junio 26, 2008

Premio al Esfuerzo Personal


Mi queridísimo y admirado Alberto Chimal (Las historias, sitio provisional) ha obsequiado a esta bitácora con un inmerecido reconocimiento: "Premio al Esfuerzo Personal”.


Este premio mutante, tiene las reglas de un "meme" o "bastón", van:

1.- Al recibir el Premio, se ha de escribir un post mostrando el premio y se ha de citar el nombre del blog o web que te lo regala y enlazarlo al post de ese blog o web que te nombra ganador.
2.- Elegir un mínimo de siete blogs (pueden ser más) que creas que brillan por su temática y/o su diseño. Escribir sus nombres y los enlaces a ellos. Avisarles de que han sido premiados con el “Premio al esfuerzo personal”. Para que lo recojan.
3.- Opcional. Exhibir el Premio con orgullo en tu blog haciendo enlace al post que tú escribes sobre él.

Alberto ha pasado ya este "bastón" a bitácoras que yo mencionaría: Imaginemos, imaginemos..., Héroes y canallas, De koalas y pornografía.

En lo que a mí corresponde, propondría el premio a la de Chimal, difícil imaginar la blogósfera sin ese espacio. Tengo en mente muchas de las bitácoras que intento seguir, algunas de las entrañables no actualizan a la velocidad de mi deseo, paso el premio a las siguientes que creo "van al día":
prosa inofensiva, desde un lejano noviembre en que los versos de una canción me hicieron detenerme sigo este blog con una sorpresa que siempre inicia en el extrañamiento y acaba en la sonrisa.
humphrey bloggart, a pesar de sus arranques futboleros, la mirada siempre fiel a lo que proponga HB.
JorgeLetralia, la nota curiosa y la guía atinada de Jorge desde Venezuela
Ombloguismo, porque a veces, sólo a veces, su lectura parece compensar el encuentro que le debo
Teoría del Caos, a pesar de que sea hermano cerdo, quizá por eso, me declaro seguidor de Rene
rulemanes para Telémaco de Iria Puyosa, que siempre logra hacerme pensar en usos de la red que no había imaginado
Árbol de los mil nombres de Agustin Fest, a quien no le creo que duerma, pues su fronda crece y crece

Finalmente, dos bitácoras que siempre logran hacerme sentir que no importan las distancias, pues a través de ellas me entero de lo que me interesa: Apostillas literarias, de la activísima Magda y Notas Moleskine de Iván Thays, a quien no puedo dejar de imaginar como el seudónimo que oculta una agencia noticiosa especializada.

Hecho.

junio 24, 2008

Corpolalia

Ventanas

El clima en las oficinas del Corporativo es perfecto: la temperatura está regulada y jamás varía, tal como señalan los termómetros dispuestos en las columnas principales del edificio; el aire que corre por los pasillos es procesado en una máquina invisible a la vista; cada hora, los dispensadores automáticos aromatizan todas las áreas con un desinfectante olor a lavanda. No se puede respirar aire más limpio.

No se puede respirar mejor, García lo sabe, reconoce las ventajas de trabajar en ese edificio cuyas ventanas clausuradas impiden que el aire imperfecto penetre al interior; sin embargo, todos los días a la misma hora, sale a la calle, afloja el nudo de la corbata e inhala ansioso, llena los pulmones dos, tres, cuatro, cinco veces y luego, sin entender, sin querer pensar, regresa a su escritorio, detrás de una ventana que no abre.



junio 22, 2008

El guardián entre el centenar de libros


Para evitar que caigan al precipicio, Holden Caulfield suele usar su máscara de Blue Demon.

Aquí puedes bajar la novela de Salinger en formato pdf

junio 19, 2008

Visión

Era tal el deseo de ver que no le importaba quedar ciego, por eso le permitió el paso el ángel que era un fuego en medio de la zarza que no se consumía. Ya ante Dios, no cubrió su rostro, no tenía miedo de mirar.

Le fue dado observar la tierra y el tiempo infinito, a las bestias y su corazón paciente, a los hombres y todas sus almas.

Se retiró saciado, sin pestañear, dispuesto a su condena. No sintió cambio alguno, no llegó la muerte, tampoco el lento crepúsculo amarillo, no se convirtió en sal.

Descubrió en la memoria su castigo: el mundo que miraba palidecía ante el recuerdo de lo visto en los ojos de Dios.

junio 14, 2008

Isidoro, el gato Duncan


Isidoro, el gato Duncan poco antes de iniciar su trágico viaje en un convertible

junio 12, 2008

Tierra Baldía 41


george bataille, javier acosta, óscar santos, maría salvador, raúl quinto, ramón lópez rodríguez, circe vela, ricardo moreno, ma. de lourdes de santos, arturo villalobos, rosario ramos quezada, alejandro calderón garcía, laura villalobos, cristina márquez, óscar franquez villaseñor, érika delfín, salvador gallardo cabrera, diana martín del campo, atahualpa espinosa, angélica martínez coronel, ignacio solares, salvador gallardo (el hijo), ramón claverán alonso, néstor dutch-gary, alejandra molina, ilse díaz, caleb olvera, kurt levi, alberto buzali, alberto chimal, edilberto aldán, guillermo vega zaragoza, josé antonio alvarado, mario alonso, martha favila, miriam perales, paloma mora, regina kalach atri, rodrigo romo cardona, rubén chávez ruiz esparza, benjamín valdivia

Baja el pdf aquí o en en el blog de Tierra Baldía


junio 09, 2008

Corpolalia

Oficinas

Si fuera otro Cortázar, quizá, recordaría que se imaginó Teseo la primera vez que recorrió las oficinas del Corporativo, entre muros con olor a pintura fresca y mobiliario aún sin estrenar era fácil ver en los pasillos que se multiplicaban un laberinto y él similar al joven héroe que espada en mano y artimaña atada al talón lograba arrebatar la doncella al monstruo.

La imagen que lo motivó el primer día no tardó en borrarse, ese tipo de memoria es un desperdicio cuando hay que definir, medir, analizar, mejorar y controlar tantos procesos. Cortázar dedicó su tiempo a las tareas propias de su puesto, hasta convertirse en referencia necesaria, todo aquel que ingresaba al Corporativo estaba obligado a pasar por su oficina.

Al paso de los años los atajos que sabía de memoria se fueron volviendo inútiles, la administración renovó los procedimientos, impuso reglas distintas, el personal de nuevo ingreso, siempre mucho más joven que él, ya no cumplía el ritual de tocar su puerta; después ya no hubo puerta, fue trasladado al centro del laberinto, donde acotado a unas cuantas rutinas pasa las horas escuchando los murmullos de los cubículos vecinos, en espera de la orden de trabajo que por unos minutos le hace recordar que alguna vez fue indispensable.

Siempre que recorre los pasillos mira el reloj que el Corporativo le ha obsequiado, un reconocimiento a su constancia y fidelidad, observa las manecillas para constatar que sólo ha ocupado el tiempo absolutamente indispensable en hacer su recorrido a la cafetera, no hay desperdicio que le puedan echar en cara. Regresa a su cubículo y espera, a veces, sin saber por qué, suspira con la clara sensación de que algo se ha perdido

Si fuera otro, Cortázar sabría que la muerte lo ha de encontrar recorriendo uno de los pasillos del Corporativo, que su último pensamiento no será para Teseo, sino para el Minotauro.

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