abril 29, 2007

en letras de otros

Digo mentiras a tal grado que acabo por creer en ellas y por hacer de ellas la única y posible verdad

Juan Vicente Melo
Autobiografía.

abril 26, 2007

en letras de otros

Me gustaría sentarme a escribir, sin duda: ¡pero hay que fumar tanto!

Francisco Tario
en una carta que Esther Seligson cita en su prólogo a Entre tus dedos helados y otros cuentos.

abril 21, 2007

fugaz


Pabellón Aguascalientes Paisaje Poesía

abril 13, 2007

Violinista subterráneo

Me gusta contar historias, mentiroso contumaz intento perfeccionar el procedimiento para captar la atención del otro, un paso muy sencillo es involucrar al espectador de forma directa, a través de una pregunta, por ejemplo:

Caminas por la calle, estás solo, sin testigos de lo que te va a ocurrir, un extraterrestre o Dios (al caso es lo mismo) se te aparece, pide extiendas la mano y sobre tu palma deposita una pequeña bolsa de azúcar. "Contiene la cura contra el cáncer" te hace saber y desaparece.

Ya en casa, sabes que no fue un sueño, que no lo imaginaste, el pequeño sobre en tu mano lo constata. Revisas la bolsa, nada la distingue de un ordinario sobre de azúcar como el que ofrecen en las cafetería, mas sabes que adentró está el remedio, Él te lo aseguró.

¿Qué vas a hacer? ¿A dónde lo vas a llevar? ¿Qué vas a decir?

La respuesta inmediata, en la mayoría de los casos, es:

-Ah, pues fácil llevarlo a un laboratorio equis, dárselo al famoso biólogo zeta para que lo procese...
-¿Sí?, ¿y qué le vas a decir?, ¿Dios me dio la cura para el cáncer? ¿Un extraterrestre se me apareció y me dijo que?

Y las preguntas siguen, con la intención de demoler la respuesta inmediata, cuestionando acerca de los medios para llegar a ese biólogo famoso o al laboratorio internacional, el interrogatorio pone a prueba las verdaderas posibilidades de llevar ese remedio, el sobre de azúcar, a quien pueda sacarle provecho; pero la pregunta en que más insisto es ¿qué vas a decir?, ¿cómo vas a explicar?

Pensé en ésto al leer la siguiente nota en un correo que me envió Arlette:

La capital estadounidense es una ciudad habitualmente dividida por debates sobre política, pero enfrenta ahora una discusión más íntima y tal vez más temible: ¿hasta qué grado es indiferente a la belleza?

Cuando un columnista humorístico local convenció a Joshua Bell, uno de los mayores virtuosos del violín contemporáneos, a disfrazarse con sudadera y gorra de beisbol para tocar su Stradivarius en una estación del metro de Washington a las ocho de la mañana, probablemente no esperaba la reacción de disgusto, denuncias, sentimentalismo y pena que saludaron a su texto en la revista semanal de *The Washington Post*.

Gene Weingarten, columnista de *The Washington Post*, confesó que esperaba indiferencia, ciertamente. Después de todo, la hora de entrada a trabajar no es el mejor momento para detenerse a escuchar a un músico callejero, aun uno que tocara evidentemente tan bien como tocaba Bell o lo que interpretó en su improvisado concierto.

Pero cuando un comentarista habla de la arrogancia de un experimento mientras otro menciona que la idea le hizo llorar y reflexionar sobre los momentos de belleza perdida, la discusión parece convertirse en un reflejo de lo que los estadounidenses piensan de sí mismos.

Bell, quien participó con entusiasmo en el reportaje, se colocó a la salida de una estación del metro en el centro de una zona de oficinas del gobierno federal, a la hora de entrada de la burocracia, en un ambiente muy lejano de las salas de concierto donde suele actuar y vestido de forma muy distinta a como suele aparecer en público.

Nadie lo reconoció, de acuerdo con el reportaje, filmado también en video, y a duras penas fue escuchado, aunque alguno de sus escuchas involuntarios parece a momentos atrapado en un concierto que incluyó *Estrellita*, de Manuel M. Ponce, un concierto de Bach, una pieza de Massenet, pero mayormente los transeúntes -con excepción de algunos niños- parecen indiferentes.

El improvisado concierto duró 43 minutos y sólo una persona se detuvo a escuchar atraído por la música. Otra persona, sólo una, reconoció a Bell y se quedó a escuchar atraída por el personaje. Bell reunió 32.17 dólares sin contar un billete de 20 dólares que la única persona que lo reconoció puso en el estuche del violín...

La historia "no pretendía ser una acusación del alma de los burócratas federales" o que por su naturaleza, sean "menos sofisticados, menos abiertos a la belleza, menos culturalmente maduros, menos atentos a su alrededor que la persona normal", consignó Weingarten. Los directivos del diario se habían preocupado más bien de la posibilidad de que alguien reconociera a Bell y se creara un problema de control de grupos y hasta de congestión en la estación del metro. "La idea era que en una población tan sofisticada como Washington seguramente alguien reconocería a Bell", dijo Weingarten.

La realidad fue otra y la reacción ha sido en muchos casos de ofensa. "Me siento insultado de que haga un comentario sobre el triste estado de cosas en Washington sobre la base de una situación engañosa que ustedes sabían fallaría desde un principio", escribió un irritado corresponsal en un *chat*de internet protagonizado por el propio columnista.

"Nuestro principal temor era que se juntara una multitud no porque la música fuera hermosa, sino porque alguien reconociera a Bell", comentó Weingarten, que también recibió decenas de mensajes donde se le acusaba, o denunciaban el texto publicado por la revista de *The Washington Post*, de ser condescendiente, elitista o incluso, como escribió un participante en un *blog*, promotor de "una estética musical de europeo blanco".

Weingarten afirmó que hasta el martes al mediodía había recibido más de un millar de mensajes, incluso más un centenar de personas que le dijeron que el reportaje las había hecho llorar y reflexionar sobre la vida y lo que está a su alrededor. Para alguno de sus interlocutores se trató en realidad de un problema de ubicación: "Si se saca al arte de su pedestal ¿la gente lo reconocería como arte clásico? La respuesta es definitivamente no".


Caminas por la calle, estás solo, sin testigos de lo que te va a ocurrir y la belleza se te aparece, en forma de Bell tocando su violín o la mujer más hermosa del mundo o la posibilidad inequívoca de la felicidad... ¿Qué vas a hacer? ¿Cómo lo vas a contar?

La nota original en The Washington Post
El audio del concierto aquí
Joshua Bell en wikipedia

3 convocatorias

III Premio Internacional de Poesía “Desiderio Macías Silva”
(convocatoria) Se envía una sola obra, formada por un conjunto de treinta a cuarenta y cinco poemas con tema libre y escritos en español. Las obras deberán enviarse en archivo de Word por correo electrónico.

I Premio Internacional de Poesía “Macedonio Palomino” para obra publicada
(convocatoria) Se participa con uno o más libros de poesía publicados, sin importar la fecha de edición, se aceptan también libros antológicos o colectivos. Se recibirán libros publicados en cualquier formato y con cualquier tipo de encuadernación, con o sin ISBN, de modo que puedan participar ediciones artesanales o de autor además de las ediciones más formales o de sellos editoriales.

I Premio Internacional de Reseña “Azafrán y Cinabrio”
(convocatoria) El objeto de este concurso es la elaboración de reseñas bibliográficas sobre cualquiera de los títulos publicados por Azafrán y Cinabrio ediciones, se podrá participar con una o más reseñas de una extensión máxima de tres páginas y se deberán enviar en archivo de Word vía correo electrónico.

abril 12, 2007

Ni todos los que son ni todos los que están


Los mejores novelistas jóvenes de América segun Granta, en el blog del
Boiler


YouTube
demasiado F*CK








abril 11, 2007

Sopranos en Vanity Fair


The Sopranos "has never been epic television, never a Band of Brothers or even a Rome, if "epic" is synonymous with grand historical sweep. In fact, it is something much more unique: "personal" television writ large, television drawn from the experiences and sensibility of a small crew of writers, and, in particular, the man who created it and is now shutting it down despite keening and teeth gnashing from HBO, which would undoubtedly prefer that the show go on forever. That man, one of the few authentic auteurs television has produced, is David Chase."

Lee este articulo sobre la serie y entrevista de Peter Biskind a David Chase en Vanity Fair

abril 10, 2007

2 decálogos 2

Decálogo para padres
Diez principios imprescindibles para crear buenos lectores.
1. Dar ejemplo.
Las personas adultas somos un modelo de lectura para los niños. Leamos delante de ellos, disfrutemos leyendo.
2. Escuchar
En las preguntas de los niños está el camino para seguir aprendiendo. Estemos pendientes de sus dudas.
3. Compartir
El placer de la lectura se contagia leyendo juntos. Leamos cuentos, contemos cuentos.
4. Proponer, no imponer
Es mejor sugerir que imponer. Evitemos tratar la lectura como una obligación.
5. Acompañar.
El apoyo de la familia es necesario en todas las edades. No los dejemos solos cuando aparentemente saben leer.
6. Ser constantes
Todos los días hay que reservar un tiempo para leer. Busquemos momentos relajados, con buena disposición para la lectura.
7. Respetar
Los lectores tienen derecho a elegir. Estemos pendientes de sus gustos y de cómo evolucionan.
8. Pedir consejo
El colegio, las bibliotecas, las librerías y sus especialistas serán excelentes aliados. Hagámosles una visita.
9. Estimular, alentar
Cualquier situación puede proporcionarnos motivos para llegar a los libros. Dejemos siempre libros apetecibles al alcance de los niños.
10. Organizarse
La desorganización puede estar reñida con la lectura. Ayudémosles a organizarse: su
tiempo, su biblioteca...
Decálogo para niños
Diez principios imprescindibles para ser buenos lectores.
1. Todos los días, resérvate un rato para leer
2. Busca cualquier disculpa para que te lean y te cuenten cuentos
3. Fíjate bien en cómo leen las personas mayores
4. No te quedes con ninguna duda
5. Pide consejo: a tus padres, a tus profes, al bibliotecario, al librero...
6. Si te apetece leer, lee. No te distraigas con otras cosas
7. Visita la librería y la biblioteca más próximas
8. Organiza bien tu biblioteca
9. Piensa que tus amigas, tus amigos, son los mejores compañeros de lecturas
10. Aprovecha cualquier ocasión para leer

Leer más en el Plan de Fomento a la Lectura del Ministerio de Educación, Cultura y Deporte.

Mujeres, no pedazos
Es tarde ya y se acerca el momento fatal del insomnio, ese minuto 48 que después de la hora que señala contundente que entre de lleno a la vigilia desesperante que no se sacia con lecturas ni navegando ni televisión, en los minutos previos no puedo pedir mucho, así lo que se me ocurre decir es: mujeres, no pedazos:

Bonito montaje el que han hecho en homenaje a a Louise Brooks y Pabst con la canción de The Killers. Vía dadanoias un blog que hay que visitar, así como su álbum en Flickr es... elija usted el adjetivo adecuado, yo ya estoy en cuenta regresiva.
Parteaguas

Ya está a la venta el número 8 de la revista Parteaguas. El dossier está dedicado a los viajes, incluye un artículo de Mercurio López Casillas sobre José Guadalupe Posada como grabador de imágenes religiosas; textos de Mario González Suárez y Marco Antonio Campos, así como una estupenda entrevista realizada a Arturo Márquez por Claudia García Parada, entre otros. El suplemento está dedicado a Jean Charlot y Luz Jiménez y fue escrito por John Charlot. Vale la pena.

abril 07, 2007

Los Sopranos en 7:36


Paul Gulyas y Joe Sabia han resumido en 7 minutos y 36 segundos las seis temporadas de Los Sopranos


abril 06, 2007

Cadrón canta a Cortázar


Java
C'est la java de celui qui s'en va-

Nos quedaremos solos y será ya de noche.
Nos quedaremos solos mi almohada y mi silencio
y estará la ventana mirando inútilmente
los barcos y los puentes que enhebran sus agujas.

Yo diré: Ya es muy tarde.
No me contestarán ni mis guantes ni el peine,
solamente tu olor, tu perfume olvidado
como una carta puesta boca abajo en la mesa.

Morderé una manzana fumaré un cigarrillo
viendo bajar los cuernos de la noche medusa
su vasto caracol forrado en terciopelo.

Y diré: Ya es de noche
y estaremos de acuerdo, oh muebles oh ceniza
con el organillero que remonta en la esquina
los tristes esqueletos de un pez y una amapola.

C'est la java
de celui
qui s'en va-

Es justo, corazón, la canta el que se queda,
la canta el que se queda para cuidar la casa.

Julio Cortázar



El Cuarteto de Juan Cedrón nace en 1964, año en que funda el primer café concert de Buenos Aires: “Gotán”, donde compartieron escenario con los más grandes representantes del tango de aquella época. En el año 1974, los integrantes del grupo deciden radicarse en Francia por razones políticas. En 1999 el conjunto logra materializar el sueño de crear una de esas orquestas típicas que animaban los bailes de Buenos Aires por los años 40 y 50. Así nace La Típica, en la que, además del cuarteto, se agregan músicos argentinos, uruguayos y franceses para interpretar obras de Pugliese, Tarantino, Troilo, Gobbi, con composiciones del mismo Juan Cedrón.

El repertorio de este grupo, expresado en 27 obras discográficas, comprende fundamentalmente tangos, pero también están presentes candombes, valses y canciones camperas de todas las épocas, rozando el jazz o la música clásica, y llegando también a la interpretación de poesía. El Cuarteto Cedrón ha musicalizado poemas de Raúl González Tuñón, Julio Cortázar, Roberto Arlt, Juan Gelman, César Vallejo, Acho Manzi, Dylan Thomas, Bertolt Brecht y Federico García Lorca.

En este enlace puedes bajar el disco Trottoirs de Buenos Aires (música de Edgardo Cantón a los poemas de Julio Cortázar, canta Juan Cedrón) que incluye:
Medianoche aquí
Guante azul
Tu piel bajo la luna
Tras su rastro
Veredas de Buenos Aires
El buscador
Java
La camarada
Paso y quiero
La cruz del sur

abril 03, 2007

Banda sonora

Cómo contar una ruptura con canciones de los Caramelos de cianuro:

Todas las notas de esta canción, están en la escala del corazón son un regalo y son para ti un tonto motivo para sonreír
Perdona pero mi vida no la puedo programar en función de tu período mensual es efectivo pero primitivo
Es cierto que pienso que la seriedad del compromiso no se demuestra en la cama o en el piso es divertido pero pervertido
Pero tanto que yo quiero y no puedo decir las palabras se me atoran al salir y yo que soy tan diferente, ocurrente y elocuente
Todas las notas de esta canción, están en la escala del corazón son un regalo y son para ti un tonto motivo para sonreír
He estado buscando como decirte algún adjetivo para definirte alguna palabra alguna oración que determine tu condición:
Hiperquinética, electroestática,
intergaláctica, aerodinámica,
estereofónica, estratosférica,
afrodisíaca, ninfomaníaca
Te cuento que enamorarme como un idiota completo era la parte que no estaba en el libreto es hermoso pero empalagoso
Pero tanto que yo quiero y no puedo decir las palabras se me atoran al salir y yo que soy tan diferente, ocurrente y elocuente
Todas las notas de esta canción…
Las notas (mp3)

Cuando todo acabó, cuando todo se habló, cuando por fin entiendes que el pasado pasó, visto desde el final, no estuvimos tan mal. Los momentos hermosos siempre perdurarán, entiende por favor que aunque sienta dolor desde que te conozco soy un hombre mejor
Creí que indudablemente podía botarte de repente, fíjate si estaba equivocado, siendo tú quien me ha botado
Quiero darte una despedida, que recuerdes toda la vida. Esta noche he venido tan solo, a que nos demos el último polvo. Quizás parezca pedir demasiado, pero yo sé que tu también lo has deseado, y si mañana se termina todo, será después de nuestro último polvo
Tanta desilusión, tanta desolación. Hoy es de cada uno lo que fue de los dos, y ahora habrá que esperar lo que pueda pasar. No debe haber comienzo si no ha habido final, y cuando salga el sol nos diremos adiós, todo será distinto para nosotros dos
Y yo descubrí el área nunca antes visitada del lado oscuro de tu almohada, yo pasé mi lengua por el borde de tu cara, probé tus lágrimas saladas
El último polvo (mp3)


Creo que no es bueno llevar el pasado * De compañero en el puesto de al lado * Algunos dicen que la vida es un viaje * Será mejor disfrutar del paisaje * A todos nos gusta mirar hacia atrás * Pero yo escojo no verte más * Me voy buscando una suerte mejor * Voy a arrancar el retrovisor
He visto que es muy común en la gente * Tener dos veces el mismo accidente * Por experiencia sé que algunas veces * Estas más cerca de lo que pareces
Se apagó la luz que corta el horizonte *Frente a mí el atardecer se esconde * Y no me puedo detener * Y Correr, y correr, y correr
Sé que no conozco el final de la vía * Ni que trae cada nuevo día * Y no me pienso devolver
No es bueno llevar el pasado * de compañero en el puesto de al lado * algunos dicen que la vida es un viaje * será mejor disfrutar del paisaje
Y a todos nos gusta mirar hacia atrás * Pero yo escojo no verte más * Me voy buscando una suerte mejor * Voy a arrancar el retrovisor
Retrovisor (mp3)

abril 01, 2007

Entrevista

Xavier Velasco, cauteloso engaño del sentido

La emoción de los asistentes a la presentación de Xavier Velasco no corresponde a la usual en este tipo de actividades, los jóvenes que llenan el auditorio parecieran estar más dispuestos a gozar del imposible concierto de reencuentro de los Dead Kennedys o bien corear el sencillo más reciente de los Artic Monkeys que a escuchar lo que el autor pudiera contarles sobre la versión recargada, de las 33 crónicas y un Encore en el Far West que incluye la nueva edición de Luna llena en las rocas.

“¿Va a firmar autógrafos?” pregunta un fan, porque eso es lo que son la mayoría de los jóvenes que esperan inquietos la aparición de Xavier y mientras repasan rápidamente las hojas de Diablo Guardián; inevitable preguntar qué es lo que les llama tanto la atención del texto ganador del Premio Alfaguara de Novela 2003, quien responde lo hace sin prisas pero contundente: “No sé si me gusta él, vine porque me gusta lo que me hizo Diablo Guardián, ¿qué?, pues me hizo ver por medio de las líneas que escribió, que se puede ser quien se quiere ser, porque cuando la lees te das el permiso de ser todo eso que no se dice en voz alta, en el tiempo que lees el libro puedo ser como Violetta una puta traicionera y ladrona”, con eso finiquita cualquier posibilidad de interrogatorio.

En el fondo del pasillo Xavier Velasco calibra el ánimo del público, olfatea el ambiente en busca del momento preciso para pegar la carrera hacia el centenar de miradas, hacia su público, sacude los hombros y allá va: pantalón y chamarra de piel, playera negra y tenis rojos, llamativos. Toma el micrófono y se acomoda en el borde de la mesa, dispuesto a entretener a su público, a entregarse. Se divierte y se le nota.

Premio Alfaguara, cuatro noches de risa

Desde siempre, todavía, fui un niño que la pasó muy mal en la escuela. Soy una persona muy torpe en muchos sentidos, socialmente soy muy torpe, torpe en el sentido que lo podría ser Jerry Lewis, pero no me importa, me divierte, me río, como Daniel el Travieso que avergonzaba a sus padres a donde quiera que lo sacaban, toda la vida, se me ocurre un chiste y no me lo puedo callar.

Una de las cosas que dijo Carlos Fuentes cuando la entrega del Alfaguara fue la que más me llegó, dijo: esta novela fue premiada por el jurado más libre del mundo, y claro, la había ganado un honorable desconocido. Yo quería tener un lugar en la editorial, pero no pensaba que era posible y tan lo pensaba que un día me llevé a una amiga a ver la presentación de El vuelo de la reina de Tomás Eloy Martínez, ahí en el Museo Tamayo y llegamos media hora antes, cosa muy rara, yo no llego ni cinco minutos antes, llego tarde a todos lados, nos fuimos a sentar hasta adelante, como niños aplicados, esta mujer a la cual yo quería apantallar, se me queda mirando raro y me dice: bueno, ya, revélame el misterio, qué estamos haciendo aquí. Yo le había dicho que era un scouting, le dije que era una investigación de campo, ¿por qué?, porque tengo que ver cómo es la logística para irme preparando cuando me lo gane.

Yo creo que para ser una locura tienen, primero, que tú pensar que es posible, si tú no piensas que es posible vale madre, ni lo intentes.

Cuando me dan el premio, cuando me lo anuncian, pasé como cuatro noches riéndome solo, cagado de risa, haciendo revista mental de toda la gente a la que había conocido y me había jodido, que había dicho “tú no sirves”, uno por uno los empecé a pensar y cada que los pensaba me empezaba a cagar de risa mirando al techo, me pasé varios días así. Entonces, cuando empecé a tener mis presentaciones no me cambió el humor, entre más me reía pues más se reía la gente, aparte de que cuando yo hablaba en público me gusta que se ría la gente, cuando se ríen te garantiza dos cosas: uno, no se van a salir y dos, van a llegar más.

Hijo de un extraño matrimonio
Velasco no está incluido en el Diccionario Biobibliográfico de Escritores de México del CONACULTA-INBA, las notas con que se presentó a este autor como ganador del Alfaguara lo calificaron de “escritor casi desconocido”, más de una reseña lo descalifica señalando que su irreverencia es “literatura de la onda” tardía. A él nada de eso parece importarle, tiene atrapado a su auditorio, canta rap en sus presentaciones y sabe de la fidelidad de sus lectores.


Soy hijo de un extraño matrimonio entre Vargas Llosa y Carlos Fuentes, yo me siento mucho más hijo del boom que de la onda… ¿Te digo una cosa?, detesto a William Burroughs, leí un libro y me divertí mucho, el segundo lo vomité; Bukowski es todo igual, lees uno y ya los leíste todos, no tengo nada más que leer. Detesto, detesto la sacralización de Burroughs, no a William Burroughs, de hecho Junkie fue un libro importante en mi vida, pero después leí El almuerzo desnudo y me di la aburrida de mi vida. Hay algo que todavía me preocupa más, que no es Burroughs, sino los Burrougsitos, los que creen que escribir es nomás algo así como te emborrachas, vomitas, ya tienes una página; va de nuevo, te guacareas, la corres, tienes otra página; ya la madree, ya la corrí, otra página.

Eso no es lo mío, aunque algunos digan que yo desciendo de la onda o me pongan junto a esos escritores, soy otro tipo de escritor, con otras cosas en la cabeza, mira, empecé a experimentar con ritmos, por ahí de 85, 86, en artículos que sacaba en Uno más Uno, y llegué a experimentar tanto que a veces esos artículos eran inteligibles, porque ya no me importaba que estaba diciendo, sino el cómo, era una orgía de formalismo, de hecho yo recuerdo, uno de los principios de la novela que después se convirtió en Diablo Guardián, el personaje se llamaba Begoña y empezaba diciendo: “Begoña pudo haber sido inventada el 24 de junio de 1982, pudo haber sido inventada”, un formalismo a lo Robbe-Grille, me decía: voy a contar una historia pero que quede claro que no existe y que no trata de nada, así seguí hasta que llegué a un punto muerto, ¿cómo que pudo haber sido inventada?, me di cuenta que no podía empezar con esa petulancia. No, quiero que se la crean, que se enamoren incluso, que se enamoraran de mi personaje como yo me enamoraba de la rusa.

La rusa a la que se refiere Velasco es contada al auditorio cuando le piden que explique el proceso mediante el cual creo Diablo Guardián y narra el encuentro, en un puesto de tacos a las tres de la mañana, con un ángel que le ofreció una manzana y “tres días imposibles transcurridos en medio de pasiones veloces y miedos trepidantes”, así como las claves para comenzar a escribir la novela.

Y a través de estar con ella y que me diera un beso de wasabe y que por teléfono le dijera su tarifa a los clientes y me siga dando besos, pero ahí encontré la justificación de la novela, yo quería hacer ese juego formal, cuando tuve la historia el juego formal salió solo, llevaba demasiado tiempo practicándolo, si tú lees Diablo Guardián en voz alta, ahí vas a ver los andamiajes, cuando lees en voz alta te das cuenta que el ritmo ahí está.

Hablar desde Violetta
Leí una buena cantidad de libros escritos por hombres en primera persona desde una voz femenina, en la literatura mexicana, desde La princesa del Palacio de Hierro pasando por una buena cantidad de cosas de García Ponce, De ánima me acuerdo que en su momento me movió mucho, las primeras páginas de Los postulados del buen golpista son maravillosas, he tratado de ir siguiendo esos libros donde más o menos, un libro que me movió mucho, recuerdo, fue Los nombres del aire de Alberto Ruy Sánchez, recuerdo que la contraportada de la edición de Mortiz decía: este libro es prosa de intensidades, yo dije, eso es lo que quiero hacer en la vida, no sabía ni por dónde, después me agarré el Cuarteto de Alejandría y dije: puta, esto quiero hacer, mierda, esto quiero hacer; pero no acababa de ver a mi personaje, era un mujer extremadamente rebelde pero yo no entendía por qué.

Esta rusa traía cargando un discman, era un discman patito y tenía foquitos de colores, en cada canción se iban prendiendo, y pensé: esta mujer salió de Rusia donde debe haber sido muy humilde, debe haber tenido muchos problemas de dinero, salió buscando la libertad, la libertad de occidente, la libertad de mercado, el mundo libreo etcétera, qué encontró del mundo libre: un discman de foquitos, para eso le alcanzó eso fue todo lo que consiguió, dije, esto quiero, una mujer rebelde que termine corriendo tras un discman de foquitos, tras puras baratijas, hasta el Corvette baratija. Cuando Violetta se queda sola, en la habitación que le dejó Eric, se queda sola y se queda ahí la Navidad con gripa, encerrada jugando videojuegos, pidió ser su Santa Claus, sus Reyes y todo, para mí era eso, era como ver a la rusa, la rusa no me contó nada.

La edad de Violetta corresponde a esa edad en que cada una de las canalladas que cometes parece un acto de justicia, cuando eres capaz de unas reflexiones tan crueles, hay una cosa que decía Oscar Wilde: los viejos todo lo olvidan; los de mediana edad, todo lo sospechan; los jóvenes, todo lo saben; Violetta todo lo sabe, por eso es tan rebelde, tan hija de puta.

Mezclar es bueno
Inevitable, también, preguntar que sigue después del éxito de Diablo Guardián, entusiasmado menciona que algo completamente distinto a esa novela.


A mí me encantaría hacer una novela de época, pero no puedo decir simplemente quiero hacer una novela de época, se te mete el gusanito y lo procesas durante años. No planteas el género antes de escribir, te planteas qué vas a hacer y ya luego ves lo que va saliendo, estoy haciendo una novela que tiene un pasado en los ochenta.

Hay una palabra que en Diablo Guardián que no sale nunca: Internet. Yo puedo hablar por horas de Internet, pero Violetta no tiene nada que ver con Internet. La novela termina en 1998, había Internet, pero éramos unos cuantos loquitos, no había cafés Internet, tenías que tener tu computadora y aparte estar interesado, a Violetta no me interesa.

Este que ves, el nuevo libro que voy a publicar, es un soneto que habla de los retratos, entonces, es un retrato de infancia, donde habla un niño en primera persona, ni Bukowski ni el punk me sirven en esta circunstancia, era un niño, no es un niño que oye a Pink Floyd, oía a Raphael y a Leo Dan y esas mierdas, era lo que la cocinera de mi casa se la pasaba oyendo y hablábamos a las estaciones para pedir canciones, una parte de mi educación sentimental es esa música, pero eso no significa que el resto de mi vida vaya a escuchar ese tipo de música, en eso que estoy contando, en Este que ves, es la narración en primera persona de un niño que está contando su vida, no viene al caso que ese niño hable como Violeta, es un niño que no dice groserías porque había prometido a Dios no decir groserías porque lo sacó de una bronca, era un niño mocho tenía mucho miedo de irme al infierno porque había robado y me la pasé sufriendo por años porque era yo ratero, entonces la voz de este niño no puede ser el punk, la música tiene que servir a la historia, si me doy en mi mero mole, si me sale algo como Diablo Guardián…

Me gusta llevar lejos el artificio, como en Diablo Guardián, ese es el oficio literario, la verdad tal como está no sirve para una chingada, de nada sirve que al principio del libro pongas: esta es una historia verdadera; no, precisamente el chiste es otro, este de los antros me da un gran placer porque, supongo que te ha pasado, tú vas a una fiesta y empiezan a contarte que hay un lugar con mujeres maravillosas, todas desnudas y otro dice no hay un antro donde en una bronca ya mero lo matan y… estás escuchando aventuras, hay un gran placer en contar aventuras, además hacerlo con inteligencia porque mientras todos los demás se están depravando, tú tienes que estar siendo testigo

Tienes un montón de verdades y vas a hacer un pastiche con ellas, yo entiendo que mi forma de hacer novela es tener unas montón de verdades con algunas cuantas invenciones, las únicas mentiras de la novela son la goma con la que pego todas las verdades, resistol, porque las necesitas, son un pretexto.

Mezclar es bueno, mi búsqueda personal me lleva a muchos escritores académicos, iba a la librería y me compraba un libro de Isaiah Berlin, de escritores rusos, comprar esos libros, leerlos forma parte de mi propio sentido de la trasgresión, igual con la música, mezclar Los Pixies y Glenn Gould, Paquita la del Barrio y Sarah Vaughan, Ella Fitzgerald, soy bossanovero, eso es la trasgresión, ¿cómo es que un punketo es bossanovero?, no lo sé cabrón, me gusta muchísimo, me gustan los Pixies, pero no besas a tu mujer oyendo a los Pixies, en una moto te lo creo, finalmente cuando escribes, se te ocurre una historia que pasa en un monasterio, pues tus punks se van al carajo, en el monasterio vas a tener que pensar en otro tipo de música.

Cinco años después Luna llena en las rocas
Cierro un ciclo: Luna llena en las rocas, Diablo Guardián y el hermanito frívolo y desmadroso que es el Materialismo histérico, el hermano más clavado y tortuoso que es Diablo Guardián y una combinación de los dos que es Luna llena en las rocas. Decía Oscar Wilde, un cínico es aquel que conoce el precio de todo y el valor de nada, ese es el Materialismo histérico.

Aunque Luna llena en las rocas es un libro que ya se había publicado en el 2000, para esta edición tuve que trabajar como si fuera un libro nuevo, de entrada había perdido el archivo, se me fastidió el disco duro de la máquina en la que escribí esas crónicas. La tuve que escanear entera, por segunda vez porque ya antes se me había fastidiado el archivo, y luego a corregir los errores de la escaneada, me puse a trabajar, la imprimí, sobre el papel a corregirla, yo escribo a mano.

Escribo con pluma fuente, tengo una parte renacentista de closet, pero no me gusta enseñarla. Un perfeccionista, pero no me gusta, son muy neuróticos, tú no quieres aguantar un perfeccionista, yo nada más tengo una parte perfeccionista y es la parte que tiene que ver con el lenguaje, fuera del lenguaje, me da igual, fuera de eso me lo tomo muy a la ligera, vivo lo más divertido que pueda, soy una gente que adora contar chistes, si en una fiesta me pongo a contar chistes puedo durar horas y no paro, me gusta ver así la vida, pero eso no significa que en el momento en que me sienta a escribir no haya una aspiración perfeccionista extremosa, realmente demencial.

Abraza a un fan
El público sigue pidiendo más, más anécdotas, más chistes, más historias que les recuerden lo que encontraron y fascinó en diablo guardián, son dos horas ya de presentación, xavier velasco invita a su público a seguir conversando durante la firma de libros, sale del auditorio e inmediatamente busca una silla para sentar a quienes les dedica un autógrafo, “no quiero estar en una mesa con la gente parada, no lo soporto, me siento como en un mostrador, que no haya distancia, no me gusta” dice y lo cumple, para cada uno de los que conformar la fila hay una palabra de afecto, una sonrisa, incluso a una de ellas la carga en brazos.


Me han preguntado, ¿no te molesta la fama?, pues más me molestaba cuando no me pelaba nadie y el hecho de que vengan y hagan esas colas, para mí que soy un cazador de autógrafos, pues tiene un valor increíble, ya lo verás en Éste que ves, ahí cuento la historia, la del típico escuincle que cuando veía la cámara saltaba para salir en la tele, para que en la escuele le dijeran que salió en la tele, me metía a las conferencias de prensa, me metía a todo. Tengo un alma plebeya. Como cazador de autógrafos y coleccionista de cosas inútiles, un fetichista natural, tiene un enorme valor que alguien llegue y me pida un autógrafo, yo le hice cola a Carlos Fuentes, a Octavio Paz, le hice cola a Vargas Llosa para que me firmaran sus libros.

Ahora estoy publicando en la misma editorial que ellos y me encuentro con ellos, con una enorme alegría, con una enorme admiración. No los veo como mitos, los veo como maestros, para mí hablar con ellos es como estar en clase, es estar escuchando y estar bebiéndome sus palabras, hasta la fecha, escritores que admiro yo me bebo sus palabras, hay escritores que admiro mucho, no voy tan lejos: David Toscana y Enrique Serna, tengo una gran admiración, me gusta mucho algunas de las cosas que ha hecho Elmer Mendoza, tiene una capacidad increíble, me acuerdo que cuando leí Un asesino solitario le dije: no te vayas a enojar, pero me pregunté, esta narración es tan buena que me pregunto si puede escribir de otra manera, tan naturalmente.

El espíritu de la escritura
Velasco cumple diligente con la sesión de autógrafos y todavía le sobre energía para recorrer las instalaciones del Museo Descubre en Aguascalientes, no deja de sonreir, quizá todavía recuerda las cuatro noches de risa continua, quizá el momento en que, durante la Feria del Libro de Guadalajara, Carlos Fuentes seleccionó a sus hijos literarios, conocidos como la generación del boomerang, y les pasó la estafeta de la generación del boom, cuando el autor de Aura sentó a Jorge Volpi, Ignacio Padilla y Pedro Ángel Palou, a su derecha, y a Cristina Rivera-Garza y Xavier Velasco a su izquierda para calificar al primer grupo de “archipiélago” y al segundo, de “islas”. Quizá simplemente se sonría recordando alguna primera vez.


Me atreví a rebasar mis propios límites, a mí me encanta hacer lo que un día dije que nunca haría, subvertirme a mí mismo

No me tengo en esa estúpida estima de pensar “alguien como yo no va a hacer esto”, no existe “alguien como yo”, existe un yo y tengo derecho a hacer absolutamente todo
Me gustan mucho las primeras veces. Me gusta decir, esta es la primera vez que hago esto, siempre como que me salté la bardita, decirme, no mucha gente se ha acercado a esta bardita.

Ese es el espíritu de la escritura.

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Cómo escribió Diablo Guardían

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