marzo 12, 2010

René López Villamar sobre rápidas variaciones

Finalmente, de la presentación de rápidas variaciones de naturaleza desconocida en la Feria del Libro del Palacio de Minería, las palabras de René López Villamar, a quien agradezco su lectura y permitirme publicarla en este espacio:



Es un hecho por todos conocido que en todo certamen literario que se precie, los mejores libros nunca son los ganadores sino los finalistas. Por eso es un enorme placer para mí presentar Rápidas variaciones de naturaleza desconocida de Edilberto Aldán, ganador del segundo lugar en el género de Cuento del Certamen Internacional de Literatura Letras del Bicentenario sor Juana Inés de la Cruz 2009.
Otro hecho por todos conocido es que mientras más largo es el nombre de un premio, mayor es la calidad literaria que tienen los premiados. Compárese, por ejemplo, la longitud del nombre del Premio Planeta con el de Certamen Internacional de Literatura Letras del Bicentenario sor Juana Inés de la Cruz 2009.
Estos dos hechos deberían de ser suficientes para decir “tengo que leer Rápidas variaciones de naturaleza desconocida de Edilberto Aldán”, salir corriendo de la presentación, previa adquisición de un ejemplar, y entregarse a la lectura.
Sin embargo, es posible que estos dos indicios no le basten a un lector desconfiado. Así que durante los próximos minutos expondré un par de razones más por las que usted debería de leer Rápidas variaciones de naturaleza desconocida de Edilberto Aldán en vez de quedarse a escuchar el resto de la presentación.

I
En el célebre prólogo a La invención de Morel, Jorge Luis Borges dice de la novela de Bioy Casares: “He discutido con su autor los pormenores de su trama, la he releído; no me parece una imprecisión o una hipérbole calificarla de perfecta”.
Quisiera decir que yo mismo, como Borges, he discutido los pormenores de Rápidas variaciones de naturaleza desconocida con el autor, la he analizado y la he encontrado perfecta, pero no es cierto. Edilberto Aldán nunca me mostró el manuscrito del libro antes de su publicación y nunca he discutido con el sus pormenores. Su lectura ha sido una grata sorpresa. Lo cierto es que lo he releído y hay al menos tres cuentos que me parecen perfectos en su ejecución: “Interpósita persona”, “Plagio” y “Variaciones”.

II
En su inexpugnable Gödel, Escher, Bach, Douglas Hofstadter elabora en unas 900 páginas la relación entre las Variaciones de Goldberg de Bach y el origen de la conciencia y el alma humana. Una muestra del dominio de Aldán en el relato corto radica en que consigue la misma cosa en tan sólo tres páginas, en “Variaciones”.
Si a estas variaciones le agregamos la velocidad y lo desconocido de su naturaleza, podemos llegar a una buena de la obra, en la que por una vez nos encontramos con un título veraz. Como las Variaciones de Goldberg, Rápidas variaciones de naturaleza desconocida despliega un abanico cromático de tonos e imágenes, donde los motivos aparecen y desaparecen —ya se imaginarán— con fugacidad y quién sabe de dónde.
También, como las Variaciones de Goldberg, este sorprendente libro aborda toda clase de aspectos de la conciencia humana y en más de una ocasión, también de la inconsciencia. La diferencia radica en que Rápidas variaciones de naturaleza desconocidas no provoca el sueño.

Hasta aquí, mis razones por las cuales ustedes deberían dejar a un lado todas sus ocupaciones y ponerse a leer Rápidas variaciones de naturaleza desconocida. Como pilón, tiene la ventaja de que pueden aprovechar la presencia del autor, que seguramente no tendrá problema en personalizar su ejemplar con una dedicatoria, o le dejará la dirección de su blog, edilbertoaldan.blogspot.com, para futuras reclamaciones.

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