febrero 28, 2005

Banda sonora


Milonga del ángel. Astor Piazzolla (mp3)

Hoy más que un talismán requiero de algunas certezas.

Escucho a Piazzolla, esa es una plegaria.

febrero 27, 2005

En letras de otros

Cincuenta y dos ingredientes:

Para ocho amuletos contra todo mal y desgracia es necesario tener: el reflejo de la letra Alfa del ojo izquierdo, el círculo menor que crea la libélula en la superficie del agua, una pizca de la suavidad del polén, una cascarita de cielo del tamaño de la uña del pulgar, un susurro breve del retoño de tejo cuando crece, la prohibición eterna de volver la cabeza, la fuerza de las semillas proporcional a uno, lo doble de la esperanza, un par de alas de un sueño bonito, cuanto cabe bajo la axila del aleteo de una paloma, un almiar de ángulos de vista, tantos copos de nieve como puedan posarse sobre unas pestañas largas, tantas palabras amorosas como puedan caber en una boca, una fosa nasal del olor del tomillo, una bueeeena aspiración de cada uno de los cuatro vientos, la máxima cantidad de luz primaveral, la inmensurable firmeza del secreto, cualquier parte del arco iris, medio vaso del brillo del guijarro del arroyo, dos ingredientes que usted pueda recordar sólo el día de la preparación de amuletos, una cantidad aproximada del color de la mariposa diurna, un manojo de magia de las llaves, un granito del crujir de un escarabajo, el sonido medianamente fuerte de las trompetas angelicales, un pensamiento constante en la humedad de las ingles, una canción del grillo según el deseo, un rizo del humo del hogar, una punta de cuchillo de las llamas, un palmo de hilo de las nubes, una astilla del destello del relámpago, una simple gota de la sabiduría del agua, tanta vista como alcance para seguir el vuelo del halcón, una vertical que llegue, por lo menos, hasta la quinta esfera celeste, otra fosa nasal del olor de la tierra, risa, nunca suficiente risa, un arete del zumbido de las abejas, una mirada al bosque hasta que se pierda entre los árboles, la ufanía de la hierba llamada orgullo, una brazada de la sombra de la tarde de una higuera, una sarta de besuquitos, un poco de ruido del telar de la madera, una palma del calor de los plumones, un vaivén amplio del ramillete de la albahaca, el arte de observar el cuadrado, una circunvalación alrededor de todo y el reflejo de la letra Omega del ojo derecho.

Atlas descrito por el cielo, de Goran Petrovic

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Chulita, es tu cumpleaños. Ambos necesitamos urgentemente un amuleto contra todo mal y desgracia, hoy y siempre gracias por regalarme la risa para elaborar el talismán que requerimos para convocar tiempos mejores, los que merecemos.
Gracias Lety por la renovación de la amistad. ¡Mendiga!

febrero 25, 2005

Un arquero zen

El hotel María Cristina en la Ciudad de México tiene (¿tenía?) un hermoso jardín, un espacio inverosímil dentro de un edificio que se encuentra a una cuadra de Reforma y dos de Insurgentes, rodeado de construcciones modernas ideadas por arquitectos que en un arranque de imaginación lo más que se les ocurrió fue colocar ventanas como espejos para que reflejaran entre ellas. El jardín está oculto a la vista de quienes caminan por la acera, apenas se vislumbra entre la entrada del hotel, que da a la recepción y al restaurante, y un pequeño bar. Durante mucho tiempo viví cerca de ese lugar sin darme cuenta que existiera ese espacio, apretado entre muros plenos de enredaderas.
En ese entonces pensaba que podía ser reportero cultural y me dedicaba a buscar trabajo en los suplementos de algunas revistas. Visité ese lugar gracias a que Ignacio Solares me encargó una entrevista con Gustavo Sainz, quien acababa de publicar su novela A la salud de la serpiente.

Recuerdo el frensí con que leí esa novela ante la proximidad de la cita que había hecho con Gustavo Sainz. Preparé mi cuestionario, mi grabadora, el rostro que pensaba transmitía seguridad y fui a su encuentro.
Pocas veces como entonces me ha sorprendido la generosidad de un escritor (quizá la de José Emilio Pacheco, José Agustín, David Huerta o la de José Antonio Alcaraz, aunque en otras circunstancias), la entrevista la realice en dos partes, después de la primera jornada que duró poco más de hora y media, me recibió al día siguiente en el mismo jardín. Recuerdo haberme quedado con cuatro cassettes de 60 minutos (mismos que desaparecieron el día que entraron a mi departamento a robar) y la clara sensación de ser un pésimo reportero, ya que aproveché el momento más para mi desarrollo personal que para cuestiones reporteriles. A esas cintas recurría de vez en cuando buscando las pistas que no encontraba al estar sentado frente a la máquina.
La entrevista fue publicada una semana después, quiero pensar que no era mala, no lo puedo asegurar, hace quince años que no la leo. Recuerdo, eso sí, no haber cumplido con la promesa de mandarle el texto a Gustavo Sainz. De alguna manera agradecerle las horas y la paciencia, las dedicatorias que estampó en mis ediciones de Gazapo, Muchacho en llamas... con adjetivos a los que hoy todavía no sé si hago honor.
Si sirviera de algo le comentaría que el tiempo dedicado me sacó más de alguna vez de un apuro literario, que algunos de sus consejos los apunté en un cuaderno, con la conciencia de estar seguro de que al transcribirlos me darían pistas para los momentos en que, débil, me da por creer que la inspiración existe, que esas anotaciones fortalecen la idea de que sólo la disciplina sirve para escribir.
Es posible que en algún momento busque ese cuaderno, sé que está en alguna caja, así confirmaría la frase que me vino a la memoria cuando encontré la página web de Gustavo Sainz: "un arquero zen":
Estamos sentados en el jardín del Hotel María Cristina, él extiende el brazo y señala hacia el muro que cubren las enredaderas y me explica que el arquero Zen se entrena para mantener una postura impecable, con la respiración del cuerpo adecuada, concentrado, la tensión del cuerpo y del arco es la precisa para que la flecha de en el blanco. Arquero, flecha y blanco ya no están separados.
Con ese símil me explicó la tarea del escritor; muchos años después, sigo entrenando para no obstinarme en apuntar al blanco, sino en ser el arco y la flecha.

Gustavo Sainz tiene un sitio en geocities, desde el cual enlaza a diversas páginas en blogger a novelas como Gazapo, Obsesivos días circulares, Fantasmas Aztecas, Compadre Lobo y A la salud de la serpiente, entre otras. De ahí tomo la siguiente cita:


Digamos que escribo no para pasar el tiempo sino para convocar fragmentos dispersos de mí mismo, para que permanezca lo irreparable que he sido, para conocer algo que nunca he logrado conocer demasiado bien, pero también para cerrar heridas, o peor, para abrir heridas, para mantenerlas abiertas y conseguir comprenderlas mejor

febrero 24, 2005

Zapping

En el noticiero nocturno veo -escucho más bien distraido- la nota acerca del primer juicio oral que se celebra en el país, sentencia de tres años de prisión al autor de un homicidio imprudencial. Realmente no estoy poniendo atención y dejo pasar las imágenes sin mirarlas, hasta que la conductora anuncia que el acusado podrá salir bajo fianza pagando 340 mil pesos (30.6 mil dólares).

Eso cuesta la vida de un hombre, pensé primero. No, no se trata de reparación del daño, me corregí. Eso cuesta la libertad de un hombre. También me pareció absurdo pensarlo de esa manera, decidí dejar a un lado el asunto. Sin razón aparente recordé una noche en que Paulina me preguntó por qué lloraba mientras miraba una película. Un hombre vale su nombre, le contesté mientras regresaba al momento en que Daniel Day-Lewis recupera la confesión que ha firmado y antes de romperla grita:

Proctor (con un grito desde el fondo de su alma):
¡Porque es mi nombre! ¡Porque no puedo tener otro en mi vida! ¡Porque miento y firmo mentiras con mi nombre! ¡Porque no valgo la tierra en los pies de quienes cuelgan ahorcados! ¿Cómo puedo vivir sin mi nombre? ¡Os he dado mi alma; dejadme mi nombre!
The Crucible (Las Brujas de Salem) de Arthur Miller.

Porque un hombre vale su nombre y eso es todo lo que tiene. Dije esa noche, mientras me abrazaban, como sólo una niña puede abrazar.
Lo leí primero en el blog de Jorge Gómez Jiménez, un despacho de la agencia EFE, luego lo encontré en el periódico la Crónica, y sí, es cierto :

“Los mil 200 policías de la ciudad mexicana de Nezahualcóyotl deberán leer por obligación El Quijote en el marco de un plan del Ayuntamiento que busca elevar su nivel cultural. Según informaron fuentes oficiales, los agentes también deberán leer cada semana o cada quincena una obra del escritor colombiano Gabriel García Márquez, del estadunidense Truman Capote, de los mexicanos Juan Rulfo, Paco Ignacio Taibo II o cualquier otro grande de la literatura universal”.

Ahí el oxímoron: grande de la literatura universal y PIT II.

Ya después encontré el origen de la nota en la página del municipio de Nezahualcóyotl, lo que comentó el alcalde de la localidad fue que la iniciativa le interesó a Paco Ignacio Taibo II, “nuestro máximo exponente de novela negra y está interesado en venir a platicar con nuestros policías, lo cual sería muy benéfico”.

Ah, bueno, eso es otra cosa, sin embargo, el sabor amargo de la paradoja se me quedó un rato en los ojos, hasta que lo desvaneció la risa.

febrero 23, 2005

En letras de otros

En resolución, él se enfrascó tanto en su lectura, que se le pasaban las noches leyendo de claro en claro, y los días de turbio en turbio; y así, del poco dormir y del mucho leer, se le secó el celebro de manera que vino a perder el juicio. Llenósele la fantasía de todo aquello que leía en los libros, así de encantamentos como de pendencias, batallas, desafíos, heridas, requiebros, amores, tormentas y disparates imposibles; y asentósele de tal modo en la imaginación que era verdad toda aquella máquina de aquellas soñadas invenciones que leía, que para él no había otra historia más cierta en el mundo.

El ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha. Miguel de Cervantes.
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Gracias Rocío, si bien no hace falta pretexto alguno para emprender esta relectura, el regalo fue el estímulo perfecto para embarcarme en este placer. No he parado de reír.
Banda sonora
Honesty. Billy Joel (mp3)

If you search for tenderness / it isn't hard to find. / You can have the love you need to live. / But if you look for truthfulness / You might just as well be blind. / It always seems to be so hard to give.

Honesty is such a lonely word. / Everyone is so untrue. / Honesty is hardly ever heard. / And mostly what I need from you.

I can always find someone / to say they sympathize. / If I wear my heart out on my sleeve. / But I don't want some pretty face / to tell me pretty lies. / All I want is someone to believe.

Honesty is such a lonely word. / Everyone is so untrue. / Honesty is hardly ever heard. / And mostly what I need from you.

I can find a lover. / I can find a friend. / I can have security until the bitter end. / Anyone can comfort me with promises again. / I know, I know.

When I'm deep inside of me / don't be too concerned. / I won't as for nothin' while I'm gone. / But when I want sincerity / tell me where else can I turn. / Because you're the one I depend upon.

Honesty is such a lonely word. / Everyone is so untrue. / Honesty is hardly ever heard. / And mostly what I need from you.

febrero 22, 2005

Bien, pues cuento con 90 nuevas cuentas de GMail. El mecanismo para recibir una de estas cuentas es la mar de sencillo, dejan su petición (dirección de correo electrónica incluida) en los comentarios de este post y a la vuelta envío su cuenta de GMail con 1000 Mb de capacidad de almacenamiento.
En otras partes

-Pues bien, ésta es una historia de libros.

-¿De libros?

-De libros malditos, del hombre que los escribió, de un personaje que se escapó de las páginas de una novela para quemarla, de una traición y de una amistad perdida. Es una historia de amor, de odio y de los sueños que viven en la sombra del viento.

Lee en agseso la reseña de La sombra del viento de Carlos Ruiz Zafón, aquí
Cuando vivir en otra parte que no fuera la Ciudad de México me parecía una idea digna de una borrachera de esas en que la memoria decide borrar la media hora previa a llegar a la cama, cuando salir hacia cualquier otro lado no era un plan, recuerdo haber dicho que el día que Oaxaca tuviera unos cines que valieran la pena sería una ciudad donde poder vivir.

Me impresiona(ban) su cielo, sus colores, los muros de vegetación que cercan la mirada, el que el sube y baja de sus calles siempre terminaban en una pared altísima de color verde que la más de las veces semejaba la continuación natural de la cantera de ese mismo color con que las construcciones del periodo colonial están adornadas. Y el cielo, el cielo siempre una invitación, desde cualquier parte del valle, cerca del Teatro Macedonio Alcala, desde Santo Domingo o caminando por García Vigil, parece posible tocar las nubes, como si bastara un brinco para alcanzarlas. Además, en esa ciudad vive mi hermano, sólo eso bastaría para hacer un sitio habitable.

Hoy me vino a la mente la imagen de la ciudad de Oaxaca, cómo se perdía a la mirada desde la última ventanilla del camión en que me alejaba, cómo trataba de adivinar cuáles de esos trazos había caminado junto a mi hermano, ubicar si el mirador en que tratamos de congraciarnos con esa ciudad estaba cerca, cómo a la distancia el cielo se arrancaba de la tierra y volvía al sitio donde otras lugares mantienen a las nubes.

Recordé que al desaparecer la ciudad y ante la vista de la autopista, comencé a leer:

Elogio de la ciudad


El hombre no inventó la ciudad, más bien la ciudad creó al hombre y sus costumbres. Urbanidad viene originalmente de la palabra latina para la ciudad. La ciudad como la conocemos se originó posiblemente en el Asia entre el sexto y el primer milenio antes de Cristo. Pero es en Grecia donde la ciudad-Estado o
polis que la idea de la ciudad llegó a su cumbre con lo que Aristóteles llamó "una vida común para un fin noble". En Roma, creadora del imperio romano, la ciudad, Roma misma, edificada originalmente sin plan ni orden, creció hasta convertirse en un modelo de otras ciudades creadas a su imagen y semejanza. Bajo los Antoninos, Roma llegó a tener casi dos millones de habitantes, donde los ricos vivían en esplendor y los pobres en la miseria, creando lo que hasta hoy día se llaman cuarterías o solares.
Pero la ciudad ha sido destruida más de una vez por el hombre que creyó que la creó. Según la leyenda Nerón incendió Roma, pero Roma fue reconstruida y vive hasta nuestros días: la única ciudad que es una lección de historia. Las eras romanas viven en sus ruinas. Es, por supuesto, la Ciudad Eterna. Otras ciudades como Berlín y La Habana han sido destruidas por la guerra o por la desidia de sus gobernantes. De hecho, La Habana hoy parece una ciudad derruida, no desde el aire como Berlín, sino desde dentro. Pero Berlín, como la Roma antigua después del incendio, ha sido reconstruida, y la Habana guarda una extraña belleza entre las ruinas. Aunque, como Horacio, digo que las ruinas me encontrarán impávido.
Es así que he buscado en otras ciudades el esplendor que fue La Habana.

El libro de las ciudades. Guillermo Cabrera Infante.

Hoy ya no sé si existe esa ciudad así. Hoy cada vez es más difícil aprehender la otra ciudad que fue nuestra. Al enterarme de la muerte del escritor cubano, fui al librero a buscar alguno de sus libros, uno saltó a la mano, de entre sus hojas surgió el boleto que me recordó este viaje.

Hoy sé que he de encontrar el esplendor de esas ciudades entre las hojas de los libros que me acompañaron durante el viaje.

febrero 18, 2005

Para mí el adios no fue una separación ni una partida. Decir adiós es alejar a la muerte, desafiarla, reducirla, deshacerse de ella porque ella se deshace de sí misma. Decir adiós, avisan los poetas, es el más fuerte de los asideros, la medida mayor de la resistencia a separarse. ¿Y se acaba un adiós? No tenía por qué dudar de su fidelidad ni por qué temer el olvido: habíamos creado un puente que ambos sabríamos atravesar de orilla a orilla sobre el río de la ausencia -¿acaso no estaba nuestro lecho tallado en el corazón mismo del olivo y no estaban en torno suyo labradas las paredes de nuestra morada como un símbolo de unión indisoluble? Estábamos tejidos el uno con el tejido del otro.
Sed de mar. Esther Seligson


febrero 17, 2005

Hermano
Felicidades, hoy como siempre, por lo de siempre. Beso a mi mejor amigo, a la risa de la tribu.
Nueva razón para el amor, la de hoy, la de las 18:51 y sus 2.750, un abrazo, el cariño que como los sueños nos alcanza sin importar distancias. Estoy a tu lado, contigo, Happy Together
(mp3) como los Kaufman en Adaptation.

Para Emilio: Bienvenido a la vida
(wma) Aleks Syntek, ojalá estuviera ahí para estas canciones Arrullo 1 (mp3) y Arrullo 2 (mp3) de Cecilia Toussaint

Felicidades por este Beautiful day (mp3) en que como a Mick Jagger God gave you everything (mp3). Besos, todos.
Banda sonora



Into each life some rain must fall
Ella Fitzgerald & Count Basie (mp3)

Into each life some rain must fall
But too much is falling in mine
Into each heart some tears must fall
But some day the sun will shine

Some folks can lose the blues in their hearts
But when I think of you another shower starts
Into each life some rain must fall
But too much is falling in mine

Bueno, ya. Gracias a todos por sus comentarios.

febrero 07, 2005

cerrado por depresión
regreso uno de estos días
gracias lector
En letras de otros

…prefería claramente, sin discusión, la obra menor a la obra mayor. Escogía La metamorfosis en lugar de El proceso, escogía Bartleby en lugar de Moby Dick, escogía Un corazón simple en lugar de Bouvard y Pécuchet, y Un cuento de Navidad en lugar de Historia de dos ciudades o de El Club de Pickwick. Que triste paradoja, pensé Amalfitano. Ya ni los farmacéuticos ilustrados se atreven con las grandes obras, imperfectas, torrenciales, las que abren camino en lo desconocido. Escogen los ejercicios perfectos de los grandes maestros. O lo que es lo mismo: quieren ver a los grandes maestros en sesiones de esgrima de entrenamiento, pero no quieren saber nada de los combates de verdad, en donde los grandes maestros luchan contra aquello, ese aquello que nos atemoriza a todos, ese aquello que acoquina y encacha, y hay sangre y heridas mortales y fetidez.
2666. Roberto Bolaño.

febrero 06, 2005


Blackbird (mp3)
versión de Dionne Ferris (gracias Blu)

Blackbird singing in the dead of night
Take these broken wings and learn to fly
All your life
You were only waiting for this moment to arise.

Blackbird singing in the dead of night
Take these sunken eyes and learn to see
All your life
You were only waiting for this moment to be free.

Blackbird fly Blackbird fly
Into the light of the dark black night.

Blackbird fly Blackbird fly
Into the light of the dark black night.

Blackbird singing in the dead of night
Take these broken wings and learn to fly
All your life
You were only waiting for this moment to arise
You were only waiting for this moment to arise
You were only waiting for this moment to arise.
Sé que me lees, que continuamente puedo contar con tu aliento a mi lado, mirando sobre el hombro cómo escribo estas líneas... dices en un mensaje que para saber de mí debes acudir a estas hojas sueltas, no lo creo, para saber de mí basta tu sonrisa siempre dispuesta, las risas que invariablemente regalas a mi conversación, el amoroso amor de las parejas pares con que salpimentamos el narrar nuestras nostalgias, eso en lo que me convierto cuando me reflejo en tus ojos... camina por esta canción y entra al sueño de otro que sin conocerte sabe de ti (ya te he de confesar esa nostalgia), camina descalza por esta imagen a la que hemos atado nuestra memoria; no es la sangre del corazón (esa bomba sobrevaluada) lo que nos une, es el fulgor con que intercambiamos en el silencio, en la memoria.

febrero 05, 2005

Madre, dije por inercia, dije porque siempre es un placer escucharla, porque lo que menos espera uno es que a la mitad de la conversación, en cualquier conversación, quien sea, pregunte a quemarropa sobre el poema que uno prefiere de tal o cual autor, porque en medio del intercambio de notas familiares no pude evitar la sorpresa ante la mención de Ramón López Velarde. Dije y no recuerdo del todo a qué respondí de esa manera, me acuerdo de un poema del zacatecano, más de una vez la he atosigado con mis obsesiones (no sólo a usted) acerca de los versos poderosos. , porque le he contado de las ocasiones en que se murmura con melancolía lo que este corazón leal se amerita, usted ha sido testigo de las veces en que todo le ha sido ultraje y, a pesar de ello, el ánimo con que lo he lanzado a la hoguera solar. porque las líneas que susurro cuando a este rostro lo invada la mueca agridulce con que hojeo el periódico, ese con que rechazo participar del brío justiciero de las multitudes que toman la calle o evito sumar mi nombre a la columna de los abajo firmantes, es: ...y una íntima tristeza reaccionaria.
, dije, pero no sé cual de todos los poemas de López Velarde me pide que le envíe. Lea esto, vea si le sirve. De no ser así, tome Zozobra, abra el libro como si fuera un oráculo, estoy cierto de que ha de encontrar. Esa es una de las pocas certezas que tengo, que ha de encontrar.

MI CORAZÓN SE AMERITA
Mi corazón leal, se amerita en la sombra.
Yo lo sacara al día, como lengua de fuego
que se saca de un ínfimo purgatorio a la luz;
y al oírlo batir su cárcel, yo me anego
y me hundo en la ternura remordida de un padre
que siente, entre sus brazos, latir un hijo ciego.

Mi corazón leal, se amerita en la sombra.
Placer, amor, dolor… todo le es ultraje
y estimula su cruel carrera logarítimica,
sus ávidas mareas y su eterno oleaje.

Mi corazón leal, se amerita en la sombra.
Es la mitra y la válvula… Yo me lo arrancaría
para llevarlo en triunfo a conocer el día,
la estola de violetas en los hombros del alba,
el cíngulo morado de los aterdeceres,
los astros, y el perímetro jovial de las mujeres.

Mi corazón leal, se amerita en la sombra.
Desde una cumbre enhiesta yo lo he de lanzar
como sangriento disco a la hoguera solar.
Así extirparé el cáncer de mi fatiga dura,
seré impasible por el Este y el Oeste,
asistiré con una sonrisa depravada
a las ineptitudes de la inepta cultura,
y habrá en mi corazón la llama que le preste
el incendio sinfónico de la esfera celeste.


EL RETORNO MALEFICO


A D. Ignacio I. Gastelum
Mejor será no regresar al pueblo,
al edén subvertido que se calla
en la mutilación de la metralla.

Hasta los fresnos mancos,
los dignatarios de cúpula oronda,
han de rodar las quejas de la torre
acrillada en los vientos de fronda.

Y la fusilería grabó en la cal
de todas las paredes
de la aldea espectral,
negros y aciagos mapas,
porque en ellos leyese el hijo pródigo
al volver a su umbral
en un anochecer de maleficio,
a la luz del petróleo de una mecha
su esperanza deshecha.

Cuando la tosca llave enmohecida
tuerza la chirriante cerradura
en la añeja clausura
del zaguán, los dos púdicos
medallones de yeso,
entornando los párpados narcóticos,
se mirarán y se dirán: "¿Que es eso?"

Y yo entraré con pies advenedizos
hasta el patio agorero
en que hay un brocal ensimismado,
con un cubo de cuero
goteando su gota categórica
como un estribillo plañidero.

Si el sol inexorable, alegre y tónico,
hace hervir a las fuentes catecúmenas
en que bañábase mi sueño crónico
si se afana la hormiga;
si en los techos resuena y se fatiga
de los buches de tórtola el reclamo
que entre las telarañas zumba y zumba;
mi sed de amar será como una argolla;
empotrada en la losa de una tumba.

Las golondrinas nuevas, renovando
con sus noveles picos alfareros
los nidos tempraneros;
bajo el ópalo insigne
de los atardeceres monacales,
el lloro de recientes recentales
por la ubérrima ubre prohibida
de la vaca, rumiante y faraónica,
que al párvulo intimida;
campanario de timbre novedoso;
remozados altares;
el amor amoroso
de las parejas pares;
noviazgos de muchachas
frescas y humildes, como humildes coles,
y que la mano dan por el postigo
a la luz de dramáticos faroles;
alguna señorita
que canta en algún piano
alguna vieja aria;
el gendarme que pita...
...Y una íntima tristeza reaccionaria

Ninguna sorpresa en los resultados del concurso organizado por la revista Letras Libres para elegir por votación al "mejor poeta vivo" de una lista de 200. Ahora habrá que esperar el espéctaculo de quienes se rasgan las vestiduras como vírgenes histéricas porque la iniciativa de este medio no aporta nada a la poesía.
Ya había escrito algo sobre el asunto en un comentario anterior, las reacciones arrebatadas por esta votación me parece que carecen de sentido del humor, no le pasa nada a la poesía si alguien (quien sea) decide hacer un concurso, además, los votos apenas llegaron a los 300, cantidad que no es representativa de nada, ni siquiera de un porcentaje considerable del número de lectores de la revista de Krauze, hay bitácoras que reciben el mismo número de visitas en un solo día, que realizan el mismo tipo de concursos inútiles y nadie se siente agredido, nadie clama que se banaliza la poesía ni nada por estilo.
El número de votos es una señal de que Letras Libres es una más de las revistas que en el mercado mexicano se ocupan de literatura, con su nicho de lectores, con cierta influencia, pero eso: una más. Atacar a la revista por esta iniciativa es una perdida de tiempo, por eso creo que hay que tomárselo con humor.
Ni siquiera es original la propuesta, ya Héctor Anaya había organizado este tipo de concursos en el suplemento El Búho de Excélsior, uno que recuerdo y que viene al caso es la votación para elegir al intelectual más culto de México, que casualmente también "ganó" José Emilio Pacheco (la lista incluía a José Antonio Alcaraz y Carlos Monsiváis, entre otros).
Sigo pensando lo mismo estos concursos merecen la misma pasión que se le otorga a una conversación entre amigos, esos pasos de ballet en que se esgrime la espada del gusto. Shakespereanemente, lo demás es silencio.
Quizá lo que reste sea acudir una y otra vez a la lista de los 200 y leerlo, por lo pronto, aquí dejo la enumeración de los 10 "ganadores", con un enlace a una mínima selección de su obra.
Lo único que se puede hacer por la poesía, es leerla, aquí la invitación:

1) José Emilio Pacheco (aquí)
2) Eduardo Lizalde (aquí)
3) Alí Chumacero (aquí)
4) Gabriel Zaid (aquí)
5) Rubén Bonifaz Nuño (aquí)
6) David Huerta (aquí)
7) Ramón Xirau (aquí)
8) Francisco Hernández (aquí)
9) Homero Aridjis (aquí)
10) Coral Bracho
(aquí)

Leer, es lo importante.
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Otros puntos de vista (agregados el día 5):
Humphrey Bloggart (aquí)
Guillermo Vega Zaragoza (aquí)
La pecera del Tiburón (aquí)
Silvaman (aquí)
Solzimer Scrooge & Grinch (aquí)
Luis Vicente de Aguinaga (aquí)

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