febrero 28, 2006

En letras de otros

La biblioteca del Señor Linden
Él la había prevenido sobre el libro.
Ahora era demasiado tarde.

Chris Van Allsburg

En respuesta a la pregunta de Justes, la imagen pertenece al libro Los misterios de Harris Burdick publicado en México por el Fondo de Cultura Económica. Es un libro hermoso. Allsburg es más que un gran ilustrador, puedes visitar su página aquí.
Allsburg es conocido por ser el autor de las historias en que se basó Jumanji y, más reciente, The polar express y Zathura.

Los misterios de Harris Burdick es un libro que José María y todo niño (y adulto y quimera) debería de leer. Además de la belleza de las ilustraciones, funciona como un sugerente detonador de la escritura, de la imaginación. Me permito transcribir el prólogo que "explica" las 14 ilustraciones que conforman este libro:

La primera vez que vi los dibujos de este libro fue hace un año, en la casa de un hombre llamado Peter Wenders. Aunque el señor Wenders ahora está jubilado, en otro tiempo trabajó para un editor de libros para niños, seleccionando las historias y las imágenes que luego se convertirían en libros.

Hace treinta años llegó un señor a la oficina de Peter Wenders, presentándose con el nombre de Harris Burdick. El señor Burdick le contó que había escrito catorce cuentos y dibujado muchas ilustraciones para cada uno de ellos. Había llevado un solo dibujo de cada cuento, para ver si a Wenders le gustaba su trabajo.

Peter Wenders quedó fascinado con las ilustraciones. Dijo a Burdick que le gustaría leer los cuentos lo antes posible. El artista quedó en llevárselos al día siguiente por la mañana y dejó catorce los dibujos con Wenders. Sin embargo, no regresó al día siguiente ni el día después de ése. Nunca más se volvió a oír de Harris Burdick. A lo largo de los años, Wenders trató de averiguar quién era Burdick y qué le había sucedido, pero no pudo descubrir nada. Hasta la fecha, Harris Burdick sigue siendo un misterio absoluto.

Su desaparición no es el único misterio que dejó. ¿Qué historias acompañaban estos dibujos? Hay algunas pistas. Burdick había escrito un título y un epígrafe para cada ilustración. Cuando le comenté a Peter Wenders cuán difícil era mirar las imágenes y sus epígrafes sin imaginar un cuento, él sonrió y salió de la habitación. Regresó con una caja de cartón cubierta de polvo. Contenía docenas de historias; todas inspiradas por los dibujos de Burdick. Habían sido escritas hacía años por los hijos de Wenders y sus amigos.

Pasé el resto de mi visita leyendo estas historias. Eran notables, algunas extravagantes, otras divertidas y algunas francamente espeluznantes. Con la esperanza de que otros niños sean nuevamente inspirados por los dibujos de Burdick, los reproducimos aquí por primera vez.


Vale muchísimo la pena, por cierto, en los foros de zona moebius están todas las láminas, por si alguien se anima.



febrero 27, 2006

voz quemadura

Uno
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Anteriormente ya había subido un podcast, una prueba bastante fallida que eliminé de los archivos casi de inmediato. Sin estar del todo seguro, lo vuelvo a intentar, en espera de que esta ocasión sí funcione, con la única certeza de que este intento no se acerca a lo que quería decir.
¿Por qué un podcast?, bueno, de eso trata el podcast (al menos lo intenta); aunque tengo mis dudas, igual el motivo es que está de moda, como dice el buen Agustín... O bien, lo grabé porque soy feo, que es uno de las razones por las que Matías Piuma eligió ser bloguer, en este caso podcaster.


febrero 26, 2006

Otras partes

recuerdoinútil en el suplemento arena:

No llueve y, sin embargo, allá abajo se desplazan errantes los peatones, como si temieran mojarse, herederos de la prisa sólo tienden la mirada lo suficiente para el trazo de sus propios pasos. Entre la multitud, una mujer cruza la calle lentamente.

De un solo golpe se me revela ese instante como la imagen requerida para desarrollar el tema que desde hace tanto me persigue. Ella merece una historia, pienso, protegida la mirada tras los cristales de la ventana...

sigue leyendo aquí

en un lugar de la mancha

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La iniciativa de Iria de elaborar un listado de los 100 mejores inicios de novela hispanoamericana ha alcanzado ya los 30 primeros y Patricia Boero les da hospedaje en la siempre excelente zona moebius

zona moebius

febrero 25, 2006

findesemana

La genial imagen que ilustra esta entrada es de Jorge, así que para seguir blogueando este fin de semana ahí están los covers de Radiohead en Motel de Moka, y aquí pueden bajar la versión de creep de Damien Rice; más música en el post it cibernético de Salvador: Billie Davis / Wayne Fontana en mp3 y más, además de fotos y poesía; de pilón el mp3 de Nos caimos juntos en la interpretación de Eugenia León, canción que me recordo la Sing.

Si de leer se trata, habrá que hacerle eco a las Disgresiones sobre la lectura de Rodolfo o acompañar en el sueño a Noemí.

Si les queda tiempo pasen a jugar en tepocatas.com, sitio que me encontré gracias a las Ramas del buen Árbol.

Para finalizar, cooperen con un inicio de novela a la iniciativa de Iria y no se olviden de comprar el domingo el suplemento arena o leerlo en internet, ya que además se publicará ahí otro recuerdo inútil.

Y antes de desconectarse, échenle un ojo a unas imágenes del centro de Aguascalientes en la bitácora de la Legión.

febrero 24, 2006

Otras partes

Morderse la lengua, sitio del Centro Virtual Cervantes muestra algunos malos usos del idioma en los medios de comunicación españoles.

Los errores en la prensa son de lo más común, pero en Aguascalientes la tortura al lenguaje forma parte del manual de estilo, un simple vistazo a la prensa local permite encontrar linduras como que la violencia es un jinete que suele pasear por las escuelas.

vía Comunicación cultural


febrero 23, 2006

En letras de otros
O make me a mask

Oh, las máscaras. Uno tiende siempre a pensar en el rostro que esconden, pero en realidad lo que cuenta es la máscara, que sea ésa y no otra. Díme qué máscara usas y te diré que cara tienes.

Julio Cortázar
es decir, abrí una cuenta en flickr, estás invitado, pincha aquí y deja tus comentarios



febrero 21, 2006

Downside up (mp3) y en vivo (mp3) Peter Gabriel
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I looked up at the tallest building * Felt it falling down * I could feel my balance shifting * Everything was moving around * These streets so fixed and solid * A shimmering haze * And everything that I relied on disappeared * Downside up, upside down * Take my weight from the ground * Falling deep in the sky * Slipping in the unknown * All the strangers look like family * All the family looks so strange * The only constant I am sure of * Is this accelerating rate of change * Downside up, upside down * Take my weight off the ground * Falling deep in the sky * Slipping in the unknown * I stand here * Watch you spinning * Until I am drawn in * A centripetal force * You pull me in * Pull me in * ovo ovo ovo * Downside up * Upside down * Take my weight off the ground * Falling deep in the sky * Slipping into the unknown



febrero 20, 2006

En letras de otros

Y si la vida es, como seguramente lo será, un problema para mí, yo también seré un problema para la vida. La gente tendrá que tomar partido a mi respecto y al juzgarme se juzgará a sí misma.

Oscar Wilde


febrero 19, 2006

Banda sonora

Una nota de Mr. HB me hace recordar que un día como hoy (febrero 19) no nació Claudio Arrau, que un día como hoy no se festejan los 98 años de su nacimiento.

El texto de Mr. Bloggart me hace ir a la vieja edición del pequeño Larousse donde cada vez son más las fechas que se insertan a lápiz, ahí donde tras el nombre de alguien el guión señala que sigue con vida.

Agradezco a Nacho el error, pues más allá de hacerme acudir a mis anotaciones, me regaló la oportunidad de regresar (una y otra vez) a una de mis sonatas favoritas de un compositor al que suelo olvidar con frecuencia en la interpretación de uno de mis pianistas idolatrados.

Sonata para piano No. 23 en fa menor Opus 57 (Appassionata) de Ludwig Van Beethoven, interpreta Claudio Arrau: 1. Allegro (mp3) 2. Andante con moto (mp3) 3. Allegro ma non troppo (mp3)



febrero 16, 2006

Preámbulo al regalo de una canción(sin la venia de Cortázar)

Piensa en esto: cuando regalas una canción regalas el pequeño infierno florido de un pensamiento constante, al menos a eso le apuestas. No das solamente una canción, que los cumplas muy felices, y esperamos que te guste porque le pensamos un buen rato antes de subirla; no regalas solamente ese menudo archivo que tintinea en el monitor en una ventana nueva, suplicando ser accedido, guardado en un disco duro. Regalas -lo intuyes, lo terrible es que lo intuyes-, regalas un nuevo pedazo frágil y precario de ti mismo, algo que es tuyo, pero no es tu cuerpo, que se ata a la memoria con su melodía como un bracito desesperado colgándose del oído. Regalas la necesidad de darle una explicación; regalas la obsesión de encontrarle sentido, ¿por qué esa y no otra?
Regalas el cuestionamiento constante, el pensamiento inoportuno, el recuerdo súbito. Regalas la tendencia a perder el hilo de la conversación cuando aparece –un tintineo en el monitor- lo que semeja el hilo que desenmaraña la madeja, y la seguridad de que es una canción seleccionada entre muchas otras, mejor que las otras. No regalas una canción, tú pensamiento es el regalado, ofreces una idea que tienes del otro en la que esperas coincidir, te ofreces como pensamiento que, tarde o temprano, ha de ser desechado y, sin embargo, aspira a dejar una huella.

Mi muy estimado HB, felices 50, y vamos por la segunda vuelta.

Balada per a un trobador mp3 versión de Kiko Veneno
Les sabates foradades * la roba plena de pols, * i a la boca tremolosa * sempre porta un cant ben dolç. * El país pel qual camina * no és altre que el seu país * i el vi que mulla sa gola * no és altre vi que el seu vi. ** No era estrany en cap racó. * Ja era vell el trobador. ** Ell ha cantat per a princeses * en lluents i grans palaus. * Ha saltat murs, ha obert portes * tancades amb doble clau, * quan tenia la veu clara * com la pell dels seus amors, * quan, a la nit, el tapaven * llençols blancs brodats amb flors. ** Les flors ja han perdut l'olor. * Ja era vell el trobador. ** Avui ha canviat d'alcoves. * Ara que ha perdut les claus, * una barraca de toves * li sembla tot un palau * on la seva cançó s'alça * per un plat i un got de vi. * Pastores i taverneres * són les seves flors de nit. ** Tot s'esfulla en la tardor. * Ja era vell el trobador. ** I demà quan el sol surti * ha de seguir el seu camí. * Arribarà a un altre poble * i se n'anirà d'allí * amb les sabates foradades, * la roba plena de pols, * i a la boca tremolosa * s'endurà el seu cant ben dolç.


The Simpsons


Simpsons Greatest Moments 1, 2, 3 y 4




Banda sonora
DJ Justes
A New England. Billy Bragg (mp3)
Letra y traducción en 365 traducciones.

febrero 15, 2006

Banda sonora

Valentine's Day is over (mp3). Billy Bragg


Some day boy you'll reap what you've sown * You'll catch a cold and you'll be on your own * And you will see that what's wrong with me * Is wrong with everyone that * You want to play your little games on & Poetry and flowers pretty words and threats * You've gone to the dogs again and I'm not placing bets * On you coming home tonight anything but blind * If you take me for granted then you must expect to find * Surprise, surprise & Valentine's Day is over, it's over * Valentine's Day is over & If you want to talk about it well you know where the phone is * Don't come round reminding me again how brittle bone is * God didn't make you an angel the Devil made you a man * That brutality and economy are related now I understand * When will you realize that as above so below there is no love & For the girl with the hour glass figure * Time runs out very fast * We used to want the same things but that's all in the past * And lately it seems that as it all gets tougher * Your ideal of justice just becomes rougher and rougher & Thank you for the things you bought me thank you for the card * Thank you for the things you taught me when you hit me hard * That love between two people must be based on understanding * Until that's true you'll find your things * All stacked out on the landing, surprise, surprise

febrero 14, 2006

Banda sonora

Dos definiciones a cargo de The Magnetic Fields:

Love is like jazz ( mp3):
Love is like jazz You make it up as you go along and you act as if you * really know the song but you don't and you never will so you flaunt your * mistakes and you make them until they were you Love is like jazz the same * song a million times in different ways "Strange Fruit" with and without * wind chimes It's divine It's asinine It's depressing and it's almost * entirely window dressing but it'll do

Love is like a bottle of gin ( mp3):
It makes you blind, it does you in * It makes you think you're pretty tough * It makes you prone to crime and sin * It makes you say things off the cuff * It's very small and made of glass * and grossly over-advertised * It turns a genius into an ass * and makes a fool think he is wise * It could make you regret your birth * or turn cartwheels in your best suit * It costs a lot more than it's worth * and yet there is no substitute * They keep it on a higher shelf * the older and more pure it grows * It has no color in itself * but it can make you see rainbows * You can find it on the Bowery * or you can find it at Elaine's * It makes your words more flowery * It makes the sun shine, makes it rain * You just get out what they put in * and they never put in enough * Love is like a bottle of gin * but a bottle of gin is not like love


febrero 12, 2006

Otras partes


este domingo en Excélsior o en la red:
Las violetas son flores del deseo, fragmento de la nouvella con que Ana Clavel ganó el Premio de Novela Corta Juan Rulfo / selección de Boxers poemario con que Dana Gelinas ganó el Premio Nacional de Poesía Aguascalientes 2006 / Eve Gil, La casa del dolor
y
recuerdos inútiles * Un poema para Kubla Khan:
Sólo un poema ganará la guerra, profetizaron a Kubla Khan sus adivinos... Una mañana de 1294 dos ejércitos cruzaron las fronteras del reino, con sólo una consigna: regresar victoriosos o muertos. Obstinado con el presagio, Kubla Khan ordenó que las tropas fueran encabezadas no por militares, sino por poetas...Un verano de 1797, en Exmoor, Samuel Taylor Coleridge despertó de un sueño de opio con la certeza de que le había sido entregada una visión majestuosa, un poema de largo aliento, centenares de versos que cambiarían al mundo.

febrero 11, 2006

Juan Soriano, el pájaro entumido de ayer, se ha echado a volar. Está en pleno vuelo. Al verlo perderse entre nubes que flotan como archipiélago, reaparecer en un recodo del cielo, volverse a perder en un golfo azul, nos preguntamos: ¿caerá, regresará, se romperá las alas, lo quemará el sol? Y mientras nos hacemos estas preguntas, el poeta, el pintor, va dejando caer sus cuadros, como quien deja caer frutos cortados en la altura: el torso roto del mar, un pedazo de cielo campestre donde “pace estrellas” el toro sagrado, un manojo de serpientes solares, la isla de Creta, otra isla sin nombre, un fragmento de sol, otro fragmento de otro sol, el mismo sol, el sol. El amarillo triunfa; el azul edifica palacios verdes con manos moradas; el rojo se extiende como una marea de gloria; el amarillo de nuevo asciende como un himno. Oleadas de vida, oleadas de muerte cálida. La materia es dichosa en su esplendor perecedero, el espíritu se baña en la dicha solar de este minuto. Hermosura del instante, máscara del día cuajada en transparencia y temblor detenido. Una gota de agua resbala sobre la piel color de astro. Veo a través del instante un remolino dorado de formas que se hunden y resurgen más tarde como cabelleras o espigas, columnas o cuerpos, peces o dioses. ¿Y hemos de morir, ha de acabar este minuto que late como un corazón? La muerte nos mira; su mirada es terrible, pero no se burla ni nos aplasta. El fuego y el agua se mezclan. El surtidor solar no cesa de manar. Apenas caben en el cuadro tantas riquezas: ¿estallará esta pintura en una explosión de vida?
Octavio Paz. Los privilegios de la vista

Mandas un correo informando que ha muerto Juan Soriano. Así como las caricias disparan el deseo, en mi cabeza ese nombre (con la misma velocidad) me lleva al departamento de objetos perdidos, a la fotografía que ni tú ni yo sabemos donde quedó, a recordar que un septiembre, en este mismo sitio escribí una carta, como petición para que apareciera de nuevo esa imagen:

Foto con fondo de Soriano

Estamos sonriendo, no sólo a la cámara, hace horas que estamos sonriendo, el paseo por la plaza así nos tiene, contando nimiedades, eso de lo que se va formando el futuro, aquello que tiempo adelante se podrá recordar como la tarde en que... el día cuando... esa ocasión donde... Las frases que se han de acumular como respuesta al ¿te acuerdas?

Pero eso no lo sabíamos en ese momento, simplemente conversábamos, con ánimo de cofradía, a pesar de ir acompañados la complicidad tornaba secreto el intercambio, ¿qué nos dijimos?, nada en especial, nada que hoy podamos recordar con exactitud, nada que en ese momento fuera posible considerar como una bomba en el futuro.

Nos invitaron a la foto. No hubo tiempo para acomodarse, no hubo tiempo para pasar una mano por el cabello desordenado o quitar de la comisura de los labios los restos del café que bebíamos, mucho menos de alisar las camisas.

En la foto estamos tan cerca.

Así se deben ver los amigos, pensé al ver la impresión. La foto era magnífica, sencilla como miles que reposan el olvido en un álbum: una instantánea de dos personas que durante un paseo creen posible la inmortalidad y se ríen, se abrazan, porque estábamos abrazados, porque no sabíamos, porque era vivir la risa ahí y ahora.

En la impresión ambos traemos camisa azul, ambos parecemos de una edad distinta y hemos olvidado todas las ocasiones en que nos hemos herido con la confesión de nuestros secretos, todavía no vivimos las próximas ocasiones en que la discusión parecerá ser la definitiva, la de la estocada a traición. No sabíamos.

Al fondo, en la impresión, hay una mole azul borrosa, sólo quien haya estado en el lugar sabrá que en esa plaza todos los caminos coinciden en ese punto, donde reinan las manos de Juan Soriano.

No encuentro la foto, la he perdido, quizá nunca la tuve.

En el recuerdo la escultura toma una forma definitiva, es el caer del agua lo que delinea sus contornos, se dibujan precisos los hilos húmedos, los senderos sobre la piedra, manchas del tiempo. La presencia concisa de Soriano en la fotografía.

A nosotros que hoy miraríamos de frente esa imagen, se nos va borrando. el rostro

febrero 10, 2006

No quiero dejar pasar más tiempo, así que recomiendo ampliamente una visita a los archivos de La Petite Claudine

Mi vida ha sido siempre leer y escribir. No por nada ni para nadie sino porque no he podido evitarlo. Hay quien nace para el baile. Para mí, ha habido pocas cosas tan reales como mis libros y mis cuadernos. Unas cuantas películas, unas cuantas canciones. Por eso toda mi vida me he sentido sola y he buscado iguales con desesperación. Y recuerdo con precisión todas las veces que tropecé con uno, porque fue como tocar el cielo con los dedos.
***

A veces me canso de hacer este blog. Porque -¿lo he dicho ya?- ya no soy yo. Ya no leo libros. Ya no me acuerdo de la gente a la que conozco y que probablemente es parecida a mí; o quizá ya no se me acercan como hacían antes, espantados por esta petite que ya no soy yo y que no sé quién es. Ya ni siquiera tengo claro lo que es importante.


La cita es de un texto publicado por La Petite hace unos días... Me conmovio, al grado que no he podido dejarle un comentario, simplemente rendirle homenaje leyéndolo una y otra vez. Hoy he podido salir de la obnubilación y lo primero que se me ocurre es invitarlos a leerla... suele suceder, uno pierde capacidad de acción cuando descubre que el reflejo no es un espejo sino una vitrina


febrero 08, 2006

Otorgan el Premio Villaurrutia al poeta David Huerta
El poeta mexicano David Huerta obtuvo por decisión unánime del jurado, el Premio Xavier Villaurrutia de Escritores para Escritores, por su libro “ Versión ” y el conjunto de su obra literaria.

Felicidades al maestro. Aquí una mínima selección.


En letras de otros

Llevo dentro de mí el afán de lastimar, cosa que no siempre he sabido. El acto y la profundidad de la escritura me dirán si soy capaz o no.

Don DeLillo


febrero 06, 2006

IBSN: Internet Blog Serial Number

Una propuesta de identificador único para las bitácoras, algo así como el ISBN que llevan los libros, pero artesanal y medio caótico pues basta inscribirse en un wiki y uno mismo selecciona el código que desea.

IBSN de recuerdos inútiles: 0-2110-1970-0 (Microsiervos nos ganó los número de Lost)

Lectura Hipertextual

Concord es una biblioteca en línea de concordancias que emplea textos del Proyecto Gutenberg e incluye, hasta el momento, a los siguientes autores: Dostoyevsky, Ford Maddox Ford, Nietzsche, James Joyce, Platón y Thomas Hardy.

Los textos fueron preparados y codificacos por Robert Craven. Vale la pena quedarse un buen rato saltando, perdón, leyendo cualquiera de los textos ahí referidos. En especial he pasado un placentero rato en la relectura de The good soldier de Ford Maddox Ford, una de esas novelas que no suelen mencionarse mucho, pero que es absolutamente deslumbrante. Hablando de primeras líneas sorprendentes, ahí está el inicio de este recomendable novelón: This is the saddest story I have ever heard

En el weblog de Hernan Casciari el poema de Borges, Los justos:
Un hombre que cultiva un jardín, como quería Voltaire.
El que agradece que en la tierra haya música.
El que descubre con placer una etimología.
Dos empleados que en un café del Sur juegan un silencioso ajedrez.
El ceramista que premedita un color y una forma.
Un tipógrafo que compone bien esta página, que tal vez no le agrada.
Una mujer y un hombre que leen los tercetos finales de cierto canto.
El que acaricia a un animal dormido.
El que justifica o quiere justificar un mal que le han hecho.
El que agradece que en la tierra haya Stevenson.
El que prefiere que los otros tengan razón.
Esas personas, que se ignoran, están salvando el mundo.

Pero sobre todo una historia que permite atisbar un sentido de solidaridad entre navegantes, su texto lo imprimo para llevarlo en la bolsa y entregarlo a quien me reclame el bajar (y subir) música

Sólo el humor es sagrado.


Otras partes
arena
MUJERES AL BORDE DE UN ATAQUE DE LETRAS
Ana Clavel y Ana García Bergua
Moderadora: Eve Gil
y la participación de Miguel Barberena
Director del suplemento cultural Arena
Martes, 7 de febrero, 2006
a las 19:30 hrs
Cafebrería El Péndulo
Alejandro Dumas Nº 81 Col. Polanco


febrero 05, 2006

Otras partes

Image hosting by PhotobucketMenuda sorpresa, una fotografía de esta bitácora aparece como ilustración de la columna "Y ahora paso a retirarme", de Ana García Bergua en el suplemento La Jornada semanal.

Si bien en la versión electrónica aparece sin crédito, en la versión impresa sí se indica el autor, lo que es de agradecerse. La ilustración, titulada Touche! apareció esta bitácora en julio 5 del año pasado.


febrero 04, 2006

Quiero que me cojan todo el día y toda la noche. Fue lo primero y único que pensé durante un largo rato tras leer un ruleman de Iria en el que invita a armar la lista de las cien mejores primeras líneas de novelas hispanoamericanas, y comienza proponiendo las primeras cinco:

Pedro Páramo, de Rulfo
El túnel, de Sábato
Museo de la Novela de la Eterna, de Macedonio Fernández
Tres Tristes Tigres, de Cabrera Infante
Crónica de una muerte anunciada, de García Márquez

Quiero que me cojan todo el día y toda la noche. Resonaba con todo su vigor de primera línea inolvidable mientras repasaba la lista publicada por American Book Review que detonó la iniciativa de Iria.

Sé que Quiero que me cojan todo el día y toda la noche. apareció porque ha sido tema de conversación constante con Justes, una y otra vez, sin saber de la lista, hemos inclinado el rostro (iluminado) en reconocimiento de la potencia, atractivo, vigor, etcétera de esa primera línea.

Traté de pensar en otra, apostando que llegaría a Cortázar, claro Rayuela… y derrapé al consultar qué seguía de lo que yo recordaba cuál era el principio (¿Encontraría a la Maga?), pues en mi neblina confundí esa pregunta con otra frase, me di cuenta que a pesar de ser una de las obras a las que regreso con ánimo de escuchar el oráculo no recordaba que esa era su frase primera y no la que yo tenía en mente: Andábamos sin buscarnos pero sabiendo que andábamos para encontrarnos.

Es decir, la memoria me jugaba malas pasadas, en donde yo recordaba que iniciaba la novela ya Oliveira había pasado por la rue de Seine, el arco que da al Quai de Conti, el Pont des Arts, ya la Maga sonreía sin sorpresa.

Culpé al sonido con que retumbaba atrás de los ojos la primera línea pensada. Quiero que me cojan todo el día y toda la noche. Seguí intentando otras, esta vez con los libros a la mano. Apareció el inicio de La paloma, el sótano y la torre, de Efrén Hernández:

Cuando la inteligencia es ágil, fina sagaz, escurridiza, y puesto al lado opuesto, el corazón yace pesado, gordo, cegato, obtuso; digo, cuando la inteligencia sabe medio atisbar las cumbres y medio hurgar las sendas por donde se va a las cumbres, y el corazón no ayuda, no responde, ama sólo su lecho, sus golosinas y su comodidad, se engendra un desvalor, un hambre oculta, un amargor guardado. He aquí el origen del desvanecimiento, la altivez, la soberbia. Y sólo porque en ilusión e imaginando, se sabe discernir, llega a tomarse el infecundo y fraccionario pensar el bien, en lugar del sustancioso e integral vivir el bien, o sea el sutil ingenio, por la iluminada, auténtica, profunda, verdadera inteligencia.


Y dudé, dudé de si no estaba pecando por gusto personal, si en verdad merecía estar en esta lista este arranque, si cumplía con las características no escritas de lo que debe de ser un inicio de novela, entre ellas las de hacerle crecer dientes al libro, manos a las hojas, que te muerda los pulgares y enganche los ojos, que no puedas soltarlo.

Llegaron otros inicios, tres novelas que no pude soltar, de escritores vivos, dos españoles y un colombiano:

No he querido saber, pero he sabido que una de las niñas, cuando ya no era niña y no hacía mucho que había regresado de su viaje de bodas, entró en el cuarto de baño, se puso frente al espejo, se abrió la blusa, se quitó el sostén y se buscó el corazón con la punta de la pistola de su propio padre, que estaba en el comedor con parte de la familia y tres invitados.
Corazón tan blanco. Javier Marías

Hace unos años comenzaron a aparecer unos graffiti misteriosos en los muros de la ciudad nueva de Fez, en Marruecos. Se descubrió que los trazaba un vagabundo, un campesino emigrado que no se había integrado en la vida urbana y que para orientarse debía marcar itinerarios de su propio mapa secreto, superponiéndolos a la topografía de la ciudad moderna que le era extraña y hostil.
Suicidios ejemplares. Enrique Vila-Matas

Hay muchas maneras de contar esta historia –como muchas son las que existen para relatar el más intrascendente episodio de la vida de cualquier de nosotros.
La última escala del tramp steamer. Álvaro Mutis


Ah… mejor, tres novelas espléndidas, tres arranques de esos que te abrazan al libro, tanto como el de Pedro Páramo., tanto como la primera página de El apando de José Revueltas:

Estaban presos ahí los monos, nada menos que ellos, mona y mono; bien, mono y mono, los dos, en su jaula, todavía sin desesperación, sin desesperarse del todo, con sus pasos de extremo a extremo, detenidos pero en movimiento, atrapados por la escala zoológica como si alguien, los demás, la humanidad, impiadosamente ya no quisiera ocuparse de su asunto, de ese asunto de ser monos, del que por otra parte ellos tampoco querían enterarse, monos al fin, o no sabían ni querían, presos en cualquier sentido que se los mirara, enjaulados dentro del cajón de altas rejas de dos pisos, dentro del traje azul de paño y la escarapela brillante encima de la cabeza, dentro de su ir y venir sin amaestramiento, natural, sin embargo fijo, que no acertaba a dar el paso que pudiera hacerlos salir de la interespecie donde se movían, caminaban, copulaban, crueles y sin memoria, mona y mono dentro del Paraíso, idénticos, de la misma pelambre y del mismo sexo, pero mono y mona, encarcelados, jodidos.
El apando. José Revueltas


Y, de nueva cuenta, dudé, pues la iniciativa de Iria mencionaba “mejores primeras líneas”, ¿cuántas líneas son unas primeras líneas?, ¿cinco, tres?, ¿una oración?, porque de ser así, reconsideraría la inclusión del inicio de Suicidios ejemplares. Porque, dónde comienza una novela, en el caso de El apando no se detiene, toda la novela es una larga frase (no lo es, lo semeja), la acción contada en forma trepidante, toda la historia del encierro desde el encierro, sí, también Revueltas sabía que el infierno son los otros.

Y si de una sola frase se trata serían pocas las que nos quedaran, por ejemplo, las dos primeras palabras de La muerte de Artemio Cruz de Carlos Fuentes: Yo despierto… Porque ahí está la clave de toda la novela, sin embargo, no bastan para incluirla, tendría que citar, al menos, una buena parte de la primera hoja de la edición del Fondo de Cultura Económica:

Yo despierto… Me despierta el contacto de ese objeto frío con el miembro. No sabía que a veces se puede orinar involuntariamente. Permanezco con los ojos cerrados. Las voces más cercanas no se escuchan. Si abro los ojos, ¿podré escucharlas?... Pero los párpados me pesan: dos plomos, cobres en la lengua, martillos en el oído, una… una como plata oxidada en la respiración. Metálico, todo esto. Mineral, otra vez. Orino sin saberlo. Quizás –he estado inconsciente, recuerdo con un sobresalto- durante esas horas comí sin saberlo. Porque apenas clareaba cuando alargué la mano y arrojé –también sin quererlo- el teléfono al piso y quedé boca abajo sobre el lecho, con mis brazos colgando: un hormigueo por las venas de la muñeca. Ahora despierto, pero no quiero abrir los ojos. Aunque no quiera: algo brilla con insistencia cerca de mi rostro. Algo que se reproduce detrás de mis párpados cerrados en una fuga de luces negras y círculos azules. Contraigo los músculos de la cara, abro el ojo derecho y lo veo reflejado en las incrustaciones de vidrio de una bolsa de mujer. Soy esto. Soy esto. Soy este viejo con las facciones partidas por los cuadros desiguales del vidrio.


Y si de una sola palabra se tratara, citaría Farabeuf, de Salvador Elizondo, no encuentro palabra más hermosa para iniciar un relato:
¿Recuerdas…? Es un hecho indudable que precisamente en el momento en que Farabeuf cruzó el umbral de la puerta, ella, sentada al fondo del pasillo agitó las tres monedas en el hueco de sus manos entrelazadas y luego las dejó caer sobre la mesa.
Farabeuf. Salvador Elizondo


Y aún así se me fue la mano, cité un poco de más, pues una sola palabra, por hermosa que sea, no basta para insertar la novela en esta lista… Sigo pensando, ¿una sola línea?, me acuerdo:

Viajero: has llegado a la región más transparente del aire.
Visión de Anáhuac. Alfonso Reyes


Sólo que el texto de Reyes es más un ensayo que una novela. Además, todo el tiempo he estado pensando en la frase inicial: Quiero que me cojan todo el día y toda la noche. , inicio de novela perfecto, primera línea sugerente, frase rotunda, invitación a la aventura, a la lectura de una obra maestra.

Con esa me quedo, si algo pudiera sugerir a la lista propuesta por Iria, sería la mejor novela de Juan García Ponce, ese enorme ejercicio (más de mil páginas en dos tomos) que presenta las vidas paralelas de Mariana y María Ines, mujeres idénticas, en medio del mundo y del tiempo: Ciudad de México, 1968; esa novela donde el yucateco recrea el mundo a partir de una sola una imagen (la mujer) al colocarla como centro del universo.

Sí, este inicio de novela propondía:

Quiero que me cojan todo el día y toda la noche. Lo dijo, eso fue lo que dijo. De regreso del baño, mirándonos a Anselmo y a mí acostados aquí en la cama y que la mirábamos también. Huelo a ella; todo huele a ella. Desnuda en el marco de la puerta. Alzó los brazos y era como si quisiera borrarse por completo. Pero su cuerpo no la dejaba.
Crónica de la Intervención de Juan García Ponce.


* * *
Actualización febrero 4

En unos cuantos días ya Iria ha logrado reunir 18 inicios de novela. Valdrá la pena unirse a su convocatoria para llegar a las 100.


febrero 03, 2006

DANA GELINAS, GANADORA DEL PREMIO NACIONAL DE POESÍA AGUASCALIENTES 2006

Downstairs, de Dana Gelinas

En El Principio fue la escalera.
A Dios no le producía escozor subir;
arriba nadie lo esperaba.
Sin una escalera se habría tropezado,
como Luzbel.

De seguro creó la escalera para acceder
al jardín de sus criaturas.
Por esas mismas gradas descendió Dante
a contemplar los frescos de Brueghel,
El Bosco y Goya.
De no imaginar El Señor estos peldaños,
abuelos de las escalinatas mecánicas,
habría corrido el riesgo de caer del trono.

Bajar por una escalera
requiere de la gracia;
no es fácil hacerlo con dignidad,
sin pensar en los pasos que se dejan.

Subir es más fácil;
el requisito es fijarse bien en el siguiente peldaño.

Güish list

Porque suelo viajar en camión... Porque soy capaz de caminar y cruzar calles sin perder el hilo de la lectura... Porque en el fondo (y la superficie) soy un nerd que le encantan los gadgets...
Yo quiero unoImage hosting by Photobucket

Vía minid.net


febrero 02, 2006

Banda sonora

I threw out the photographs * Like yesterdays flowers * I tried to erase the past * But it won't go away * And those where the curtains * That you had made * One thing's for certain * The ghost of you stays * I painted the second room * And cleared out the basement * And smelled some of your perfume * On the scarf that you made * The Salvation Army collected your things * I gave them the jewellery, all the bracelets and rings * Your clothes in black bin bags I gave them away * I tried to move on but the ghost of you stays * The ghost of you stays * The ghost of you stays * I threw out the photographs * Like yesterdays flowers * I tried to erase the past * But it won't go away * I wake in the morning * And try to be brave * But it's hard to move on * When the ghost of you stays * * It's hard to move on * When the ghost of you stays * The ghost of you stays * The ghost of you stays

The ghost of you. (mp3) The Tears

febrero 01, 2006


Intento ubicar cuál de los motivos que nos dijimos es el correcto a la hora de lanzar este pequeño fanzine virtual . Creo que el más cercano es el de sentirnos parte de una comunidad con intereses comunes, en este caso la literatura. Por supuesto no soy ningún ingenuo, y sé que dicho interés, la literatura, tiene tantos ángulos que un día terminará por converger desde puntos encontrados.

Mauricio Salvador. Editor de HERMANOCERDO

HERMANOCERDO se edita en México, D.F., y se distribuye cada mes a quienes lo solicitan vía correo electrónico. En el primer número incluye, entre otros textos, el cuento También eres feo de Lorrie Moore y la crónica Como destruir Nueva York de Miriam Mabel Martínez.

Las suscripciones son al correo hermanocerdo@gmail.com
Visita The Art of Fiction

En letras de otros
Morelliana

¿Por qué escribo esto? No tengo ideas claras, ni siquiera tengo ideas. Hay jirones, impulsos, bloques, y todo busca una forma, entonces entra en juego el ritmo y yo escribo dentro de ese ritmo, escribo por él, movido por él y no por eso que llaman el pensamiento y que hace la prosa, literaria u otra. Hay primero una situación confusa, que sólo puede definirse en la palabra; de esa penumbra parto, y si lo que quiero decir (si lo que quiere decirse) tiene suficiente fuerza, inmediatamente se inicia el swing, un balance rítmico que me saca a la superficie, lo ilumina todo, conjuga esa materia confusa y el que la padece en una tercera instancia clara y como fatal: la frase, el párrafo, la página, el capítulo, el libro. Ese balanceo, ese swing en el que se va informando la materia confusa, es para mí la única certidumbre de su necesidad, porque apenas cesa comprendo que no tengo ya nada que decir. Y también es la única recompensa de mi trabajo: sentir que lo que he escrito es como un lomo de gato bajo la caricia, con chispas y un arquearse cadencioso. Así por la escritura bajo el volcán, me acerco a las Madres, me conecto con el Centro -sea lo que sea. Escribir es dibujar mi mandala y a la vez recorrerlo, inventar la purificación purificándose; tarea de pobre shamán blanco con calzoncillos de nylon.

Julio Cortázar. Rayuela (capítulo 82)


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