enero 29, 2008

Sentencia


Si no eres alguien, eres de alguien, pensó, complacido de encontrar la sentencia perfecta. Dicha con desprecio lastimaría el orgullo del peor enemigo; con otra entonación y si se acompaña de una caricia, queda grabada a fuego en la memoria del aprendiz o el hijo; a media voz en el momento preciso es el acta que declara la sumisión amorosa.

La satisfacción se diluyó instantánea al recapacitar en la necesidad del otro para ser alguien, sin nadie a quien dirigirse, se descubrió palabrería y artificio.

En un intento por no abandonarse al miedo recapituló Si no soy, significa que pertenezco a alguien.

Y esperó.

No era alguien, ni de alguien. Las palabras con que se descubrió protagonista de una historia sin conflicto tampoco le pertenecían. Estaba solo.

enero 28, 2008


La poesía recupera para los hombres aquellas cosas que el tiempo va arrancando de la memoria. Pero estos recuerdos que vuelven, lo hacen mezclados con incompletas, mutiladas interpretaciones del mundo, resultado de nuestra limitada experiencia y del subjetivo registro que de ella hacemos. Fallas son entonces, errores y puntos flacos, confesión pública de Aquiles sobre la vulnerabilidad de su talón.

Luis Jorge Boone. Galería de armas rotas
.

enero 21, 2008

mood

...no hay movimiento de cuerpo o de las armas que empuñamos que sea malo si nos defiende de los golpes que nos asestan.

Montaigne. De la constancia.

enero 20, 2008

The Best Cigarette

There are many that I miss
having sent my last one out a car window
sparking along the road one night, years ago.

The heralded one, of course:
after sex, the two glowing tips
now the lights of a single ship;
at the end of a long dinner
with more wine to come
and a smoke ring coasting into the chandelier;
or on a white beach,
holding one with fingers still wet from a swim.

How bittersweet these punctuations
of flame and gesture;
but the best were on those mornings
when I would have a little something going
in the typewriter,
the sun bright in the windows,
maybe some Berlioz on in the background.
I would go into the kitchen for coffee
and on the way back to the page,
curled in its roller,
I would light one up and feel
its dry rush mix with the dark taste of coffee.

Then I would be my own locomotive,
trailing behind me as I returned to work
little puffs of smoke,
indicators of progress,
signs of industry and thought,
the signal that told the nineteenth century
it was moving forward.
That was the best cigarette,
when I would steam into the study
full of vaporous hope
and stand there,
the big headlamp of my face
pointed down at all the words in parallel lines.

Billy Collins

La traducción la puedes encontrar en Motel Tampico de Marco Antonio Huerta.

enero 17, 2008

Tierra adentro

Es una lastima que a estas alturas algunos editores no comprendan las ventajas que ofrece la era digital, además de las posibilidades comerciales, la facilidad con que se puede llegar a muchos públicos, es el caso de la revista Tierra Adentro, en la que a lo largo de sus más de 30 años -como dice la presentación del número 149/150- "cientos de nombres de todas las generaciones han aparecido en sus páginas, entre ellos la mayoría de los escritores indispensables del México de hoy".

Es cierto, hay números de esta revista que se deben leer (y tener), ya sea por los textos publicados o por el dossier dedicado a las artes plásticas. incluso algunos de sus monográficos son referencia obligada al realizar un ensayo o artículo. Es lamentable que en su versión en línea sólo se puedan ver las portadas e índices del número 47 en adelante, triste porque son los lectores quienes perdemos al no poder consultarlos.

Es el caso del número
149/150 de diciembre 2007-marzo 2008, además del Retrato hablado de Juan José Gurrola (Tras la huella del fantasma) de Mauricio Marcin y la entrevista que Arturo Ramírez Lara hizo a Alejandro Pérez Cervantes, autor de Murania, libro -fascinante- con que obtuvo el Premio Nacional de Cuento Joven Julio Torri 2006, entre otros materiales, la revista Tierra Adentro incluyé material que haría las delicias de los lectores de Roberto Bolaño, como una carta del autor de Los detectives salvajes a Efraín Huerta, pero sobre todo el ejercicio propuesto por Vivian Abenshushan: El duelo con el samurai: seis narradores profanan los cuentos de Roberto Bolaño, en el que se invitó a jóvenes escritores a proponer un final a los cuentos inacabados que integran el libro publicado por Anagrama con base en los archivos de texto que Bolaño estuvo trabajando poco antes de su muerte: El secreto del mal.

Las propuestas incluidas en este número son El secreto del mal, final de Berenice Vázquez; Las Jornadas del Caos, final de Mayra Luna; El viejo de la montaña, final de José Luis Nutte; La Gira, final de
Gidi Estefani Loza Torre; El provocador, final de Cristina Rascón Castro; y La habitación de al lado, final de Édgar Omar Avilés.

La revista no es difícil de conseguir, en México, vale la pena seguirle la pista; valdría la pena poder ver ya la versión en línea.

enero 16, 2008

Mario Bellatin


Gana Mario Bellatin el Premio Nacional de Literatura

El Instituto de Cultura de Mazatlán dio a conocer el libro ganador del Premio Nacional de Literatura, otorgado en esta ocasión a El gran vidrio, de Mario Bellatin.

Un jurado compuesto por Vicente Leñero, Juan Villoro y José Agustín eligió El gran vidrio (Anagrama, 2007) para otorgarle el Premio Nacional de Literatura. La ceremonia de premiación se llevará a cabo el 25 de enero en el marco del Carnaval que se lleva a cabo del 31 de enero al 5 de febrero.



Acerca del libro

El Gran Vidrio es una fiesta que se realiza anualmente en las ruinas de los edificios destruidos en la ciudad de México, donde viven cientos de familias. El hecho de habitar entre los resquicios dejados por las estructuras quebradas representa un símbolo mayor de invisibilidad social. Es quizá por eso que cuando deciden pertenecer al resto, cuando carnavalizan de alguna manera su situación, deciden llamar El Gran Vidrio a su celebración. La clave duchampiana de la experiencia le da la opción a Mario Bellatin de cobijarse en una retórica particular, la del ocultamiento a partir de lo imposible –hecho que precisamente permite una exposición extrema–, para recrear tres autobiografías que muestran, a través de su hermetismo, lo que una autobiografía tradicional es incapaz de transmitir. «Todos los textos de Mario Bellatin son de una rareza minuciosa, erudita y elaborada... Como si buscase los límites de la literatura y de sus interpretaciones, no de una forma teórica y segura sino a través de la fantasía imaginativa de su trabajo» (Mathiew Lindon, Libération)


Sobre el autor

Mario Bellatín es autor de las novelas cortas Mujeres de sal, efecto invernadero, Canon perpetuo, Salón de belleza, Damas chinas, Poeta ciego, El jardín de la señora Murakami, Shiki Nagaoka: una nariz de ficción, Flores, La escuela del dolor humano de Sechuán, Jacobo el mutante y Perros héroes . Se han traducido al francés y al alemán Poeta ciego y Salón de belleza; esta última fue nominada al Premio Médicis a la mejor novela extranjera editada en Francia en el año 2000. Mario Bellatín ganó el premio Xavier Villaurrutia 2001 con la novela Flores, y en 2002 obtuvo la beca Guggenheim. En 2000 funda la Escuela Dinámica de escritores, que constituye una forma novedosa de aproximarse al hecho creativo.

enero 14, 2008

Talleres literarios


Abiertas las inscripciones a los Talleres Literarios del CIELA:

Taller de Introducción a la literatura
Lunes y miércoles de 19 a 21 hrs.
Coordinadora Mtra. Leticia Figueroa

Taller de Narrativa
Miércoles de 19 a 21 hrs.
Coordinador Edilberto Aldán

Taller de Cuento y varia invención
Jueves de 18 a 20 hrs.
Coordinador Mtro. Salvador Gallardo Topete

Taller de Introducción a la literatura
Viernes de 12 a 14 hrs.
Coordinador Mtro. Juan Manuel Rodríguez

Taller de Poesía
Sábados de 12 a 14 hrs.
Coordinador Mtro. Francisco Martínez Farfán

Blog del CIELA
Convocatoria Primera Obra

El Instituto Cultural de Aguascalientes
CONVOCA
a investigadores, escritores, fotógrafos y dibujantes de cómic de Aguascalientes para la publicación de su

PRIMERA OBRA

la cual tiene como objetivo dar a conocer a nuevas generaciones de escritores y artistas de la entidad bajo las siguientes

BASES:


I. Podrán participar personas de cualquier edad, nacidas o residentes en el estado de Aguascalientes, que no hayan sido publicadas anteriormente en un libro, de manera individual, por ninguna editorial pública o privada, en el país o en el extranjero. No cuentan para el efecto las publicaciones realizadas en internet, libro electrónico, libro colectivo, revista o fanzine. Las personas no nacidas en Aguascalientes deberán comprobar residencia de cuando menos un año en el estado.

II. Podrán concursar en los géneros de cuento, novela corta, poesía, cómic, ensayo y fotografía en blanco y negro, con tema libre. Cada participante concursará sólo con una obra y sólo en uno de los géneros establecidos. Todas las partes que formen la obra deberán ser inéditas.

Novela corta, cuento y ensayo: Se deberá entregar uno o, en el caso de cuento, varios textos inéditos, impresos en hojas tamaño carta, por una sola cara, en tipografía Times New Roman 12, a doble espacio, con una extensión superior a 30 páginas y menor o igual a 60.

Poesía: Se entregará una colección de poemas inéditos con las especificaciones anteriores, excepto la extensión, que en este caso deberá ser entre 20 y 40 páginas.

Fotografía: Se entregará un portafolio fotográfico, en blanco y negro, impreso en hojas tamaño carta, una fotografía por página, con un mínimo de 20 imágenes y un máximo de 40. Se aceptan fotografías obtenidas con cámara digital o convencional.

Cómic: Con el fin de apoyar este género literario y artístico, se recibirán historietas inéditas, impresas en hojas de 17 x 25 cms. por una sola cara, con una extensión de 30 páginas como mínimo y 60 como máximo. Se juzgará tanto la calidad literaria y la originalidad del argumento como la calidad de las ilustraciones. En esta categoría se aceptan las coautorías. En todos los casos, las ilustraciones interiores serán en blanco y negro, debiéndose incluir una portada a color.


III. Los trabajos se entregarán por triplicado debidamente identificados con los datos del autor, que deberán incluir nombre, domicilio, teléfono, correo electrónico y un breve curriculum vitae, especificando con toda claridad en qué género se está participando. No se devolverán originales.

IV. Las obras o los autores que no cumplan con los requisitos anteriores serán descalificados automáticamente.

V. Se seleccionarán una o dos obras de cada género, para ser publicadas en la colección Primer Libro del Instituto Cultural de Aguascalientes. La elección estará a cargo de un jurado de reconocida solvencia en los géneros representados en esta convocatoria. El jurado podrá declarar desierta alguna de las categorías en caso de que los trabajos enviados no cumplan con la calidad necesaria. El jurado podrá también recomendar la publicación de textos de temática diversa que no se ajusten a alguno de los géneros establecidos y que por su valor merezcan ser difundidos. El fallo del jurado será inapelable.

VI. La recepción de obras queda abierta a partir de la publicación de esta convocatoria y cerrará el 15 de febrero de 2008 a las 8 P.M. Se recibirán trabajos entregados personalmente o por correo en la Dirección Editorial del Instituto Cultural de Aguascalientes, Rivero y Gutiérrez 110, C.P. 20000, Aguascalientes, Ags. En el caso de aquellas obras enviadas por correo, se tomará en cuenta la fecha del matasellos. No se tomarán en cuenta los trabajos recibidos posteriormente. No se aceptan trabajos por correo electrónico. Los resultados se darán a conocer el día 25 de abril de 2008 en los principales medios de comunicación locales y en la página de internet del Instituto Cultural de Aguascalientes.

VII. El Instituto Cultural de Aguascalientes se compromete a publicar los trabajos seleccionados en la colección Primer Libro dentro del primer año a partir de la publicación de resultados y de acuerdo a sus criterios editoriales. Los autores seleccionados otorgarán los derechos de edición y de publicación al Instituto Cultural de Aguascalientes. Los autores se comprometen asimismo a participar en las actividades de difusión de su obra.

VIII. Toda participación implica la aceptación de estas bases. Los aspectos no cubiertos en esta convocatoria serán resueltos por el comité organizador.

Página de Gobierno del Estado de Aguascalientes

enero 09, 2008

Hoochie Mama

Frank, el papá de George Constanza, no sabía de los efectos negativos de emplear el mantra Serenity now! (first serenity, then madness) y así le va; Kramer tampoco, hasta que en un ataque de furia destruye las computadoras que George había guardado en su departamento; ese fue el capítulo de Seinfeld que vimos ayer, quizá.

“Quizá” porque ahora todo sucede ayer, en ese inmenso territorio de fronteras movedizas en el que nada se puede cambiar.

En ese ayer cabe la mañana de diciembre en que Laura dijo Los vecinos sí salieron de vacaciones, hay que echarle un ojo a su casa y la madrugada en que escuchamos ruidos en la casa de junto, a pesar del volumen del televisor se oía claramente que algo estaba sucediendo, imprudentes salimos a la calle, suponemos que eso logró que el ladrón que intentaba romper la puerta huyera.

En ese ayer en que cabe diciembre, recogí del patio del vecino el pedazo de varilla con que el ladrón intentó forzar el marco de metal y lo guardé en casa, hasta el momento en que el vecino nos buscó para tratar de entender qué le había pasado a su puerta. Laura sí confía en los vecinos, yo no, por eso cuando tenemos que platicar con ellos siempre estoy un paso atrás de ella y desconocido de mí mismo me guardo cualquier comentario, no confió porque lo mismo que hicimos nosotros, algo tan sencillo como salir a verificar qué ocurría, lo pudieron haber hecho ellos cuando los ladrones entraron a nuestra casa, sin embargo, cuando el vecino nos contó que ya lo habían saqueado en cuatro ocasiones, no pude evitar el impulso de entregarle los detalles de cómo ocurrió todo, que era casi la una de la mañana, que se escuchaba como si arrastraran muebles, que salimos, que el ladrón se echó a correr y lo seguimos con la mirada hasta que se perdió allá a lo lejos, que los días siguientes estuvimos pendientes, que encontramos con qué quisieron abrir su casa... Le entregué el tramo de varilla, como una prueba irrefutable de lo que había pasado, como si eso confirmara la veracidad de mi relato. Cuando el vecino se fue la llevaba firmemente apretada en las manos, hoy todavía no sé definir la sensación que me produjo verlo irse así.

No hablo con lo vecinos porque me obliga a un lazo de confianza que no quiero estrechar, porque entonces los tengo que saludar cuando nos encontramos, porque sé que tarde o temprano me van acorralar con una conversación que no quiero tener, como la que inicia con un Tenemos que organizarnos porque ya han asaltado más casas y me entero de cosas que no me quiero enterar, como quién vive a cuatro puertas, en qué trabaja el de enfrente, que los de más allá sí están todo el día, que si a mí se me hace que Fulanita es cómplice de los asaltantes, que si los albañiles en casa de Zutanito son los sospechosos, que cruzando la avenida está un barrio bravo y de ahí segurito que son los ladrones, que nos han dicho que marcan las casas que pueden robar, que hay un muchachito que siempre pasa muy tarde a preguntar si tira la basura y seguro ese es el que nos vigila… Pero el vecino, el vecino está convencido que nos debe agradecer el que hayamos salido esa noche.

Nosotros creemos que somos unos imbéciles (bueno, eso lo creo yo de mí, Laura cree que nomás somos imprudentes) porque salimos en la madrugada como si fuéramos inmortales (en pijama pero invencibles) y el que no nos haya ocurrido nada es una muestra de que Dios existe (eso lo cree Laura, yo nomás me quedo callado), y lo volveríamos a hacer, pero por si ocurriera de nuevo deberíamos comprar un bat, algo, lo que sea… Y yo pensé que algo bueno había salido de esa madrugada, iba a lograr que me compraran un bat de béisbol marca Easton.

Ayer que fue hace unos días, tras la conversación con el vecino acerca de la precisión de los ladrones, del conocimiento de nuestros horarios, que nos tienen vigilados, le comenté a Laura que lo único que faltaba es que el ladrón se vengara, después de todo le cebamos su planeadísimo asalto. Yo debería aprender a quedarme callado, pero la tentación de estrenar un bat me vuelve imprudente.

Ayer llegamos a casa para descubrir que, otra vez, nos habían asaltado, esta vez lo hicieron con saña, a pesar de las protecciones entraron por el patio de atrás, rompieron el cristal y rompieron la cerradura. Rápido el recuento, las preguntas: abrieron desordenadamente los cajones, ¿dónde está Homero?, no entraron aquí, no se llevaron esto, tampoco aquello, se robaron el dvd, ¿qué falta en tu cuarto?, ¿qué falta en tu estudio?, ¿traes tu cámara?, ¿qué más se llevaron?, esto no lo vieron, creo que nada más se llevaron el dvd, ¿dónde está el gato?

Pensar en la mediocridad de los asaltantes no me consuela, pero uso ese pensamiento como si lo hiciera. La primera vez que nos robaron, se fueron con la cámara de Laura, algunas joyas, dos chamarras de piel y un par de tenis. Carajo, qué jodidos, un par de tenis viejos y sucios, ojalá tuviera hongos para que se les contagien. Y ahora el dvd, en el primer recuento sólo el dvd.

¿Fue un robo?, sí, pero más una venganza, así entiendo el mojón en el patio de atrás, para eso lo dejaron ahí, para que aprendiéramos.

Después la conversación con los vecinos que no oyeron porque no estaban, la llamada a la policía, el agente municipal que sabe que no puede hacer nada y platica con nosotros que sabemos que ya no se puede hacer nada, las explicaciones, Laura que es como Grissom de CSI y le explica que se escaparon por el frente de la casa porque encontramos la planta del jardín toda pisoteada, contar sobre el pedazo de excremento, Entonces si fue venganza, me dice el policía, si usted lo pudiera reconocer nos ayudaría mucho, ¿cómo era el que quiso entrar con su vecino?

No me río, pero ganas no me faltan: ¿cómo era?, medía como uno sesenta y cinco, tenía tenis blancos, pantalón de mezclilla, camisa de manga larga con franjas azules, el pelo castaño muy corto y estaba orejón, corría muy rápido y si lo viera de espaldas lo reconocería de inmediato, sólo que en esa descripción cabe un montón de gente, Pues sí, me dice, después se disculpa, nos explica que son muy pocos policías, que el monto del robo debe de ser de 15 mil pesos para que los puedan llevar a la cárcel, etcétera

Luego a buscar al gato. Sí, se llevaron el dvd, pero ¿y el gato?, el coraje, la furia, la impotencia, ¿y si lo lastimaron?

En el capítulo que vimos ayer, la novia de Seinfeld le dice que nunca lo ha visto realmente enojado, tras presionarlo, consigue que Jerry enfurezca, pero al encontrarse con la ira, el resto de las emociones se desatan, en algún momento se pregunta ¿Qué es este líquido salado que me sale de los ojos? Yo tampoco soy muy bueno con eso de liberar las emociones, quizá si hubiéramos tardado un poco más en encontrar el lugar en que se escondió el gato me hubiera preguntado lo mismo que Seinfeld.

¿Qué sigue después de que entran a tu casa, abren tus cajones, se llevan tus cosas, se cagan en el patio? Nada, o todo, buscar cierto orden, subirse al tren de la rutina con una lista de pendientes que otorgan cierta seguridad sobre el mañana: llamar al herrero, cambiar el cristal, acariciar al gato, abrazar al otro, abrazarse, ir a dormir.

Ayer, todo esto está ocurriendo ayer, antes de ir a dormir, el último descubrimiento: también se llevaron el duplicado de las llaves del auto. Puta madre, entonces, hasta ese momento, puta madre, cómo si ayudara en algo, como si evitara la fuga del sueño. Así que a subir el auto a la entrada para tenerlo más cerca, sacar los papeles de la guantera, prender una luz, abrir una ventana para escuchar mejor, guardar el estéreo… y el sueño que ya se fue, que no ha de volver.

En el final del episodio de Seinfeld, Frank se da cuenta que gritar Serenity now! no funciona y, en un acto desesperado, cambia el mantra por Hoochie Mama.

Dentro de poco va a amanecer, este ahora se desliza hacia el lugar al que pertenece: ayer, ya no llegó el sueño, seguimos inquietos, Laura despierta a cada momento, ¿sirve de algo que me asome a la ventana para verificar que el auto sigue ahí?, no lo sé, no lo creo; ¿sirve de algo estar despierto?, tampoco; ¿para que estoy escribiendo todo esto?, quizá es mi forma de decir Hoochie Mama.

Hoochie Mama, pues.

enero 08, 2008

Ovidio en el iPod


A fines de siglo la aparición de la computadora personal suscitó la esperanza: al fin nos libraríamos de la hojarasca que destruye los bosques y congestiona los archivos. Ahora vemos que la multiplicó al infinito. La otra gran ilusión fue ver en la pantalla escrita el sitio en que se reconciliarían Gutenberg y Edison.
Es cierto que hoy se escribe más que nunca, pero con toda honradez hay que preguntarse si el correo electrónico y el surgimiento democrático de un inmenso bloguetariado, en que las estrellas del blog se aprestan a sustituir a las estrellas del rock, han hecho que por la simple práctica intensiva mejoren nuestra prosa y nuestro sentido del idioma. Por otra parte, cada día es mayor el influjo del newspeak de los teléfonos celulares en la redacción de nuestros mensajes.
Otra pregunta es si de verdad el progreso mediático hizo desaparecer a los declamadores o nada más los actualizó. Por cada diez mil personas dispuestas a escuchar poemas acompañados por música y espectáculos, sólo hay veinte con la voluntad de comprar los libros donde se hallan los textos que tanto aplaudieron esa noche.
La poesía –tal vez haya que añadir desde ahora: la poesía escrita– quedó al margen de la vida cotidiana: una afición tan privada y minoritaria como el ajedrez. Sólo que el ajedrez tiene el respeto negado a la otra. Aunque también improductivo en el planeta que domina el mercado, el ajedrez se considera una actividad inteligente, no sentimental como hacer versos. Puedo decir “soy ajedrecista” y ser mirado con respeto. Si me atreviera a decir “soy poeta” provocaría risa.

Lee Ovidio en el iPod de José Emilio Pacheco en Letras libres
Parteaguas

Ya está a la venta el número 11 de Parteaguas, la revista del Instituto Cultural de Aguascalientes.

Incluye artículos de Héctor Grijalva (Satán, el héroe inmortal) y Gilberto Valadez (El antohéroe: de la Biblia al comic), una carta de Rubén Bonifaz Nuño con motivo de la entrega del Premio de Poesía del Mundo Latino "Víctor Sandoval", una carta inédita de José Clemente Orozco, la entrevista que realizó Claudia García Parada a Carla Rippey, textos de Luis Vicente de Aguinaga, Liliana V. Blum, Angélica Santa Olaya y Sola no puedo, cuento que da título al libro con que Antonio Ramos se ganó el Premio Salvador Gallardo Dávalos; ah, y la columna Columpio de quien esto teclea.
A excepción de la vez en que la huelga de aerolíneas nos dejó atrapados en Los Cabos, me encantaba que se acabaran las vacaciones, el día anterior a entrar a la escuela tenía un gusto especial, pues mientras Madre corría de una recámara a otra previendo a voces que todo estuviera listo para la mañana, yo había aprovechado el último día de asueto para acomodar todo en la mochila y alistar el uniforme.
Niño de patio y sin vecinos de mi edad, me emocionaba el regreso a clases, al fin podría ver a mis compañeros y regresar a la rutina que me hacía sentir en paz conmigo mismo, sí, desde pequeño soy un perdedor, todavía hoy recuerdo un primer día de clases en que observé el crecimiento de la luz al amanecer iluminando los muebles de la sala, esperando que fuera la hora para irnos, balanceando los pies, orgulloso de mis zapatos boleados y el suéter gris del uniforme que olía a suavizante, mientras Madre convocaba impaciente a mis hermanos, como si con dar órdenes de una habitación a otra fuera posible que los útiles escolares se integraran a la mochila o que una calceta se encontrara con su par.
Mi hermano, siempre más inteligente que yo y por eso más consentido, no disfrutaba regresar a la escuela, para él era un verdadero suplicio, Madre lo arreaba del baño a la recámara, lo empujaba cariñosa para que se integrara sin chistar a los hábitos del nuevo periodo.
Una de esas mañanas, cuando ya el minutero aceleraba todo y no quedaba tiempo para ajustar a la perfección las trenzas de mis hermanas, Madre entró a la recámara para descubrir a mi hermano en la orilla de la cama, sobre los hombros la cobija y el uniforme todavía colgado en su respectivo gancho.
Antes de que le reprocharan nada, mi hermano explicó que la ropa estaba fría. Madre en el quicio de la puerta, atrás de ella el pendiente de las loncheras sin cerrar, tomó la camisa y la metió bajo su blusa, se abrazó y tras una breve pausa extendió la pieza a mi hermano, “ya está calientita” le dijo mientras lo abotonaba.
Ya finalizaron las vacaciones, tengo todo listo: la mochila, pluma y lapicero, el termo para el café, los libros y cuadernos que he de llevar a la oficina; en el fondo (y la superficie) sigo siendo ese perdedor que esperaba en el sillón de la sala mientras afuera amanecía, aunque algo he aprendido, antes de salir pediré que me calienten la camisa, para así aspirar su olor durante el día.

enero 07, 2008

universos infinitos




Ahora dicen que hay muchos más universos
infinitos como el nuestro.
Dime si no es para volverse loco,
¿no te sientes más pequeño?

Dos espejos frente a frente crearán
cien mil caras que observar,
puede que alguno de ellos sea el real,
lo tendré que investigar.

Que empiece el viaje ya ...

Infinita ingenuidad, ilusión centesimal,
me creía tan capaz con mi capsula de albal,
mi torpeza fue total, de tan grande es demencial,
no detecto una señal, nunca encontraré el lugar
donde al fin me entienda.

Me perdí en mi universo, ¿y tú?
Me perdí en mi universo, ¿y tú?

No volveré a hacerlo más, no he encontrado respuestas.
¿Y si no regreso jamás y este ruido no cesa?
Mundos que van a estallar si mi vida es la apuesta.
Y yo ya no puedo hacer más si este más siempre resta ...
Y yo ya no puedo hacer más si este más siempre resta ...
Y yo ya no puedo hacer más ...
Y yo ya no puedo hacer más ...

Blog de Love of lesbian

Reconciliación

acaso nos veremos al otro lado de las cosas
pulverizados por el tiempo y a punto
de entenderlo todo y olvidarlo todo

levantarás como siempre la mano
izquierda con aquel gesto (mitad adiós mitad
saludo) tu seco ceño junto
en una honda comisura
donde nunca anidó pero rondaba la esperanza

caminábamos recuerdo caminábamos
con la incandescencia de la juventud o de algo a punto de desaparecer
como el sol árido y breve del altiplano en el invierno
sol deslumbrante pero incapaz de derretir la nieve
y sólo caminábamos para llenar ese sepulcral silencio de pasos
pues nuestros huesos pesados de edades o tal vez simplemente de ordinario adentrado dolor nos llevaban
por los extremos los extraviados caminos
en busca de una imagen genuina
un ámbito que nos vertebrara de verdades

y caminábamos y caminábamos
como si bajo los pies la tierra obedeciera a una
lucha íntima
a una laboriosa lectura de su indiferente polvo
a golpe de huellas
porque en cada paso leíamos el vestigio
de un sueño que se acorta
como este primer día del otoño de otro siglo en que transcribo
lo que supongo una carta por demás demorada
remitida a nosotros (los de entonces) los casi adolescentes espectros
desvelados por las voces de lo venidero

acaso coincidiremos un día al fin
no en el camino sino en el ritmo de los pasos
y nos perderemos luego
cada uno por su ruta
cada uno con su mapa


Jorge Fernández Granados,
Principio de incertidumbre


enero 04, 2008


Laura: Escucha, Rob, ¿quieres tener sexo conmigo? Porque necesito sentir algo distinto a esto. Es eso o voy a casa y pongo las manos al fuego. A menos que quieres apagarme cigarrillos en el brazo.

Rob: No. Sólo me quedan unos cuantos, prefiero guardarlos para después.

Laura: Bueno, tendrá que ser sexo entonces.


enero 02, 2008


Penny Escher: ¿Sabes?, hay algo que se llama parches de nicotina.

Kay Eiffel: No necesito parches de nicotina, para eso fumo cigarrillos.


enero 01, 2008

2008



Merece lo que sueñas

Octavio Paz

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