Banda sonora

No, no se equivoca Justes, más temprano que tarde (ese hermano de "al rato") el lector iba a encontrar a Wilson Pickett cantando en algún recuerdo inútil; no pensé que fuera a ser tan pronto, no creí que fuera a ser por motivo del fallecimiento de ese maestro del soul; pero a veces, sólo a veces, la vida se adelanta a la memoria.

Ya había contemplado que más tarde que temprano tendría que aparecer en algún texto en que hiciera referencia a los tiempos en que trasladaba los LP a cassette e invariablemente grababa Land of 1000 dances (mp3) porque uno puede entrar en trace hipnótico a partir del uno, dos, tres, golpe, uno, dos, tres, auuuw, all right; porque esa era la música del íntimo cotidiana, la de Madre detenida a mitad de la sala, detenida en el tiempo, cuando giraba el rostro hacia el aparato de sonido y sonreía.

Esa canción Iba a aparecer en un texto en que dijera que regaló la imagen perfecta del gato de Cheshire a la que recurro al leer a Alicia.

O quizá hubiera aparecido en alguna Banda sonora dedicada a los Beatles, en uno de esos escritos en que no escribo más que el título de la canción y subo las pocas o muchas versiones que tengo, así, su versión de Hey Jude (mp3) hubiera tenido sitio junto a lo que le hicieron después a esta canción entrañable Paul McCartney, Tom Jones o el Overtone Berry Trio, entre otros (materia de otra Banda sonora).

Mr. Pickett hubiera aparecido aquí, tarde o temprano, con la certeza de quien ha hecho suya la música que por edad no le correspondía, quizá me hubiera servido de alguna otra pieza para bordar acerca del soundtrack con que crecemos, cómo difiere de una casa a otra, de una ciudad a otra... Hoy aparece aquí por otros motivos, uno de ellos gratificantes, In the midnight hour (mp3) sirve como puente entre esta ciudad y esta otra que estamos construyendo y que con este texto enalteces.

Justes, gracias por el pretexto.