marzo 02, 2010

Rodolfo JM sobre rápidas variaciones

En la Feria del Libro del Palacio de Minería tuve el enorme placer de que cuatro amigos presentaran rápidas variaciones de naturaleza desconocida: Alberto Chimal, Rodolfo JM, Paloma Mora y René López Villamar.

Con su permiso, reproduzco el texto de Rodolfo JM


Edilberto Aldán, cazador de zombies


Quien haya leído las entradas de Recuerdos inútiles, el blog que desde hace algunos años escribe Edilberto Aldán, seguramente, como me sucedió a mí, habrá descubierto una personalidad curiosa. Es decir, alguien interesado no sólo por la literatura, sino además por la música, el cine, la cultura pop, la política, la poesía, la pornografía, la blogósfera. Es decir: alguien interesado por su entorno y lo que sucede en él. Pero cuando dije personalidad curiosa me refería también a sus características, a su sensibilidad e inteligencia, a su malicia y poder de observación, a su entusiasmo y empuje. Si además han leído en alguna ocasión Perdón por intolerarlos, la columna semanal que Edilberto escribe en La Jornada Aguascalientes, sabrán que también se trata de un columnista aguerrido e incisivo; que genera debate, pero que lo entiende como un intercambio de ideas y de argumentos, que entiende la discrepancia como riqueza y descubrimiento. Por si fuera poco, y a propósito de La Jornada Aguascalientes, Edilberto dirige el suplemento cultural del periódico: Guargadujas. Uno de los proyectos más interesantes en su género y poseedor de una calidad que ya quisieran ediciones de circulación nacional. A esto hay que añadir que además Edilberto escribe libros, 2 de ellos ganadores de premios nacionales; y vaya usted a saber cuántos más tenga en el disco duro de su lap top. Pero aquí es necesario hacer una pausa, detenerse y decir dos verdades antes de continuar:

1.- Edilberto vive en Aguascalientes.
2.- Edilberto es chilango. Es decir que nació en el DF.

Lo que explica el revuelo que ha ocasionado entre la socialité cultural hidrocálida, que lo ha acusado de ser un escritor de “derecha” (cualquier cosa que signifique eso), poco menos que agitador y revoltoso, chilango al fin; lo que a su vez me lleva a resaltar una más de las virtudes de Edilberto: cazador de zombies.

Me explico, hace tiempo, en la presentación de un libro, Edilberto sacó a la luz la existencia de una criatura mítica a la que llamó zombie del altiplano: la literatura contemporánea de Aguascalientes. Su característica principal, como la de otros zombies de muchos otros lugares de la república, era el estar muerta pero insistir en moverse. El descubrimiento, como pueden suponer, levantó ámpula. El muerto dio unas cuantas sacudidas, se armó cierto debate, y, aunque no exterminó a la plaga zombie, al final fue claro que Aldán ganó la batalla. Desde entonces, quienes lo conocemos un poco sabemos que Edilberto, además de escritor, columnista, editor y animador cultural, es un mortal cazador de zombies.


Tampoco es raro que alguien así gane premios. Tarde o temprano termina por suceder. Con Edilberto sucedió hace unos cuantos meses, la noticia corrió como suele ser en las redes sociales: en chinga. Edilberto Aldán había ganado un premio en el Certamen Internacional de Literatura Letras del Bicentenario Sor Juana Inés de la Cruz.

El libro premiado, lo supe más tarde, se llama “Rápidas variaciones de naturaleza desconocida”. Lo tengo aquí en mis manos, lo he leído varias veces, la primera en su versión electrónica, la última justo ayer, el ejemplar me llegó hace unos pocos días por mensajería, cortesía de Edilberto. Es una edición bastante bonita, bien diseñada, el índice me indica que el contenido del libro se divide en 3 partes: Vida fantasma; Ceremonias de aire; y Pequeñas y fugaces memorias. Comienzo a leer. El primer cuento, Interpósita persona desde sus primeras frases me atrapa y hace caer en su trampa, y conforme avanzo en la lectura comprendo que no sólo se trata de una historia sobre las miserias cotidianas del mundillo cultural (prodigo en mezquindades e intrigas), sino que sobre todo se trata del gatillo que dispara algo más grande. Claro, el cuento en sí mismo es una metaficción, pero basta fijarse un poquito para descubrir que a su vez forma parte de ese mecanismo mayor que es el libro. Y lo más importante: el mecanismo funciona.

Los cuentos que siguen a Interpósita persona tienen como eje común la cotidianeidad y los sueños, pero sobre todo la vida diaria en sus versiones doméstica y de oficina; una lector atento no dejará de notar relaciones subterráneas entre los distintos cuentos de las dos primeras partes del libro, reforzando así la metaficción que inaugura Interpósita persona, aquí se encuentra la parte menos suculenta del libro. Lo cual cambia cuando llegamos a Pequeñas y fugaces memorias, aquí el libro remonta, gana altura, y es aquí también donde encontramos lo que quizá sea una de las formas en que mejor se manifiestan las dotes narrativas y poéticas de Edilberto: el texto breve, luminoso, numinoso, donde asoman las dotes del Edilberto columnista, el que toma una idea, un hecho, y lo observa a detalle, y lo desmenuza para reconstruirlo con garra. Pero además, y aquí viene el truco maestro del libro, con Pequeñas y fugaces memorias se completa el ciclo que se abre en el primer cuento. No es casual que sea Arte poética el texto que cierre con maestría y precisión el volumen. No voy a dar más detalles, todo está allí en el libro, criatura dormida, a la espera de un lector que le despierte.

Termino diciendo que no me sorprende la precisión de relojero suizo que muestra Edilberto en la composición de Rápidas variaciones (una labor de verdadera ingeniería literaría, como diría Luis Cortés) quiero decir, eso (la habilidad, precisión y rapidez) son precisamente las cosas que cabe esperar de un cazador de zombies.


El texto de Rodolfo JM apareció primero en el blog de Palabras Malditas:

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