados”, y tal cual: primero el belga, Henri Michaux, luego Julio Cortázar, después Cormac McCarthy, y remata, nomás para que nadie diga que no se cuadra al canon, Borges.
− ¿Pero quién dice eso, Aldán, el autor explícito, o el implícito o un personaje...? Entiende: el primer texto no es una carta a los miembros del jurado, es otro cuento...
Ciertamente, el armado de la antología resulta tan eficaz que una lectura ingenua del libro de Edilberto podría dejar la mirada en el bosque y pasar por alto los árboles, que en el caso del cuento, son lo que realmente importan. Porque, a la larga, ¿qué trasciende, la colección de narraciones o la fuerza estética de alguna o algunas de ellas? Una sesuda discusión entre especialistas sobre el tino o falta de tino que tuvo Rulfo −¿y Arreola?− a la hora de optar por el orden en que aparecerían los cuentos en El llano en llamas se olvida fácilmente leyendo Macario.
Leí Rápidas variaciones de naturaleza desconocida con la intención de entender un libro, un artefacto literario; afortunadamente, cuentos como Coral o Providencia me obligaron a deportar el propósito al cajón de las intrascendencias.
Felicidades, Aldán.

marzo 16, 2010

Nota de Susana Rodríguez en La Jornada Aguascalientes

Exigirán artistas compromisos culturales a los candidatos fuera de colores partidistas
Susana Rodríguez
En la edición del día de hoy de La Jornada Aguascalientes.
La imagen enlaza a la nota en el sitio del periódico.

perdón por intolerarlos: enchúlame el discurso

Perdón por intolerarlos
enchúlame el discurso

Hace unos días a un grupo de políticos, la mayoría de ellos diputados, se les realizó una invitación para exponerse a una entrevista, un diálogo donde los cuestionamientos por parte del entrevistador fueran una oportunidad de atender las dudas de la ciudadanía y, a través de la conversación, encontrar el mecanismo adecuado para responder a los comentarios de los lectores de noticias. Quien realizó la invitación fue Adán Baca, columnista de La Jornada Aguascalientes y conductor del programa de televisión En Voz Alta, El Análisis (miércoles a las 22 horas por el canal 30 de Ultravisión), la respuesta fue más bien tibia, seguramente porque Baca les aclaró que no esperaran las típicas preguntas que sirven para el lucimiento personal, esas que acostumbran en tiempos electorales los medios que venden entrevistas, pies para el lucimiento personal, donde lo relevante es la venta de la imagen, que se vea que el candidato o candidata tiene una bonita familia, besa niños y abraza viejitos.

En algún momento de la propuesta, Adán Baca les comentó que no les iba a preguntar qué estaban leyendo y ahí me distraje, por el morbo evidentemente, sí me gustaría saber qué están leyendo nuestros diputados, pensé en lo divertido que sería exponerlos ante una pregunta tan sencilla como el título del libro que tienen en su buró; después me entró la culpa por tamaña perversión, porque el deseo de ver o leer eso me coloca al nivel de quien disfruta de la comedia ramplona del pastelazo, ¿para qué evidenciar su ignorancia?

Los políticos no leen, ni siquiera las colaboraciones que otros elaboran en su nombre, mucho menos a sus compañeros de página o los comentarios de los lectores. Si acaso hojearán el montoncito de fotocopias con las notas periodísticas, en busca de la foto donde luce el brillo de su sonrisa blanqueada, pero mancharse las manos con el periódico no, para eso tienen quien les haga una síntesis de noticias, quien les cuente si hablaron bien o mal de ellos.

Sin duda las síntesis noticiosas son un gran servicio, sin embargo la idea que las motivó se ha trastocado, ya no son el puente entre la información y el político, sino un intermediario que enchula el discurso noticioso, las notas desfavorables se van a la basura porque no reproducen el reverberar patriótico con que declaran que buscan soluciones novedosas y creativas que realmente ayuden a resolver los problemas. En el afán de venderse, los políticos han olvidado que los medios no son el espejo que los refleja hermosos, sobre todo, han hecho a un lado la obligación de atender los cuestionamientos de sus lectores.

Las facilidades que les brindan los organismos o instituciones políticas a los que pertenecen se han vuelto en contra de quienes dicen representar. No necesitan escribir porque tienen quién lo haga por ellos, mucho menos leer porque hay quien les pasa un reporte, esos intermediarios amplían la brecha entre la realidad y los políticos, es natural entonces que cada vez sean más ignorantes, rodeados de asesores, el legislador, el gobernante, termina por sólo escuchar lo que le dijeron que dijera, a pesar de contar con todos los medios para escuchar a los otros.

Esos mismos políticos que mencioné al principio salieron rápidamente al paso de la invitación (la sonrisa ensayada, el gesto displicente) y se pusieron a platicar entre ellos. Pocos minutos después, ya ni siquiera eso, entraron a la dinámica de la competencia tecnológica, se esforzaban en demostrar quién tenía más llamadas o mensajes, relucían en las manos las BlackBerrys, los iPhones, el modernísimo celular, implementos que permiten conectarse con el mundo y abrir el diálogo, para ellos una fuente de distracción, el aparato adecuado para evadirse.

Si en un principio el morbo me movió a desear saber qué estaban leyendo, mirarlos con los ojos perdidos en las pequeñas pantallas mientras a su alrededor se desarrollaba una conversación, me permitió entenderlos como superficies aisladas, ajenos. Dejé de pensar en los libros que seguramente no leen y sentí pena ajena.

Mientras las nuevas tecnologías permiten a los ciudadanos formas de participación inmediatas, nuestros políticos se siguen moviendo en el carril prehistórico de la conferencia de prensa, el boletín informativo, la nota pagada, enchulamientos del discurso que los torna islas.



Publicado en La Jornada Aguascalientes (16/03/10)

marzo 15, 2010

En voz alta. Lunes 15 de marzo, 21 horas


En voz alta. Lunes 15 de marzo, 21 horas. Canal 106 de Gigacable y 27 de Ultravisión, Aguascalientes.

marzo 14, 2010

It's A Man's Man's Man's World

It's A Man's Man's Man's World

James Brown


Seal


Joy Denalane, Bilal, Tweet, Dwele


Tom Jones


James Brown & Luciano Pavarotti


The Residents


This is a man's world, this is a man's world
But it wouldn't be nothing, nothing without a woman or a girl...

marzo 12, 2010

René López Villamar sobre rápidas variaciones

Finalmente, de la presentación de rápidas variaciones de naturaleza desconocida en la Feria del Libro del Palacio de Minería, las palabras de René López Villamar, a quien agradezco su lectura y permitirme publicarla en este espacio:



Es un hecho por todos conocido que en todo certamen literario que se precie, los mejores libros nunca son los ganadores sino los finalistas. Por eso es un enorme placer para mí presentar Rápidas variaciones de naturaleza desconocida de Edilberto Aldán, ganador del segundo lugar en el género de Cuento del Certamen Internacional de Literatura Letras del Bicentenario sor Juana Inés de la Cruz 2009.
Otro hecho por todos conocido es que mientras más largo es el nombre de un premio, mayor es la calidad literaria que tienen los premiados. Compárese, por ejemplo, la longitud del nombre del Premio Planeta con el de Certamen Internacional de Literatura Letras del Bicentenario sor Juana Inés de la Cruz 2009.
Estos dos hechos deberían de ser suficientes para decir “tengo que leer Rápidas variaciones de naturaleza desconocida de Edilberto Aldán”, salir corriendo de la presentación, previa adquisición de un ejemplar, y entregarse a la lectura.
Sin embargo, es posible que estos dos indicios no le basten a un lector desconfiado. Así que durante los próximos minutos expondré un par de razones más por las que usted debería de leer Rápidas variaciones de naturaleza desconocida de Edilberto Aldán en vez de quedarse a escuchar el resto de la presentación.

I
En el célebre prólogo a La invención de Morel, Jorge Luis Borges dice de la novela de Bioy Casares: “He discutido con su autor los pormenores de su trama, la he releído; no me parece una imprecisión o una hipérbole calificarla de perfecta”.
Quisiera decir que yo mismo, como Borges, he discutido los pormenores de Rápidas variaciones de naturaleza desconocida con el autor, la he analizado y la he encontrado perfecta, pero no es cierto. Edilberto Aldán nunca me mostró el manuscrito del libro antes de su publicación y nunca he discutido con el sus pormenores. Su lectura ha sido una grata sorpresa. Lo cierto es que lo he releído y hay al menos tres cuentos que me parecen perfectos en su ejecución: “Interpósita persona”, “Plagio” y “Variaciones”.

II
En su inexpugnable Gödel, Escher, Bach, Douglas Hofstadter elabora en unas 900 páginas la relación entre las Variaciones de Goldberg de Bach y el origen de la conciencia y el alma humana. Una muestra del dominio de Aldán en el relato corto radica en que consigue la misma cosa en tan sólo tres páginas, en “Variaciones”.
Si a estas variaciones le agregamos la velocidad y lo desconocido de su naturaleza, podemos llegar a una buena de la obra, en la que por una vez nos encontramos con un título veraz. Como las Variaciones de Goldberg, Rápidas variaciones de naturaleza desconocida despliega un abanico cromático de tonos e imágenes, donde los motivos aparecen y desaparecen —ya se imaginarán— con fugacidad y quién sabe de dónde.
También, como las Variaciones de Goldberg, este sorprendente libro aborda toda clase de aspectos de la conciencia humana y en más de una ocasión, también de la inconsciencia. La diferencia radica en que Rápidas variaciones de naturaleza desconocidas no provoca el sueño.

Hasta aquí, mis razones por las cuales ustedes deberían dejar a un lado todas sus ocupaciones y ponerse a leer Rápidas variaciones de naturaleza desconocida. Como pilón, tiene la ventaja de que pueden aprovechar la presencia del autor, que seguramente no tendrá problema en personalizar su ejemplar con una dedicatoria, o le dejará la dirección de su blog, edilbertoaldan.blogspot.com, para futuras reclamaciones.

Alberto Chimal sobre rápidas variaciones

Las palabras de Alberto Chimal en la presentación de rápidas variaciones de naturaleza desconocida.

Publicadas originalmente en Las Historias:


Según creemos saber, la literatura es reflejo de la realidad. Es verdad pero eso no significa que toda la literatura hable de lo mismo real del mismo modo. Toda ficción, por extraña que sea, nace en el mundo y nace del mundo. Si no podemos verlo, o si sólo aceptamos las formas más literales y más serviles del lenguaje, peor para nosotros.
Edilberto Aldán ofrece una prueba de esto en su libro de cuentos Rápidas variaciones de naturaleza desconocida: más de una persona quedará desconcertada por los cuentos iniciales de la colección y en especial con el primero, “Interpósita persona”, que juega a ser autobiográfico y escrito por una persona real que desea ganar un premio real en el concurso real en el que Aldán, precisamente con el libro que leemos, obtuvo un segundo lugar y una cantidad apreciable de dinero. Pero si usted se fascina con la idea de una frontera difusa entre lo cierto y lo inventado, o peor todavía: si sigue leyendo a la busca del chisme y de la confesión supuestamente sincera, se perderá lo que en verdad importa. Porque Edilberto Aldán ofrece una prueba en otro sentido también: su libro nos examina.
Explico:
Dentro de su trama curiosa, “Interpósita persona” anuncia que describirá la estructura del libro entero: las relaciones entre los cuentos y la estructura del conjunto. Más aún, el texto habla de claves explícitas para identificar al autor, de que su número telefónico aparece en alguna página… y también afirma que el libro va a ostentar una escritura correcta y poco problemática, pensada para agradar a jurados profesionales.
Y nada de esto sucede: los datos no están, el libro tiene otra forma, los cuentos no usan las estrategias ramplonas que se describen. Los textos no van entrelazados unos con otros al modo que ahora está de moda, y que tiene como fin hacer que una colección de historias parezca una novela aunque no lo sea; tampoco se pone en juego ninguna de las estrategias ni de los temas que servirían para que los textos se cuadraran a los prejuicios en boga y parecieran “relevantes”, “representativos”, “pertinentes”…
Nuestra prueba como lectores es, dado que el texto nos miente y nos desorienta, orientarnos solos: encontrar esa clave de la que he hablado, preguntarnos por qué los textos siguen su ruta precisa; por qué los que tratan la identidad y la escritura dan paso a los eróticos, luego a las remembranzas inventadas y por fin a las viñetas presuntamente históricas. Por qué caminamos del escritor equívoco al acostón indescifrable al padre posible a Glenn Gould y las Variaciones Goldberg.
Cierta idea de cuál es esa clavedebe estar en el texto final de la colección de Aldán, cuyo título es “Arte poética”:


No deja de sonreír mientras escribe la última palabra.
Aspira profundamente antes de colocar el punto final. Con un gesto suave deja reposar, al fin, el centenar de hojas. Exhala satisfecho.
Escribió la obra perfecta. Resta un último paso: las cenizas se elevan con el vuelo de los pájaros al atardecer cuando prende fuego al manuscrito.
Está listo para comenzar de nuevo.


La prosa de Edilberto Aldán se resiste a las normas actuales de la eficacia: no está fascinada con la sequedad de los escritores estadounidenses, no lo deja todo por “avanzar la trama” y juega con una sintaxis que me recuerda a Julio Cortázar y a más de un autor latinoamericano de esos que empezamos a negar por deporte (y para bien, porque sus imitadores son todos pésimos) hace quince o veinte años. Pero lo importante –la clave– no está en el texto en sí ni siquiera en la imagen dramática, conocida, de la destrucción. Al contrario, este texto es el único que se enlaza directamente con otros del libro: nos devuelve a las frustraciones y engaños de los primeros cuentos, donde un puñado de personajes se queda perplejo ante el poder de la escritura o ante sus reflejos en el mundo, pero en lugar de exaltar la idea de la literatura como arte de trepar, como farsa y búsqueda de prestigio, hace exactamente lo contrario: su escritor destruye lo que crea. No le interesan las consecuencias ni los premios de su creación más allá del acto mismo de haber creado.
Al hacer esto Aldán sugiere (creo) que estas Rápidas variaciones son el trayecto de un escritor que sabe otro modo en el que la escritura, que es parte siempre de la realidad, se engrana en ella. La escritura puede ser pasatiempo, catarsis, fuente de trabajo, herramienta para buscar el poder, pero también puede ser búsqueda: indagación en el interior de quien crea. Puede ser un camino, pues, en el que la meta sólo cuente como un alto y en el que se pueda, como el narrador de “Arte poética”, volver a comenzar siempre desde cero.

marzo 09, 2010

Tripulación Nocturna


Tripulación Nocturna
Martes 9 de marzo
22 horas
Rodolfo JM, Moon Rider y Edilberto Aldán
escúchala en radio efímera
http://radioefimera.com/

marzo 07, 2010

perdón por intolerarlos: invasores

Perdón por intolerarlos
invasores

La calle en la que vivo está en la orilla de uno de los nuevos fraccionamientos de Aguascalientes, después del Tercer Anillo, por la carretera que lleva a San Luis Potosí. El fraccionamiento tendrá, cuando mucho, cuatro o cinco años que comenzó a ser habitado, los primeros que llegaron al grupo de casas encontraron calles limpias, bien planeadas y la certeza de que todo iría bien sustentada en la construcción de una escuela primaria y un kínder, la existencia de transporte urbano, el funcionamiento de todos los servicios. Un buen lugar para vivir. El inconveniente mayor consistía en la sensación de estar lejos del centro, de vivir en las afueras, pero esa podía disolverse con el tiempo.

Después todo se descompuso, la calle en que vivo se transformo en un lugar poco seguro. No es que hubiera cambiado de un día a otro, es sólo que la costumbre tiende un velo sutil en la mirada y se dejan de notar los cambios: las paredes amanecen llenas de grafiti, cada vez más perros callejeros, el aumento de pepenadores que vacían los contenedores dejando afuera la basura, la falta de luminarias, el ruido constante que no es el de los niños jugando sino el de los autos jugando carreras, los comercios rodantes que a todas horas anuncian sus productos, el aullido constante y cercano de las patrullas.

La descomposición fue lenta y comenzó con los primeros asaltos. En la calle en que vivo la mayoría de las casas está habitada por gente que sale a trabajar desde temprano y regresa ya entrada la noche, los ladrones aprovechaban la ausencia para saltarse por las azoteas, romper cerraduras. Entonces las casas comenzaron a afearse por necesidad, ahora las puertas y ventanas tienen barrotes, algunas de ellas parecen jaulas, todo espacio por donde pueda entrar alguien fue cancelado por los herreros que hicieron su agosto vendiendo “protecciones”. A pesar de ello, en los últimos tres años no ha pasado un mes sin que nos enteremos que han robado alguna de las casas de la que calle en que vivo, a la nuestra han entrado dos veces, a la del vecino cuatro. Nada basta para detener el saqueo, una mañana despertamos con la noticia de que alguien se había robado todas las llaves de agua, un vecino explicó que las arrancaron en la madrugada, como son de cobre las juntan y las venden por kilo.

En un principio se culpaba a quienes viven del otro lado, donde está un barrio bravo, a los maleantes les basta caminar unos cuantos metros y entrar a nuestras calles, entonces había que cuidarse de los extraños, de quienes cruzaban esa avenida con actitud sospechosa. De nada sirve llamar a la policía, ya se sabe la respuesta, primero se disculpan de mal humor porque jamás llegan a tiempo, dicen que tienen que patrullar varios fraccionamientos; cuando se les pide ayuda porque acaban de asaltar una casa, informan diligentes que si el robo no es mayor de 15 mil pesos no vale la pena ir a perder el tiempo con una denuncia.

No todo lo que afea la calle en la que vivo viene de fuera, nosotros mismos transformamos un espacio residencial en un mercado, la necesidad ha hecho que las casas se conviertan en tienditas, papelerías y fondas, invadimos las banquetas con puestos de chaskas, dulces, tamales. En la esquina se instaló un taller mecánico que, por supuesto, emplea la calle para realizar los arreglos a los autos. La crisis, supongo, nos enseñó la peor forma de apropiarnos del espacio público.

Y sin embargo, era un lugar habitable, sin necesidad de retenes que cercaran las casas. Hasta hace unos días en que el paso de gente sospechosa comenzó a aumentar, no sólo hombres caminando en la noche con las manos en los bolsillos, mirada huidiza y rostro encubierto por las capuchas de las sudaderas, también un tránsito mayor de autos, a todas horas.

Alguna vez un taxista se burló de mi ceguera, por no haber visto que a unas cuantas cuadras de la calle en que vivo había un expendio de droga, que las dos muchachas famélicas que pasean sus miserias en la acera son prostitutas y vendedoras; ahora esas muchachas están en mi calle, son mis vecinas, horas antes de escribir estas líneas, las miré beber cerveza afuera de la casa con el número 123.

El número 123 de la calle en que vivo es una casa parecida a la mía, desde afuera es difícil señalar la diferencia con otras, sólo quien mire atento descubrirá que tiene los cristales rotos, que se roban la luz, que les han cortado el agua; hasta hace unos días esa era una casa no habitada, hoy hay movimiento todo el día, detrás de las sábanas sucias con que cubrieron las ventanas están los invasores.

En esa casa tomada venden droga. Los invasores la transformaron en un expendio, lo que explica el tránsito de los automóviles que no pertenece al fraccionamiento, el ir y venir de tanto sospechoso, “cholos” le dicen mis vecinos.

La policía pasa todos los días a distintas horas, pero no se fijan en lo que ocurre en el 123, sólo una patrulla se detiene y el conductor platica amigable con uno de los invasores; no es difícil creerle a uno de los vecinos que cuenta la siguiente versión sobre el arribo de los “cholos”: Se los trajeron los policías, los sacaron de una casa del otro fraccionamiento, una que también habían invadido, pero cuando los cacharon, se los trajeron a esta. Primero intentaron en el 111, que también está deshabitado, pero cuando los vi forzando la puerta les dije que les iba a echar a la policía y se fueron, pero unos días después ya estaban adentro del 123, ellos mismos dicen que llegaron con permiso de los policías.

En la calle que vivo unas prostitutas famélicas beben cerveza afuera del 123, comparten la fiesta con los “cholos” que invadieron esa casa. Los vecinos no saben qué hacer, cómo organizarse, qué firmamos, qué hacemos, a quién acudimos. Ya han hecho lo posible sin arriesgar su seguridad, ya dieron aviso a la policía, pero ha sido inútil. Antier se robaron una camioneta, la encontraron desvalijada al otro lado de la avenida. A tres autos más ya les quitaron la batería, alrededor del 123 se va formando una especie de hoyo negro, los niños ya no juegan cerca de esa casa, los que pasamos por ahí volteamos la mirada para no sufrir las consecuencias, la amenaza.

¿Qué podemos hacer?, dice una vecina y su pregunta está cargada de miedo a que los invasores sepan que fue ella (o cualquiera de nosotros) quien denunció y entonces sufra las represalias. Yo no tengo respuesta, me quedo callado, prefiero el silencio a hacer una broma estúpida, porque lo único que se me ocurre es mandarla al cine, a cualquiera de las 54 salas de Organización Ramírez, a que vea un spot de un minuto y medio sobre el tema de la seguridad, ese en que el Presidente Municipal de Aguascalientes se gastó un “ahorrito” de 300 mil pesos. Lo evito, no se va a reír, a mí tampoco me causa gracia que el Señor de los Puentes tire el dinero a la basura en promover su imagen perdedora. Pienso en lo que se puede ofrecer a la ciudadanía, a mis vecinos, con 300 mil pesos, en lo que significa esa cantidad si se invierte en brindar seguridad. No, no nos vamos a reír.

Es tarde cuando escribo estas líneas, en la calle que vivo sigue la fiesta en el 123 sigue, hasta mi ventana llegan las risas de los invasores, se carcajean mostrando todos los dientes, igual que la sonrisa satisfecha de Gabriel Arellano cuando festeja la inauguración de otro puente.



Publicado en La Jornada Aguascalientes (07/03/10)

marzo 05, 2010

Poliziano, edición digital


El año pasado, Alberto Chimal realizó una tarea de difusión digna de admiración a través del Proyecto Poe 2009.

Durante 2009, a través de su blog Las Historias mantuvo abierta una convocatoria para crear un archivo electrónico de textos sobre Edgar Allan Poe (1809-1849).

El archivo de este proyecto esta aquí. En verdad vale la pena visitarlo y leer este amorosísimo esfuerzo de Alberto.

Además, dejo el enlace para acceder al archivo electrónico de Poliziano, una tragedia inconclusa, la única obra de teatro de Edgar Allan Poe, en una atractiva edición bilingüe de La Guillotina y con prólogo de Alberto Chimal, quien además la tradujo. A leer.

Paloma Mora sobre rápidas variaciones

No encuentro ventaja mayor en presentar un libro propio que hacer de ese evento un pretexto para reunir a tus amigos, en la Feria del Libro del Palacio de Minería me acompañaron cuatro de ellos, creo que cada uno con la secreta intención de hacerme llorar. Con su permiso, reproduzco el texto de Paloma Mora y va mi furtiva lágrima



Me siento muy contenta de haber sido invitada por Edilberto a la presentación de su libro Rápidas variaciones de naturaleza desconocida, porque lo admiro como escritor y lo aprecio como amigo; además de que ya me estaba sintiendo marginada pues en las presentación de Aguascalientes invitó a mi marido y a mi mejor amigo, pero no a mí.

Antes de platicar sobre el texto, quiero decirte, Edilberto, que el Maestro Joel Terrones -protector del arte hidrocálido- hizo todo lo posible por que este evento coincidiera con la celebración de tu santo (*).

Pasemos ahora a lo serio. Cuando por fin tuve en mis manos el conjunto de cuentos de Edilberto me surgieron dos preguntas ¿por qué alguien debería leer el libro? y ¿desde dónde escribe Edilberto?

La primera pregunta tiene que ver con la calidad de la obra, con su hechura pero también con el encuentro en la vida de otras personas. Finalmente lo que buscamos como lectores es saciar el morbo de asomarnos a esas vidas sin ser vistos. Así que si lo que deseamos al leer Rápidas variaciones es escudriñar en la estructura, encontraremos maestría; si lo que buscamos es estilo, encontraremos alma.

El título anuncia un conocimiento cercano y firme del oficio del cuentista; las rápidas variaciones hacen referencia al momento en el que los cuentos se tensan, se tuercen.

Aunque la colección está dividida en tres secciones, cuyos títulos incluyen sustantivos tan sutiles como fantasma, aire y memoria, sus cuentos comparten la fineza y elegancia con estas palabras, pues cada uno de ellos goza de solidez narrativa y está perfectamente construido.

Sobre el autor puedo decir lo que él siempre anuncia cuando se presenta “Soy un mentiroso”. Y ahora confirmo que es completamente cierto, pues el “mentiroso” es aquel que dice mentiras, y la mentira es una de las posibilidades más interesantes del lenguaje humano, es el mundo de lo que no es cierto, parcial o totalmente, pero que aún así es creíble. Para mentir es necesario poseer creatividad y coherencia. Edilberto es entonces un gran mentiroso.

Aún nos queda una cuestión por resolver, ¿desde dónde escribe Edilberto?, y no es cosa baladí pues responder a esto implica acercarnos más a su escritura. Él es un orgulloso defeño más que llegó a Aguascalientes, que extraña la cumbia y las quesadillas. También es un hidrocálido que saborea las pláticas de café en el centro y gusta de escuchar por horas a todos los invitados de las reuniones. No importa el tema, pueden ser chismes de divas intelectuales, política pueblerina, inventos de universidades locales; Edilberto se da el lujo de pasar hasta ocho horas en esas conversaciones. Y yo estoy segura que lo hace por el amor al detalle, que es otra característica de sus narraciones. Es cierto que muchas de las anécdotas de sus cuentos le llegaron por medio de esas conversaciones, pero él no las transribe en bruto sino que escoge el momento y las palabras justas para que funcionen en sus obras.

Los eventos, personas y lugares se combinan en el imaginario de Aldán para apropiarse de las historias y crear un mundo unido por lo inesperado, por una palabra o un evento que dirige la vida de los personajes hacia una línea torcida de la mano.

Entonces podemos decir que Rápidas variaciones de naturaleza desconocida no es sólo una obra que se dedique a exaltar personajes y temas locales, aquí su autor no cae en el tierno provincianismo ni en el fácil exceso de ciudad. Lo mejor que podemos encontrar aquí son cuentos que fueron escritos con inteligencia y con conocimiento.

Seguramente aquí hay algunas personas que empiecen o se encuentren ya encaminados en la escritura, les digo el cuento es un género difícil, así que si quieren tener un ejemplo de buena escritura, la tienen frente a sus ojos.

Si en cambio son aficionados a la lectura como yo, pueden estar seguros de que en este libro podrán conocer a un gran autor, aún joven, de la narrativa del país. Felicito a Edilberto Aldán y al Consejo Editorial de la Administración Pública Estatal del Gobierno del Estado de México por esta publicación y joya de la narrativa.

---
(*) Otra de las ventajas de invitar a tus amigos es que te revelan secretos como el que hay un San Edilberto, yo siempre pensé que lo había inventado mi abuela, espero que sea un Santo a la altura del Blue Demon, tendré que investigar.

marzo 02, 2010

Rodolfo JM sobre rápidas variaciones

En la Feria del Libro del Palacio de Minería tuve el enorme placer de que cuatro amigos presentaran rápidas variaciones de naturaleza desconocida: Alberto Chimal, Rodolfo JM, Paloma Mora y René López Villamar.

Con su permiso, reproduzco el texto de Rodolfo JM


Edilberto Aldán, cazador de zombies


Quien haya leído las entradas de Recuerdos inútiles, el blog que desde hace algunos años escribe Edilberto Aldán, seguramente, como me sucedió a mí, habrá descubierto una personalidad curiosa. Es decir, alguien interesado no sólo por la literatura, sino además por la música, el cine, la cultura pop, la política, la poesía, la pornografía, la blogósfera. Es decir: alguien interesado por su entorno y lo que sucede en él. Pero cuando dije personalidad curiosa me refería también a sus características, a su sensibilidad e inteligencia, a su malicia y poder de observación, a su entusiasmo y empuje. Si además han leído en alguna ocasión Perdón por intolerarlos, la columna semanal que Edilberto escribe en La Jornada Aguascalientes, sabrán que también se trata de un columnista aguerrido e incisivo; que genera debate, pero que lo entiende como un intercambio de ideas y de argumentos, que entiende la discrepancia como riqueza y descubrimiento. Por si fuera poco, y a propósito de La Jornada Aguascalientes, Edilberto dirige el suplemento cultural del periódico: Guargadujas. Uno de los proyectos más interesantes en su género y poseedor de una calidad que ya quisieran ediciones de circulación nacional. A esto hay que añadir que además Edilberto escribe libros, 2 de ellos ganadores de premios nacionales; y vaya usted a saber cuántos más tenga en el disco duro de su lap top. Pero aquí es necesario hacer una pausa, detenerse y decir dos verdades antes de continuar:

1.- Edilberto vive en Aguascalientes.
2.- Edilberto es chilango. Es decir que nació en el DF.

Lo que explica el revuelo que ha ocasionado entre la socialité cultural hidrocálida, que lo ha acusado de ser un escritor de “derecha” (cualquier cosa que signifique eso), poco menos que agitador y revoltoso, chilango al fin; lo que a su vez me lleva a resaltar una más de las virtudes de Edilberto: cazador de zombies.

Me explico, hace tiempo, en la presentación de un libro, Edilberto sacó a la luz la existencia de una criatura mítica a la que llamó zombie del altiplano: la literatura contemporánea de Aguascalientes. Su característica principal, como la de otros zombies de muchos otros lugares de la república, era el estar muerta pero insistir en moverse. El descubrimiento, como pueden suponer, levantó ámpula. El muerto dio unas cuantas sacudidas, se armó cierto debate, y, aunque no exterminó a la plaga zombie, al final fue claro que Aldán ganó la batalla. Desde entonces, quienes lo conocemos un poco sabemos que Edilberto, además de escritor, columnista, editor y animador cultural, es un mortal cazador de zombies.


Tampoco es raro que alguien así gane premios. Tarde o temprano termina por suceder. Con Edilberto sucedió hace unos cuantos meses, la noticia corrió como suele ser en las redes sociales: en chinga. Edilberto Aldán había ganado un premio en el Certamen Internacional de Literatura Letras del Bicentenario Sor Juana Inés de la Cruz.

El libro premiado, lo supe más tarde, se llama “Rápidas variaciones de naturaleza desconocida”. Lo tengo aquí en mis manos, lo he leído varias veces, la primera en su versión electrónica, la última justo ayer, el ejemplar me llegó hace unos pocos días por mensajería, cortesía de Edilberto. Es una edición bastante bonita, bien diseñada, el índice me indica que el contenido del libro se divide en 3 partes: Vida fantasma; Ceremonias de aire; y Pequeñas y fugaces memorias. Comienzo a leer. El primer cuento, Interpósita persona desde sus primeras frases me atrapa y hace caer en su trampa, y conforme avanzo en la lectura comprendo que no sólo se trata de una historia sobre las miserias cotidianas del mundillo cultural (prodigo en mezquindades e intrigas), sino que sobre todo se trata del gatillo que dispara algo más grande. Claro, el cuento en sí mismo es una metaficción, pero basta fijarse un poquito para descubrir que a su vez forma parte de ese mecanismo mayor que es el libro. Y lo más importante: el mecanismo funciona.

Los cuentos que siguen a Interpósita persona tienen como eje común la cotidianeidad y los sueños, pero sobre todo la vida diaria en sus versiones doméstica y de oficina; una lector atento no dejará de notar relaciones subterráneas entre los distintos cuentos de las dos primeras partes del libro, reforzando así la metaficción que inaugura Interpósita persona, aquí se encuentra la parte menos suculenta del libro. Lo cual cambia cuando llegamos a Pequeñas y fugaces memorias, aquí el libro remonta, gana altura, y es aquí también donde encontramos lo que quizá sea una de las formas en que mejor se manifiestan las dotes narrativas y poéticas de Edilberto: el texto breve, luminoso, numinoso, donde asoman las dotes del Edilberto columnista, el que toma una idea, un hecho, y lo observa a detalle, y lo desmenuza para reconstruirlo con garra. Pero además, y aquí viene el truco maestro del libro, con Pequeñas y fugaces memorias se completa el ciclo que se abre en el primer cuento. No es casual que sea Arte poética el texto que cierre con maestría y precisión el volumen. No voy a dar más detalles, todo está allí en el libro, criatura dormida, a la espera de un lector que le despierte.

Termino diciendo que no me sorprende la precisión de relojero suizo que muestra Edilberto en la composición de Rápidas variaciones (una labor de verdadera ingeniería literaría, como diría Luis Cortés) quiero decir, eso (la habilidad, precisión y rapidez) son precisamente las cosas que cabe esperar de un cazador de zombies.


El texto de Rodolfo JM apareció primero en el blog de Palabras Malditas:

guardagujas ocho, jabberwocky cultural

El suplemento cultural de La Jornada Aguascalientes, guardagujas, dedica su número ocho a Alicia. Si no alcanzó a comprar la edición impresa, en el blog del suplemento se puede descargar el archivo en pdf

alicia satánica, ricardo esquer / ante el espejo, adriana sing / wonderland, nadir chacín / impertinencia situacional, angélica santa olaya / un anciano viejo, viejo agustín fest / alicia en cadenas, ricardo pohlenz / ¿quién es el gato de cheshire?, kurt lester benze hinojosa / es un espejo, gilda manso / big bang alice, gustavo arciniega / fotografías: oswaldo adrián / ilustraciones: beto gtz. / carlos vázquez / checo

coordinador del número: luis cortés

editores: edilberto aldán / joel grijalva

consejo: adán brand / beto buzali / alberto chimal / luis cortés / juan carlos gonzález / rodolfo jm / paloma mora / josé ricardo pérez ávila / norma pezadilla/ jorge terrones / gustavo vázquez lozano

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