julio 31, 2005
julio 28, 2005
julio 27, 2005
Años después recordé ese juego cuando el insomnio me llevó a la ventana, donde puedo seguir las historias fragmentadas de un edificio de oficinas. Oculto por la distancia desgasté la falta de sueño eligiendo una pareja, náufrago cada uno en la isla de su escritorio, ambos con el rostro hundido en la arena de los papeles: una mujer, un hombre, una oficina, personajes y escenario que es posible apreciar desde esta ventana como si su destino dependiera de mi deseo.
Actué en consecuencia, por las noches me concentré únicamente en transformar su hastío en una historia de amor.
La intensidad de mi anhelo, lo sé, motivó que él se decidiera a la primera palabra, que ella no dejara los ojos detenidos en el borde del escritorio, que las jornadas siguientes contuvieran cada vez menos el deseo. Así hasta que una noche se hicieron el amor, seguros de que nadie en la oficina los miraba.
Ahora busco quien me mire desde su ventana, con la certeza de que el deseo es capaz de disolver el mal tiempo. A pesar del esfuerzo, sólo nubes forman el cielo, toda la noche las gotas se estrellan implacables en el cristal.
Hermano, que la disfrutes tanto como yo disfruté la conversación. Salud.
julio 26, 2005
(o primera versión del asesinato de los aprendices jedi)

Twisted by the dark side, young Skywalker has become. The boy you trained, gone he is . . . Consumed by Darth Vader
julio 24, 2005

Woooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooow
Dicho lo anterior por Frank Miller, ese master que me devolvió al mejor Batman en Year One, al creador de este comic que invariablmente me recuerda las mejores (las más oscuras) narraciones de James Ellroy: L.A. Confidential, Tha Black Dahlia o en su autobiografía: My dark places, especialmente esta última, la meticulosa investigación del asesinato de su madre:
Ahora estoy contigo. Huyes, te escondes y te encuentro. Tus secretos no estaban seguro conmigo. Te has ganado mi devoción. El precio que has pagado ha sido verte expuesta públicamente.
Te he robado la tumba. Te he revelado. Te he mostrado en momentos vergonzosos. He aprendido cosas de ti. Todo lo que he aprendido ha hecho que te ame más profundamente.
Aprenderé más cosas. Seguiré tus pasos e invadiré tu tiempo perdido. Dejaré al desnudo tus mentiras. Reescribiré tu historia y mientras tus viejos secretos estallan revisaré mis juicios. Lo justificaré todo en nombre de la vida obsesiva que me diste.
No oigo tu voz. Te huelo y percibo tu aliento. Te siento. Te rozas contra mí. Te has ido y quiero más de ti.
Ese tipo de intervenciones del narrador Ellroyano me hacen ligarlo a la voz en off que a lo largo de Sin City perfila la galería de personajes oscuros que ha creado Miller.
Wow porque durante la cinta olvidé que el director era Robert Rodríguez (sobrevaluadísimo desde El Mariachi) y pude disfrutar el traslado de la estética del comic milleriano a la pantalla. Soberbio los contrastes, con respeto a los planos propuestos por Miller, esa delicioso reconocimiento de que sí, así sucedía en el papel, de que no es Rourke sino Marv quien susurra que Goldie huele a lo que deben oler los angeles.
Logré olvidar que es una cinta de Rodríguez y agradecí la invitación a que codirigiera Miller, para salir sumamente satisfecho; olvidar también que las sobrinas estaban en la sala de junto y habían salido de su película unos minutos antes que nosotros.
Olvido que el día de hoy he pagado escuchando y bailando las canciones de RBD y Shakira... pero bueno, siempre se puede aprender algo, por ejemplo que Gustavo Cerati colabora con esta mujer en una canción de su material más reciente: Día especial (mp3), que hay algo más allá del aceite y el baile imposible en su colaboración con Alejando Sanz en La tortura (mp3).
Paso por alto esta inundación de ritmo shaketon (¿shaketon?, así le dicen las sobrinas) porque aún me queda el gusto dulce de Sin City, la posibilidad de hojear el comic, el ansia de volver a ver esta cinta en verdad soberbia. El antojo de buscar las resonancias en las novelas de Ellroy y descubrir ese gusto de los rincones oscuros.
julio 22, 2005
julio 21, 2005
Las canciones no son poemas, las canciones no son poemas, las canciones no son poemas, las canciones no son poemas... he de sustentar esta frase.
*
¿Club Rotario? No, no coincido, pero lo hemos de conversar, me debo un café contigo.
*
Tampoco coincido en que cuando Dios, los Dioses, quieren hablar contigo te regalan la locura. No. Toda conversación implica un resquicio de sanidad mental, en cambio, el silencio, la interrupción del diálogo, es el inicio de la locura.
*
Creo en dios, no en Dios.
*
Agustín, a buen árbol te arrimas, no puedo recomendarte más que revisar, revisar, revisar, revisar y después... mucho después, concursar, no importa publicar, importa escribir. If it be now, 'tis not to come; if it be not to come, it will be now; if it be not now, yet it will come: the readiness is all.
*
Tiburón, ¿por qué me cuesta tanto trabajo contestar?, exceso de coincidencias supongo, pero sobre todo diferencias que soy incapaz de enunciar.
*
Leo en el camión, hace mucho que no tenía dos horas continuas para leer (bueno, menos, la mitad del viaje me duermo, invariablemente), interrumpo Madame Bovary por Como la vida y en The art of fiction Mauricio sube una traducción de You're ugly, too.
*
Hace mucho que no sentía tanto cansancio, la serpiente se aparece en forma de red bull, he resistido la tentación
*
No soy poeta, y a veces quisiera, el fulgor con que se anuncia la ciudad entre los cerros me habla de las fogatas que adelantan Ítaca a la mirada. También resisto la tentación.
*
Wish list: cajeta "escuisabul"
*
Una canción no es un poema y pienso en Jano, si tiene dos rostros debe tener dos voces, no logro completar la metáfora, pero sé que ahí está. Hermanas que son capaces de tomarse de la mano, pero que no se necesitan una a la otra, que de hecho se excluyen.
*
Descubrimiento: Yo Yo Ma Japanese Melodies, track 1 aquí (Matsushima Ondo) y track 3 aquí (Zui-Zui-Zukkorobashi)
*
Manejar por la madrugada en la carretera. Manejar la carretera de la madrugada. Madrugar la carretera. Noche. Lluvia. El ánimo suicida de los insectos en el parabrisas. La tentación de unos versos. Justo en una curva me sorprende una vaca pastando a la orilla de la carretera; fin de la tentación.
*
Café... Ahhhh.
*
Parteaguas, se acerca la fecha de cierre y reescribo la escena del hombre en llamas.
*
Pendientes: leer a Murakami, de preferencia Kafka on the shore (¿Boiler, Rodolfo, Justes?) y comprar a Villoro y a Vila-Matas y pedir Picasso at the LapinAgile
*
Wow The Boondocks
*
La tentación del verso. Lla luz que hace visible la lluvia y el movimiento exacto con que se estrella ante el rostro, con el mismo vigor ciego de los insectos, un renacuajo cruza la carretera.
*
Nada más triste que un hombre en espera.
*
Ufff
julio 20, 2005
julio 19, 2005
julio 18, 2005
Tu amor es un periódico de ayer (mp3)Héctor Lavoe
Tu amor es un periódico de ayer
que nadie más procura ya leer
sensacional cuando salió en la madrugada
a mediodía ya noticia confirmada
y en la tarde materia olvidada
tu amor es un periódico de ayer
fue titular que alcanzó página entera
por eso ya te conocen donde quiera
tu nombre ha sido un recorte que guardé
y en el álbum del olvido lo pegué
Tu amor es un periódico de ayer
que nadie más procura ya leer
el comentario que nació en la madrugada
y fuimos ambos la noticia propagada
y en la tarde materia olvidada
¿Y para qué leer un periódico de ayer?
A diferencia de otras piezas musicales de las cuales tengo la certeza absoluta del primer encuentro: la madrugada de fantasmas al escuchar a Bach interpretado por Gould; el golpe de cuello para alejar la mirada de la ventana y la calle en los primeros acordes de Who's gonna ride your wild horses de U2; el silencio monástico del departamento en que me descubrieron El retorno de Ulises a la Patria de Monteverdi; la pausa en el amor a la que me obligaron las estrofas de In your eyes de Peter Gabriel; o la visión de la carretera a través de las lágrimas ante la sorpresa del Preso N° 9 en la versión de Eugenia León... de Periódico de ayer de Héctor no logro recuperar ningún recuerdo, a cada intento por recordar lo que rodeó el hallazgo corresponde la invención de una mentira, me descubro tratanto de generar los detalles que no puedo evocar; no sé quién ni cuándo me presentó a este salsero, no sé qué fue lo que me atrapó de esa canción, me recuerdo citándola una y otra vez.Sé también que en esta historia Madre tiene algo que ver, que ella me acercó más a Lavoe porque ella sí lo conocía, porque ella se sabía algo de su historia, pero de sus discos... nada.
Tu amor es un periódico de ayer, que nadie más procura ya leer, se incorporó a mi ejército de frases que yo considero geniales (sin importarme que al resto del mundo le parezcan francamente simples) y la utilizaba a la menor provocación; además, era todo lo que podía utilizar pues solamenta había escuchado la canción una vez.
Comenzó la búsqueda de disco de Lavoe, de Lavoe mismo. Antes de encontrar datos del cantante, hallá uno de sus cd en una tienda... con un precio muy por arriba de mis alcances, así que lo dejé ir, pero no al cantante.
La vida de Lavoe tiene todos los elementos dramáticos para elaborar una historia sobre el fracaso de los hombres exitosos, un cantante puertorriqueño que iba a contracorriente, cuando el espectáculo demandaba el show, él le apostó a un show donde su voz y la música era lo principal, lo único en el escenario; la historia de un recién llegado a Nueva York que en unos cuantos días logra grabar su primer sencillo, cargando todavía en los hombros la frase de su padre "si te vas a New York, olvídate que me tienes"; después, el ascenso, el encuentro con el productor de discos Fania, la alianza con Willie Colón; el éxito.
Y con el éxito, acompañándolo, el mal fario: el deceso de su madre; la muerte por sobredosis de su hermano; la muerte de su hijo de 17 años, a quien le disparó unos de sus amigos.
Un día, El Cantante, decide saltar del balcón de un hotel en Puerto Rico. No muere, sin embargo jamás se recuperará del todo de ese intento de... ¿de qué?, ¿suicidio?, ¿un alejarse de todo de una vez por todas? Es sencillo decir que lo tenía todo, sobre todo el amor de su público, al que invariablemente hacía esperar al menos una hora, antes de empezar sus conciertos, a grado de convertir la impuntualidad en una marca personal.. Lo tenía todo (¿lo tenía?) y decide saltar de ese balcón. (Una de sus piezas, Barrunto (mp3), dice: si ayer fue felicidad, hoy es tristeza, pero que angustia, melancolía, desilusión, como cuando hay la sensación de agua con viento, tengo ya el presentimiento, barrunto en mi corazón).
Años después del incidente (en eso convierten el tiempo los hechos trágicos: en incidentes) Héctor Lavoe muere en Nueva York, en la pobreza, el 29 de junio de 1993. La causa del fallecimiento, unos dicen, fue el SIDA, otros, la nostalgia, yo creo que el olvido es todavía más poderoso; verdaderamente no importa.
(Un artículo sobre la vida de Lavoe lo puedes leer aquí)
Al conocer la historia de Lavoe me vino inmediatamente a la memoria un verso de López Velarde: tu música es historia de poéticos males (El Piano de Genoveva) e intenté escribir esa historia con los elementos que conocía, con el simple recuerdo de Periódico de ayer rondándome, creyendo que eso bastaba para escribir ese texto.
Lo intenté demasiadas veces, incluso terminé una primera versión que una madrugada me hizo ir a la cama con la satisfacción de la tarea cumplida, mismas cuartillas que leyendo días después me hizo reconsiderar mi vocación, lo que había escrito era un pésimo melodrama; y se fue al cajón del algundía, donde terminan los textos que difícilmente verán de nueva cuenta la luz del día.
Recuerdo que cuando vi la película Blow (esa cinta bastante regular de Ted Demme) el personaje que interpretaba Johnny Deep me hizo recordar a Lavoe saltando desde el balcón de un hotel. Y reinicié la búsqueda de sus discos, con el mismo fracaso.
Varios años después, hasta estos días, la causalidad me llevó a "Héctor Lavoe. Fania Legends of Salsa Collection 1 y 2", y me tardé un buen rato en iniciar la reproducción del disco, demasiado. En la memoria Periódico de ayer era una canción enorme, con un ritmo cautivador, de frases afortunadas, de metáforas que me sorprendían (aunque no recodardara ninguna, el asombro se me había quedado pegado en los oídos)... era posible que me sucediera lo mismo que con aquellos libros de los que se guarda estupenda memoria pero que decepcionan en la relectura.
Comenzó la reproducción... descubrí que existen elementos en el gusto que si cambian en el gusto al paso de los años es para afinarse, que algunas piezas musicales, como decía la estación de radio que escuchaba el Abuelo, llegaron para quedarse.
Mientras suena Periódico de ayer pienso en que quizá, sólo quizá, valdría la pena abrir el cajón de algundía, es posible que los años también hayan afinado mi pulso.

julio 16, 2005
La fama (mp3)
Héctor Lavoe
In concert, I usually like to open up with a standard like Mi gente to warm up the crowd. Then I like to introduce something new and follow it with a classic like Periódico de ayer or El cantante. This formula always seems to please the crowd
julio 15, 2005

julio 14, 2005
julio 13, 2005
Hablaba, y hablaba, y hablaba, y hablaba, y hablaba, y hablaba, y hablaba. Y venga hablar. Yo soy una mujer de mi casa. Pero aquella criada gorda no hacía más que hablar, y hablar, y hablar. Estuviera yo donde estuviera, venía y empezaba a hablar. Hablaba de todo y de cualquier cosa, lo mismo le daba. ¿Despedirla por eso? Hubiera tenido que pagarle sus tres meses. Además hubiese sido muy capaz de echarme mal de ojo. Hasta en el baño: que si esto, que si aquello, que si lo de más allá. Le metí la toalla en la boca para que se callara. No murió de eso, sino de no hablar: se le reventaron las palabras por dentro.
Hablaba y hablaba… Max Aub
LetySon muchas cosas las que te debo, la de hoy una disculpa por la tardanza, no es olvido; la de hace unos días el abrazo y la felicitación, feliz cumpleaños; la de todos los días: pensarte y sonreírme. Gracias.
A manera de disculpa, una banda sonora… porque tú sabes chulita que fuiste esa ayuda.
The Beatles * Joe Cocker * Carlos Santana * Steve Cooper
Que desde el lunes, antes del lunes y por mucho tiempo después del lunes te persiga la felicidad y, como siempre, la compartas con quienes te queremos. Gracias siempre.
What would you think if I sang out of tune, * Would you stand up and walk out on me? * Lend me your ears and I'll sing you a song * And I'll try not to sing out of key. * * Oh, I get by with a little help from my friends * Mm, I get high with a little help from my friends * Mm, gonna try with a little help from my friends * * What do I do when my love is away * (Does it worry you to be alone?) * How do I feel by the end of the day, * (Are you sad because you're on your own?) * * No, I get by with a little help from my friends * Mm, I get high with a little help from my friends * Mm, gonna try with a little help from my friends * * Do you need anybody * I need somebody to love * Could it be anybody * I want somebody to love. * * Would you believe in a love at first sight * Yes, I'm certain that it happens all the time * What do you see when you turn out the light * I can't tell you but I know it's mine, * * Oh, I get by with a little help from my friends * Mm, I get high with a little help from my friends * Mm, gonna try with a little help from my friends * * Do you need anybody * I just need someone to love * Could it be anybody * I want somebody to love. * * Oh, I get by with a little help from my friends * With a little help from my friends.
julio 12, 2005
El alma es un juguete que no se rompe.
Los Simpsons (en el maravilloso capítulo en que Bart le vende su alma a Millhouse por 5 dólares)
julio 11, 2005
No sucedió gran cosa, me hizo recordar un show del canal VH1 (William Shatner de anfitrión) en el que se presentó una relación de cien grupos de un sólo hit (one hit wonders, creo), seguro que The Verve estuvo en ese programa (Los del Rio y la Macarena; 99 luftballons; Never ending story de Limahl; Rock me Amadeus de Falco; Spandau Ballet; Quiet Riot; 4 Non Blonde y Blind Melon son otros que me vienen a la memoria), pero bueno... le di una segunda oportunidad al disco de The Verve y nada.
Pero lo que realmente agradezco es que en esta búsqueda me hiciste encontrar un disco que hacía mucho no escuchaba: Temple of the Dog.
Temple of the dog fue un proyecto de Soundgarden y Pearl Jam, sólo se grabó un disco (claro, más los promos), uno que gozaba de un sueño injusto en un rincón oscuro.Pasé un buen rato escuchándolo, recordé la razón por la que lo compré, los días en que fue el único disco que sonaba en casa, la potencia en las voces, las letras que me encantaban. Hoy como ayer mi track preferido es Hunger strike, que aquí dejo:
Bittersweet symphony. The Verve:
'Cause it's a bittersweet symphony this life
Trying to make ends meet, you're a slave to the money then you die
I'll take you down the only road I've ever been down
You know the one that takes you to the places where all the veins meet, yeah
No change, I can't change, I can't change, I can't change,
but I'm here in my mold , I am here in my mold
But I'm a million different people from one day to the next
I can't change my mold, no, no, no, no, no
Well, I've never prayed,
But tonight I'm on my knees, yeah
I need to hear some sounds that recognize the pain in me, yeah
I let the melody shine, let it cleanse my mind , I feel free now
But the airwaves are clean and there's nobody singing to me now
No change, I can't change, I can't change, I can't change,
but I'm here in my mold , I am here with my mold
And I'm a million different people from one day to the next
I can't change my mold, no, no, no, no, no
'Cause it's a bittersweet symphony this life
Trying to make ends meet, trying to find some money then you die
I'll take you down the only road I've ever been down
You know the one that takes you to the places where all the veins meet, yeah
You know I can't change, I can't change, I can't change,
but I'm here in my mold, I am here in my mold
And I'm a million different people from one day to the next
I can't change my mold, no,no,no,no,no
I can't change my mold, no,no,no,no,no
I can't change my mold, no,no,no,no,no
(It justs sex and violence melody and silence)
(It justs sex and violence melody and silence)
(I'll take you down the only road I've ever been down)
(It justs sex and violence melody and silence)
(I'll take you down the only road I've ever been down)
(Been down)
(Ever been down)
(Ever been down)(Lalalalalalaaaaaaaa...)
(Ever been down)
(Ever been down)
(Have you ever been down?)
(Have you ever been down?)
(Have you ever been down?)
Hunger strike. Temple of the dog.
I don't mind stealing bread / From the mouths of decadence / But I can't feed on the powerless / When my cup's already overfilled / But it's on the table / The fire is cooking / And they're farming babies / While the slaves are working / The blood is on the table / And their mouths are choking / But I'm growing hungry
julio 10, 2005
julio 09, 2005

Estas líneas de Blade runner han sido uno de los mejores regalos que he recibido. Así. O mejor dicho: Y ya.
En aquella época podía pasar horas y horas viendo la cinta de Scott, con la misma atención de quien observa las manos del maestro para lograr aprender a elaborar un unicornio de origami, e intentaba transmitir la emoción que sentía, sin importar que en cada intento aburría a quienes me rodeaban. Cargaba con la película a todas partes, incluso durante la visitas a casa de Madre aprovechaba las pausas de la sobremesa constante que es nuestra relación para escapar hacia el monitor y repetir el momento en que el abrazo de Roy Batty se pierde en la lluvia.
Escudriñando esa memoria encuentro a mi hermana tras la puerta, complacida con su obra, orgullosa de su hija que es capaz de recitar el discurso de Batty y así lograr que se salgan de madre las lágrimas en su hermano, ese que presume sólo le conmueve el llanto de Bart Simpson cuando lo amenazan con repetir el cuarto grado.
Muchos años después abro ese recuerdo y me sigue llenando el amor de ese abrazo.
He estado en la puerta de Tannhauser, he visto cosas que ni yo mismo puedo creer, a diferencia de Batty creo que algunas visiones no se perderán en la lluvia, que la memoria será capaz de mantenerlas, a veces como canciones, otras como letras, en mi caso, como el abrazo que devuelvo en forma de regalo a Paulina, hoy que es su cumpleaños.
Felicidades amor, gracias.
Si se quedan con ganas de algo de esa época y, a mi parecer, igual de bueno, aquí está Sin aliento de Danza Invisible
Calla y que el secreto nunca salga de nuestros labios. Mordiendo la manzana sellamos este pacto, es mágico, esto más íntimo. Y te preguntas porque doy tantas vueltas, soy un poseso, estoy prisionero, no me conozco, algo tira de mi
En más de una ocasiónn me habrás encontrado un poco... ido, quizá transtornado, escúchame como voy a explicarte
que algo tira de mi, que algo tira de mi
Sin tomar aliento estoy, rodeado de calor, escucha, tengo que respirar y respirar... Sin tomar aliento estoy, rodeado de calor, escucha, tengo que respirar y respirar.
Para, mírame a los ojos y toma mis manos, coge mis manos... Y no te preguntes porque das tantas vueltas, no te conoces, estás prisionero
julio 08, 2005
I kissed you on the lips once more * And we said goodbye just adoring the nighttime * Yeah, that’s the right time * To feel the way that young lovers do
Then we sat on our own star and dreamed of the way that we were * And the way that we were meant to be * Then we sat on our own star and dreamed of the way that I was for you * And you were for me * And then we danced the night away * And turned to each other, say, ’i love you, I love you’ * The way that young lovers do
Do, do, do...
Then we sat on our star and dreamed of the way that we were and the way * That we wanted to be * Then we sat on our own star and dreamed of the way that I was for you * And you were for me * I went on to dance the night away * And turned to each other, say, ’i love you, baby, I love you’ * The way that young lovers do, lovers do, lovers do
Do, do, do, do...
Uff
Then we sat on our star and dreamed of the way that we were and the way that we wanted to be, then we sat on our own star and dreamed of the way that I was for you and you were for me
Sí, just in that mood
julio 06, 2005
En letras de otros
La lucha que sostenía con editores rapaces y con un público indiferente se le antojó el abordaje; la miseria que amenazaba su hogar, el mar bravío. Y al describir las olas en que se mecían cadáveres y mástiles rotos, el mísero escritor pensó en su vida sin triunfo, gobernada por fuerzas sordas y fatales, y a pesar de todo fascinante, mágica, sobrenatural.
Literatura. Julio Torri
julio 05, 2005
Cierra los ojos, en espera de caer dormido antes de tocar el suelo.
julio 04, 2005
Dudas. ¿Felicidad?, ¿qué vas a hacer con ella?
Miras tus manos, en las palmas aprietas las hojas marchitas de una prueba del paraíso.
julio 03, 2005
En letras de otros
Mirarse en el espejo y decirse deslumbrada: qué misteriosa soy. Soy tan delicada y fuerte. Y la curva de los labios conservó la inocencia.
No hay hombre ni mujer que no se haya mirado en el espejo y no se haya sorprendido consigo mismo. Por una fracción de segundo nos vemos como un objeto a observar. A esto lo llamarían tal vez narcisismo, pero yo lo llamaría: alegría de ser. Alegría de encontrar en la figura exterior los ecos de la figura interna: ah, entonces es cierto que no me imaginé, yo existo.
La sorpresa. Clarice Lispector

julio 02, 2005
julio 01, 2005
y si esto fuera poco...
Pues no, trovero no soy y nunca fui. También llegué suficientemente tarde como para no comprometer mi gusto con causas ajenas a la música. De hecho, sé poco, muy poco. Pero hay días que me sirve de pretexto, como hoy, que todo el día he estado con sonrisa gatuna de Cheshire, relamiéndome los bigotes porque soy feliz.
Mjm, soy feliz, soy un hombre feliz y quiero que me perdonen por este día los muertos de mi felicidad.
Y ya, estoy feliz, tanto como para cantar a Silvio y su Pequeña serenata diurna (mp3)
Justes y un poema de Zufosky en 365 traduciones, una invitacióna desentrañar:
Come shadow, come, and take this shadow up,
Come shadow shadow, come and take this up,
Come, shadow, come, and take this shadow up... y sigue y sigue.
Mientras que en The art of fiction, una simple línea me puso a girar:
Jueves de ocio: 32 estados, 32 libros
A vuela pluma las respuestas que dejé en los comentarios y aquí repito, con la certeza de que mañana, despierto, me voy arrepentir por los olvidos:
Aguascalientes: Fraguas, de Víctor Sandoval; Baja California, Estrella de la calle sexta, de Luis Humberto Crosthwaite y Post scriptum triste de Federica Campbell; BCS...me rindo; Campeche, María la voz de Juan de la Cabada; Coahuila, La estatua de sal de Novo, De fusilamientos de Julio Torri; Colima, me doy, pensé en Rulfo por Comala; Chiapas, Sabines, ni modo; Chihuahua, El águila y la serpiente, Martín Luis Guzmán; Durango, El apando, José Revuletas; Guanajuato, Maten al león, Ibarguengoitia; Guerrero, Cerca del fuego de José Agustín; Hidalgo, Triste domingo de Ricrardo Garibay; Jalisco, Pedro Páramo de Rulfo, ni modo Arreola; México; México, Primero sueño, de Sor Juana, lo siento Chimal; Michoacán, El complot mongol, de Rafael Bernal;Morelos, Bajo el volcán de Lowry; Nayarit, Perlas negras de Amado Nervo; Nuevo León, Simpatías y diferencias de Alfonso Reyes; Oaxaa, Ulises criollo, José Vasconcelos; Puebla, la semana de colores, Elena Garro; Querétaro, Cantado para nadie, Francisco Cervantes; Quintana Roo, Historias de Ovidio, de Luis Miguel Aguilar, ni modo Héctor; San Luis Potosí, híjole, sólo se me ocurre Manuel José Othón; SInaloa, El asesino solitario, Elmer Mendoza; Sonora, no me acuerdo; Tabasco, Horas de junio de Pellicer; Tamaulipas, ya son 4 y media, no me acuerdo de nadie; Tlaxcala, tampoco; Veracruz, Hugo Argüelles, Los cuervos están de luto, pero sobre todo la Obediencia nocturna de Juan VIcente Melo, aunque pensé en Pitol, pero él nació en Puebla; Yucatán, Crónica de la intervención de Juan García Ponce y, al fin, Zacatecas, toda la obra de López Velarde...
Valdrá la pena, algún día revisar la lista, sobre todo mirarla despierto y no a esta hora. Mientras tanto, ahí queda la invitación a ambos sitios y a que dejen sus traducciones o comentarios en esas bitácoras.
A fines de 2002, surgió este proyecto de antologar las grandes novelas mexicanas del siglo XX. No pudo ser más oportuno ya que, poco antes, me habían encargado seleccionar 37 novelas de la centuria pasada y escribir dos páginas (dos mil seiscientos caracteres), que incluyesen una minificha biobibliográfica de cada autor. Estos requerimientos tan específicos me parecieron limitantes, pero de cualquier manera me entusiasmó hacer mi hit parade de la novelística mexicana del siglo XX por el mero gusto de hacerlo y porque me agradan las listas. Esta la hice en orden cronológico para evitarme la bronca de jerarquizar el valor de las novelas. Así es que cuando surgió la idea de armar esta antología yo tenía lo principal: la selección de las obras. Determinarlas no fue demasiado difícil, pero las dificultades empezaron porque algunos autores tenían varias novelas importantes y había que decidir cuál. ¿Las muertas o Los relámpagos de agosto?, ¿El apando o El luto humano?, ¿Aura o La muerte de Artemio Cruz?, ¿El bordo u Otilia Rauda?, ¿Palinuro de México o Noticias del imperio?, ¿Morirás lejos o Las batallas en el desierto?, ¿El tañido de una flauta o El desfile del amor?, ¿Uno soñaba que era rey o El seductor de la patria?
En todo caso, fuesen las obras que fuesen, lo que debía hacer, pensé, era elegir muy buenos fragmentos unitarios, no demasiado largos, que de alguna forma tuvieran un principio y un fin y se completaran. De esa manera el lector podía estar satisfecho al leer algo redondeado, pero, según yo, a la vez se quedaría picado, consciente de que se trataba sólo una probadita y de que el verdadero banquete era la novela entera. Nada de esto me pareció insensato, pues muchas novelas a veces contienen "cuentos", o unidades narrativas que pueden funcionar autónomamente, pero que, claro, adquieren su verdadera dimensión cuando se les ve en la totalidad de la obra. Yo me acostumbré a cazar fragmentos en mi programa de televisión Letras Vivas, pues ahí hacía lo que llamábamos libro clips: elegía un fragmento, el autor lo leía y después el productor y yo lo traducíamos al lenguaje televisivo, lo cual en más de una ocasión nos salió muy bien.
En varios casos encontrar fragmentos unitarios vino a ser relativamente fácil. En algunos para mí no había duda: de Gazapo, de Gustavo Sainz, por ejemplo, era de rigor presentar la muerte de la abuelita en el lago de Chapultepec, porque mi escena preferida, en que Menelao escribe los nombres de las partes del cuerpo sobre el cuerpo mismo de Gisela, era demasiado extensa y no se dejaba "editar"; en Farabeuf, de Salvador Elizondo, a su vez se imponía la descripción de la fotografía del suplicio, que quintaesencia la idea sensacional de "cronicar un instante". En Los de abajo, de Mariano Azuela, tenía que ser la noche de los "avances" con Demetrio, la Pintada y el Güero Margarito que le roba la novia al Curro. Pero en otras novelas no era raro que surgieran distintas posibilidades de fragmentos "autónomos"; la dificultad por tanto se hallaba en cuál elegir. Ese fue el caso de Los albañiles, de Vicente Leñero, por ejemplo. En otros, la novela se hallaba tan herméticamente concatenada que era un broncón encontrar partes que funcionaran por sí mismas, como en Pánico o peligro, de María Luisa Puga.
Para mí, el fragmento de preferencia debía de contener o sugerir de alguna forma el contenido esencial del libro, o, si esto no era posible, tenía que desplegar una potencia literaria de alta intensidad para atrapar inescapablemente a un lector no especializado. También pensé que conocía los libros muy bien y que llegaría a los fragmentos sin problemas, pero con horror comprendí que había leído muchos de ellos años antes y en realidad no los tenía tan claros como creía. Así es que era inevitable releer todo. Y lo hice, con gran gusto, muy hedonistamente, es decir, en la "hueva creativa", que para mí es cuando trabajar resulta un gran placer y ni se siente. De hecho, fue una experiencia sensacional, especialmente porque descubrí que releer los libros en orden cronológico era muy distinto a leerlos como se hace por lo normal: cuando salen o alguien de confianza los recomienda. También me fumé varios que no había considerado, pues en la relectura "se me cayeron" algunas novelas de la lista inicial.
La lectura cronológica de las mejores novelas mexicanas cuenta la historia del país. De pronto asistimos a todo el devenir del siglo XX mexicano; ahí está la revolución, la vida de provincia, el cosmopolitismo, el desarrollismo, el 68, el 85, la sociedad civil, el neoliberalismo y demás. Pero también vi la evolución de México desde la mentalidad de los personajes, casos particulares en contextos específicos, además de que asistí a hechos culturales que la historia no registra o lo hace indirecta, tardía o ineficazmente. Contra lo que se creía entonces, y como sugirió Sara Sefchovich, la literatura, por muy fantasiosa o subjetiva que parezca, se halla anclada en la realidad y la revela desde perspectivas inimaginables.
No era casual entonces que después de las novelas de la Revolución y de vida rural o provinciana aparecieran obras cosmopolitas, refinadas e ingeniosas, como Ensayo de un crimen, de Rodolfo Usigli, que es una verdadera delicia como bien comprendió Luis Buñuel; o El libro vacío, de la Peque Vicens, que se adelantó más de dos décadas a la "escritura" o "metaficción", tan de moda en los años setenta; también obras abismales como El bordo, de Sergio Galindo, ubicada en un paisaje frío y neblinoso, insólito en Veracruz, y concentrada en explotar el alma humana desde lo más profundo.
Estas novelas de entrada indicaban que las grandes narraciones sobre la épica nacional (Los de abajo, de Mariano Azuela; La sombra del caudillo, de Martín Luis Guzmán; Ulises criollo, de José Vasconcelos) ya habían cumplido su ciclo; México se había observado a sí mismo y reconoció sus principales señas de identidad. Por eso, a partir de los años cuarenta, los narradores trataron de recapitular partes de la historia inmediata, y así corroboraron, enriquecieron y matizaron los rasgos del ser nacional (Al filo del agua, de Agustín Yáñez; Pedro Páramo, de Juan Rulfo; La muerte de Artemio Cruz, de Carlos Fuentes; El apando, de José Revueltas).
También se dieron muy buenas novelas ubicadas en distintas ciudades y pueblos mexicanos que quintaesenciaban un mundo a la vez pasado y presente; algunos míticos, como el Comala rulfiano o el Ixtepec de Elena Garro, que además es el narrador de Los recuerdos del porvenir; pero Rosario Castellanos recreó muy bien a Chiapas, y Emilio Carballido, Galindo y Jorge López Páez se instalaron sin problemas en "su" Veracruz. En La feria, de Juan José Arreola, el escenario es Jalisco. Todas estas novelas tienen una veladura de nostalgia pues fueron escritas cuando los autores ya no residían en sus sitios natales y vivían en la ciudad de México.
Por otra parte, los años cuarenta y cincuenta dieron nuevos ropajes a los viejos territorios nocturnos del alma humana, con su proximidad a la muerte, los sueños, las visiones, ensoñaciones y fantasías, como se puede ver en El luto humano, de Revueltas; Pedro Páramo, de Rulfo; partes de Confabulario, de Arreola; o Aura, de Fuentes. Las ánimas, los aparecidos y otras formas "fantásticas" eran populares entre los novelistas de la primera mitad del siglo XX, y con razón, porque siempre han sido un tema fascinante, que en el cuento trabajaron Tario, Torri, Arreola, Garro o Amparo Dávila, y que más adelante causó estragos en sus nuevas modalidades más dark.
Las cosas cambiaron definitivamente en la década de los sesenta, y sin duda los libros de Vicens, Garro, Arreola, Revueltas y Rulfo pavimentaron las nuevas carreteras. Los albañiles, de Leñero, para mí es el turning point; esta novela es una auténtica mina de recursos estilísticos; como Estudio Q, juega con los planos de la narración y con los puntos de vista de una manera altamente imaginativa y eficaz. Sólo Rayuela es comparable en cuanto a la densidad de la experimentación. Después de Los albañiles no extraña la aparición de las novelas de Sainz y Elizondo, que, con otras, manifiestan la "nueva sensibilidad" de la que hablaba José Luis Martínez y que a principios del siglo XXI aún no acababa de manifestarse. En ésta coexistían sin problemas transgresión, provocación, desacralización, inmersión en el mal, metafísica, mística, política, antisolemnidad, anticonvencionalidad, coloquialismo, humor, ironía, erudición, experimentación, estilismo, sofistificación, refinamiento o afanes totalizadores. Un fenómeno insólito e importante fueron las nuevas temáticas juveniles, en las que la juventud se narraba desde la juventud misma.
A partir de los setenta hasta el fin del siglo, que en este caso fue milenio, la pluralidad y la diversidad se volvieron características inherentes de la novela. Hubo desde la no-narración hasta el relato desnudo y coloquial. La temática política, obviamente regida por Revueltas, se vio muy bien en novelas de Gerardo de la Torre, René Avilés Fabila o Agustín Ramos. También hubo obras intrincadas y experimentales como Cadáver lleno de mundo, de Jorge Aguilar Mora, o Sastrerías, de Samuel Walter Medina. O muy buenas novelas sobre la locura y los manicomios (El infierno de todos tan temido, de Luis Carrión), acerca de locura, cárcel y misticismo (Los murmullos, de Jorge Portilla), religioso-esotéricas (Los trovadores, de Luisa Josefina Hernández) o "realista-metafísicas" (Ignacio Solares en Puerta del cielo, Anónimo o Casas de encantamiento). Siguió también la novela juvenil ligada a la contracultura a través de Parménides García Saldaña (Pasto verde), Federico Arana (Las jiras) y Jesús Luis Benítez.
No sorprendió tampoco la irrupción literaria de mujeres. Elena Poniatowska, Silvia Molina, María Luisa Puga, y ya en los ochenta, Angeles Mastretta, Laura Esquivel, Carmen Boullosa o Sara Sefchovich (Demasiado amor) continuaron muy bien los esfuerzos previos de Nellie Campobello, Josefina Vicens, Rosario Castellanos, Elena Garro, Luisa Josefina Hernández o Amparo Dávila. A fines de los setenta Luis Zapata puso de moda las novelas sobre gays, seguido por José Joaquín Blanco y Jorge Arturo Ojeda. Y también se establecieron las que exploraban diferentísimos niveles de sexo y erotismo, como las de Juan García Ponce, Jaime del Palacio o Alberto Ruiz Sánchez (Los nombres del aire).
En los ochenta cobró fuerza un interés muy grande por vencer la amnesia a través de novelas que recuperaran el pasado histórico mediato e inmediato. En esas novelas del pasado antiguo o muy reciente destacaron Fernando del Paso, Homero Aridjis, Herminio Martínez, Enrique Serna, con la sensación El seductor de la patria, Ignacio Solares, que se pasó hábilmente a la novela histórica; Sergio Pitol, quien a su vez dejó las densidades estetizantes y optó por tenderle una mano al lector; Héctor Manjarrez, con prosa severa, y Carlos Montemayor a través de investigaciones acuciosas y un gran timing político. Otra excelente obra histórica fue Rasero, de Francisco Rebolledo, ya en los años noventa.
Las novelas de la segunda mitad del siglo igualmente se inclinaron a lo policiaco (Rafael Bernal, Paco Ignacio Taibo II, Rafael Ramírez Heredia), en el contexto de la corrupta y represiva realidad mexicana, y éstas estuvieron de gran moda en los ochenta junto a la novela histórica y al éxito internacional de las escritoras mexicanas. Asimismo, la descentralización finalmente empezó a volverse realidad con autores muy estimables que nunca residieron en la ciudad de México, sino que seguían en sus ciudades y desde ahí se movían por el país y el extranjero. Entre ellos destacan Luis Humberto Crosthwaite (Tijuana), Luis Arturo Ramos (Xalapa), Eduardo Antonio Parra y David Toscano (Monterrey), Juan José Rodríguez y Elmer Mendoza (Sinaloa).
Para entonces la novela, que desde los sesenta con aburrida frecuencia era declarada muerta, se había fusionado con el ensayo, la poesía, el teatro, el cine, el cómic, el periodismo, el testimonio, la autobiografía y finalmente con la cibernética. En mi revisión yo la encontré dinámica y llena de vida, decisiva para ver a México desde lo más profundo. A fin de siglo, que en este caso fue de milenio, los grandes (Azuela, Martín Luis, Rulfo, Arreola y Revueltas) habían muerto ya y sólo quedaba Carlos Fuentes como superestrella. Tras él hacían cola José Emilio Pacheco, Sergio Pitol, Elena Poniatowska, Fernando del Paso y Vicente Leñero; también Juan García Ponce y Salvador Elizondo, pero ellos ya casi no publicaban. En cambio, seguían en actividad Paco Ignacio Taibo II, Carmen Boullosa, Carlos Montemayor, Hernán Lara Zavala, Gerardo de la Torre, María Luisa Puga, Silvia Molina, David Martín del Campo, Ignacio Solares, Rafael Pérez Gay, Alberto Ruy Sánchez, Agustín Ramos, Leonardo da Jandra, René Avilés Fabila y Jorge Portilla. Por su parte, Enrique Serna, Juan Villoro, Luis Humberto Crosthwaite y Eduardo Antonio Parra eran autores de obras muy maduras pero de quienes se esperaba aún más. También estaban los del "crack": Ricardo Chávez Castañeda, Pedro Angel Palou, Ignacio Padilla y Jorge Volpi; estos dos últimos ganaron importantes premios internacionales. También se hallaban bien cotizados en la bolsa de valores literarios David Toscana, Ana Clavel, Mario Bellatin, Guillermo Fadanelli, Guillermo Samperio, Daniel Leyva, Daniel Sada y Juan José Rodríguez. Todos ellos tenían un pie puesto en el siglo XX y otro en el XXI. En general, la novelística mexicana se hallaba bien viva, y tenía estrellas internacionales, además de maduros y talentosos "rudos" y "técnicos", que la conservaban saludable y en progreso constante.
De ellos en un principio elegí 37 novelas. Después reduje la lista a 30, pero finalmente no pude dejar afuera a varias y acabé con 35. El número me gustó porque en el I Ching corresponde al hexagrama "Progreso", que según yo, le cabe bien a la novela mexicana del siglo XX. Es además un número que me permitió cierta holgura para dar una perspectiva amplia.
Por desgracia, cuando este libro ya se hallaba compuesto, surgieron dificultades porque varios autores, sus agentes o herederos se resitían a autorizar la publicación de los fragmentos correspondientes. Finalmente, después de arduas negociaciones, todos accedieron, salvo carlos Fuentes, quien se negó a que un fragmento de Aura se incluyese en esta antología. No se le pudo convencer, pero tampoco podía yo eliminarlo, así es que a pesar de que Aura no aparece aquí, el fragmento elegido corresponde a las páginas 46-50 de la edición de 1962 de Era, y si algún lector quiere tener el panorama completo de esta antología tendrá que remitirse a esas páginas. En lo personal, lamento la ausencia pues sin duda Fuentes es uno de los grandes novelistas del siglo XX.
Como todas las antologías, ésta es discutible porque se basa en mis criterios y mi gusto. Seguramente habrá quienes me reprochen inclusiones o exclusiones, pero bueno, a eso se arriesga uno en empresas de este tipo. Les aseguro que no me consentí; trabajé con rigor pero también con entusiasmo, y creo que el resultado valió la pena.
Aquí tienen, pues, 34 fragmentos muy disfrutables en sí mismos. Sólo en los casos de Yañez, Taibo II y Crosthwaite me vi precisado a hacer cortes para que no resultaran excesivamente extensos, pero creo que no traicioné el es´píritu de las obras. De cualquier manera siempre me fue difícil quitar libros que me gustaban o me interesaban especialmente por diversas razones, me seguía doliendo no dejar constancia de mi aprecio por otras novelas y extendí mi lista a 50, así que aquí les paso al costo las que, en mi juicio, burbujean debajo de las primeras 35:
36. Gregorio López y Fuentes: Campamento (1931)
37. Emilio Carballido: El Norte(1958)
38. Jorge López páez: El solitario Atlántico (1958)
39. Ricardo Garibay: Beber un cáliz (1965)
40. Parménides garcía saldaña: El rey criollo (1968)
41. Juan Tovar: La muchacha en el balcón o la presencia del coronel retirado (1969)
42. Jorge Portilla: Los murmullos (1975)
43. Luis Carrión: El infierno de todos tan temido (1975)
44. Antonia Mora: Del oficio (1976)
45. Silvia Molina: La mañana debe seguir gris (1976)
46. René Avilés Fabila: Tantadel (1980)
47. Carmen Boullosa: Antes (1989)
48. Hernán Lara Zavala: Charras (1990)
49. Francisco Rebolledo: Rasero (1992)
50. Jorge Volpi: En busca de Klingsor (1999)
Y las primeras 35:
1. Mariano Azuela: Los de Abajo (1915)
2. Martín Luis Guzmán: La sombra del caudillo (1929)
3. Rodolfo Usigli: Ensayo de un crimen (1944)
4. Agustín Yáñez: Al filo del agua (1947)
5. Josefina Vicens: El libro vacío (1952)
6. Juan Rulfo: Pedro Páramo (1955)
7. Rosario Castellanos: ‘Balún Canán’ (1957)
8. Sergio Galindo: ‘El bordo’ (1960)
9. Elena Garro: ‘Los recuerdos del porvenir’ (1963)
10. Juan José Arreola: ‘La Feria’ (1963)
11. Vicente Leñero: ‘Los albañiles’ (1963)
12. Jorge Ibargüengoitia: ‘Los relámpagos de agosto’ (1964)
13. Gustavo Sainz: ‘Gazapo’ (1965)
14. Salvador Elizondo: ‘Farabeuf o la Crónica de un instante’ (1965)
15. Rafael Bernal: ‘El complot mongol’ (1969)
16. José Revueltas: ‘El apando’ (1969)
17. Elena Poniatowska: ‘Hasta no verte Jesús mío’ (1969)
18. Juan Vicente Melo: ‘La obediencia nocturna’ (1969)
19. Paco Ignacio Taibo II: ‘Días de combate’ (1976)
20. Luis Zapata: ‘El vampiro de la colonia Roma’ (1978)
21. Gerardo de la Torre: ‘Muertes de Aurora’ (1980)
22. José Emilio Pacheco: ‘Las batallas en el desierto’ (1981)
23. Jaime del Palacio: ‘Parejas’ (1981)
24. Juan García Ponce: ‘Crónica de la intervención’ (1981)
25. María Luisa Puga: ‘Pánico o peligro’ (1983)
26. Sergio Pitol: ‘El desfile del amor’ (1983)
27. Angeles Mastretta: ‘Arráncame la vida’ (1985)
28. Héctor Manjarrez: ‘Pasaban en silencio nuestros dioses’ (1987)
29. Fernando del Paso: ‘Noticias del imperio’ (1987)
30. Laura Esquivel: ‘Como agua para chocolate’ (1989)
31. Enrique Serna: ‘Uno soñaba que era rey’ (1989)
32. Carlos Montemayor: ‘Guerra en el paraíso’ (1991)
33. Juan Villoro: ‘El disparo de Argón’ (1991)
34. Luis Humberto Crosthwaite: ‘El gran preténder’ (1993)
35. Carlos Fuentes: 'Aura' (1962). No antologada.










