agosto 24, 2006

En letras de otros

El poema funda al pueblo porque el poeta remonta la corriente del lenguaje y bebe en la fuente original. En el poema la sociedad se enfrenta con los fundamentos de su ser, con su palabra primera. Al proferir esa palabra original, el hombre se creó. Aquiles y Odiseo son algo más que dos figuras heroicas: son el destino griego creándose a sí mismo. El poema es mediación entre la sociedad y aquello que la funda. Sin Homero, el pueblo griego no sería lo que fue. El poema nos revela lo que somos y nos invita a ser eso que somos.

Octavio Paz


agosto 17, 2006


1996-2006 en Letralia

Jorge convoca a un ejercicio por demás interesante, ¿cuáles fueron los mejores libros de la década 1996-2006?

Como parte de los festejos de 10 años de Letralia esta revista literaria venezolana está realizando una encuesta acerca de los "mejores libros en español publicados entre 1996 y 2006; los resultados se publicarán en la edición 150 de la revista, el próximo 2 de octubre. La encuesta estará abierta hasta el 18 de septiembre, aquí se puede acceder al formulario.

Valdrá la pena esta reflexión acerca de cuáles han sido, yo por lo pronto empiezo mi preselección con la publicación de las Obras completas de Octavio Paz, en especial los tomos 11 y 12 (obra poética); Tarde o temprano de José Emilio Pacheco; El arte de la fuga de Sergio Pitol; Los detectives salvajes de Roberto Bolaño; El viaje vertical de Enrique Vila Matas... y con esos se detiene este primer ensayo de pensar en aquellos libros que te cambian la vida.

agosto 10, 2006

CIELA "Fraguas"



En el marco del ciclo Literatura en las rocas, el CIELA invita a una tertulia literaria con Arlette Luévano, poeta que recientemente ganó el Premio Nacional de Poesía "Efraín Huerta".
La cita es en el Café del Codo. Viernes 11, 21:00 horas.


Enlace a la página de Arlette: luda
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Centro de Investigación y Estudios Literario de Aguascalientes CIELA "Fraguas"

Allende 238, Centro Histórico de Aguascalientes. (449) 915.88.19

agosto 08, 2006

En letras de otros

Eso es, en realidad, la crítica más elevada: el documento de nuestra propia alma. Es más fascinante que la historia, ya que se refiere simplemente a nosotros mismos. Es más deliciosa que la filosofía, ya que su tema es concreto y no abstracto, real y no vago. Es la única forma civilizada de la autobiografía, ya que no se refiere a los acontecimientos, sino a los pensamientos de nuestra vida: no a los accidentes materiales del hecho o de la circunstancia, sino a los estados de ánimo espirituales y a las pasiones imaginativas del pensamiento. Me divierte siempre la estúpida vanidad de aquellos escritores y artistas de nuestro tiempo, para quienes la función esencial del crítico, por lo visto, es charlar sobre sus obras de segundo orden. Lo mejor que puede decirse de la mayor parte del moderno arte creador es que resulta una pizca menos vulgar que la realidad; y, por lo tanto, el crítico, con su fino sentido de la distinción y su certero instinto del refinamiento delicado, preferirá mirar en el espejo de plata o a través de la trama del velo y apartará los ojos del caos y del estrépito de la vida real, aunque el espejo esté manchado y el velo roto. Su único objetivo es reseñar sus propias impresiones. Es para él para quien se pintan los cuadros, se escriben los libros y se cincela el mármol.

Oscar Wilde. El crítico como artista


agosto 07, 2006

Registro de imposibles: el sensual arte de papar moscas


Con el tiempo uno aprende a desconfiar de las etiquetas, suelen presentar una visión parcializada de la realidad que además invoca demonios que justo en ese momento no se quieren despertar:

Agítese antes de abrir (¿que trae adentro que tengo que atontarlo?), No se consuma después de (y leer la fecha fatal con la sensación de que no se llegará a esa cita), Fumar es causa de (sí, ya sabemos), Contiene fenilalanina (no sé qué es pero ahora ya dudo en beberlo)… letras minúsculas que invariablemente condicionan el placer, punzantes como los rótulos con que la mercadotecnia encinta los libros: La mejor novela desde… El libro del año… 365 días y 3 horas en la lista de más vendidos en Ucrania, etcétera

Por eso agradezco haber llegado al libro de Cecilia Eudave, Registro de imposibles (Ediciones del Plenilunio, 2006) sin ninguna otra referencia más que el título mismo, porque de haber sabido que algunos lo consideran “literatura fantástica” seguramente lo hubiera dejado para un mejor momento (ese eufemismo que designa la pila de libros que algún día jamás se van a leer), ya que así como se desconfía de la leyenda apenas perceptible que avisa de efectos secundarios, el término de “fantástico” invariablemente me lleva a la discusión (conmigo mismo) de a qué se refiere ese término, es decir, ¿no basta con que esté bien escrito para hacer de cualquier hecho algo literariamente fantástico?, ¿no basta la mirada del escritor sobre un momento para revelarle al lector la forma fantástica en que se mueve la maquinaria del mundo y ocurren las cosas? Si es así, entonces considero que esta serie de cuentos pertenecen a un género más aprehensible: textos efectivos.

Registro de imposibles es una recopilación de catorce momentos en que a través de una escritura precisa, sin adornos inútiles, se da cuenta de cómo cambia la percepción del mundo cuando es iluminado por la luz de la distracción.

¿La distracción? Me atengo a Cortázar, quien menciona que hay estados en los que es posible vislumbrar de otra forma la realidad, observarla con una luz distinta, y cito:

“El estado que definimos como distracción podría ser de alguna manera una forma diferente a la atención, su manifestación simétrica más profunda situándose en otro plano de la psiquis: una atención dirigida desde o a través e incluso hacia ese plano profundo. No es infrecuente que en el sujeto dado a ese tipo de distracciones (lo que se llama papar moscas) la presentación sucesivas de varios fenómenos heterogéneos cree instantáneamente una aprehensión de homogeneidad deslumbradora ”

De ser así, los cuentos de Cecilia Eudave son una muestra del sensual arte de papar moscas, ya que la luz con que llama la atención sobre un hecho permite al lector no en un mundo fantástico sino en las posibilidades de este mundo cuando se observa con todos los sentidos, cuando alertas por la distracción no se le concede a las apariencias la posibilidad de engaño que acostumbran, cuando se recupera la posibilidad de asombro y se percibe en su complejidad cualquier suceso, por mínimo que sea.

Así, una mancha producto de una quemadura puede ser una boca en la mano que nos inquiere en una lengua extranjera; o bien de una ligera molestia en el ojo es posible que broten los objetos que ha tocado el ser amado.

Intuyo que lo que registra este volumen de cuentos no es lo imposible refiriéndose a aquello que no ha de ocurrir sino a esa condición imposible que en derecho agrupa a lo que de hecho se opone a la ley o a la naturaleza de las cosas, que es lo cotidiano percibido a través de la costumbre, esa fatiga del uso pleno de los cinco sentidos.
Registro de imposibles nos recuerda que la realidad (cualquier cosa que eso englobe) tiene más de una faz, es más compleja cuando se le busca abiertos a la distracción, que ese hombre al que vemos recopilando viejas fotografías está dibujando en el tiempo su árbol genealógico; que la mejor forma de combatir una plaga de hormigas es tatuándose un dragón marino de color verde tifón; o bien que la caridad no siempre es un virtud, ya que siempre hay vigilantes para recordarnos que lo que se encuentra es pertenencia, incluso si eso que se encontró es un despojo humano.

Regresando a la etiqueta de “fantástico”, Ana Morales en la Antología de cuento fantástico (también de Ediciones del Plenilunio) señala que si bien los orígenes de la literatura fantástica pueden rastrearse en la crisis del hombre al descubrir que la razón no basta como instrumento para interpretar el mundo, hoy en día la mejor literatura de este género tendrá que explorar nuevos caminos, donde el confrontar la realidad con sistemas alternativos de significación sea una constante.

Creo que el sistema alternativo que plantea Cecilia Eudave en este libro es el de la plena explotación de los sentidos, percibir incluso los mínimos detalles para colmarse de sensaciones y ahí, pleno, cuestionarse a cada paso; eso es fantástico.
Lo fantástico de Registro de imposibles es que la recreación de la realidad genera un mundo verosímil, sin trampas al lector, que invita a la pregunta, no esas que mencioné al inicio sobre las etiquetas, a que la mirada, los sentidos todos, se interroguen de una forma distinta ante los hechos mínimos: el otro no es simplemente el otro, es la posibilidad de contar una historia.

Uno no sale indemne de estos cuentos, este libro encierra una lección que modifica la forma en que se ha de vivir la realidad, uno surge de estos cuentos con la clara sensación de que se debe recuperar la capacidad de asombro para no perdernos las historias que ocurren alrededor, para así ser testigos de que en el desplazarse de una araña hay más que eso; que el pincel en la mano cuando se busca copiar un modelo se transforma en la flecha del arquero zen, dando en el blanco con los ojos cerrados; o que un ligue en el bar despierta el antojo de un corazón de hombre lobo.

La lección de este Registro de imposibles es que este mundo es otro si se mira en pleno uso de nuestra sensualidad, en los textos de Cecilia Eudave aparece como constante el recordatorio de lo fantástico que es sentir, es decir: el deseo.

Texto leído en Literatura en las rocas, Café del Codo, julio 14.

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