julio 31, 2007

Lamentable

No sé quién es Jaime Ruiz (y no me interesa), no sé a que se refiere una tal "Unión de Bloggers Colombianos" al pedir el regreso de "Paiz Bizarro" (y no me interesa), lo que hasta ahora sé (y me importa) es que "cerraron" la bitácora del poeta Alejandro Aura.

En vez de leer (y disfrutar) lo que Alejandro escribe, aparece lo siguiente:

BLOG CERRADO

ESTE BLOG COMUNISTA A SIDO CERRADO.

CAMPAÑA INTERNACIONAL POR EL REGRESO DE PAIS BIZARRO. VIVA JAIME RUIZ, VIVA PAIS BIZARRO. ABAJO LOS COMUNISTOIDES COMO FELIPE ZULETA DE LA BLOGOSFERA COLOMBIANA.

SIGUEN LOS EQUINOXIOS Y EL HONORABLE PROFESOR COBRAMASACRES DE LA U. EXTERNADO DE COLOMBIA.

Lamentable, en verdad lamentable, porque desde aquí, es decir, físicamente y con mis nulos conocimientos, lo único que se puede hacer es expresar mi solidaridad con el maestro Aura, acudir a otros para compartir y confiar en que alguien le podrá dar algunas respuestas para que pronto recupere su blog.

julio 29, 2007

La música de las palabras

Uno de mis pianistas de jazz favoritos de todos los tiempos es Thelonious Monk. Una vez, cuando alguien le preguntó cómo hacía para obtener cierto particular sonido del piano, Monk señaló el teclado y dijo: “No puede ser ninguna nota nueva. Cuando uno mira el teclado, todas las notas ya están ahí. Pero si uno quiere una nota lo suficiente, sonará diferente. Uno debe elegir las notas que realmente le importan”.

A menudo recuerdo estas palabras cuando estoy escribiendo, y pienso para mí: “Es verdad. No hay palabras nuevas. Nuestro trabajo es darles nuevos significados y tonalidades especiales a palabras absolutamente ordinarias”. Esa idea me reconforta. Significa que aún yacen delante de nosotros alcances vastos y desconocidos, territorios fértiles que tan solo esperan que los cultivemos.

La música de las palabras, de Haruki Murakami en Página 12


Banda sonora

Chico Buarque: Construcción
Amó aquella vez como si fuese última
Besó a su mujer como si fuese última
Y a cada hijo suyo cual si fuese el único
Y atravesó la calle con su paso tímido
Subió a la construcción como si fuese máquina
Alzó en el balcón cuatro paredes sólidas
Ladrillo con ladrillo en un diseño mágico
Sus ojos embotados de cemento y lágrimas

Sentóse a descansar como si fuese sábado
Comió su pan con queso cual si fuese un príncipe
Bebió y sollozó como si fuese un náufrago
Danzó y se rió como si oyese música
Y tropezó en el cielo con su paso alcohólico
Y flotó por el aire cual si fuese un pájaro
Y terminó en el suelo como un bulto flácido
Y agonizó en el medio del paseo público
Murió a contramano entorpeciendo el tránsito

Amó aquella vez como si fuese el último
Besó a su mujer como si fuese única
Y a cada hijo suyo cual si fuese el pródigo
Y atravesó la calle con su paso alcohólico
Subió a la construcción como si fuese sólida
Alzó en el balcón cuatro paredes mágicas
Ladrillo con ladrillo en un diseño lógico
Sus ojos embotados de cemento y tránsito

Sentóse a descansar como si fuese un príncipe
Comió su pan con queso cual si fuese el máximo
Bebió y sollozó como si fuese máquina
Danzó y se rió como si fuese el próximo
Y tropezó en el cielo cual si oyese música
Y flotó por el aire cual si fuese sábado
Y terminó en el suelo como un bulto tímido
Agonizó en el medio del paseo náufrago
Murió a contramano entorpeciendo el público

Amó aquella vez como si fuese máquina
Besó a su mujer como si fuese lógico
Alzó en el balcón cuatro paredes flácidas
Sentóse a descansar como si fuese un pájaro
Y flotó en el aire cual si fuese un príncipe
Y terminó en el suelo como un bulto alcohólico
Murió a contramano entorpeciendo el sábado


Gracias Luis por la conversación, porque cada platica es siempre única, como si fuera última y a pesar de mis estocadas tímidas, siempre encuentro de su parte argumentos sólidos para seguir procurando la amistad (y aunque no esté en Chico, con usted siempre la conversación es descubrimiento).

¿Sabe cómo sé que soy gay?
Por que le agradezco en la bitácora las horas de conversación.



julio 28, 2007

Convocatoria

El martes 31 de julio cierra el Premio Nacional de Literatura Joven Salvador Gallardo Dávalos 2007

Los trabajos de narrativa (mínimo 60 cuartillas, máximo 150) deben ser enviados por triplicado a la siguiente dirección:

Premio Nacional de Literatura Joven Salvador Gallardo Dávalos 2007
Centro de Investigación y Estudios Literarios de Aguascalientes Fraguas
Ignacio Allende No. 238, Centro Histórico
C.P. 20000, Aguascalientes, Ags.


Consulta la convocatoria completa aquí

julio 26, 2007

HP7

Para los impacientes, una iniciativa de blogueros:

El último libro de Harry Potter ya traducido al español. Se puede leer capítulo por capítulo en Spanish Hallows o bien descargar una versión pdf aquí

No me hago rosca

Minutario, de Guillermo Sheridan:

Leo en un tan sereno como objetivo cotidiano que durante la presentación de un libro sobre el mundialmente famoso fraude electoral de 2006 escrito por Elena Poniatowska, un grupo de entusiastas lectores que o ya había leído el libro, o no consideraba necesario leerlo, coreaba el siguiente pareado:

¡No me hago rosca: estoy con Poniatowska!

He ahí una forma sucinta y práctica de crítica literaria. Agrega a su operatividad mnemótica valores meritorios como, por ejemplo, enseñarle muy bien a la gente la importancia de ponderar con cuidado la decisión de con quién estar. La induce también a razonar sobre lo desagradable que es hacerse rosca, cosa tan desagradable para el individuo como para la Patria que, como es sabido, presenta tendencia a hacerse rosca cada vez que puede.

Propongo que este traslado de los valores críticos al ritmo febril de la manifestación callejera se generalice desde ya, y que todo lector, apenas consumada la experiencia espiritual de su preferencia, enuncie su juicio crítico en elásticos pareados. Por ejemplo:

Del tedio no vuela una mosca cuando leo a mi Poniatowska.

Muera la ópera Tosca
pues como es elitista y burguesa, no me gusta a mí ni tampoco a Poniatowska.

Más aquí


julio 24, 2007

en letras de otros


La escritura electrónica no descubrió ni el fragmento ni la brevedad, pero sí ha hecho uso tan constante y tan estratégico de ellos como para que se conviertan en sus señas de identidad. Estos dos elementos utilizados a la par han sido tan efectivos porque, por una parte, se atienen a la capacidad de atención, en disminución regular según dicen los expertos, de los internautas; y, por la otra, se mueven en la pantalla con los guiños que hasta hace poco eran de del exclusivo coto de la imagen. Yo añadiría que, en tanto escritura en alerta constante por el otro y lo otro, tanto el fragmento como la brevedad llevan fácilmente (o en una de ésas parten de ahí) a la interrupción que se manifiesta en el corte: el corte de la frase, el corte del discurso, el corte de la alocución que, interrumpida, constantemente interrumpida, es decir, aludida e interpelada, guarda la inminencia alterada del otro.

VII: El Blog Como Foro

Yo no soy de las que creen que el blogspot, por sí mismo, constituye una forma democrática de producción creativa. No creo, tampoco, que el blog sea un nuevo género literario de contenido implícita o explícitamente contestatario. Creo, de hecho, que el blog y sus comunidades han mostrado una increíble capacidad de réplica de los mejores y de los peores vicios de la producción literaria en papel—hay cosas buenísimas en las pantallas, y hay cosas también muy malas. Lo que me parece rescatable y, de hecho, perdurable, es la capacidad de la bitácora electrónica para incluir, si ésta en una posición política elegida por el autor electrónico, distintas voces, sobre todos las desiguales, en un mismo lugar y tiempo. El blog como foro. El blog como lo opuesto que se mira una y otra vez.

El fin de la escritura/y II, Cristina Rivera Garza, la primera parte aquí y la segunda en Milenio


julio 20, 2007

Fontanarrosa


Murió el humorista y escritor Roberto Fontanarrosa

DEFENSA DE LA DERROTA
(de su libro de cuentos Los trenes matan a los autos)


Se apoyará, primero, los brazos estirados, las palmas de las manos contra la pared. Respirará hondo y acompasadamente varias veces, hasta que el frío de la pared le llegue. Cerrará los ojos, no mucho tiempo. Sentirá entonces, penetrándole, un reposo húmedo. Será la tristeza. Algo tibio. Intimo, casi fraterno. Decididamente poético. Eso. Poético. Se sentará entonces, sin mirar a nadie. Le punzarán algunas miradas furtivas. De reojo. No deberá hablar casi. Ni insultar. Deberá callar largamente. Sentirá entonces, creciéndole, un orgullo callado, quieto. Será la dignidad. Lo tomará del hombro, llenando con blandura el silencio que acompaña a los fracasos. No deberá llorar. Nunca. Tal vez apretar fuertemente la mandíbula. Un instante. Se pondrá de pie. Sentirá entonces, en el pecho, detrás de los labios, un escozor denso y aguachento. Será el romanticismo, que envuelve en una gasa tenue todas las derrotas. Tomará entonces su frágil fama, su trémulo orgullo antes impecable, se vestirá con ellos cuidadosamente, casi con cariño, y se marchará. No habrá las historias resonantes de la victoria, las felicitaciones sofocantes de la victoria. Estará solo. Y tendrá que caminar lento, pero no muy lento. Una mano en el bolsillo y un gesto vacío en la cara. Apenas una palidez quebradiza en la piel cubierta paternalmente por la solapa levantada. No habrá ni un solo amigo. Ni uno. O tal vez uno que respetará el momento, el silencio, la tristeza, que dejará caer casi con temor, o con respeto, una palmada leve sobre el hombro, como temiendo romper algo, como temiendo que se le desprenda al vencido ese fino revoque de melancolía, de nostalgia.
El vencido sacudirá una vez la cabeza, o dos, en agradecimiento, sin hablar, porque una palabra, un gesto amartillado en falso, puede precipitar el llanto. Y el vencido digno no se permitirá llorar ante terceros. Se marchará solo. Se preparará en su casa un café fuerte, negro, espeso y caliente. Se tomará la cara con las dos manos, para apretarse aun más sobre los párpados esa poesía inútil de las derrotas. Para fijarse sobre los pómulos todo el romanticismo suave e impalpable de las derrotas. Se podrá permitir, ahora sí, un gesto nervioso, un puñetazo corto y duro al aire dulzón de la cocina o bien sobre la mesa. Se podrá permitir, ahora sí, llorar con un llanto comprimido, convulsivo, desesperado y hondo contra el marco de la puerta del comedor. Deberá luego lavarse la cara, secarse los ojos con una toalla. Mirarse al espejo preguntándose si tenía realmente necesidad de llorar.
Y se sentará en el sillón de mimbre.
Tomará su café.
No se sentirá tan mal, después de todo.

Aquí el enlace a Roberto Fontanarrosa en Literatura Argentina Contemporánea, donde puedes leer algunos de sus cuentos, y acá el archivo pdf de su novela Best Seller


julio 14, 2007

En letras de otros


MATAR A LA SERPIENTE
No, al paraíso no se vuelve. Más bien es al revés. En alguna oportunidad conoce uno el paraíso, y adonde regresa es a lo cotidiano, a lo de siempre.

EL DESEO Y EL GOLPE
Uno se enamora de una mujer. Y después inicia una relación con ella para conocerla, es decir, para descubrir sus defectos y poder, entonces, olvidarla.

EL UYUYUY UNO
Bienaventuradas las mujeres porque de ellas es el reino de mi cuerpo

EL UYUYUY DOS
Dejad que las mujeres se vengan en mí.

CONFESIONARIO BREVE
Es muy raro que yo conteste el teléfono. Por lo general contesta mi mujer; o contesta mi hija. Aunque sea yo quien está más cerca; aunque sea yo quien lo tiene a la mano, ellas tienen que pegar la carrera para contestar. Y cuando estoy solo, y suena, detengo lo que esté haciendo, me pongo en estado de alerta, me le quedo mirando al aparato; pero no contesto. Me siento el ser más desamparado del mundo. Cuento los timbrazos. A veces uno, dos, tres, y se acaba. A veces el sufrimiento se prolonga casi infinitamente. Me pregunto quién será quien llama, ¿por qué?, ¿para qué? ¿Será para mí la llamada? ¿Será algo importante, algo urgente? ¿Y si es una buena noticia? ¿Y si llaman de la escuela de la niña, por cualquier cosa? ¿Y si nada más se trata de una equivocación al marcar? ¿Y qué tal si le sucedió algo a alguien de la familia, una enfermedad, un accidente? Por el número de timbrazos trato de adivinar quién es, qué quiere. Trato de sentir si son timbrazos tristes, o ansiosos, o suplicantes, o tiernos, o desvalidos. A veces el aparato deja de sonar, y vuelve a sonar casi de inmediato, como si pidiese auxilio, como si estuviese jugándose la vida. No contesto, sin embargo. Y lo peor es que luego me quedo sin poder hacer nada largo rato. La culpa me atormenta, me acosa el arrepentimiento. Debí contestar. Pienso en algunos parientes y amigos que pudieron haber estado del otro lado de la línea. Apunto cuatro o cinco nombres y les escribo cartas ofreciéndoles disculpas por no haber podido responder a su llamada. Después de un rato, siento que aquello es completamente ridículo y las rompo. Mas el malestar no cede y entonces cojo el teléfono y me pongo a hablarle a toda la gente que conozco. En ocasiones logro descubrir quién llamo, pero la mayoría de las veces me quedo con la duda y el remordimiento para siempre.

De LOS HERMANOS MENORES DE LOS PIGMEOS de Agustín Monsreal


julio 12, 2007

Banda sonora

Los barcos viajan de país en país
la luna no siempre es la misma
y vos te vas a ir, solo en la habitación
tu mamá se fue a Marruecos sin alhajas.

Es algo así como cansarse de todo
y todo sigue dando vueltas
Estoy abriéndome, estoy cansándome
mi nación no tiene cruces ni banderas

No es que no te crea
es que las cosas han cambiado un poco
es mi corazón, quien decide entre el mar y la arena

Necesito verte antes que sea demasiado tarde
casi son las 3, 3 agujas tengo en la cabeza

No, creo que nunca es tarde, una válvula de escape
se transforma en un acorde
No, es que yo no quiero más nadar en piletas

Están partiendo el mundo por la mitad,
están quemándose las velas
Están usándome, están riéndose
y mi canción es un antídoto liviano

No es que no te crea...

Una cuerda es una bala, el amor un ejercicio
una iglesia es como un circo
No, es que yo no quiero mas nadar en piletas.
Quiero vivir aquí mas quiero cambiar
cambiar para sentirme vivo
y te daré una flor, antes que un decadron
Oh mi amor estoy tranquilo pero herido


Luis Alberto Spinetta. Tres agujas


En letras de otros

El hombre que viaja y no conoce todavía la ciudad que le espera a lo largo del camino, se pregunta cómo será el palacio real, el cuartel, el molino, el teatro, el bazar. En casa ciudad del imperio cada edificio es diferente y está dispuesto en un orden distinto; pero apenas el forastero llega a la ciudad desconocida y echa la mirada sobre aquel racimo de pagodas y desvanes y cuchitriles, siguiendo la maraña de canales huertos basurales, de pronto distingue cuáles son los palacios de los príncipes, cuáles los templos de los grandes sacerdotes, la posada, la prisión, el barrio de los lupanares. –Así dice alguien- se confirma la hipótesis de que cada hombre lleva en la mente una ciudad hecha sólo de diferencias, una ciudad sin figuras y sin formas y las ciudades particulares la rellenan.

No así es Zoe. En cada lugar de esta ciudad se podría vuelta a vuelta dormir, fabricar arneses, cocinar, acumular monedas de oro, desvestirse, reinar, vender, interrogar oráculos. Cualesquier techo piramidal podría cubrir tanto el lazareto de los leprosos como las termas de las odaliscas. El viajero da vueltas y vueltas y no tiene sino dudas: como no consigue distinguir los puntos de la ciudad, aún los puntos que están claros en su mente se le mezclan. Deduce esto: si la existencia en todos sus momento es toda ella misma, la ciudad de Zoe es el lugar de la existencia indivisible. ¿Pero por qué entonces la ciudad? ¿Qué línea separa el dentro del fuera, el estruendo de las ruedas del aullido de los lobos.

La ciudad de los signos
Ítalo Calvino

julio 10, 2007

en letras de otros

LAS MANOS

Marco Antonio Montes de Oca
Para mi hija Gabriela
Amo estas manos. Destinadas por Dios para concluir mis muñecas, también son las privilegiadas que te acarician y tañen. Ante unos ojos las desperezo. Elevo el dedo meñique, tallo para la luna, espiga rematada en coraza de cal. Elevo otro dedo, el cordial y, ya con ambos en movimiento, diseño para mis hijos, en un muro de pronto habitado, animales de vívida sombra. Los niños se asombran de que existan burritos negros capaces de correr por las llanuras verticales, por la escoriada pared donde hasta hoy sólo moscas han reinado. Ellos están contentos de ver unas manos que contienen tantos animales como el Arca de Noé. Con esas manos entreabro el higo más dulce; cojo al pez en la curva de su rizo relampagueante. A veces mis manos llegan a juntarse tanto que entre ellas el cadáver de una plegaria apenas cabe. A veces las arrojo al espacio con tal ira o alegría que no me explico por qué se quedan enclaustradas en el ademán. No me explico muy bien por qué no vuelan.

julio 08, 2007

Deslumbrado por la razón, dudo de la existencia de un paisaje superior al de las ideas.

julio 05, 2007

En letras de otros
Tres textos de Luis Britto García:

RUBÉN

Traga Rubén no brinques Rubén sóplate Rubén no te orines en la cama Rubén no toques Rubén no llores Rubén estate quieto Rubén no saltes en la cama Rubén no saques la cabeza por la ventanilla Rubén no rompas el vaso Rubén, Rubén no juegues trompo Rubén no faltes al catecismo Rubén no pintes las paredes Rubén di los buenos días Rubén deja el yoyo Rubén no juegues trompo Rubén no faltes al catecismo Rubén amárrate la trenza del zapato Rubén haz las tareas Rubén no rompas los juguetes Rubén reza Rubén no te metas el dedo en la nariz Rubén no juegues con la comida no te pases la vida jugando la vida Rubén.
Estudia Rubén no te jubiles Rubén no fumes Rubén no salgas con tus amigos Rubén no te pelees con tus amigos Rubén, Rubén no te montes en la parrilla de las motos Rubén estudia la química Rubén no trasnoches Rubén no corras Rubén no ensucies tantas camisetas Rubén saluda a la comadre Paulina Rubén no andes en patota Rubén no hables tanto, estudia la matemática Rubén no te metas con la muchacha del servicio Rubén no pongas tan alto el tocadisco Rubén no cantes serenatas Rubén no te pongas de delegado de curso Rubén no te comprometas Rubén no te vayas a dejar raspar Rubén no le respondas a tu padre Rubén, Rubén córtate el pelo, coge ejemplo Rubén.
Rubén no te manifiestes, no cantes el Belachao Rubén no protestes a los profesores, no dejes que te metan en la lista negra Rubén, Rubén quita esos afiches del cheguevara, no digas yankis go home Rubén, Rubén no repartas hojitas, no pintes los muros Rubén, no siembres la zozobra en las instituciones Rubén, Rubén no quemes cauchos, no agites Rubén, Rubén no me agonices, no me mortifiques Rubén, Rubén modérate, Rubén compórtate, Rubén aquiétate, Rubén componte.
Rubén no corras Rubén no grites Rubén no brinques Rubén no saltes Rubén no pases frente a los guardias Rubén no te enfrentes los policías Rubén no dejes que te disparen Rubén no saltes Rubén no grites Rubén no sangres Rubén no caigas.
No te mueras, Rubén.

* * *

SUBRAYE LAS PALABRAS ADECUADAS

Una mañana tarde noche el niño joven anciano que estaba moribundo enamorado prófugo confundido sintió las primeras punzadas notas detonaciones reminiscencias sacudidas precursoras seguidoras creadoras multiplicadoras transformadoras extinguidoras de la helada la vacación la transfiguración la acción la inundación la cosecha. Pensó recordó imaginó inventó miró oyó talló cardó concluyó corrigió anudó pulió desnudó volteó rajó barnizó fundió la piedra la esclusa la falleba la red la antena la espita la mirilla la artesa la jarra la podadora la aguja la aceitera la máscara la lezna la ampolla la ganzúa la reja y con ellas atacó erigió consagró bautizó pulverizó unificó roció aplastó creó dispersó cimbró lustró repartió lijó el reloj el banco el submarino el arco el patíbulo el cinturón el yunque el velamen el remo el yelmo el torno el roble el caracol el gato el fusil el tiempo el naipe el torno el vino el bote el pulpo el labio el peplo el yunque, para luego antes ahora después nunca siempre a veces con el pie codo dedo cribarlos fecundarlos omitirlos encresparlos podarlos en el bosque río arenal ventisquero volcán dédalo sifón cueva coral luna mundo viaje día trompo jaula vuelta pez ojo malla turno flecha clavo seno brillo tumba ceja manto flor ruta aliento raya, y así se volvió a la tierra.

* * *

ELLA ÉL

Él que se acuesta con ella, él, que para atraerla fue poniendo de manifiesto tan diversos rasgos de carácter, su desilusión, entre otros, su manera de manejar a lo pase que Dios quiera, entre otros, su capacidad de contar verdades como si fueran embustes, entre otros. Él que cuenta en su haber los cien metros planos el gusto por las medias caras el paralelo y risible descuido por los zapatos el aprecio por autores de los que llaman menores el tiro con rifle la manía de no botar las camisas viejas el tabaco inglés la confesión de que cualquier pendejada lo conmueve la constancia –llámenla si quieren testarudez- irracional, la teoría de que hablar con las mujeres es perder el tiempo de que mejor las manos que además siempre deben estar doblando tapas de refrescos monedas quebrando astillas aplastando nueces para hacerla sentir a ella una cierta impresión de peligro de inminente tenaza.
Ella, que tan repetidamente ha puesto de manifiesto su miedo por las ratas cierto sueño infantil de desamparo su aversión hacia las señoras gordas el gusto de que le hagan cosquillas en el tercer espacio intercostal derecho su indiferencia por la metafísica su interés en la hiperconductividad metálica su compulsión de romper jarrones su amor por los cuartos encerrados y sin muebles su aversión por las jaulas con pajaritos su convicción de que los caracoles arrastran el invisible carro del olvido su risa por las señoritas que se platinan su propensión a crear lenguajes cuyas palabras son ciertos guiños ciertas formas de relamerse los labios.
El, ese carajo a quien inventé atribuyéndole las cualidades todas que creí que podrían atraerla que en efecto la atrajeron y que en el fondo no tienen nada que ver conmigo que soy otra cosa, que como sabrán ustedes soy enteramente otra cosa.
Ella, que tantos antedichos rasgos inventó para atraer, no a mí, sino al monigote falso que yo había creado, no a mí, sino a ese ser increíble que todas las noches la posee y que tiene tan poca existencia como el que ella ha creado.
Ella él quién pudiera reventarle los ojos decirles a él cabrón a ella puta levantarles la tapa de los sesos, quien entonces yo y tú mirándonos con horros y con asco desde nuestra repentina verdad y nuestra extrañeza

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