marzo 31, 2008

narrativas 9

En línea Narrativas. Revista de narrativa contemporánea en castellano. Con este noveno número,Narrativas cumple dos años gracias al esfuerzo de
Magda Díaz y Carlos Manzano

Ensayo
La poética en “Axolotl” de J. Cortázar, por Osvaldo Ulloa Sánchez
La sensibilidad mediterránea: herencia y equilibrio para una razón más vital, por Enrique Ferrari Nieto
Gilgamesh y la escritura, por José Ángel García Landa
Obra maestra de las adaptaciones literarias al cine: “Carta de una desconocida”, de Max Ophüls, por Alfredo Moreno

Relato
Crónica de un cazador, por Manuel Díaz Martínez
Nada antes que la fe, por Vicente Luis Mora
Algo provisional, por Ismael Grasa
El poeta en excedencia, por Salvador Gutiérrez Solís
Final de cuento, por Jorge Villarruel
Seguir observando, por Pablo Lorente Muñoz
La perla de Córdoba (I), por Carlos Montuenga
El faquir, por Rosy Palàu
El círculo de Eliot, por Norberto Luis Romero
El paso de la oca, por Recaredo Veredas
Ochenta pisos, por Juan Carlos Vecchi
Pueblo de Jones, por Luis Emel Topogenario
Dos misivas, por Julio Blanco García
El colorao, por Adriana Serlik
Enfrente de la casa, toda la noche, por Agustín Cadena
Agustando cuentas, por Fernando Sánchez Calvo
Ballenas, por Alfredo Carrera
Los hombres que lloraban lágrimas rojas, por Carlos Garvín
Lirios blancos, por Soledad Acedo Bueno
Lisa, por Javier Guerrero
Pistoleros famosos, por Paul Medrano
Me niego rotundamente, por Jonathan Minila
Los días felices de Edwin, por Josué Barrera
El diablo de las Hespérides, por Ahmed Oubali
Extranjeros y fantasmas, por Carlos Frühbeck
Últimas palabras para Wendy, por Javier Esteban
Como un canto rodado, por Esteban Gutiérrez
Pero no matarás, por Luis Tamargo
El gringo, por Pablo Giordano
Lo que trajo la noche, por Salvador Alario Bataller
La luna y las comedias, por Noemí Pastor
El tren, por Miguel Sanfeliu
Metempsicosis, por Gemma Pellicer
Reencuentro, por Edilberto Aldán
Instrucciones para treintañeras desordenadas y tibias, por Ana Muñoz de la Torre
Corazón de fuego, por Carlos Arnal
Liviandad, por Antonio Ramos
Paisaje sin batalla, por Sergio Borao Llop
De ámbulos concéntricos, por Héctor Huerga
Cándida en el cielo, por Antonio Toribios
La manda de Názaro, por Roberto Strongman

Novela
Rapsodia vagabunda (Capítulo), por Juan Carlos Guerrero
En la ciudad inmóvil (Capítulo), por Moisés Ramírez

Narradores
En esta ocasión, el espacio de Narradores está dedicado a la escritora peruana Patricia de Souza

Entrevista
Marco Tulio Aguilera, por Germán Martínez

Reseñas
Golpes de mar de Antón Castro, por Magda Díaz y Morales
La hermana de Sándor Márai, por Sandro Cohen
La carga de la brigada ligera de Gonzalo Calcedo Juanes, por Juan Carlos Márquez
Prosa temprana y obras póstumas publicadas en vida de Robert Musil, por Eugenio Sánchez Bravo
Nunca llueve sobre el Sáhara de Pedro M. Martínez, por Guillermo Ortiz López
Espejo roto de Mercé Rodoreda, por C. Martín
Los lobos de la luna de Frank Quasar, por Hari Seldon
Arde el musgo gris de Thor Vilhjálmsson, por María Aixa Sanz

Miradas
"Comentario a Pedro Páramo, las cien páginas más célebres de la literatura mexicana", por Javier Cercas Rueda
"Lo desmemorioso en los ojos", por Juan Fernando Covarrubias Pérez
"H. P. Lovecraft y la seducción del misterio", por Jorge Villarruel

Literatura e imagen
El sueño de Cthulhu, pintura del artista mexicano Ricardo Olvera, basada en el relato “La llamada de Cthulhu” de H.P. Lovecraft.
La lectura de la literatura, de la ilustradora aragonesa Blanca BK Gimeno. Ilustración que forma parte de tres expuestas en la Biblioteca de María de Huerva.
Vandalismo, del ilustrador y dibujante José Antonio Ruiz-Roso, ilustración basada en el relato de Carlos Arnal, "Corazón de fuego".
Parteaguas

Diez puntos de vista sobre Dios, un juicio final: el tuyo. Hombres y mujeres de diversas formaciones y religiones hablan sobre la divinidad.

Ya está a la venta el número 12 de Parteaguas, la revista del Instituto Cultural de Aguascalientes.

Artículos de Ricardo Esquer (El delirio del melón) y Genaro Zalpa (El mesías de Waco, Texas. Guerra santa en Estados Unidos), el suplemento es un ensayo de Gustavo Vázquez Lozano (En busca de Jesús histórico), textos de Gabriela Conde, Luis Cortés, Rodolfo Dagnino, Eudoro Fonseca, José Luis Justes Amador y Patricia Ortiz Lozano, así como una entrevista a Juan Manuel Roca (Hay que escribir con el mismo rigor para el reconocimiento que para el cajón) y la columna Columpio de quien esto teclea.

marzo 26, 2008

speechless


Se recordo quem fui, outrem me vejo,
No passado, presente da lembrança.
Quem fui é alguém que amo
Porém somente em sonho.
E saudade que me aflige a mente
Não é de mim nem do passado visto,
Senão de quem habito
Por trás dos olhos cegos.
Nada, senão o instante, me conhece.
Minha mesma lembrança é nada, e sinto
Que quem sou e os que fui
São sonhos diferentes

Si recuerdo quien fui, otro me veo, / en el pasado, presente del recuerdo. / Quien fui es alguien que amo / aunque solamente en sueños. / Y la saudade que me aflige la mente / no es de mí ni del pasado visto, / sino de quien habito / por detrás de los ojos ciegos. / Nada, sino el instante, me conoce. / Mi misma memoria es nada, y siento / que quien soy y los que fui / son sueños diferentes
Fernando Pessoa

Gracias Luis porque su amistad vive delante de estos ojos ciegos y me recuerda quién soy

marzo 25, 2008

mood

Here Comes The Sun
(George Harrison)

Here comes the sun, here comes the sun
And I say it's all right
Little darlin' it's been a long cold lonely winter




marzo 23, 2008

Pantera

Dicen que para vencer el insomnio es indispensable, de un solo golpe, dividir con el cuchillo de la vigilia el corazón de la bestia en dos mitades exactas. Determinado la enfrento.
De rodillas frente a ella hundo el cuchillo en mi pecho. ¿Quién puede saber dónde tiene el corazón esa pantera?

marzo 22, 2008

Las ciudades

Y entonces fue que dijimos, señor, dános la gracia de levantar ciudades iguales a los arboles, que llegan a estar maduros antes de quedarse secos...Génesis, Capítulo 1972, versículo primero del futuro testamento.

Ciudades, fundadas para odiar
Ciudades, tan altas, ¿para qué?
Ciudades, cada vez de pie
Ciudades, al polvo volverán

Ciudades, fundadas para odiar
Ciudades, tan altas, ¿para qué?
Ciudades, cada vez de pie
Ciudades, al polvo volverán

Si aquí la estrella no se ve jamás
y aquí la tierra y sierra y sol se van
y reinará la soledad total
Que escrita fue la destrucción final

Ciudades, fundadas para odiar
Ciudades, tan altas, ¿para qué?
Ciudades, cada vez de pie
Ciudades, al polvo volverán

Qué lindo será reconstruir
Querido, besáme hasta engendrar un hijo
Con vuelo de albañil en paz
Qué lindo me nacé una ciudad
Qué calle me sangra por los pies
Qué fuente parió mi corazón con fe?
Y en cada charco habrá un pichón de mar
Y en cada fragua un inventor de sol
Y en cada puerta la inscripción astral
Y en cada triste un aprendiz de Dios

Ciudades, ciudades ¿qué seran?
Ciudades, sentí su anunciación
Ciudades ya empiezo a construir
Ciudades, del polvo volverán...

Ciudades, ciudades ¿qué serán?
Ciudades, sentí su anunciación
Ciudades ya empiezo a construir
Ciudades, del polvo volverán...


marzo 21, 2008

Sobre la prosa


Prefiero la prosa al verso, como modo de arte, por dos razones, la primera de las cuales, que es mía, es que no puedo escoger, pues soy incapaz de escribir en verso. La segunda, sin embargo, es de todos, y no es –lo creo de verdad- una sombra o disfraz de la primera. Vale, pues, la pena que la deshile, porque afecta al sentido íntimo de todo el valor del arte.
Considero al verso una cosa intermedia, un paso de la música a la prosa. Como la música, el verso es limitado por leyes rítmicas que, aunque no sean las leyes rígidas del verso regular, existen sin embargo como defensas, coacciones, dispositivos automáticos de opresión y castigo. En la prosa hablamos libres. Podemos incluir ritmos musicales y, a pesar de ello, pensar. Podemos incluir ritmos poéticos y, sin embargo, estar fuera de ellos. Un ritmo ocasiones de verso no estorba a la prosa; un ritmo ocasional de prosa hace tropezar al verso.
En la prosa se engloba todo el arte, en parte porque en la palabra está contenido todo el mundo, en parte porque en la palabra libre está contenida toda la posibilidad de decirlo y pensarlo. En la prosa lo damos todo, por transposición: el color y la forma, que la pintura no puede dar sino directamente, en ellos mismos, sin dimensión íntima; el ritmo, que la música no puede dar sino directamente, en él mismo, sin cuerpo formal, ni ese segundo cuerpo que es la idea; la estructura, que el arquitecto tiene que formar con cosas duras, dadas, exteriores, y nos erguimos en ritmos, en indecisiones, en decursos y fluideces; la realidad, que el escultor tiene que dejar en el mundo, sin aura ni transubstanciación; la poesía, en fin, en la que el poeta, como el iniciado en una orden oculta, es siervo, aunque voluntario, de un grado y de un ritual.
Estoy seguro de que, en un mundo civilizado perfecto, no habría otra arte que la prosa. Dejaríamos los ponientes a los ponientes, procurando tan sólo, en arte, comprenderlos verbalmente, transmitiéndolos así en una música inteligible del corazón. No haríamos escultura de los cuerpos, que guardarían, propios, vistos y tocados, su relieve inmóvil y su tibieza suave. Haríamos casas sólo para vivir en ellas, que es, al fin, aquello para lo que son. La poesía quedaría para que los niños se acercasen a la prosa futura; que la poesía es, por cierto, algo infantil, mnemónico, auxiliar e inicial.
Hasta las artes menores, o aquellas a las que podemos llamar así, se reflejan susurrantes, en la prosa. Hay prosa que danza, que canta, que se declama a sí misma. Hay ritmos verbales que son bailes en que la idea se desnuda sinuosamente, con una sensualidad translúcida y perfecta. Y hay también en la prosa sutilezas convulsas en que un gran actor, el Verbo, transmuta rítmicamente en su substancia corpórea el misterio impalpable del Universo.

Fernando Pessoa. Libro del desasosiego.

marzo 18, 2008

El hermoso delirio
Alejandra Pizarnik

Si vieras a la que sin ti duerme en un jardín en ruinas en la memoria. Allí yo, ebria de mil muertes, hablo de mi conmigo sólo por saber si es verdad que estoy debajo de la hierba. No sé los nombres. ¿A quién le dirás que no sabes? Te deseas otra. La otra que eres se desea otra. ¿Qué pasa en la verde alameda? Pasa que no es verde y ni siquiera hay una alameda. Y ahora juega a ser esclava para ocultar tu corona ¿otorgada por quién? ¿quién te ha ungido? ¿quién te ha consagrado? El invisible pueblo de la memoria más vieja. Perdida por propio designio, has renunciado a tu reino por las cenizas. Quien te hace doler te recuerda antiguos homenajes. No obstante, lloras funestamente y evocas tu locura y hasta quisieras extraerla de ti como si fuese una piedra, a ella, tu solo privilegio. En un muro blanco dibujas las alegorías del reposo, y es siempre una reina loca que yace bajo la luna sobre la triste hierba del viejo jardín. Pero no hables de los jardines, no hables de la luna, no hables de la rosa, no hables del mar. Habla de lo que sabes. Habla de lo que vibra en tu médula y hace luces y sombras en tu mirada, habla del dolor incesante en tus huesos, habla del vértigo, habla de tu respiración, de tu desolación, de tu traición. Es tan oscuro, tan en silencio el proceso a que me obligo. Oh habla del silencio.

marzo 15, 2008

El último hombre vivo




Blog de Antonio Galvañ, Parade

marzo 12, 2008

El gesto de la angustia.
Francisco León González


Muchos hombres le escupirían a dios; yo lo convertiría en hombre
*
Los mejores pecados se cometen asolas: cuando sentimos que dios está al acecho, vigilándonos.
*
Sería demasiado vivir, conformémonos con respirar.
*
No somos dueños ni de nuestras desgracias.
*
Quien no ama su infierno busca en vano.
*
Las palabras no tienen la culpa de andar en boca de todos.
*
Todo ocurre de manera fragmentaria, en este caos de brevedades.
*
Busco lo insólito: otra oportunidad del hombre frente a dios.
*
Lo único que nos hace verdaderamente aptos para sobrevivir es el sufrimiento.
*
La zona más erógena, más nerviosa, más convulsiva del cosmos está en la presencia de lo femenino.
*
El paraíso no está ni después de la muerte ni antes de la vida. Se encuentra varado en algún tiempo de la memoria.
*
Nos juntamos con alguien no por amor, sino para llevar a cabo la necesidad ancestral de aniquilar, por lo pronto, al más cercano.
*
¿Cuántos mundos somos, cuántos hombres hemos sido?
*
La mayor de mis debilidades es dios.
*
El Juicio Final. Qué cura, qué alivio.
*
Dios se vació, está disperso en el lenguaje y en las cosas.
*
Para expresar a dios no hay que pensar, basta con llorar.
*
Sabemos lo que somos sólo por lo que perdemos.
*
Como decepción en sí mismo el mundo es asombroso, de aquí que nada me plazca tanto como huir de mí mismo.
*
Nadie es perfecto, salvo los muertos y unos cuantos desolados.
*
Para amar a una mujer hay que interpretar su cuerpo como un acontecimiento superior, pero transitorio.
*
Lo más cercano al yo no es el egoísmo, sino el escándalo.
*
Poseemos por lo menos una gracia divina: la de esforzarnos por nada.
*
A veces lo único que escucho es el eco de un lector.

marzo 08, 2008

Circe a Odiseo

...envaina la espada y vamos a la cama para que, unidos, por el lecho y el amor, crezca entre nosotros la confianza.

Odisea. Canto X

marzo 07, 2008

El blog de El cuaderno gris

En un artículo de Andrés Trapiello publicado en Babelia de El País, se define a El cuaderno gris de Josep Pla como un libro maravilloso, entre otros motivos apunta que el interés que despierta este libro del autor catalán es que "todos llevamos encima nuestro cuaderno gris particular. ¿Con qué argumento? Cualquier vida, si no es absurda, tiene uno. El de este libro es la vida del autor y la de unos cuantos amigos, conocidos y saludados suyos, así como un considerable número de estampas minuciosas, de paisajes locales y guisos de la región. Nada extraordinario. Lo insólito es el tono humorístico y fino de Pla, su retranca, y esa prosa envolvente y persuasiva que parece nueva, un híbrido de Baroja y Azorín, con una pizca de Xènius y de seny. Su comienzo no puede ser más barojiano: "Decido empezar este diario. Escribiré lo justo para pasar el rato". Al final nadie escribe setecientas páginas para pasar el rato, pero siempre es más tolerable afectar naturalidad, y más simpático, que lo contrario, que la solemnidad en cualquiera de sus versiones. Incluso cuando dice: "No estoy bien en ninguna parte, voy por el mundo como una sombra errante". Tenía al escribir eso, ya digo, veinte años, y apenas había salido de su pueblo, pero todo hombre tiene derecho a una metáfora, y por otra parte Pla no llegó a estar lo que se dice mal en ningún sitio, porque tampoco le pidió demasiado a la vida. Ni a los lectores, que cuando quieren darse cuenta han sido engullidos por la boa de las pequeñas historias de un hombre que probablemente fue un impostor también cuando declaraba que estaba de vuelta ya de todo. Si uno se toma las molestias que él se toma para hablar de un niu con patatas, tripas de bacalao, un pichón y alioli, es porque espera de esta vida proposiciones muy ventajosas."

A noventa años de su escritura, Josep Pla se vuelve blogger y con apoyo de la Fundación Josep Pla se publicará El cuaderno gris a manera de blog.

Esta iniciativa, considero, es una forma excepcional de usar la herramienta que son los blogs para la difusión de un autor que en verdad merece ser releído, descubierto. Al parecer, en el ámbito nacional todavía estamos muy lejos de esas iniciativas, estoy pensando en lo que se podría hacer con Voces Diario de trabajo [1932-1933] de Rodolfo Usigli, publicado por el Seminario de Cultura Mexicana en 1967.

Valdría la pena ir publicando este diario de Usigli como se hará con el de Pla, colocar la entrada correspondiente al día, por ejemplo, la de hoy:

[Marzo, 1933] 7.- Incomprendido es, en el noventa y nueve por ciento de los casos, aquel ser que no comprende a los demás.
¿Qué necesidad hay, en el fondo, de que los hombres me comprendan, si yo los comprendo?
El incomprendido se pasa la vida explicándose a sí mismo. El otro, explicando a los demás lo que son.

Juventud. ¿Cómo pueden ser viejos los ojos que saben ver la juventud?
Sólo dos veces vemos la juventud en nuestra vida. Cuando llega la vemos, porque aún somos niños. Cuando se va, porque ya somos hombres. En el resto del tiempo no la vemos porque la somos.
¿Qué no aceptaría el hombre –ser romántico, incomprendido, imbécil, fatuo, humilde, fracasado, confiado en lo futuro- por volver a tener veinte años?

marzo 03, 2008

mood


Avanzo y escribo, decido el camino, las ganas que quedan se marchan con vos. Se apaga el deseo, ya no me entrevero y hablar es lo que se me da mejor. Con los ojos no te veo, sé que se me viene el mareo, y es entonces cuando quiero salir a caminar. El agua me ciega, hay vidrio en la arena, ya no me da pena dejarte un adiós. Así son las cosas, amargas borrosas, son fotos veladas de un tiempo mejor

El mareo. Bajofondo (con Gustavo Cerati). Mar dulce

marzo 02, 2008

Pettinellis




Petinellis en Viña del Mar aqui y Pettinellis en el Teatro Providencia aquí

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