SUERTE TE DÉ DIOS
Eduardo Lizalde
Unos absurdos dioses,
curiosos y desesperados,
dispendiosos y contemplativos,
desocupados y maliciosos,
me beneficiam altos
con las mayores prendas.
¿Cómo llega a mis manos,
fuera de temporada,
tan perfecta hermosura?
Yo no he cumplido méritos
para tal canonjía.
Excede mis pronósticos la gracia recibida.
Yo celebro
0 comentarios:
Publicar un comentario