abril 27, 2006

En letras de otros


Llena el silencio con canto. Acribillado con tu
lengua.
Enciende dolor y apágalo. Llévanos al deseo entre
las nubes negras.
Olvida, las palabras. Yo hablando y tú no estando.
Porque te has desaparecido... y yo te estoy hablando.
Hace tiempo que no veo. Por que tú no ha llamado
y los rifles alzan su mal, desiertos cráneos.
Ferrocarril cargado de derrotas. El mar hierve en los
ojos. Nuestro oído espera...

Juan Pablo de Ávila. Tercera petición:

abril 24, 2006

voz quemadura


cinco recuerdosinútiles podcast



...creo que todo recuerdo es un instante recuperado por la ficción para el reino de la memoria, por eso la maquinaria de asociaciones con que inicia la táctica de mi nostalgia no desdeña aquello que por su luminosidad parece inventado.

Basta una palabra para desatar la búsqueda, ir hacia un instante y atraparlo. Tenerlo en la mano con sensación de propiedad irrepetible: esto es mío, ahí estuve, ese soy yo.

Si digo bicicleta invariablemente es naranja y se despliega en las comisuras de los ojos las líneas de colores con que se dejaba atrás el parque mientras se pedaleaba con desesperación hacia los límites de lo conocido.

Si pronuncio helado se me deshace en la lengua el gusto de la vainilla natural con que se elaboran ese postre en una nevería que estaba a unos cuantos edificios de mi casa, no sólo el gusto y el olor, el rostro con que el dueño recibía a los clientes, lo tupido y canoso de su bigote, el andar regordete con que se desplazaba detrás de la barra, abriendo y cerrando las puertas del refrigerador, sin que nunca le llegaran a desesperar las voces de los niños que se multiplicaban en número y volumen para pedir su sabor favorito...


Los podcast anteriores de recuerdosinútiles consultalos en podomatic

abril 21, 2006

En letras de otros

Fracaso, desgracia, pobreza, dolor, desesperación, sufrimiento, lágrimas; las palabras que musitan los labios doloridos, el remordimiento que nos hace caminar sobre espinas, la conciencia que condena, la autohumillación que castiga, la aflicción que llena nuestra cabeza de cenizas, la angustia que elige por túnica un cilicio y pone hiel en su bebida: estas eran las cosas que temía. Y como estaba decidido a nunca conocerlas me vi obligado a probarlas una tras otra, a sustentarme en ellas, a tenerlas durante toda una estación como único alimento

Oscar Wilde


abril 15, 2006

Borges ya lo había dicho

En estos últimos días me ha dado por recordar que hace años (tantos que parece imposible que haya sucedido) dedique mucho tiempo a encontrar la fórmula para ensuciarme los pies lo más posible, a modo de venganza contra el sacerdote, que en la Misa de Celebración del Jueves Santo tendría que tomar una toalla, una jarra, arrodillarse ante mi y lavarme, en honor a lo escrito en el Evangelio:
Levantase de la cena, y quitase su ropa, y tomando una toalla, ciñóse. Luego puso agua en un lebrillo, y comenzó á lavar los pies de los discípulos, y á limpiarlos con la toalla con que estaba ceñido. Entonces vino á Simón Pedro; y Pedro le dice: ¿Señor, tú me lavas los pies? Respondió Jesús, y díjole: Lo que yo hago, tú no entiendes ahora; mas lo entenderás después. Dísele Pedro: No me lavarás los pies jamás. Respondióle Jesús: Si no te lavare, no tendrás parte conmigo. Dísele Simón Pedro: Señor, no sólo mis pies, mas aun las manos y la cabeza. Dísele Jesús: El que está lavado, no necesita sino que lave los pies, mas está todo limpio: y vosotros limpios estáis, aunque no todos. Porque sabía quién le había de entregar; por eso dijo: No estáis limpios todos. Así que, después que les hubo lavado los pies, y tomado su ropa, volviéndose a sentar á la mesa, díjoles: ¿Sabéis lo que os he hecho? Vosotros me llamáis, Maestro, y, Señor: y decís bien; porque lo soy. Pues si yo, el Señor y el Maestro, he lavado vuestros pies, vosotros también debéis lavar los pies los unos á los otros. Porque ejemplo os he dado, para que como yo os he hecho, vosotros también hagáis. De cierto, de cierto os digo: El siervo no es mayor que su señor, ni el apóstol es mayor que el que le envió. Si sabéis estas cosas, bienaventurados seréis, si las hiciereis.
Juan 13, 4-17

Con el riesgo de no ser bienaventurado debo confesar que ese lavatorio, la sonrisa con que extendí ante ese sacerdote los pies más sucios que recuerdo, es una de las memorias que me hace sonreír con satisfacción; evidentemente ya no fui seleccionado seglar los años venideros, pero no importaba, me bastó con verlo una sola vez inclinado y batallando con las costras de lodo que presentaba del talón hasta las uñas.

Hoy la historia se me dificulta contarla, no por la confesión de culpa, sino porque debo de llenarla de detalles que permitan al otro creer que alguna vez estuve ahí, que incluso forme parte del coro y me sabía el Pregón pascual (Exulten por fin los coros de los ángeles, exulten las jerarquías del cielo, y por la victoria de rey tan poderoso las trompetas anuncien la salvación…)

Hoy me estoy acordando cuando leo en la prensa que Benedicto XVI, de acuerdo a una nota de agencia que reproducen varios periódicos, en la homilía de Jueves Santo, “hizo una velada referencia a la polémica sobre la traición a Jesús y aseguró que el apóstol sí lo vendió”.

Hoy me acuerdo porque no puedo evitar un poco de hartazgo ante la ignorancia de quienes reproducen las notas de agencia, por la polémica del Evangelio de Judas lanzado por National Geographic, por las supinas declaraciones de la jerarquía católica en su “defensa” de la verdad, pero sobre todo por la pobreza argumental de quienes con el poder de la grabadora salen a entrevistar a quien se pare enfrente y elaboran notas que arman e inflan una controversia, ay, los reporteros.

No hay sorpresa, lo que dice Gabriel Zaid en su artículo de Letras Libres aplica perfecto para este caso:

… Lo escandaloso no es que se escriban reportajes, comentarios, titulares o pies de fotos con tropezones parecidos, sino que lleguen hasta el público avalados por sus editores. O no ven la diferencia o no les importa. Así como los títulos profesionales avalan la supuesta educación de personas que ni siquiera saben que no saben (aunque ejercen y hasta dan clases), los editores avalan la incultura como si fuera cultura, y la difunden, multiplicando el daño. El daño empieza por la orientación del medio (qué cubre y qué no cubre, qué destaca, bajo qué ángulo) y continúa en el descuido de los textos, los errores, falsedades, erratas y faltas de ortografía.


Si antes fue perorata por las “revelaciones” del Codigo Da Vinci de Dan Brown, ahora seguirá con este Evangelio de Judas. Mueven a pena ajena las parrafadas donde el reportero busca la declaración que desmienta la autoría del papiro encontrado en 1978, como si a estas alturas de la historia no se supiera de cierto que ninguno de los evangelios canónicos fue escrito por Mateo, Marcos, Juan o Lucas; lamentable el hecho de que se limite la palabra apócrifo al significado de “fingido” cuando se aplica también a los libros que si bien no están incluidos en el canon de la Biblia, se suponen de autor sagrado y que fue hasta el siglo IV cuando la iglesia alcanzó cierto consenso sobre que sí era canónico y que no (canónico en el sentido de ser considerado inspirado por dios; por la jerarquía, evidentemente); deplorable el nulo conocimiento demostrado en quienes idean encuestas para discernir la “verdad” como si la investigación histórica al final se resolviera en un “piedra, papel y tijeras”… en fin.

Porque si quienes buscan explicar esta controversia leyeran sólo un poquito más, encontrarían una profusión de material riquísimo para sus notas sensacionalistas, estoy pensando, en el Evangelio de Santo Tomás, daría para una nota a la altura de los correos que inundan los buzones como parte de la estrategia de campaña del PRI, PAN y PRD, el mensaje lo encabezaría:

El niño Jesús asesinó al hijo de Anás
En la infancia, el colérico hijo de Dios demostró una defensa extraordinaria del medio ambiente al secar (literalmente) a un compañero de juegos por desperdiciar el agua
Se tienen pruebas de que en la infancia, hizo caer muerto a otro niño (sin nombre) sólo por el hecho de chocar con él


Claro, pero eso no lo ha sacado NatGeo, ni la editorial Porrua o Conaculta han hecho una campaña de promoción a sus ediciones de los Evangelios Apócrifos, quizá no han considerado el aumento en las ventas que lograrían con las siguientes “revelaciones”:

Jesús resucitó y bajó al infierno. Lea el Evangelio de Nicodemo
El Evangelio según los Hebreos revela que Jesús le dijo a Pedro: Palpad y ved que no soy un fantasma sin cuerpo
El ángel de Dios me embarazó, en el Evangelio del Pseudos-Mateo María le revela cómo convencer a su José
¿Cómo engañaron los tres reyes magos a Herodes?, entérese a través del Protoevangelio de Santiago
¿Será destruida o no la materia?, descúbralo en el Evangelio de María Magdalena y de paso desengáñese de Dan Brown
¡Juicio a la Palabra! ¡Derrota del Error! ¡Perturbaciones cósmicas! y parábolas, todo esto en el Evangelio de la Verdad

Y así, así, así… podría seguir, pero al final, todo se resume a una sola frase: ¿a qué tanto revuelo por este Evangelio "recién" descubierto?, Borges ya lo había dicho en sus Tres versiones de Judas:

La primera edición de Kristus och Judas lleva este categórico epígrafe, cuyo sentido, años después, monstruosamente dilataría el propio Nils Runeberg: No una cosa, todas las cosas que la tradición atribuye a Judas Iscariote son falsas (De Quincey, 1857). Precedido por algún alemán, De Quincey especuló que Judas entregó a Jesucristo para forzarlo a declarar su divinidad y a encender una vasta rebelión contra el yugo de Roma; Runeberg sugiere una vindicación de índole metafísica. Hábilmente, empieza por destacar la superfluidad del acto de Judas. Observa (como Robertson) que para identificar a un maestro que diariamente predicaba en la sinagoga y que obraba milagros ante concursos de miles de hombres, no se requiere la traición de un apostol. Ello, sin embargo, ocurrió. Suponer un error en la Escritura es intolerable; no menos tolerable es admitir un hecho casual en el más precioso acontecimiento de la historia del mundo. Ergo, la trición de Judas no fue casual; fue un hecho prefijado que tiene su lugar misterioso en la economía de la redención. Prosigue Runeberg: El Verbo, cuando fue hecho carne, pasó de la ubicuidad al espacio, de la eternidad a la historia, de la dicha sin límites a la mutación y a la carne; para corresponder a tal sacrificio, era necesario que un hombre, en representación de todos los hombres, hiciera un sacrificio condigno. Judas Iscariote fue ese hombre. Judas, único entre los apóstoles intuyó la secreta divinidad y el terrible propósito de Jesus. El Verbo se había rebajado a mortal; Judas, discípulo del Verbo, podía rebajarse a delator (el peor delito que la infamia soporta) y ser huésped del fuego que no se apaga. El orden inferior es un espejo del orden superior; las formas de la tierra corresponden a las formas del cielo; las manchas de la piel son un mapa de las incorruptibles constelaciones; Judas refleja de algún modo a Jesús. De ahí los treinta dineros y el beso; de ahí la muerte voluntaria, para merecer aun más la Reprobación. Así dilucidó Nils Runeberg el enigma de Judas.


abril 14, 2006

Banda sonora

Suele uno preguntarse, a veces, la razón por la que escribe aquí; no siempre, no suelo abandonarme a la duda que termina siendo el pretexto para recostarme en la procastinación, sería sencillo quedarse en el revolvedor “se me antojó”, contestarme que es de madrugada, estaba escuchando un disco y se me hizo fácil venir a la máquina a dejar unas líneas, un archivo.

Sé también que podría justificar este momento pensando en el lector que llega aquí, una vez más, preparado para encontrar algo y salir satisfecho, como dice Agustín en su bitácora: “Después de todo, ¿a poco no siempre estamos encantados de escribir a la misma gente que tiene fé en nosotros? ¿A poco no es bonito saberse especial para un puñado de lectores?, mas esa cálida sensación de tarea cumplida, lo sé, no es lo que me mueve.

Como las manecillas hace tres minutos que rebasaron ya la línea con que marco el inicio del insomnio, me da por pensar en da por pensar en las cosas que podría estar haciendo en vez de estar ante el teclado:

Si supiera tocar el piano… Si fuera capaz de discernir en qué momento comienza un gol y cuando historia se transforma en cuento… Si el calor no me hiciera abandonar la cama… Si bebiera menos café… Si lograra concentrarme para seguir leyendo Tu rostro mañana… Si fumar en completa oscuridad fuera todavía más agradable… Si consiguiera el ánimo indispensable para resolver de una vez por todas los mensajes pendientes en la bandeja de entrada de mi correo… Si los informerciales resultaran vencedores del insomnio… Si el ánimo alcanzara para ver Citizen Kane o cualquier capítulo de Seinfeld

You can never tell what's in a man's mind resuelve la Blanchard desde las bocinas; eso debe ser, me respondo, no que uno sea incapaz de saber que es lo que se piensa, por el contrario, compartir los pensamientos que izan unas cuantas notas, que basta encontrar un disco (Mo’ better blues) para despertar el deseo de una conversación; decir, quizá: quiero que me cantes… qué ganas de escucharlo juntos…

Nada basta para justificar este impulso, ni siquiera el deseo, así que voy a prender un cigarro, apagar la luz y acompañar el insomnio con la Blanchard

Harlem Blues (Acapulco version)
Terence Blanchard con el Branford Marsalis Quartet (mp3)

You can never tell what's in a man's mind * and if he's from Harlem there's no use of even trying * Just like the tot his mind comes and goes, * like march weather when he'll change * Nobody knows, nobody knows * the man I love well he just turn me down * He's a Harlem brown * * Off' times I wish that I were in this ground, six feet underground * He allows me as no other could no no * Then he surprises me leave me a note saying * He's gone for good and since my sweetie left me Harlem * Well it ain't the same old place, though a thousand dandies smile right in my face * I think I move some hall maid who champ go out for a lark * Just to drive off this mean you note Harlem blues * * You can have your Broadway give me Lenox Avenue * Angels from the sky stroll seventh of that * Things I do from Madame Walker's beauty shops, to pro-system to * That may those girls angels without any doubt * There are songs for something Harlem well I'm taught, it's sudden death * To let somebody see you even stop to get trouble breath * If you never been to Harlem then I guess you'll never know, * how these mean note Harlem blues * * I've this one sweet spot in Harlem known as Drivers' Road, ditty folk song call 'em * One thing you should know is that I have a friend who lives there * I know he won't refuse to put some music to my troubles and call it Harlem blues * And since my sweetie left me Harlem, well it ain't the same old place * Though a thousand dandies smile right in my face * I think I move some home maid who champ go out for a lark just to drive off, * this mean you note Harlem blues * * I've this one sweet spot in Harlem known as Drivers' Road, ditty folk song call 'em * One thing you should know is that I have a friend who lives there * I know he won't refuse to put some music to my troubles and call it Harlem blues * To put some music to my troubles and call it the Harlem blues * Harlem , the Harlem blues, Harlem , the Harlem blues


abril 12, 2006

Cuando dicen que soy bonita, como nadie lo fue jamás...
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En letras de otros

Describir el mundo: por lo tanto no ser el mundo; girar en torno al mundo como un minúsculo satélite, un ojo cuidadoso y diligente, agudo y perfecto, pero no, qué digo perfecto, un ojo hecho de palabras. No, no pertenezco al mundo pero no puedo mirar otra cosa, no sé hablar de otra cosa, no veo otra cosa; y por lo tanto soy, cuanto menos de algún modo ausente, una seña de identidad del mundo, y el mundo es mi seña de identidad.
Giorgio Manganelli. Encomio del tirano.

abril 11, 2006

It’s better to burn out than to fade away o Transbordar


El buen Guillermo Vega se pregunta en su Ombloguismo las razones por las que el mismo día coincidimos en citar la misma frase (It’s better to burn out than to fade away), él como una referencia a una canción de Def Leppard, yo como título a la imagen de la carta de suicidio de Kurt Cobain; y aventura algunas hipótesis:

1. Para mostrar que Def Leppard no tiene nada de original. En tal caso, el que no tiene nada de original es Kurcobein, porque el disco de DL en donde salió "Rock of ages" es de 1983, mientras que KC se voló los sesos en 1994. En una de ésas hasta le gustaba DL (digo, si hasta era fan de Kiss)

Lo cierto es que ninguno de los dos tiene nada de original, al menos en el uso de esa frase. Hasta donde yo sé (o me invento, que en mi sistema tienen el mismo valor) It’s better to burn out than to fade away es una frase común entre gente del espectáculo, como “A la boca del lobo”, “Rómpete una pierna” o “The show must go on”; aunque creo que en el caso de Def Leppard y el líder de Nirvana, ambos se la deben a Neil Young, quien en su canción My My, Hey Hey (out of the blue) escribió:
My my, hey hey * Rock and roll is here to stay *It's better to burn out *Than to fade away * My my, hey hey. * Out of the blue * and into the black * They give you this, * but you pay for that * And once you're gone, * you can never come back * When you're out of the blue * and into the black. * * The king is gone * but he's not forgotten * This is the story * of a Johnny Rotten * It's better to burn out * than it is to rust * The king is gone * but he's not forgotten. * * Hey hey, my my * Rock and roll can never die * There's more to the picture * Than meets the eye. * Hey hey, my my.

Así pues, ni Leppard ni Cobain, en todo caso Young, que la grabó en 1979 en el disco Rust never sleep, y ¡hey!, no se burle de Kurt por haber sido fan de Kiss, hubo una edad en que todos lo fuimos, bueno no sé si todos, yo estaba en cuarto de primaria y coreaba “ai guas maid for loving yu beibi, yu güere maid for lovin mi, an i cant guet enof of yu beibi”, hasta que la maestra de inglés inició una campaña para desprestigiar al grupo por su evidente relación con el Satánico (Dr. No), campaña bastante eficaz en una conciencia no muy limpia como la mía, todavía hoy mi hermano se burla porque terminé aventando los discos por la ventana.


2. Porque es de más caché la cita de KC. Bueno, se podría argumentar que la de DL es una pinche canción insulsa para echar desmadre y corearla en los conciertos, mientras que al usarla KC en su carta suicida adquiere un cariz más trágico. Y más aún: que él sí pasó del dicho al hecho y prefirió arder (y arruinar de paso el empapelado de su casa) antes que desvanecerse.
3. Porque le dio su regalada gana y él la tenía más presente como escrita por KC.

Ni lo uno ni lo otro, bueno, lo de la regalada gana sí. Así como uno decide sobre su parentela literaria, con la misma arbitrariedad que se opta por beber una copa de vino y comer un sándwich de gorgonzola cada 16 de junio por el Bloomsday, a mí me pasa que los 8 de abril me da por recordar que ese día fue encontrado el cuerpo de Cobain, del suicida Kurt Donald Cobain, y con la facilidad que tiene la memoria para hacer transbordos me acuerdo de la muerte de Luis Donaldo Colosio y el asesinato de John Lennon, porque uno suele tener presente qué, con quién, en dónde estaba cuando se enteró de esos hechos, como decir, a las 7:15 del 19 de septiembre de 1985 yo tenía la cabeza recargada en el hombro de Blanca y le decía que no se moviera tanto, que me dejara dormir y después me pasara los apuntes de electrotecnia; o cuando Lennon, mirar la angustia con que el chofer del transporte escolar detenía la camioneta y se echaba a llorar sobre el volante mientras en la radio se escuchaba “Imagine”; o el pésimo chiste que hice en el momento en que nos enteramos que le habían dado un palazo en la cabeza a Colosio y en la oficina algunos corrían con angustia hacia el televisor…

4. Porque también piensa lo mismo.

Me encantaría decir que sí, que es mejor arder, pero estaría siendo un hipócrita, porque si algo me distingue es que, como Alfred Prufrock, mido mi vida con cucharitas cafeteras:

Have known the evenings, mornings, afternoons,
I have meassured out my life with coffee spoons;
I know the voices dying with a dying fall
Beneath the music from a farther room.
So how should I presume?

5. Para entablar un diálogo bloguístico intertextual.

Por supuesto, porque a final de cuentas de eso se trata, ¿qué no?

6. Por todas las anteriores o alguna combinación de éstas.
De todos modos, va un abrazo para el Edi (que me debe unas chelas el canijo, pero lo perdono porque es gran amigo. Como quiera que sea, perdonado y todo, las va a tener que pagar, jajaja)

Al final, Memo, eres mi pachequiana oportunidad de citar a Eliot. También escribes “Tampoco sé si Edilberto puso el post antes o luego de que yo puse el mío (es más probable lo último, porque yo lo hice a las 4 de la mañana), porque su sistema del blog no incluye la hora.”

No incluyo la hora para que mi esposa no sepa que en las madrugadas me levanta el insomnio del lecho matrimonial y en vez de hacer algo productivo como terminar de leer Hombre lento de Coetzee o lavar trastes, me vengo a la máquina a escribir en la bitácora.

Otra de las razones por las que no escribo la hora es porque así cabe la posibilidad de ocultar el momento en que escribí este texto y quedar bien con alguien, por ejemplo con Salvador Delgadillo, escribir, por ejemplo, que esto lo escribí a las 12:01 del 10 de abril y en vez de acordarme del asesinato del Caudillo del Sur, mi memoria decidió transbordar hacia el recuerdo de que es su cumpleaños, aunque si decidiera mentir tan flagrantemente no hubiera empezado estas líneas con “El buen Guillermo Vega se pregunta…” Creo que hubiera iniciado en otra estación, por ejemplo:

Yo me acuerdo. Me acuerdo de la noche en que en el Louisiana Bar unas secretarias que estaban más allá de la sexta copa le exigían a Jaime López que de una vez por todas dejara sus rolitas y complaciera a la concurrencia con “Gavilán o Paloma” de José José. Yo me acuerdo de un desayuno en el Konditori en que la sobriedad no impidió que entráramos en la confesión. Yo me acuerdo de un departamento desde el que se podía adivinar el (entonces) Hotel de México y me sentía parte de algo. Yo me acuerdo de la calle que se veía a través de la ventana mientras Piazzolla inundaba el departamento de Salvador y compartíamos una sensación similar a la revelación. Yo me acuerdo… Y sí, hermano, de eso me estuve acordando todo el día, pero hasta este momento pude sentarme a escribirte.

Y seguiría escribiendo para decirle a Salvador que en verdad creo que la amistad es un diálogo ininterrumpido. Felicidades en tu cumpleaños



Pues bien, mi estimado Memo, ahora ya sabes; espero pagar pronto esas cervezas.

abril 08, 2006

sintonía



Una entrada (Vuelo AM61) en Legión Aguascalientes mereció un comentario de Adriana que me cuesta trabajo agradecer pues no encuentro las palabras que merecen el haber mostrado el camino a Sintonía.

Sintonía es un corto de José María Goenaga, premiado en el Festival de cine corto de Málaga.

Quizá, a manera de agradecimiento, si sirviera de algo, Adriana, confesaría que me gustaría escribir una historia como esa, exacta y punzante como Sintonía. Quizá, si no fuera tan arriesgado, anotaría que tengo esperanzas de que devoción se parezca aunque sea un poco a la historia que he pensado, si llegara a quedar así, te estaría dedicada, ofrenda mínima a este diálogo.

Gracias.

post scriptum: He colocado aquí el video porque el enlace que dejaste en los comentarios no funciona más, dejo en este enlace la canción You're the one de Tracy Champman también, así como un agradecimiento a ángel puente, a quien no conozco, pero a él se debe que Sintonía esté en la red, muy agradecido.


It's better to burn out than to fade away
Kurt Cobain.

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abril 06, 2006

narrativas

● Ensayo:
La écfrasis literaria en “Un día en la vida de Julia” de Juan García Ponce, por Magda Díaz-Morales
● Relatos:
Alesia, por Óscar Sipán
Madre Medea, por Pilar Adón
Las fauces del cocodrilo, por Martín Piedra
Toñita, por Beatriz E. Mendoza
El último inquilino, por Pedro M. Martínez
La idea de dios, por Carlos Manzano
Las vueltas que da la vida, por María Dubón


narrativas, revista de narrativa contemporánea en castellano tiene ya su primer número en la red. Felicidades a Magda por su estupendo ensayo, vale la pena.
hermanocerdo

El lector abrirá y su mente al escritor que entienda esto, que lo haya comprendido por haberlo sufrido en carne propia, por haber experimentado las mismas privaciones; porque sabe dónde le duele, porque ha discernido el poder de la necesidad de volver al nivel de su verdadero destino humano. Un escritor así no molestará a nadie con sus vanidades. No hará ningún gesto innecesario, no incurrirá en manierismos, no hará perder el tiempo a sus lectores. Escribirá tan corto como pueda.

Saul Bellow en el número dos de hermano cerdo.

Si deseas suscribirte a hermano cerdo, sólo envía un correo a hermanocerdo@gmail.com, con el subject “me suscribo”, y recibiras mensualmente la revista. Tambien puedes intentar descargar el pdf desde los enlaces que ofrece el blog.



abril 04, 2006

legión aguascalientes


Durante mucho tiempo no supimos de qué color eran las miradas, tampoco el tono de la voz cuando se rendían a la risa, hoy todavía no lo sabemos, nos conformamos con la idea, el reflejo de lo que somos que se asoma en el parpadeo del monitor, la sombra de un cuerpo que es la información que intercambiamos como archivos, el eco de las voces cuando nos arrebatamos en una llamada telefónica a la que no sabemos poner fin.

Lee devoción uno en Legión Aguascalientes


abril 03, 2006

En letras de otros


Zeus no podría desatar las redes
de piedra que me cercan. He olvidado
los hombres que antes fui; sigo el odiado
camino de monótonas paredes
que es mi destino. Rectas galerías
que se curvan en círculos secretos
al cabo de los años. Parapetos
que ha agrietado la usura de los días.
En el pálido polvo he descifrado
rastros que temo. El aire me ha traído
en las cóncavas tardes un bramido
o el eco de un bramido desolado.
Sé que en la sombra hay Otro, cuya suerte
es fatigar las largas soledades
que tejen y destejen este Hades
y ansiar mi sangre y devorar mi muerte.
Nos buscamos los dos. Ojalá fuera
éste el último día de la espera.


El Laberinto
Jorge Luis Borges.


abril 01, 2006

banda sonora





JORNADAS DE POESÍA
XXXIX PREMIO DE POESÍA AGUASCALIENTES
Feria Nacional de San Marcos 2006. Festival Cultural.

Miércoles 26:
12:00 hrs. Patio de conferencias del CIELA:
Mesa de lectura: Talleres del CIELA.
Participan los alumnos de los talleres literarios.
Entrada libre

18:00 hrs. Patio de conferencias del CIELA:
Mesa redonda:
"Poesía: quehacer de las revistas culturales en México"

Participan los directores de las revistas:
- Alforja: José Vicente Anaya (D.F.)
- Dos filos: José de Jesús Sampedro (Zacatecas)
- Luvina: Silvia Eugenia Castillero (Guadalajara)
- Tierra Adentro: Víctor Manuel Cárdenas (D.F.)
- Tierra Baldía: Eduardo López (Aguascalientes)
Moderador: Luis Armenta Malpica
Entrada libre

20:00 hrs. Patio de conferencias del CIELA:
Mesa de lectura: Poesía en voz alta.

Participan los poetas:
- Hugo Gutiérrez Vega
- Silvia Tomasa Rivera
- Sergio Mondragón
- José Eugenio Sánchez
- Luis Cortés
- Óscar Santos
- Elena de Casas
- Ricardo Esquer

Moderador: Leticia Figueroa.
Entrada libre


Jueves 27:
17:00 hrs. Museo Posada:
Mesa de lectura: Talleres del CIELA.
Participan los alumnos de los talleres literarios.
Entrada libre

18:00 hrs. Museo Posada:
Mesa de lectura: Poesía en voz alta.

Participan los poetas:
- Pedro Serrano
- José Vicente Anaya
- Luis Armenta Malpica
- Silvia Eugenia Castillero
- Rosa Luz de Luna
- Eduardo López
- José de Jesús Sampedro
- Víctor Manuel Cárdenas

Moderador: Rubén Chávez
Entrada libre

20:00 hrs. Museo Posada:
Conferencia magistral
“Diálogos latinoamericanos: la poesía de Octavio Paz y Jorge Luis Borges”
a cargo del escritor Marco Antonio Campos.
Entrada libre


Viernes 28:
12:00 hrs. Teatro Morelos
Ceremonia de la entrega del XXXIX Premio de Poesía Aguascalientes:
A Dana Gelinas, por su obra “Boxers”.
Brindis de honor (Calzada de la República s/n)
Entrada libre

. CIELA Fraguas: I. Allende 238, Centro Histórico.
. Museo J. Guadalupe Posada: Jardín del Barrio de El Encino.
. Teatro Morelos: Calzada de la República s/n, Centro Histórico

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