
Madrugada en Palabras Malditas, el sitio de literatura de la Gran Nación Efímera.
No necesita mirar pues sabe que desde su última visita nada ha cambiado de lugar, en las paredes los mismos cuadros, sobre los muebles las carpetas de toda una vida, incluso el polvo de siempre flotando en la luz, esa penumbra que establece un atardecer infinito. Ella en medio de ese universo, Mamá en el trono de la sala, gobernando ese tiempo en pausa.
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