octubre 25, 2007

Alejandro Aura

¿Por qué leen mal en voz alta los poetas; cuál es la razón de que la mayoría de ellos juzgue que está bien, que es éticamente correcto, participar en actos públicos leyendo su propia obra y lo hagan mal a sabiendas de que lo están haciendo mal? ¿Qué los disculpa ante sí mismos? Decir que son enemigos de la poesía sería absurdo y acabaría una discusión antes de comenzarla, porque precisamente no lo son. Pensar que es una displicencia arrogante implicaría pensar que se trata de un descuido profesional pero el argumento se derrumba cuando aceptan aparecer leyendo en público, generalmente con muchos nervios y no pocas veces con pánico escénico. No obstante, por encima del pánico y los nervios aceptan voluntariamente y no se esfuerzan en hacerlo bien, o no buscan una solución a la penosa experiencia de ver que el público se desentiende, ve la hora, cuchichea, se levanta, se va. A menos que crean que lo políticamente correcto es ser inexpresivo, inaudible, monótono o atropellado, pero ¿en qué cabeza cabe que sea correcto convocar a alguien a escuchar los poemas y luego dárselos de mala manera, de tal suerte que ni los disfruten ni los entiendan? Que la poesía no es para leerse en voz alta sino en el recato de la intimidad; ok; pero entonces, ¿por qué aceptan hacerlo?

Sigue leyendo en el blog de Alejandro Aura

octubre 23, 2007

Tres personajes

Una mañana de marzo, Elizabeth Gibson caminaba en busca de su primer café del día, en la esquina de Broadway y la 72 se encuentra con dos grandes bolsas de basura y en ellas un cuadro con "un extraño poder" que hace recogerlo de la basura para llevarlo a su departamento, después descubriría que es un Tamayo y puede ser subastado por un millón de dólares.

Este cuadro de Rufino Tamayo había sido robado veinte años atrás, tanto que los dueños originales ya habían perdido toda esperanzan de recuperarlo. Elizabeth Gibson tardó en darse cuenta del valor de la pintura que tenía, cuando lo supo al fin construyó una falsa pared en su closet y envolvió el cuadro en una cortina de baño.

La historia completa en The New York Times


El artículo del periódico cierra con señalando Finding a $1 million painting in the garbage is very unusual,It’s a real New York story. A mí me parece que es un reto (uno de tantos) para escribir la historia de cómo un objeto es perdido, recuperado y la historia de su transcurso hacia un bote de basura. Habría que hacer hablar a los Tres personajes de Tamayo y que cuenten quiénes lo perdieron, quiénes lo robaron, quién lo encontró.
Banda sonora



Y todo lo que nunca fue y lo que no dejamos ser tratamos de taparlo con un dedo

Y sin embargo vuelvo a empezar no tiene caso esperar nunca pensé en consecuencias, ya no vuelve a pasar, ya no soporto los domingos son lo mismo son lo mismo, es una telenovela que no quiero mirar.

¡Ay complot de mujer y lo encubre tu piel eres criminal y delator a la vez, tratamos de taparlo con un dedo!

Y sigue todo igual sigue lento sigue frío sigue sin parecer tener algo divino, es un rompecabezas de miles de piezas que ya no quiero armar, ya no pretendo armar, no.

Y cuando pude estar seguro de que sería yo ninguno volaste como arena con el viento. Trataste de taparlo con un dedo

El complot de tu piel y tu forma de ser cometen ese crimen que se llama mujer
y siempre lo tapamos con un dedo.

¡Ay complot de tu piel y tu forma de ser cometen ese crimen que se llama mujer
y siempre lo tapamos con un dedo!


octubre 20, 2007

mood



Well, fuck you, too. Fuck me, fuck you, fuck this whole city and everyone in it. Fuck the panhandlers, grubbing for money, and smiling at me behind my back. Fuck the squeegee men dirtying up the clean windshield of my car. Get a fucking job! Fuck the Sikhs and the Pakistanis bombing down the avenues in decrepit cabs, curry steaming out their pores, stinking up my day. Terrorists in fucking training. SLOW THE FUCK DOWN! Fuck the Chelsea boys with their waxed chests and pumped up biceps. Going down on each other in my parks and on my piers, jingling their dicks on my Channel 35. Fuck the Korean grocers with their pyramids of overpriced fruit and their tulips and roses wrapped in plastic. Ten years in the country, still no speaky English? Fuck the Russians in Brighton Beach. Mobster thugs sitting in cafés, sipping tea in little glasses, sugar cubes between their teeth. Wheelin' and dealin' and schemin'. Go back where you fucking came from! Fuck the black-hatted Chassidim, strolling up and down 47th street in their dirty gabardine with their dandruff. Selling South African apartheid diamonds! Fuck the Wall Street brokers. Self-styled masters of the universe. Michael Douglas, Gordon Gekko wannabe mother fuckers, figuring out new ways to rob hard working people blind. Send those Enron assholes to jail for FUCKING LIFE! You think Bush and Cheney didn't know about that shit? Give me a fucking break! Tyco! Worldcom! Fuck the Puerto Ricans. 20 to a car, swelling up the welfare rolls, worst fuckin' parade in the city. And don't even get me started on the Dom-in-i-cans, 'cause they make the Puerto Ricans look good. Fuck the Bensonhurst Italians with their pomaded hair, their nylon warm-up suits, their St. Anthony medallions, swinging their, Jason Giambi, Louisville slugger, baseball bats, trying to audition for the Sopranos. Fuck the Upper East Side wives with their Hermes scarves and their fifty-dollar Balducci artichokes. Overfed faces getting pulled and lifted and stretched, all taut and shiny. You're not fooling anybody, sweetheart! Fuck the uptown brothers. They never pass the ball, they don't want to play defense, they take five steps on every lay-up to the hoop. And then they want to turn around and blame everything on the white man. Slavery ended one hundred and thirty seven years ago. Move the fuck on! Fuck the corrupt cops with their anus violating plungers and their 41 shots, standing behind a blue wall of silence. You betray our trust! Fuck the priests who put their hands down some innocent child's pants. Fuck the church that protects them, delivering us into evil. And while you're at it, fuck JC! He got off easy! A day on the cross, a weekend in hell, and all the hallelujahs of the legioned angels for eternity! Try seven years in fuckin' Otisville, J! Fuck Osama Bin Laden, Al Qaeda, and backward-ass, cave-dwelling, fundamentalist assholes everywhere. On the names of innocent thousands murdered, I pray you spend the rest of eternity with your seventy-two whores roasting in a jet-fuel fire in hell. You towel headed camel jockeys can kiss my royal Irish ass! Fuck Jacob Elinsky, whining malcontent. Fuck Francis Xavier Slaughtery my best friend, judging me while he stares at my girlfriend's ass. Fuck Naturelle Riviera, I gave her my trust and she stabbed me in the back, sold me up the river, fucking bitch. Fuck my father with his endless grief, standing behind that bar sipping on club sodas, selling whisky to firemen, cheering the Bronx bombers. Fuck this whole city and everyone in it. From the row-houses of Astoria to the penthouses on Park Avenue, from the projects in the Bronx to the lofts in Soho. From the tenements in Alphabet City to the brownstones in Park slope to the split-levels in Staten Island. Let an earthquake crumble it, let the fires rage, let it burn to fucking ash and then let the waters rise and submerge this whole rat-infested place.
No. No, fuck you, Montgomery Brogan. You had it all, and you threw it away, you dumb fuck!


Monty Brogan (Edward Norton) en 25th hour

octubre 19, 2007

Un cuento de Ricardo Bernal


La última cena.

Antes de salir de tu departamento revisas por milésima vez el boiler apagado, que el agua no se tire, ninguna luz encendida, el refri desconectado, todo bien. Alzas tu maleta y cuando llegas a la esquina y estás a punto de tomar un taxi, toc-toc-toc, el pajarraco de la paranoia repiquetea en tu cerebro, ¿estás seguro que pusiste el candado?, ¿apagaste la estufa?, ¿cerraste todas las ventanas? Y ahí vas de regreso, desandar lo andado con tu boleto de avión en la boca, ¿dónde guardé las llaves?, no voy a llegar a tiempo al aeropuerto, y esta pinche maleta cómo pesa. Abres la puerta y claro que todo está bien, no te preocupes, ningún ladrón entrará a tu casa, no habrá fugas de agua ni de gas, dentro de dos semanas abrirás otra vez esta misma puerta, hogar dulce hogar, qué bendición regresar de vacaciones y encontrar todo en orden. Cierras la puerta, doble llave, y ahora si córrele si no quieres perder el vuelo.

Dos semanas en la playa: ves a tus amigos los pescadores, te pones negro de sol, aprendes a bucear y te ligas a una francesita flaca flaca, pero eso sí, bien ninfómana. Tus noches terminan con ese dulce cansancio que dan los días plenos, paradisiacos, barcos de algodón donde todos somos ángeles, en el mar la vida es más sabrosa, de eso no te quepa la menor duda. Sin embargo algunas noches, poco antes de quedarte dormido, toc-toc-toc, el pajarraco asoma sus ojos saltones en tu silencio y luego abre su pico de pterodáctilo lleno de dientes cariados, ¿cómo estará tu casa?, ¿se habrán roto las tuberías y tus libros andarán navegando inservibles por las habitaciones?, y adiós sueño, vueltas y vueltas en la cama, ¡puta madre!, malditas vacaciones, que ya se acaben, ya quiero regresarme a la casa. Pero al día siguiente miras el mar, sientes la piel ardiendo como un camarón en aceite, qué atascón de mariscos, nada mejor que estar echadote en una hamaca dejando que la vida transcurra sin propósito, tal vez leyendo una novela del Silverberg o poniendo por séptima vez consecutiva el caset de Premiata forneria marconi en la grabadora.

Tres días más y se acaban las vacaciones, del otro lado del visor está el jardín del pulpo en toda su opulencia, yo pensaba que debajo del agua sólo había corales y peces, cuánta vida, las anémonas existen, existen las medusas y las estrellas de mar. Nunca había visto tantos colores juntos, toc-toc-toc, ¡hola!, dice el sonriente pajarraco, tú aquí buceando tan quitado de la pena pero fíjate que en tu casa hay ahorita una fiesta de ladrones, ya arrancaron el tapiz para prender una fogata, y para que no se apague ahí van también tus libros y tus documentos. Se van a cagar en los sillones, pero no te preocupes porque luego se los van a robar y ya no tendrás que limpiarlos. Glub-glub-glub, burbujas de angustia. Como buen monje zen te taparás con un periódico y dormirás en la alfombra, eso si no se la roban también. Bueno amigo, ahí la vemos, y el pajarraco se va nadando hacia la superficie.

¿Pasillo o ventana?, pregunta la güerita que reparte los pases de abordar. Ventana. Pero para qué, no vas a ver nada, el smog cubre tu ciudad desde hace veinte años, nata gris, bienvenidos al infierno, favor de abrochar sus cinturones y enderezar el respaldo de sus asientos, y yo sin aguantar la espalda y hasta la madre de mar y de sol, y sol y sal y sal y mar. Tu último billete se lo queda el taxista que te trae de regreso a casa, tum-tum tum-tum, dice tu corazón mientras buscas las llaves, ojalá todo esté bien, cuando menos no se robaron la puerta. Abres: el olor de tu casa te recibe, snif-snif, no huele a quemado, prendes las luces de la sala, ahí están tus libros en orden, ahí están tus discos en orden, ahí está tu aparato de sonido y tus sillones. Hogar dulce hogar, y el pajarraco de la paranoia muerto de la risa. Pero no, no todo está tal como lo dejaste: en el tapete de la entrada hay dos cucarachas muertas. Otra cucaracha, otra cucaracha, otra cucaracha, sigues caminando, encontrando cucarachas muertas, ¿por qué las cucarachas mueren bocarriba? Otras dos en el pasillo, una bastante grande en el comedor, seis en la cocina, tres en la recámara, todas muertas, todas bocarriba. Vas al baño: media cucaracha. ¿Media cucaracha? Qué raro, esto está como para Sherlock Holmes, ¿dónde quedaría la otra mitad? Mientras estás orinando llegas a la conclusión de que seguramente fumigaron el edificio, y como tú vives en la planta baja tu departamento se convirtió en el cementerio de las cucarachas, está bien el título para una novela del Stephen King: "Cementerio de cucarachas''. Conectas el refri, llevas la maleta a tu recámara, prendes el aparato de sonido, se me antoja algo de Bach, ¿qué tal los conciertos de Brandemburgo? Ves las cucarachas en el suelo, inmóviles, sordas a la música, muertas, completamente muertas. ¡Qué asco me dan las cucarachas!, piensas, y luego lo dices en voz alta, pero el hecho de que estén muertas reduce tu asco en un cincuenta, en un sesenta por ciento: las cucarachas vivas brillan en la oscuridad, acuérdete, y mueven sus horribles antenas como queriendo decirte algo, y corren como si fueran roedores, o cualquier otro tipo de animales pero no cucarachas. A lo mejor las cucarachas vienen de otro planeta, piensas, y te imaginas sus huevecillos, y te acuerdas de Alien y te da más asco todavía, y sales al patio a buscar la escoba y el recogedor. ¡Qué asco me dan las cucarachas!

Una, dos, tres, cuatro, siete, doce, diecinueve cucarachas y media en el recogedor, te dan ganas de sacarles una foto, ¡no mames! ¿estás loco o qué te pasa? ¿cómo que una foto?, échalas a la basura inmediatamente. Pero no las echas a la basura, dejas el recogedor en el suelo y de tu recámara traes un pliego de cartulina blanca que extiendes en la mesa, en la misma mesa donde diariamente desayunas cereal y yogurt, en la misma mesa donde el otro día hiciste el amor con Laura, como locos, y ¡crash! los platos se hicieron añicos en el suelo, y al final ella no encontraba sus calzones, tú los escondiste, decía Laura muerta de la risa, ¡eres un fetichista! te gusta coleccionar calzones de vieja y olisquearlos cuando nadie te ve, y tú: no es cierto, no es cierto, ¿dónde están tus calzones? ¿de veras traías?, claro que sí idiota, si tú mismo me los quitaste, y los calzones nunca aparecieron, pero si aparecieron casi veinte cucarachas mientras tú te asoleabas tan campante en las playas de Nayarit. Con cuatro tachuelas clavas la cartulina en la mesa, luego levantas el recogedor y viertes ahí su asqueroso contenido, ¡guácala! ¿para qué haces eso?, pero tú no lo sabes, te sientas en una silla y te quedas mirando a las cucarachas muertas encima de la cartulina inmaculada, requiescat in pace cucarachas, no te atreves a tocarlas todavía, así que tomas una cuchara para empujarlas y las distribuyes geométricamente, cuatro filas de cuatro cucarachas y una última fila con tres cucarachas y media, ¡vaya batallón! Luego sonríes y te preguntas cómo habrán muerto, ¿una por una?, ¿todas a la vez?, ¿habrá acaso un mapa de mi departamento donde estén marcados los lugares donde murieron las cucarachas, líneas punteadas que tracen las trayectorias de su agonía?, y si ese mapa existe ¿quién lo tiene? ¡Pinches ideas!, me cae que estás reloco, diría Laura si no se hubieran peleado, y tú insistes ¿cómo morirían? Cierras los ojos y ves una cucaracha bañada en flit, así mueren, claro: atarantadas, moviendo las patas en cámara rápida como si fueran Chaplin o el Gordo y el Flaco o Harold Loyd, y luego se quedan quietas para siempre, con las antenas mojadas por el flit y con esos ojos como puntitos negros que te miran desde los primeros escalones de la escala evolutiva. Vas al baño y te ves en el espejo, estoy bien negro, se me está pelando la nariz, luego te hincas frente al excusado y vomitas, y el vómito te sale por la boca y por las fosas nasales, y si no tuvieras ojos también te saldría por las cuencas de esa calavera que se han de comer las cucarachas, porque algún día estaré muerto, algún día todos los hombres del mundo estarán muertos, pero no las cucarachas que llevan millones y millones de años sobre la Tierra y seguirán sobre la Tierra para siempre, explorando con sus antenitas las ruinas de la civilización. Después de vomitar vas a tu recámara y te quedas dormido con la ropa puesta, y sueñas que todavía estás en la playa comiéndote una langosta o un pulpo a la mexicana, pasé unas excelentes vacaciones pero mañana tengo que regresar al trabajo, ¡ni pedo!, así es la vida.

Al día siguiente te levantas tarde, no sonó el despertador, y cómo quieres que suene si ni cuerda le diste, las diez de la mañana pero te vale madres, no vas a trabajar, no te bañas, vas al comedor y ves tus cucarachas: no se han movido, están tal cual las dejé anoche. Abres el refri y no hay nada, claro que no hay nada si ayer llegaste de tus vacaciones y en vez de ir a la tienda de Don Lupe a comprar leche, huevos y fruta, te pusiste a jugar con las cucarachas. No me importa, si las cucarachas no comen, yo tampoco. Entonces vas a tu escritorio y sacas del cajón la lupa que te heredó el abuelo, y regresas al comedor y aunque las cucarachas te dan mucho asco tomas una, cuidadosamente para que no se rompa, las cucarachas muertas son como de celuloide y tienen alas de mica, y son oscuras y brillantes, parece que están barnizadas. Acercas la cucaracha a la lupa y ves las antenas tan perfectas, las patas resecas como ramitas, carne de insecto porque las cucarachas son insectos y tienen alas aunque nunca las has visto volar, ha de ser bien impresionante ver una cucaracha volando, tu amigo Efraín dice que en Palenque las cucarachas vuelan, no mames cómo van a volar, te lo juro, yo las vi volando. Dejas la cucaracha en la mesa y coges otra, así, con cuidado, que no se le vaya a romper una pata, que no se le vayan a desdoblar las alas, mira esos picos que tiene en el abdomen, han de ser bien duros y con tu dedo meñique tocas uno de los picos ¡ouch!, la gotita de sangre embarra a tu cucaracha, tomas otra, la más grande de todas, y la miras la miras la miras: la espalda es lisa, resbalosa, las alas delgadas, las larguísimas antenas miden más que el resto del cuerpo y encima de la cabeza triangular tiene una especie de casco igual a los que usaban los soldados alemanes de la primera guerra mundial. Entonces te imaginas otra guerra, la última, millones y millones de soldados cucaracha comiéndose a los niños, a los ancianos y a las mujeres embarazadas, soldados cucaracha como en el cuento de Paul Anderson, pero estas cucarachas están bien muertas y son tuyas de nadie más, mías mías mías, estas cucarachas son mías y yo hago con ellas lo que se me da la gana. Suena el teléfono y te quedas inmóvil, aguantando la respiración, no voy a contestar, a lo mejor es tu jefe, encabronadísimo, bien te advirtió que okey, te doy tus vacaciones, pero cuidadito y llegues un solo día tarde a la oficina como es tu costumbre, no jefe cómo cree, y el teléfono suena seis, siete, diez veces, y al rato vuelve a sonar otras seis veces para después quedarse en silencio: quien quiera que haya llamado ya se convenció de que no hay nadie. Vas hacia el teléfono, estás a punto de arrancarle el cable pero no te atreves, así que sólo lo dejas descolgado y regresas con tus cucarachas, hola chiquitas, ¿cómo están además de muertas?, ¿qué soñaron anoche?, contéstenme cucarachitas, princesitas, amores de mi vida, y te rascas la espalda arrancándote tiritas de piel, luego te hueles la axila ¡fúchila!, pero si las cucarachas no se bañan, yo tampoco. Tomas la media cucaracha y con la lupa te asomas al agujero del abdomen, nada de tripas, las cucarachas no tienen tripas sino una carnosidad que te recuerda la pulpa de un dátil. Guardas la lupa, te sientas en uno de los sillones de la sala y te quedas ahí varias horas, inmóvil como las cucarachas muertas, viendo un puntito imaginario en la pared. Luego te levantas, abres un cajón del escritorio y sacas un billete de a mil, te pones los zapatos y los lentes oscuros, y sales de tu departamento no sin antes despedirte, ahorita vengo cucarachitas preciosas, no me tardo.

Regresas dos horas después, cierras el departamento con llave y luego arrastras los muebles para bloquear la entrada como en las caricaturas de Porky, tres sillones y el escritorio, ni siquiera los bomberos podrán meterse a mi casa. Pones la bolsa de papel en la mesa del comedor y sacas las cosas que compraste: madera, esmalte, pegamento, pinturas y pinceles, voy a hacer una obra de arte con ustedes cucarachitas, ya lo verán, no van a quedarse ahí tristes y tiesas para siempre, serán famosas, recorrerán todas las galerías de arte de este mundo, se los juro. Y toda la noche recortas, pintas, pegas, sostienes a las cucarachas con esas pinzas para depilar que se le olvidaron a Laura en la repisa del baño, mueves el pincel muy despacio, cuidando que las alas no se resquebrajen, que las antenas no se rompan Así pasan las horas, los días, tú no comes ni duermes, sólo trabajas trabajas trabajas, te arden los ojos pero qué me importa, el Arte lo justifica todo, y detrás de tu lupa van desfilando las cucarachas, para que por fin entiendas el significado de sus ojos milenarios, para que descubras los mecanismos secretos de sus articulaciones. El silencio zumba en tus oídos aunque a veces crees oír las minúsculas voces de las cucarachas en el interior de tu cabeza, y allá afuera la gente atiende sus asuntos, los planetas giran, el universo se desgasta, pero yo tengo una misión, mi vida tiene un sentido, y las cucarachas se ven muy bien con sus antenas rosas, verdes, azules, los vientres anaranjados, las alas rojas o moradas o con rayas de dos colores diferentes, cebras cucarachas, cucarachas tigres.

Toc-toc-toc, ¡despierta! Te quedaste dormido y parece que las cucarachas están enojadas, perdónenme chiquitas, tengo que seguir trabajando, y piensas en Miguel Angel pintando la capilla sixtina, piensas en Balzac escribiendo como un robot bajo la luz amarilla de la desesperación, el Arte lo justifica todo, claro que sí, y una cucaracha verde es una hermosísima joya entre tus dedos, y el pajarraco de la paranoia se quita el disfraz y es en realidad una enorme cucaracha invisible que te dice pinta, corrige, pega, sus antenas tocan tus sienes y tus manos se mueven como dos infatigables herramientas, no vuelvo a quedarme dormido, palabra de honor cucarachitas, y así sigues trabajando hasta que un buen día después de mucho, mucho tiempo por fin terminas tu labor.

Suspiras. Estás flaco, cansadísimo, casi muerto. Ves tu rostro reflejado en el espejo de la vitrina y no lo reconoces pero en tu mirada hay luz, mucha luz. Con manos temblorosas sostienes el resultado de tu trabajo y claro que es una obra de arte, un trozo de cielo, un arco iris en miniatura, definitivamente lo más hermoso que has visto en tu vida: alrededor de una pequeña mesa perfectamente labrada, las cucarachas multicolores descansan su muerte sentadas en sillitas diminutas, y todas ellas brillan, brillan como si fueran diamantes. Cuelgas tu obra en la pared y con lágrimas en los ojos admiras su belleza como seguramente hizo Leonardo cuando terminó su cuadro, aunque aquí no son doce apóstoles sino dieciocho, y en medio de ellos Cristo con las antenas verde esmeralda, las alas bermellón, el vientre dorado y los ojos azul turquesa, y en sus patitas delanteras sostiene la hostia, y Jesús tomó el pan, lo bendijo y lo repartió a sus discípulos diciendo: Tomad, esto es mi cuerpo. Y Andrés y Pedro y Santiago y Simón y Bartolomé y Mateo y Felipe y todos los demás apóstoles miraron al Maestro quien se llevó la media cucaracha a la boca y comenzó a masticar, y contemplaste a tus discípulos, eran muy hermosos y no se comunicaban con palabras sino moviendo las antenas, moviendo las patas y las alas, y se les hacia agua la boca, y ellos también comieron de mi carne porque ésta es mi última cena, y allá abajo un hombre desnudo se retuerce como si estuviera endemoniado, pronto vendrán los romanos a crucificarlo, y esa noche continuamos cenando y alabando a Dios hasta que no quedo en la mesa ni un solo cachito de la media cucaracha.


Ricardo Bernal

En la 39 Feria del Libro de Aguascalientes, Ricardo Bernal leyó este cuento en la mesa de ganadores del Premio Salvador Gallardo Dávalos, decir que el público (la mayoría adoslescentes) se emocionó al grado de hinchas futboleros es poco, indicar que se reían a carcajadas y luego nerviosos y otra vez la risa, se queda corto. Fuera del auditorio se vendieron algunos libros, la antología que incluye a Ricardo se agotó, algunos de los compradores que se llevaron el libro preguntaban "¿trae el cuento de las cucas?", a lo que respondí que sí, sabiendo que mentía. Ya he recibido varias reclamaciones, "oiga, usted me dijo que venía el de las cucas", con permiso de Ricardo reproduzco aquí su "cuento de las cucas" para colgar mi letrero de salida la mercancía no se aceptan devoluciones, ah: hoy no se fía, mañana sí.
Me he perdido

pasaste estos últimos inviernos al calor de un infierno
construido en el amor para acabar en demolición,
me dices: ahora ya estás advertido
no te fíes de un animal herido,
y qué iba diciendo yo: me he perdido

Baja Verano fatal aquí

octubre 15, 2007

santos duendes









De la serie Santos Duendes de Malena Díaz, en la revista cuarto oscuro, octubre-noviembre del 2007

octubre 10, 2007

Radiohead

Don't get any big ideas
they're not gonna happen
You paint yourself white
and feel up with noise
but there'll be something missing
....
Now that you've found it, it's gone
Now that you feel it, you don't
You've gone off the rails
....
So don't get any big ideas
they're not going to happen
You'll go to hell for what your dirty mind is thinking
----

"No es sólo el séptimo disco de una banda. Es un nuevo concepto revolucionario en el mundo de la música. No hace ni 24 horas que In Rainbows está entre nosotros y ha logrado envolvernos con cada una de sus canciones como si le conociésemos desde hace años. Radiohead ha logrado disipar la incertidumbre que nos sumía estos últimos días: ¿sonará más The Bends o con sintetizadores a lo OK Computer o Kid A? ¿Será un nuevo Hail To The Thief? In Rainbows suena a lo que tenía que sonar: a Radiohead. Inclasificables en un único género. Excelentes en todos los palos. Por ahora tras estas priemeras escuchas me quedo especialmente con el impresionante comienzo con 15 Step (especialmente esta primera), Bodysnatcher y Nude, sin desmerecer a todas las demás. Un disco que ha dado, está dando y dará mucho de que hablar. "

Algunos enlaces para bajar In rainbows.
rapidshare 1
rapidshare 2
rapidshare 3
rapidshare 4
rapidshare 5
gigasize
megaupload
mediafire
Cortázar


Apuntes para un documental



octubre 09, 2007

correo del otro mundo

Para mi desazón —y la de otros cuatro gatos interesados en tales minucias—, la formación tipográfica de poemas constituye una de las víctimas principales de esos sedicentes avances. Ya se veía venir; pero la posibilidad de disponer de mil maneras “graciosas” un texto poético (centrado, alineado a la derecha, “en escalerita”), de colorearlo y de acribillarlo (¡lo he visto!) de caritas sonrientes, redondas y amarillas, lo ha echado todo a perder en este campo.
Un verso constituye una unidad compleja: de sentido, de forma, de sonido; su materialidad ha estado tradicionalmente, a lo largo de cinco siglos, en la página impresa, de donde se ha desprendido, cuando se lee en voz alta, a la esfera aural o auditiva, y de ahí ha pasado, con un poco de suerte o atención, a los territorios de la inteligibilidad, a las formas necesariamente atípicas de comprensión propias de su despliegue cultural y contracultural.

Correo del otro mundo (La poesía, la técnica y los versos), de David Huerta en Hoja por Hoja


octubre 08, 2007

objetos perdidos

Asamblea

Negra, como su caparazón, es la desdicha de saberse un ángel vencido, de ahí su enemistad con el sol: le recuerda las alturas que ya no ha de alcanzar, por más que su andar la tierra sea siempre un orgulloso ofrecer perdón que oculta las alas.
Rencoroso el grillo, por las tardes se une en asamblea a otros desdichados para, juntos, ejercer el resquicio último de su antiguo poder: convocar la noche con el canto.

octubre 07, 2007

creation





Vila Matas

Cada día nos despedimos de alguien a quien no veremos más. Como siempre estamos peligrosamente despidiéndonos, hay tardes en las que me despido de todo el mundo y, cuando me quedo solo, decido retardar mi regreso a casa para evitar que me ocurra lo de una amiga que se despidió y ya nunca la volvimos a ver. Voy entonces a lugares extraños y hablo con desconocidos y de todos luego me despido:

El largo adiós de Sophie Calle, de Enrique Vila Matas aquí


octubre 06, 2007

Medalla Belisario Domínguez

Muy estimada comunidad artística del país:

Por este conducto reciban este comunicado con la certeza de contar con su apoyo y con la atenta petición de su difusión entre sus contactos institucionales a nivel nacional e internacional, y sus contactos artísticos. Reciban un cordial saludo.

Seminario de Cultura Mexicana

corresponsalía en Aguascalientes, Ags.

uaa

Petición de adhesiones *

scm.aguascalientes@yahoo.com

El Gobierno del Estado de Aguascalientes, a través del Instituto Cultural de Aguascalientes,

la Universidad Autónoma de Aguascalientes y la corresponsalía en dicho estado del

Seminario de Cultura Mexicana, han postulado al maestro Víctor Manuel Sandoval de León

para la obtención de la medalla de honor “Belisario Domínguez” del Senado de la República.

*

· Por tal motivo se le solicita atentamente a la destacada comunidad intelectual de nuestro país la posibilidad de incluir su firma en la carta anexa y adjunta que se le hará llegar al senado, con el fin de apoyar esta candidatura.

· para tales adhesiones pueden dirigir su nombre y la actividad que desempeñan (poeta, escritor, agregado cultural, pintor, director, etcétera) a la cuenta de correo mencionada con anterioridad:
scm.aguascalientes@yahoo.com

· Asimismo, también se les solicita atentamente su apoyo en la difusión entre sus contactos de este comunicado.

· Mucho se agradece su deferencia para la adecuada consecución de esta candidatura a favor del maestro Víctor Sandoval, poeta, y uno de los más importantes precursores en la creación de varias de las principales Instituciones Culturales mexicanas que hoy perduran y se fortalecen a partir de los fundamentos en que se crearon.

· Su legado abarca, entre otras instancias, un modelo de gestión y pedagógico para la difusión descentralizada de la cultura en nuestro país, la fundación de institutos estatales de cultura y museos de arte, y la promoción de festivales de música, danza y teatro en la mayor parte del país, la creación de publicaciones como la revista Tierra Adentro, y la creación de los Premios Nacionales de Literatura del INBA de los que destaca el premio nacional de poesía Aguascalientes.

* Responsable del comunicado: Corresponsalía en Aguascalientes del Seminario de Cultura Mexicana.

SENADO DE LA REPÚBICA

ORDEN MEXICANA DE LA

MEDALLA DE HONOR BELISARIO DOMÍNGUEZ

H. COMISIÓN ESPECIAL

P r e s e n t e

Por este conducto nos dirigimos a su alta investidura y representación para manifestar respetuosamente nuestra adhesión a la propuesta de la Universidad Autónoma de Aguascalientes, de la Corresponsalía del Seminario de Cultura Mexicana en esa ciudad, y del Instituto Cultural de Aguascalientes, para que le sea conferida al Maestro Víctor Sandoval la Medalla de Honor Belisario Domínguez, que otorga el Senado de la República Mexicana a los más distinguidos hombres y mujeres de nuestro país.

El Maestro Víctor Sandoval, destacado poeta y promotor cultural, ha realizado durante más de seis décadas una meticulosa y distinguida labor que ha tenido un impacto significativo en el desarrollo cultural actual de nuestro país, a través de acciones como la creación del sistema nacional de Casas de la Cultura del país que han enriquecido fundamental y decisivamente el curso de su vida artística e intelectual, con repercusiones que han contribuido a enaltecer notablemente los valores humanos, en el conocimiento y difusión de la cultura y de las bellas artes. Su trabajo ha incidido de manera directa en la descentralización de los bienes y servicios culturales. Su extensa trayectoria y dedicación hacen de su persona un digno ejemplo para todos los mexicanos.

Por ello nosotros, trabajadores culturales, escritores y artistas de México, firmamos adhiriéndonos a la propuesta:

Claudia Posadas

Manager

Prensa y Difusión

Apartado Postal 102-059

C. P. 08931, México, D.F.

Oficina: 56 96 14 69

Cel: 044 55 27 30 57 22

pulsarcom@avantel.net

Pulsar 2 color



octubre 05, 2007

en letras de otros

Digo que es preciso ser vidente, hacerse VIDENTE.
El poeta se hace vidente por un largo, inmenso y razonado desarreglo de todos los sentidos. Todas las formas de amor, de sufrimiento, de locura: él busca por sí mismo, agota en él todos los venenos para conservar sólo las quintaesencias. Inefable tortura donde hay toda la necesidad de toda la fe, de toda la fuerza sobrehumana, en la que él llega a ser entre todos el gran enfermo, el gran criminal, el gran maldito -¡y el supremo Sabio! Pues él llega a lo desconocido: ¡Puesto que él ha cultivado su alma, ya rica, más que ningún otro! Llega a lo desconocido, y cuando enloquecido termina por perder la inteligencia de sus visiones, ¡él las ha visto! ¡Que reviente en su salto por las cosas inauditas e innumerables! ¡Vendrán otros horribles trabajadores: ellos comenzarán por los horizontes donde el otro se desplomó!


Arthur Rimbaud. Carta a Paul Demeny

octubre 04, 2007

Premios Universitarios de Literatura


Universitario Cuatro contra el Zombie del Altiplano

Hasta hace poco sostenía que la literatura aguascalentense, cualquier cosa que eso signifique pero que parte de la premisa de lo que se escribe desde Aguascalientes, era el Zombie del Altiplano, un muerto que caminaba lentamente en espera del audaz que le entregara su acta de defunción y por esa circunstancia, mero trámite burocrático, iba por el panorama literario nacional arrastrando la cobija de sus glorias pasadas.

Me parecía clarísimo que el tránsito de ese cuerpo, iba del estruendo de Paralelo a la dispersión actual donde todo se desvanece, de las iniciativas flamígeras desde el Cerro del Muerto que hace 50 años convocaban a la descentralización de la cultura hasta el día de hoy en que algunos tímidos destellos solitarios deslumbran en las páginas de revistas como Parteaguas y Tierra Baldía.

Me confirmaba esta impresión más que diagnóstico la apabullante desidia de nuestros escritores, quienes en las conversaciones de café, tras anunciar estar trabajando en un proyecto definitorio, invariablemente recaían en el recuento de las batallas y victorias de años pasados (algunos miden ese tiempo en administraciones o sexenios), cuando los creadores conformaban sus propios talleres literarios, grupos y cofradías que mantenían viva la discusión mediante fanzines o revistas, editaban plaquettes, animaban proyectos editoriales, publicaban compilaciones, antologías, traducciones, poemarios, novelas, cuentos y, los más destacados, obtenían premios nacionales, además de atreverse a traspasar las fronteras de esta buena tierra (agua y cielo claro), para establecer un diálogo con otras literaturas, con otros autores.

Y lo más importante, escribían.

Sé que la descripción es injusta y que Zombie del Altiplano está más cercano de la descalificación que del chiste, me escudo en que advertí que era una impresión y que, lo quiera o no, formo parte de la inercia.

Cuando más convencido estaba de que hablar de “literatura aguascalentense” era un ejercicio de evocación y suspiros, el trabajo de algunos escritores se apura a desmentirme: la publicación de Lujurias y Constelaciones de Eduardo López (Ed. Azafrán y Cinabrio), la Alicia con que Luis Cortés ganó el Premio Salvador Gallardo Dávalos 2006 (Ed. ICA) y el libro que hoy nos convoca, los Premios Universitarios de Literatura.

De entrada, ante un libro con estas características no se puede más que ser generoso, no en un afán benevolente, sino porque una iniciativa en que la Universidad reconoce el trabajo que hacen los suyos lo merece.

Este volumen es una contundente invitación al diálogo, a voltear hacia la UAA para conocer lo que proponen sus estudiantes, sus escritores y un paso firme de la Universidad para acercarse a los lectores que están del otro lado de la avenida.

Considero que nadie saldrá decepcionado de este encuentro, si algo caracteriza a los autores aquí incluidos es el talento con que emprenden la escritura y cómo enfrentan ese reto en sus textos; el deseo de comunicar es un rasgo compartido.

A Crónica de junio a diciembre, Premio de Poesía “Desiderio Macías Silva”, de Ilse Guadalupe Díaz Márquez lo conforma una serie de textos que se avocan al hecho de narrar cómo ocurrieron los hechos (el amor, el desencanto, los desencuentros) a partir de fijar detalles mínimos mediante imágenes sencillas pero contundentes: “y los tickets del metro, / y los helados; / y todo son los libros y los barcos, / y todo somos nosotros / antes de todos, / antes de las fiestas / de los golpes / y del humo del cigarro”, la voz de esta poeta está empeñada en enumerar y lo hace de la manera más fresca posible, deteniendo la mirada en los objetos que en el recuerdo, a medida que pase el tiempo, adquirirán otro valor, una presencia definitiva, una que quizá expliqué no sólo el cómo pasó sino el porqué sucedió, no hay en estos poemas florituras ni demostraciones innecesarias se canta a lo elemental para invitar al lector a que participe como testigo de lo que le sucede a los jóvenes que duermen con la espalda apoyada a una fuente, a los que conversan sobre la soledad terrible o sus materias de la universidad mientras a un lado la Historia pasa disfrazada con el rostro de afiche del Che Guevara, a esos muchachos que se besan con la certeza del desencanto de los que “ya no hacemos nada aunque hagamos todo”.

En Canto, llama y reflejo de Adrián Gerardo Rodríguez Sánchez también la mirada se obsesiona por el detalle, pero esta es una mirada deslumbrada por la luz, los textos de este poemario, de ritmo sosegado, de una respirar lento que se regodea en la acumulación, buscan establecer a partir del trazo de la silueta, sabe el poeta que enceguecido por el brillo la única posibilidad de asir al otro es dándole una voz que lo ubique en el espacio, por eso enlista las características y el poema se torna un paisaje de pinceladas sencillas, donde la acumulación es intento por aprehender: la noche es una playa que es un cuerpo que es el mar que son hombros que es música y “las estrellas vibran / nos pulen, se detienen, / la luna es de arena / la bonanza nos cubre; construimos el fuego” y, en su mejor momento, nos recuerda nuestra condición de polvo al que “Dios observa, se encanta y se ríe: / [pues] hemos creado nuestro pequeño universo”

Como explican Guadalupe Montoya y Cristina Guadalupe Reynoso en el prólogo, en el Premio Universitario de Narrativa “Elena Poniatowska” 2006 se convocaron dos categorías: cuento y novela.

En la categoría de cuento obtuvo el primer lugar Anaranjado de Ilse Díaz y Alicia de José Ricardo Pérez fue reconocido con una mención honorífica.

En su texto, Ilse se arriesga como escritora al apostarle al cuento moderno, lejos de la receta del final sorpresa, Anaranjado es un cuento que establece y requiere de la complicidad de los lectores, el lector está invitado a armar el rompecabezas de las múltiples historias posibles que se cruzan y anudan en el simple caer de unas naranjas sobre el piso sucio, nos corresponde juntar las piezas, de las que nos dan pista los silencios del narrador, todo eso que no dice pero se adivina y significa. Como cuentista, Ilse tiene la virtud de la precisión, en unas cuantas cuartillas de una escritura condensada y pulida, logra ramificar un instante, un hecho banal, hasta conectarlo con sus múltiples posibilidades.

Mientras que en Alicia de José Ricardo Pérez, la apuesta está por el lado de la exuberancia, de la recreación de un lenguaje coloquial donde lo más importante es cómo se dice, no lo que se cuenta, pues el núcleo del texto, el desencuentro, es el pretexto para hacer un repaso de la soledad del protagonista y su descubrimiento de que “todos en la ciudad queremos algo. Me quedé pensando que todos estamos en la ciudad porque no lo tenemos y a fuerza queremos que la ciudad nos lo dé” y ese reconocer de una verdad sencilla, el deseo atizado, sirve como vehículo para intentar el retrato de un viejo que ha pasado del enamoramiento a la costumbre.

La categoría novela del Premio Universitario de Narrativa “Elena Poniatowska” 2006 la ganó Bienvenido Puerto Hemingway de Juan Carlos Díaz López, un verdadero trabuco, en el sentido estricto de la palabra: un arma de fuego más corta y de mayor calibre que la escopeta ordinaria.

Juan Carlos es un autor obsesionado por la estructura, la idea del andamiaje es lo más importante de este texto, pues el mecanismo que rige esta novela es la negación, no hay una sola certeza, se transita de un pasaje a otro a partir de incertidumbres, apenas se logra tomar por la punta la imagen de un viejo que escribe cartas de amor desde ninguna parte, ya ese lugar tiene un nombre, ya es Robinson Crusoe o el Quijote o un asesino.

Considero que en Bienvenido Puerto Hemingway lo más importante es la escritura misma, más que la anécdota o la definición de caracteres, los personajes y los hechos son devorados por los retos que Juan Carlos se impuso para contar, de ahí que se valga (salte) de una forma a otra, de la epístola al poema a la crónica al pastiche; es un juguete narrativo decidido a establecer que las fronteras entre géneros literarios son cada vez más tenues; le llamamos novela porque es en ese género considerado mayor donde es más fácil entender la convivencia de estas formas variadas de la prosa, así como la explotación de la intertextualidad como recurso para buscar guiñarle un ojo al lector y acudir a su participación activa, indispensable para adentrarse en esta historia de un viejo o un joven enamorado o no que solitario o acompañado vive o sueña que otorga la vida o asesina, y de quien lo único que queda clarísimo es que escribe.

Es sencillo, simple, predecir a estos cuatro autores que lo mejor está por venir, que en poco tiempo, dedicación mediante, han de cosechar los frutos de su trabajo, sí, también se los deseo, pero más allá de los buenos propósitos, les agradezco el enorme placer que me provocó su lectura, felicidades a los cuatro.

Finalmente, a pesar de saber que errar es humano, vanidoso que es uno, soy reacio a aceptar que me equivoqué, pero en el caso de los relevos australianos de los cuatro universitarios contra el Zombie del Altiplano, espero que la constancia y trabajo de estos jóvenes autores (Ilse, Adrián, José y Juan Carlos) reanime nuestro panorama literario, y con placer eufórico me haga rectificar, tras la cuenta de tres poder festejar, para decir que no estaba muerto, andaba de parranda.
mood


Si hiciera una lista de mis errores, de los menores hasta los peores, que expusiera todas las heridas los fracasos, desamores y las mentiras...

octubre 03, 2007

invitación

La Universidad Autónoma de Aguascalientes
a través de la Dirección General de Difusión y
el Centro de Ciencias Sociales y Humanidades,
tiene el agrado de invitarle a la presentación del libro:

Premios
Universitarios
de Literatura

poesía, cuento y novela


Con la participación de:
Jorge Ávila Storer
Edilberto Aldán
y los autores

Moderadora:
Ana Luis Topete C.

Jueves 4 de octubre, 11 horas
Aula Isóptica, Unidad de Estudios Avanzados
Ciudad Universitaria

abecedario
The Gashlycrumb Tinies, de Edward Gorey


V is for Victor squashed under a train.
V es por Victor aplastado bajo un tren.
X is for Xerxes devoured by mice.
X es por Xerxes devorado por ratones.

Aquí todo el abecedario

octubre 02, 2007

Una Manu tumó l'otra

La cantante argentina Dina Rot grabó Una manu tumó l'otra, un libro-disco donde canta poemas en sefardí. El libro-disco de Dina Rot es una historia de voces amigas, según la cantante, ya que canta poemas de Juan Gelman, quien le envió hace unos años 28 poemas en ladino, y de la judeo-sefardí de origen bosnio Clarisse Nicoidsky.

Dina Rot confiesa así de dónde viene: "En mi voz vibra la de mi madre que oficia desde su dolor, y el padre de mi madre continúa el canto que quedó muy lejos en una sinagoga de Rusia y mi padre reverencia al suyo y todos juntos ofrendamos la liturgia de un arpegio inagotable. Las convoco para cantar con ellas esta historia de voces, de caminos, de exilios y desgarros".

"Una manu tumó l'otra", de Dina Rot (El Europeo).

Baja el disco aquí


octubre 01, 2007

Clarice



Una entrevista con Nádia Battella Gotlib, biógrafa de Clarice Lispector, aquí

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