diciembre 31, 2004

La cita de Auster colocada acá abajo me provocó recordar el comentario de Lukas en su perro cansado, a quien en la encuesta de Quizilla le salió Jack Kerouac y señalaba:


"En un tiempo, cuando era muy joven, leí el libro iniciático suyo, En el camino, que después vendí en una tienda de libros usados. Me gustó, sobre todo esa escritura a golpe de jazz, esa aventura, ese ir de aquí para allá, en los años felices. También tenía un librito de poemas de Gregory Corso, su amigo, Gasolina y otros poemas, que no sé si aún estará por ahí. Y esos versos también me gustaban mucho, su espíritu zen, su colorido, lo visuales que eran."


Me hizo pensar en que mi acercamiento a Kerouac fue también a través de En el camino, una de esas ediciones de bolsillo de editorial Bruguera (tapa dura, amarilla) que se podían conseguir en los puestos de revistas, colección que auxilió también a mi primera vez con Heinrich Boll (Opiniones de un payaso), Italo Calvino (El Barón rampante) y Boris Vian (La hierba roja), entre otros.
Rememoro, como Lukas, la sensación de viaje, el jazz, la aventura. La percepción clarísima de estar abriendo la puerta a la pertenencia, llave a un grupo que era capaz de guardar las preguntas en una bolsa y salir a buscar las respuestas pidiendo aventón.
Sé que soñé con una vida distinta, una que se me fue de las manos al comprender que lo mío era medir la vida con cucharitas de café, una que no realicé y con el tiempo dejé de anhelar, cierto en que el mundo me deparaba sorpresas mayores acomodado en el sillón verde de la lectura.
Y recordarlo me lleva al momento exacto en que asumí que mi viaje era vertical: la primera y única vez que huí de casa, esa en que la rabia y el coraje me alcanzaron para subir a un camión de redilas.


Lo más lejos que había viajado solo era hacia las fronteras de la colonia San Rafael: al este la infinita Avenida Insurgentes; al norte San Cosme y su comercio constante; en el oeste se encontraba el límite de mi civilización: cruzando el Circuito Interior -decían los mayores- estaban los bárbaros, la temible Santa Julia; y al sur el bosque de Sullivan, el Parque de las Artes, el Monumento a la Madre. Hasta ahí llegaba mi bicicleta naranja, esos sus límites.
Ya no recuerdo los motivos de la ira, sé que me subí al camión de redilas con la única certeza de que era para no regresar.

No tuve miedo una vez traspasadas las fronteras habituales, de hecho, no tuve tiempo de tener miedo, era demasiada la sorpresa, las sorpresas, la del atrevimiento, la de la Ciudad desde otra perspectiva (ese cielo en el que cruzaban otros edificios), el olor de la fruta que me bañaba... El camión al que subí cargaba cajas de melones y se detuvo hasta llegar a la Central de Abastos, ahí fui descubierto por el chofer cuando ascendió por las redilas para abrir las puertas para descargar.

De ese día en que amplié todas mis fronteras ya no recuerdo los diálogos, mas sé que expliqué las razones para escapar de casa y que la respuesta fue que me pusieran a trabajar: ayudé a bajar las cajas de fruta y acomodarlas en una banda sin fin que se adentraba en una bodega.

No tardé mucho en regresar, una vez finalizada la tarea el chofer me encaminó a un taxi para devolverme a casa, eran otros tiempos.

Me decepcionó un poco el que nadie se diera cuenta de mi fuga, pensaron que estaría en el parque. Así que guardé el secreto de mi escapatoria hasta muchos años después, cuando en una sobremesa, para recomendar un libro a mi hermano, comencé a contar esta historia, de la que me falta el final:

-No me dijeron nada en casa, no se habían dado cuenta de que no estaba. Con el paso de los años me cuesta más trabajo creer que me atreví a subirme a ese camión, que ayudé a descargarlo, que regresé sano y salvo. Me lo creo porque tengo una prueba: un libro. Cuando el chofer del camión me subió al taxi me dio un billete, mi paga por haberlo ayudado, con ese dinero me compre En el camino, no sabía quién era Kerouac, el libro me lo encontré en el puesto de periódicos de Don Pepe. No lo leí en ese momento, lo único que me interesaba era que su título me recordara que un día lo intenté.

Hoy retengo sólo sensaciones de esa lectura iniciatica, además de las sensaciones rememoro un comentario sobre México, en alguna parte de la novela se menciona que en este país pareciera existir únicamente el centro, la ciudad capital, ya que desde la frontera todas las señales viales que indican el camino al Distrito Federal dicen "México".

Hace mucho, demasiado que no regreso a Kerouac, al menos no a En el camino, prefiero mantener así de breve esa memoria. Pensar que sí es posible soñar con el paraíso y al despertar tener una flor entre las manos.

diciembre 30, 2004

Literatura viva
Julio Sueco escribe en su blog un interesante acercamiento a lo que podría ser la definición de literatura blog, su argumento es más una propuesta y resulta difícil no coincidir en que la escritura en las bitácoras es living literature, indica que "por primera vez tenemos a los personajes de las letras con carne y hueso, son letras vivas, no letras muertas para una ficción de la mente. El blog en sí es un género de diversas narrativas, hay de opinion, biografía testimonios, díarios, ficción, talleres de nuevas formas de usar el lenguaje, de escribir, guste o no guste a los que se enfadan con el uso alternativo de escribir letras como lo dictan las buenas costumbres, hasta la novela rosa. Mas ante todo es un mundo de letras donde la biografía forma parte de su desarrollo. El blog implica que algo hay del autor en la bitácora. Sí bien es sabido que la biografía es en parte ficción porque el ser humano es incapaz de relatar su vida tal y cual es/fue por intervenciones del ego protector entonces aquí tienen ante ustedes el mejor ejemplo de ficción live on stage ante sus very eyes"(lee más)
Lo dicho, es difícil no asentir, aunque en mi caso prefiero una definición más wildeana de la literatura: buena o mala; sin importar el medio.
Mas hoy coincido con la idea de Julio Sueco sobre todo en una característica que me parece compartimos quienes escribimos en los blogs: nos gusta el chisme, somos diseminadores... La idea se presta para encasillarla en montones de imágenes, la que prefiero es la de una fiesta en casa, ese circo de múltiples pistas en el que del baño a la sala, del comedor al pasillo, uno se transforma en domador, equilibrista, maestro de ceremonias o trapecista, y el que prefiero: espectador.
Disfruto el espectáculo de los blogs, la living literature, acodado en la barra de la cocina, copa en mano cuando dos o tres concurren en un tema, gozo los ecos, sonrío atrapando conversaciones y, a mi manera, continuando el diálogo.
Como cuando a Mr. Humphrey Bloggart (aquí) le da por por disertar sobre la inocencia y reflexiona sobre Baudelaire brindando una traducción propia de El albatros, enseguida Memo Vega (aquí) se une a la conversación y coloca en su blog una selección finañera de textos de Monsieur Charles... entonces no queda otro remedio que aferrarse fuerte al vaso y coincidir:
Ven, hermoso gato, sobre mi pecho amoroso: retiene las garras de tus patas y déjame sumergir en tus hermosos ojos, en los que se mezclan el metal y el ágata.

Cuando mis dedos acarician a su antojo, tu cabeza y tu lomo elástico, y mi mano se embriaga con el placer de palpar tu cuerpo eléctrico, veo a mi mujer en espíritu; su mirada, como la tuya, amable bestia, profunda y fría, como un dardo hiende y corta, y, de los pies a la cabeza, un aire sutil, un peligroso perfume, flota alrededor de su cuerpo moreno.

El gato. Las flores del mal.
* * *

Quien desde fuera mira a través de una ventana abierta, jamás ve tantas cosas como quien mira una ventana cerrada. No hay objeto más profundo, más misterioso, más fecundo, tenebroso y deslumbrante que una ventana tenuemente iluminada por un candil. Lo que la luz del sol nos muestra siempre es menos interesante que cuanto acontece tras unos cristales. En esa oquedad radiante o sombría, la vida sueña, sufre, vive.

Por sobre las olas de los tejados, acierto a entrever a una mujer madura, arrugada ya, pobre, perpetuamente enfrascada en su tarea y que nunca sale. Con su rostro, con su atuendo, con sus gestos, con apenas nada, he reconstruido la historia de esta mujer, o quizá fuera mejor decir su leyenda, y de vez en cuando, entre lágrimas, me la recito a mí mismo.

De haber sido un pobre anciano, habría reconstruido la suya con la misma naturalidad.

Y me acuesto, satisfecho de haber vivido y padecido en la piel de otros.

Y tal vez me digan: "¿Cómo sabes que esa leyenda es la verdadera?". ¡Qué me importa la realidad que se halle fuera de mí, si me ha ayudado a vivir, a sentir que soy y lo que soy.

Las ventanas. Spleen de París
* * *

La luna, que es capricho por antonomasia, miró por la ventana mientras dormías en la cuna, y se dijo:"Me gusta esa niña". Entonces descendió suavemente por su escalera de nubes y atravesó sin hacer ruido los cristales. Luego, se inclinó sobre ti con la dulce ternura de una madre y te dio con sus colores en el rostro. De ahí que tus ojos en adelante fueran verdes y tus mejillas extraordinariamente pálidas. Por haber contemplado a la que te visitó; tienes esos ojos tan extrañamente grandes; y por haberte estrechado el cuello con tanta ternura, se te quedó para siempre las ganas de llorar.

Al mismo tiempo, cuando la luna expresó su alegría, llenó todo tu cuarto de una atmósfera fosforescente, de un veneno luminoso, y toda esa luz viviente pensaba y decía "Estarás eternamente influenciada por mi beso. Serás hermosa a mi manera. Amarás lo que yo amo y lo que me ama: el agua, las nubes, el silencio, y la noche, el mar verde e inmenso, el agua informe y multiforme, el lugar donde no estés, el amante que no conocerás, las flores monstruosas, los perfumes que hacen delirar, los gatos que se quedan extasiados sobre un piano y que gimen como las mujeres con una voz ronca y dulce.

Y serás amada por quienes me aman, cortejada por quienes me cortejan. Serás la reina de los hombres de ojos verdes, a quienes también estreché el cuello con mis caricias nocturnas de los que aman el mar, el mar inmenso, tumultuoso y verde, el agua informe y multiforme, el lugar donde no están, la mujer a quien no conocen, las flores siniestras que parecen incensarios de una religión desconocida, los perfumes que turban la voluntad, y los animales salvajes y voluptuosos que son los emblemas de su locura".

Y por todo eso, maldita y querida niña mimada, estoy ahora postrados a tus pies, buscando en toda tu persona el reflejo de la diosa terrible, de la madrina fatídica, de la nodriza envenenadora de todos los lunáticos.


Beneficios de la luna. Pequeños poemas en prosa
***
Y sí, esto es literatura viva.

diciembre 29, 2004

Otras partes


Un mensaje de Patricia L. Boero:
www.zonamoebius.com
revista de literatura, arte y cultura
últimos trabajos incorporados

*
MENÚ
Durar o Arder
un poema de Eugenio Montejo

*
MÚSICA DE FONDO
De la Carta que no llegó
Jorge Alania Vera
Una carta despachada en Eisenach, Turingia, a la ciudad de Ostheim von der Rhoen, en Baviera Sur el 26 de setiembre de 1718 acaba de llegar a su destino. Casi trescientos años perdida (¿guardada?) en los meandros de una ruta que se volvió inasible.

*
PIOLINES Y RULEMANES
Ay... (canción)
Patricia L. Boero

*
KINO ~ GLAZ
reseñas de películas
Ser o no ser
Marcos Vieytes sobre No sos vos, soy yo de Juan Taratuto
La comedia romántica –de Shakespeare a Lubitsch y las que vendrán- es poseedora de un encanto inigualable, una energía contagiosa contra la que es imposible inmunizarse.

La seguridad de los objetos
Mauricio Mex Faliero sobre Good bye Lenin! de Wolfgang Becker
Alex le pregunta a Ariane, su hermana, “¿cómo viste a papá?”.
Ariane responde: “en un Volvo y con lentes de marco dorado”.
La joven no adjetiva a su padre, pero lo identifica con un par de objetos que en el marco de las disputas internas de las dos Alemanias, la oriental y la occidental, serán fundamentales para dibujarlo desde uno de los lados del Muro como un “cerdo capitalista”.

Pasado Pluscuamperfecto
Marcos Vieytes sobre Sky Captain and the World of Tomorrow de Kerry Conran.
La ficción de esta primera película de Kerry Conran —que debutó como escritory director y de quien ya anuncian John Carter of Mars, basada en un relato por entregas de Rice Bourroughs, el autor de Las minas del rey Salomón— está fechada en 1938, pero la pasión por el ayer no es únicamente argumental ni cabalga sobre el matungo inestable de la moda retro.

Melinda, o la luz
Stilya sobre Melinda & Melinda de Woody Allen
En escena los conflictos sentimentales, la desesperación en la ruptura y la ilusión del inesperado encuentro, las afinidades sorprendidas, la desapasionada costumbre, es decir, aquellas cuestiones que el director, film tras film, ha rodeado desde ángulos distintos procurando la búsqueda del sentido, de ese sentido falto a las clases medias occidentales, perplejas ante la confusión sentimental en la que se desenvuelve una vida de pequeñas y grandes tragedias e interrogantes eternamente postergados.

*
EL PERIFÉRICO
Leer: recuperar la conversación
Edilberto Aldán
Tengo hermanos menores, jamás les he dicho que tienen que leer la Odisea porque a mí me gustó, tampoco que es su obligación leerla porque es un clásico, ni porque los hará mejores... Lo que sí he hecho, con una copa de ron entre nosotros, es conversar, compartirle la infinita tristeza que sentí en el Tártaro, sin la posibilidad de abrazar a mi madre muerta o la melancolía que a veces me despierta ya en Itaca, la culpa de haber renunciado a Circe.

*
MARCA DE AGUA
reseñas de libros recientemente editados
Mar de silencio
Manuel Parra Pozuelo sobre el libro homónimo de Pilar Blanco Díaz, con una selección de poemas de la autora
(...) su texto es una actualización y personalización del dolorido sentir que inspiró hace más de seiscientos años las estrofas manriqueñas.

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HOCUS POCUS
la zona de rescate

In memoriam Francesco Simonelli
Recopilación
No me reconozco como poeta; pienso que los escritos se parecen más a regalos que a proyectos meditados. Me gustaría que cada lectura fuese un encuentro que tuviese la virtud de la mirada y no la seducción del espejo.

La danzarina de Izu
Yasunari Kawabata
Primera parte del cuento del autor de 'La Casa de las Bellas Durmientes'.
En breve ofreceremos la segunda mitad.

*
LETRA VIVA
Verónica Barrionuevo - poesía
Oswaldo Roses - poesía

*
LIBRO ALBEDRÍO
reseñas de libros no editados recientemente

El loto en llamas
Marcos Vieytes sobre Lo bello y lo triste de Yasunari Kawabata
Si es cierto que el acto de la escritura no es transparente sino opaco, problemático, incluso impenetrable de tan concreto, no es menos cierto que Yasunari Kawabata hace de esa cuestión algo tan imperceptible y elegante como el trazo de sus paisanos calígrafos.


El hombre que dormía con las palabras
Marcos Vieytes sobre Poemas en prosa. Contra el secreto profesional de César Vallejo
Murió mi eternidad y estoy velándola es, no solamente, un vistoso verso final sino también el corolario a la suma de muertes cotidianas de la que se va poblando nuestra vida.

*
NUDOS Y SEÑALES
ensayos

Las putas tristes de García Márquez
Alexis Márquez Rodríguez
Con esta novela ya ha ocurrido lo que ocurre siempre con las de García Márquez: la odiosa comparación con Cien años de soledad, para llegar a la torpe conclusión de que el genial novelista colombiano no ha logrado superar su obra maestra. La verdad, no tiene por qué hacerlo. Cuando un autor escribe su obra maestra a los cuarenta años no está condenado a pasar el resto de su vida tratando de superarla.

*
ASTERION
Nuevos fragmentos de los discos reseñados, ahora en un formato más liviano para que puedan descargarse con mayor rapidez.

*
VÍNCULOS
Seguimos incorporando webs amigas.
NOTA: entre el 29 y el 30 de diciembre podrás encontrar en La Doméstica Ilusión la programación recomendada para la TV cable de enero.

NOTICIAS:
Deseamos compartir contigo la noticia de la reciente publicación en Madrid de Cartas de la Nombradía de Patricia L. Boero y Antonio Mengs, editado por AdamaRamada ediciones. Te invitamos a visitar la web personal de sus autores:

www.visfluminis.com.ar

venta y distribución: www.adamaramada.org

Gracias por tu permanente apoyo de lector.

Saludos cordiales,
Patricia L. Boero
editora
www.zonamoebius.com
Banda sonora

U2, Vertigo.
(mp3 en YouSendIt)

Uno, dos, tres, ¡catorce!
Turn it up loud, ¡captain!

Lights go down
It's dark
The jungle is your head
Can't rule your heart
I'm feeling so much stronger
Than I thought
Your eyes are wide
And though your soul
it can't be bought
your mind can wander

Hello, Hello
¡Hola!
I'm at a place called vertigo (¿Dónde estás?)
It's everything I wish I didn't know
Except you give me something I can feel
Feel

The night is full of holes
Those bullets rip the sky
Of ink with gold
They twinkle as the boys play rock and roll
They know that they can't dance
At least they know

I can't stand the beat
I'm askin' for the cheque
Girl with crimson nails
Has Jesus 'round the neck
Swinging to the music
Swinging to the music
Woooao

Hello, Hello
¡Hola!
I'm at a place called Vertigo (¿Dónde estás?)
It's everything I wish I didn't know
But you give me something I can feel
Feel

All this, all this can be yours
All of this, all of this can be yours
All this, all of this can be yours
Just give me what I want
And no one gets hurt

Hello, Hello
¡Hola!
I'm at a place called Vertigo (¿Dónde estás?)
Lights go down and all I know
Is that you give me something I can feel
You're teaching me ...aaah
Your love is teaching me ...aaaah
How to kneel
Kneel

Yeah, yeah, yeah, yeah, yeah...
Yeah, yeah, yeah, yeah, yeah...

----

...yeah, yeah, yeah, yeah, yeah... Y qué ganas de subirle al volumen para que al menos algo estremezca este espacio. Y en el agitarse surgieran un roce con la sinceridad.

De subir el volumen para abrir la boca y tragarme no sólo el sonido de la música, también esas palabras que hoy se tornan ira en las comisuras, cuando miro cómo la hiena se disfraza de periodista para extorsionar...

Es cierto, la música calma a las fieras, Cool Tiger, como diría Mary Jane.

En letras de otros

Considero que el único acto íntimo entre dos extraños, que todavía es posible, es el de la lectura.

Paul Auster



diciembre 28, 2004

Desconfío de quienes apuestan que el conjunto de emociones y sentimientos sobrepasa el universo del lenguaje; no puedo evitar el recelo ante la expresión estereotipada “no tengo palabras” pues me parece que se rinde la inteligencia, que se olvida nuestra capacidad de nombrar, lo que nos hace seres humanos.

Sin embargo, ante el fallecimiento de un hijo o ante miles de víctimas, ¿cuál de todas las palabras se puede emplear?

El silencio es también una palabra. En eso creo.
Zapping

Shrek
Los ogros son como cebollas.

Burro
¿Apestan?

Shrek
Sí. ¡No!

Burro
Ah. Te hacen llorar.

Shrek
No.

Burro
Ah, las dejas al sol, se ponen café y le salen pelos.

Shrek
¡NO! Capas. Las cebollas tienen capas. Los ogros tienen capas. ¿Entiendes? Ambos tenemos capas.

Burro
Ah, ambos tienen capas, bueno, ¿sabes?, no a todos les gustan las cebollas.


Visto por la noche, con la clara sensación de haber sido filmado.

diciembre 27, 2004

En otras partes


Libro de notas (bitácora que se presenta a sí misma como un diario de los mejores contenidos de la red en español) incluyó un enlace al texto de este redactor publicado en zona moebius.

Gracias.

Lo considero un reconocimiento a la apuesta inteligente de zona moebius y su editora.
Banda sonora


El deseo nos torna vulnerables.

En la oscuridad sólo el deseo



Shiver. Coldplay (mp3 en YouSendIt)


So I look in your direction
but you pay me no attention do you
I know you don't listen to me
Cause you say you see straight through me don't you

But on and on, from the moment I wake
till the moment I sleep
I'll be there by your side
just you try and stop me
I'll be waiting in line
just to see if you care

Did you want me to change
Well I changed for good
And I want you to know
That you'll always get your way
I wanted to say

Don't you shiver
Shiver
Sing it loud and clear
I'll always be waiting for you

So you know how much I need you
But you never even see me do you
And is this my final chance of getting you

But on and on, from the moment I wake
'Till the moment I sleep
I'll be there by your side
Just you try and stop me
I'll be waiting in line
Just to see if you care

Did you want me to change
Well I changed for good
And I want you to know
That you'll always get your way
I wanted to say

Don't you shiver
Don't you shiver
Sing it loud and clear
I'll always be waiting for you

Yeah I'll always be waiting for you
Yeah I'll always be waiting for you
Yeah I'll always be waiting for you
For you
I will always be waiting

And it's you I see
But you don't see me
And it's you I hear
So loud and clear
I sing it loud and clear
And I'll always be waiting for you

So I look in your direction
But you pay me no attention
And you know how much I need you
But you never even see me



-----------
Esta bitácora estrena botón. Gracias a Magda por el regalo

diciembre 26, 2004

En otras partes

arena


Mientras habla

La miras, mientras habla sorbes cada frase, inventando rostros para los nombres con que salpica la historia, atento a no seguir los senderos falsos que ocasionalmente surgen en el relato, a no perderte ahí donde las necesidades de la anécdota salpican con un detalle innecesario la acción, te apoyas siguiendo el movimiento de sus manos, lo que revela el cuerpo más que las palabras, la gracia con que se inclina sobre la mesa para hacer énfasis en un detalle, la fuerza con que echa el cuello al frente para marcar una pausa, cómo el cuerpo todo participa en el intento de transmitir. Cautivo la miras, no dejas de observarla.

Parpadeas, apenas un instante, nada.

¿En que piensas? pregunta. En el principio un rumor, un guijarro que golpea el centro de tu lago y el murmullo se agiganta, no la simple pregunta, lo que con ella arrastra, un círculo, otro, otro, así se deben formar las olas, entiendes tanto tiempo después y tan lejos del mar, descubres que no sólo es agua lo que termina en cresta sino que cada lengua de mar lleva consigo, además de arena, espuma y agua, una interrogación, una que embate tu descuido, cuando pierdes la mirada y la concentras con vigor en un solo punto, hasta parecer que no observas nada.

Sales del letargo, la mano todavía en el mentón y ella repite ¿En qué piensas? Te sorprende la lentitud de tu reacción, miras descender la mano hacia la mesa, adivinas el gesto que sigue, alargar los dedos hacia donde están los de ella, como otras veces tomar su mano, asirla para salvarla de caer, levantarla al aire, hacia los labios y sin palabras lograr mantener el silencio. Allá va tu mano, sabes que de completar el movimiento lograrás lo que otras ocasiones: una pausa para el aliento, de nuevo seguro de ti, hasta que puedas recuperarte, arribar de donde estabas y con los pies en la tierra esperar otra pregunta, incluso desviar el rumbo de la conversación; pero ese camino es tan simple y ha sido recorrido en múltiples ocasiones, la proximidad del aburrimiento te empuja a decir la verdad, a confesar lo que pensabas.

Cambia la velocidad con que gira el mundo. Como si estuvieras en su lugar escuchas más que observas el despliegue de los labios, la línea que se torna óvalo y no dice nada, ni siquiera el ruido con que viaja el aire que no es palabra; pero si es tan simple, te dices, basta con decir que la mirabas fijamente hasta envolverla en silencio, que muchas otras veces ha ocurrido lo mismo, la vista anula todos los sentidos o, mejor dicho, es a través de la visión que la aspiras, escuchas, palpas y sabes, con intensidad tal que se anula cualquier otra posibilidad de acción, incluso el pensamiento, no hay otra imagen que no sea la de ella. Ella que deja de ser ella misma, siempre algo más, una figura difícil de explicar: el horizonte no es una línea, se desvanece y no hay límites entre arriba y abajo, el fondo es un conjunto de tonos grises, la tormenta que no permite adivinar si los claros son bruma o nubes, quizá el intento desesperado de la luz por dibujar una franja, en medio de la visión la centella sólida de un rayo que desciende vigoroso, deslumbra, el rayo es las ramas es el tronco es la tierra es la raíz.

Una imagen es una palabra inconclusa y, sí, también la confesión de no estarla escuchando, de no sólo haber perdido el entorno sino el hilo de la conversación de algo que ella, seguramente, considera importante y, por tanto, ninguna frase ha de justificar la falta de atención, por más que intentes demostrar que ese cuadro es ella, es la traducción del deseo.

No me estabas escuchando, no importa, ¿en qué piensas?, ella misma tiende una orilla donde pueda descansar el naufragio de tu tardanza, y sonríe esperando, con lo que subraya la mínima distancia que hay entre sus manos y tu boca entreabierta que aún no ha dicho nada.

El rayo es el deseo. Recapitular, explicarle que en un principio fue esa imagen, el destello de su cercanía y que, invariablemente, vislumbrarla así enciende tus ganas y mientras la miras más que pensar imaginas: la anticipas recostándose, cómo desciende el cuerpo en sincronía con los parpados y ese movimiento único es invitación para alcanzar el vacío, juntos, sin soltar el abrazo, sin separar las manos de su espalda hasta el momento en que las deslices hacia los hombros, cerrados los ojos flexiones los dedos como si moldearas el cuello y enseguida, surgiendo de la ambición el contorno de su rostro, labios, nariz, los ojos también cerrados. Tus manos, máscara que la revela dispuesta. Decir entonces que la pensaste alineados los cuerpos desnudos, abierta, que la imagen de tu cuerpo empalmando el suyo lo era todo.

Sencillo, ahora enunciarlo con sutileza, que su reacción no perturbe la escena a descifrar. Te esfuerzas por traducir en palabras tenues lo que pasó ante tus ojos para no obtener de ella el rechazo inútil de una respuesta no pensada, el reclamo por confesar que mientras ella habla colocas toda tu atención en su cuerpo, la segura discusión por restarle importancia a lo que cuenta por sólo pensar en sexo.

Anda, ya dime, ¿en qué piensas?, te apura y aparece de nuevo el mohín con que tuerce la boca, el aspaviento que descompone su rostro y lo torna infantil, no un simple fruncir de labios, su actitud toda transformada; mientras la mirabas hablar, sin atender otra cosa que no fuera tu propia corriente de pensamientos ella había hecho ese gesto, y lo que era rayo, era deseo, eran sus cuerpos empalmados se disolvió para recomponerse en una imagen distinta, una donde cabalgabas su cuerpo desnudo, donde no había sutileza y el sendero de las caricias tenía más la intención de arar su espalda.

De un instante a otro la imagen salta de la caricia con la yema de los dedos a los dedos apresando un pezón, la palma convertida en puño y el roce de labios transfigurado en marcas de dientes sobre la piel. Frenas todo pensamiento, te horroriza la violencia que eres capaz de ejercer sobre su cuerpo, porque ella no es así, sobre todo porque tú no eres así y te sorprende imaginar el placer de infringirle daño, la sonrisa que despierta observar la inmediatez con que se torna de otro color su piel al golpearla y que, en la imaginación, no recibes reclamo alguno, por el contrario, sorbes sus gemidos, pues lo disfruta.

Hasta que decidiste dejar de pensarla así, a ella no, no así, y cambiaste su figura por otra, una que estaba a la mano, cualquiera, todas: un cuerpo lleno de gestos pero sin nombre, nadie que reconocieras, simplemente fragmentos a gozar.

¿En que piensas?, en el puente curvo de la espalda visto desde la altura, el pozo de unas nalgas que se levantan hacia tu pelvis, las marcas escarlatas de tus dedos sobre los muslos, los hombros una disolvencia por el movimiento agua del cabello, un rostro oculto por el arco de un brazo que se extiende hacia la pared, la mano abierta, apoyada, los dedos tensos, el tambor de las venas la respuesta al embate de tu cuerpo, no acaricias te aferras, embistes como para alcanzar la mano sobre la pared. No necesitas ver su rostro, basta sentirse, no quieres ver su rostro, sólo intensificar la acometida.

¿En qué piensas? Y miras su mano. La pregunta en el aire, tan cerca su mano, ya casi en los labios, contestas nada, que no piensas en nada, que sólo la mirabas mientras ella habla.
----------------
Y qué ganas de abrazar a Buzali y a Barberena...
Sólo eso, abrazarlos para agradecer la oportunidad
tanteos: bagatelas mutantes (aquí)

Ha elaborado una Lista B, con todo y que apuesta a que apuntar una lista de blogs favoritos le parece innecesario, ya que para eso existe la lista de links, al final le parece pertinente cerrar el año con algunos comentarios, y en ellos incluye estos recuerdos inútiles:

Escribe Bernardo:

Los escritores, bien que se sabe, no son personas carismáticas. Hay excepciones, cierto, pero no son la norma. Luego, entre los débiles, escribir se vuelve una neurosis adictiva, algo que se busca en aislamiento y que se alimenta con fracasos. Eso vuelve a algunos escritores pusilánimes, dueños de un conocimiento que se extingue entre sus letras. Y por desgracia, el reconocimiento no los vuelve nada mejor. El que escribe lo sabe, no lo dice en voz alta, no comparte tal duda, pero conoce esa nota de falsedad que vive en su obra. Es por eso que se muestra ante sus lectores como un enigma, como un portador de una sabiduría silenciosa que no comparte ni ilumina su fondo vacío. El blog de Edilberto es lo contrario a todo esto, si visitan sus páginas encontrarán que en unos pocos días se dice mucho más de lo que varios blogs de escritores conocidos pueden postear juntos. Creo que su blog será una de las visitas obligatorias para disfrutar la blogósfera interesada por la literatura.


Y a uno no le queda más que citar a la Sing: !pff¡, es decir: demasiado, es decir: ojala y este diálogo fuera más allá, ojalá y esta conversación fuera en una mesa.

diciembre 25, 2004

Banda sonora
Dar es dar. Fito Paez. mp3 en (YousSendIt.)

Día de festejos.
De regalos.
De romper envolturas.
De sorpresa.
No encuentro otra pieza para compartir que no sea la de Fito Paez.
Disco Euforia.
Dar es dar.

El recuerdo lo debo. El recuerdo es el Hard Rock Café en la Ciudad de México con la mujer que amaba, su amabilidad, su enorme corazón acompañéndome en una fila larguísima, su presencia que hacía olvidar todo.
Ella, la mujer cuyo nombre debería escribirse siempre con mayúscula, no por la convención de que los nombres propios deben redactarse así, sino por el amor con que su inicial surge de los labios, siempre como una caricia.
Ella y yo, rendido, sorprendido, formados en la fila que nos permitiría presenciar a Fito en concierto.

Y ahora, Navidad, el espíritu de otorgar, de dar es dar.

Felices fiestas para todos.

Dar es dar. (mp3)

Dar es dar
y no fijarme en ella
y su manera de actuar.
Dar es dar
y no decirle a nadie
si quedarse o escapar.

Cuando el mundo te pregunta
del por qué, por qué, por qué, por qué,
por qué das vueltas la rueda.
Por qué no te detenés,
yo te digo que dar es dar.
Dar es dar
y no marcar las cartas, simplemente dar
dar es dar y no explicarle a nadie,
no hay nadie que explicar.
Hoy los tiempos van a mil
y tu extraño corazón ya no capta como
antes las pulsiones del amor.
Yo te digo que dar es dar,
dar y amar.
Mirá nene, hacelo fácil dar es dar.
Dar lo que tengo todo me da
da, da, da, da, da, da, da, da,
no cuento el vuelto, siempre es de más
da, da, da, da, da, da, da, da,
dar es dar,
es solamente una manera de andar.
Dar es dar, lo que recibes
es también libertad.

Cuando estoy perdido un poco loco por
ahí, siempre hay alguien con tus ojos,
esperándome hasta el fin
porque dar es dar, dar y amar.
Gracias nena por tu vida una vez más,
dar es dar,
dar lo que tengo todo me da,
da, da, da, da, da, da, da, da,
no cuento el vuelto, siempre es de más,
da, da, da, da, da, da, da, da,
estar de menos o estar de más,
da, da, da, da, da, da, da, da,
cielo o infierno, lo mismo, lo mismo da,
da, da, da, da, da, da, da, da.
Dar es dar, dar es dar,
es encontrar en alguien
lo que nunca encontrás.

diciembre 24, 2004

Zapping

El hombre siempre será un animal de pecho.
Astrid Hadad

------------------
Escuchado en un programa de televisión de Canal Once

diciembre 23, 2004

En otras partes

La generosidad de Patricia L. Boero, editora de la bellísima Zona Moebius, de nueva cuenta le da cabida a un texto de este redactor: Leer: recuperar la conversación.

Vale la pena la vuelta a esta revista por su inteligente apuesta.

En letras de otros
La cita de la cita de la cita, eso me encanta de las bitácoras.
Va porqué disfruté que Javier Marias en su blog cite un texto de António Lobo Antunes que en una de sus líneas dice:
una página de buena prosa es aquella en la que se oye llover
qué ganas de convocar la lluvia, que la escritura traiga las primeras gotas sobre la ventana.

Escribió Marias:
Los secretos de la escritura siempre son misteriosos y atractivos por los lectores. El autor portugués comparte aquí un retrato de los primeros soplos de concepción de una novela, ella se acerca, merodea, lo envuelve, se va, pero su ausencia invade los días postreros. Entonces él se ve como un ciego mientras la novela, o la idea de ella, altera su vida hasta que descubre que ésta es un ente autónomo, y le guste o no debe aceptarla. Ella lo espera.


El texto de Lobo Antunes:
El próximo libro va asomando muy despacio. Por ahora es una sombra difusa, no tiene palabras siquiera, una especie de segunda atmósfera que poco a poco me rodea y donde distingo, a duras penas, jirones de voces, olores, sonidos, parte de una persona que parece acercarse y, en lugar de acercarse, desaparece, me quedo esperando y no vuelve, zonas de mi cabeza dejan de pertenecerme, vagan ocupadas no sé bien en qué, la mano, de vez en cuando, se mueve sola como si escribiese.
(si la miro se aquieta)
cosas dentro de mí que se detienen, se examinan, parecen reflexionar, un cambio también en mi cuerpo, los dedos, por ejemplo, con una atención diferente, los ojos minuciosos, preocupados por lo que no me interesa, ciertos pliegues de la memoria de repente vitales
(pliegues a los que no había hecho demasiado caso)
el corazón más lento o más rápido
(una mitad del corazón no es mía)
no en el pecho, latiendo al mismo tiempo
(es difícil explicarlo)
en el interior de las costillas y fuera de ellas.
El inicio de un libro se traduce en señales físicas, una alteración en el raciocinio, una sensibilidad mayor al frío, a las aristas, a los colores, una especie
(si me puedo explicar así)
de alerta somnolienta, una indiferencia en relación con lo cotidiano, en la cara que me afeito por la mañana no facciones inesperadas, las mías pero como flotando en la piel
(¿a quién afeito?)
la impresión
(es difícil explicarlo)
de examinarme, de pasarme revista, coleccionar inutilidades, frases truncas, diptongos, una ondulación que se va precisando, creciendo, en cada ondulación de letras
(no palabras, letras, por ahora no palabras, letras)
números que deben de ser los números de los capítulos pero pueden ser personajes, pero pueden ser anotaciones que aún no entiendo, dejo de leer para recorrer páginas ajenas, simultáneamente aburrido e interesado, Oblómov, los diarios de Cheever
(una página de buena prosa es aquella en la que se oye llover)
los versos de Wallace Stevens y no queda nada salvo una perplejidad, un no es esto, la biografía de Thomas Mann que me hace repudiar al hombre, en la primera versión de Guerra y paz, ahora publicada, me animan algunos procedimeintos técnicos, me quedo estudiando sus desarrollos, sus recursos, vuelvo a Conrad para observar la entrada de una narración dentro de una narración, pìenso en mi manera de solucionar este asunto, comparo, mido, pruebo mentalmente otro camino, un juego de ajedrez en el fondo, qué apertura, qué variantes, qué opciones, qué sacrificios de la dama, abandonar mi querida y fuera de moda defensa india del rey y desparramar las piezas a campo abierto, escribir es intentar vencer a Dios a todo lo ancho del tablero, me apetece imaginar un libro grande, vacilo, grande o, si no, comprimirlo mediante eliminaciones sucesivas, tengo casi todo loq ue respecta al libro o no tengo nada, soy un ciego con las manos vacías que tropieza, donde se espera que haya un escalón alguno, donde se está seguro de que no hay ningún escalón el pie se hace daño con la madera, tal vez dentro de dos, tres meses, lo consiga, por qué razón un libro tarda tanta en fermentar y, para colmo, creo que aún no he reunido la fuerza física necesaria para unos veinte meses de cuerpo a cueropo con el texto, la fuerza física, la perseverancia, la obstinación, con el último pensaba
-No voy a dejarme vencer por una novela
y me sentía derrotado día a día, con ganas de destruir las páginas
(-¡Basura!)
y, vaya por Dios, era eso, exactamente eso lo que yo quería y no creía haber encontrado, era eso, prepararme para las desilusiones, los entusiasmos, los desánimos, las elecciones erradas, para aguardar a que la novela se vaya formando según le venga a cuento
(vaya expresión, venirle a cuento)
o sea según su manera de ser, una novela tiene su carácter, su fisonomía, su temperamento, que no son los míos, aceptarlos
-No eres tú, listo, se acabó
y aceptarlos cuesta, ojalá esto marche, se ponga a caminar con la dificultad de los mecanismos largamente inmóviles, aceptar el mecanismo largamente inmóvil
-Te acepto
mirar la ventana y el sol ahí fuera, el mundo en orden, casas, árboles, gente, una muchacha peinándose junto a la ventana en una postura de cántaro, y si fuese capaz en el papel de la perfección de esos gestos tal vez lo consiga, tal vez pueda, un hombre toca el hombro de la muchacha, sus brazos bajan, el cántaro desaparece y no importa, porque ya ha entrado en el libro y me espera.

Traducción de Mario Merlino
Publicado originalmente en :
El País
Babelia
sábado 14 de agosto, 2004

diciembre 21, 2004

(Inútiles) Actos de desobediencia civil

Por la noche, bajar el interruptor de luz durante cinco minutos.

El puño izquierdo levantado, en señal de protesta contra los elevados costos de la energía eléctrica. En la oscuridad sonreír.



No suelo visitar Quizilla.com, prefiero enterarme de sus juegos a través de otras bitácoras, en esta ocasión fue gracias a la visita a felizmente improductiva.
¿Mi alter poeta?, T.S. Eliot, hubiera hecho trampa para obtener el resultado, no fue necesario, como Prufrock he medido mi vida con cucharitas cafeteras:

HASH(0x890e50c)
Your alter poet is Thomas Stearns Eliot. For you,
life rocks pretty hard!
Who is Your Alter Poet?
brought to you by Quizilla
Hay otros cuatro resultados:
Anne Sexton (Beautiful Troubled Passionate)
Sylvia Plath (Alluring Tragic Suicidal)
Jack Kerouac (Sexy Suave Adventurous)
Allen Ginsberg (Patriotic Impulsive Gay)
Será cuestión de resolver... y de leerlos, por supuesto.
Banda sonora
Porque esta canción es mi álbum de instantáneas donde me veo feliz: un cumpleaños con los amigos, un disco ofrecido con cariño, una danza con mi sobrina, la carcajada de mi hermana, una tarde musical con Madre... pero sobre todo, porque es una señal, para que esta bitácora siga cantando, para que atrapes al vuelo el guiño y sepas que estoy de este lado:

Hazme una señal
Roberto Jordán (mp3 en YouSendIt)

Si tú me quieres dame una sonrisa
si no me quieres no me hagas caso
pero si ahora tú me necesitas
lo tengo que saber y tú mi bien
una señal me vas a dar

Y solo dame una señal
chiquita, ay, mi’ijita
que sepa que te gusto, oh sí
y solo dame una señal
chiquita, oh, mi vida
que tú también me amas así

Si no te gusto no me digas nada
que tu silencio me diga todo
pero si te gusto dame una mirada
que sea la señal
que bastará
para saber que me amarás

Y solo dame una señal
chiquita, ay,,mi’jita
que sepa que te gusto, oh, sí
y solo dame una señal
chiquita, oh, mi vida
que tu también me amas así

Y solo dame una señal
chiquita, ay, mi’jita
que sepa que me quieres, oh, sí
y solo dame una señal
chiquita, oh, mi vida
que tú también me quieres así

Y solo dame una señal
chiquita, uuh, vida
Y solo dame una señal
chiquita oh! mi vida
que tu también me amas así

Y solo dame una señal
chiquita, uuh, vida
Y solo dame una señal
chiquita oh! mi vida
que tu también me amas así


PS.- Certeza. Certidumbre. Lealtad. Confianza.
Sigue riendo, y sí, estoy hasta el gorro pero contento, marcho bien, soy buen esclavo.

diciembre 20, 2004

En letras de otros

Encogimiento de hombros

Damos comúnmente a nuestras ideas de lo desconocido el color de nuestras nociones de lo conocido: si llamamos a la muerte un sueño, es porque parece un sueño por fuera; si llamamos a la muerte una nueva vida, es porque parece una cosa diferente de la vida. Con pequeños malentendidos como la realidad construimos las creencias y las esperanzas, y vivimos de las cortezas a las que llamamos panes, como los niños pobres que juegan a ser felices.

Pero así es toda la vida; así, por lo menos, es ese sistema de vida particular al que, en general, se llama civilización. La civilización consiste en dar a algo un nombre que no le compete, y después soñar sobre ese resultado. Y, realmente, el nombre falso y el sueño verdadero crean una nueva realidad. El objeto se vuelve realmente otro. Manufacturamos ideales. La materia prima sigue siendo la misma, pero la forma, que el arte le ha dado, la aleja de continuar siendo efectivamente la misma. Una mesa de pino es pino pero también es mesa. Nos sentamos a la mesa y no al pino. Un amor es un instinto sexual, pero no amamos con el instinto sexual, sino con la presuposición de otro sentimiento. Y esa presuposición es ya, en efecto, otro sentimiento.

No sé qué efecto sutil de luz, o ruido vago, o memoria de perfume o música, tañida por no sé qué influencia externa, me ha traído de repente, en pleno ir por la calle, estas divagaciones que anoto sin prisa, al sentarme, en el café, distraídamente. No sé a dónde iba a conducir los pensamientos, o dónde preferiría conducirlos. El día es de una leve niebla húmeda y caliente, triste sin amenazas, monótono sin razón. Me duele un sentimiento que desconozco; me falta un argumento no sé sobre qué; no tengo deseo en los nervios. Estoy triste por debajo de la conciencia. Y escribo estas líneas, realmente mal-anotadas, no para decir esto, ni para decir nada, sino para dar un trabajo a mi distracción. Voy llenando lentamente, a trazos flojos de lápiz –que no tengo sentimentalismo para afilar- el papel blanco de envolver los bocadillos que me han dado en el café, porque no necesitaba uno mejor y cualquier servía, siempre que fuese blanco. Y me doy pro satisfecho. Me reclino. La tarde cae monótona y sin lluvia, con un tono de luz desalentado e inseguro… Y dejo de escribir porque dejo de escribir

Fernando Pessoa. Libro del desasosiego.

diciembre 19, 2004

Antes de nosotros todo sueño se interpretaba como un presagio del porvenir.

Ahora, el sueño es la cicatriz que deja el paso furibundo de un hecho terrible.

Habrá que aprender a dormir con los ojos despiertos.

diciembre 18, 2004

Banda sonora

Al lado del camino
Fito Paez (mp3)

Me gusta estar al lado del camino
fumando
el humo mientras todo pasa
me gusta abrir los ojos y estar vivo
tener que vérmelas con la resaca
entonces navegar se hace preciso
en barcos que se estrellen en la nada
vivir atormentado de sentido
creo que esta, sí, es la parte más pesada

En tiempos donde nadie escucha a nadie
en tiempos donde todos contra todos
en tiempos egoístas y mezquinos
en tiempos donde siempre estamos solos
habrá que declararse incompetente
en todas las materias de mercado
habrá que declararse un inocente
o habrá que ser abyecto y desalmado

Yo ya no pertenezco a ningún istmo
me considero vivo y enterrado
yo puse las canciones en tu walkman
el tiempo a mi me puso en otro lado
tendré que hacer lo que es y no debido
tendré que hacer el bien y hacer el daño
no olvides que el perdón es lo divino
y errar a veces suele ser humano.

No es bueno nunca hacerse de enemigos
que no estén a la altura del conflicto
que piensan que hacen una guerra
y se hacen pis encima como chicos
que rondan por siniestros ministerios
haciendo la parodia del artista
que todo lo que brilla en este mundo
tan solo les da caspa y les da envidia.

Yo era un pibe triste y encantado
de Beatles, caña legui y maravillas
los libros, las canciones y los pianos
el cine, las traiciones, los enigmas
mi padre, la cerveza, las pastillas, los misterios, el whisky malo
los óleos, el amor, los escenarios
el hambre, el frio, el crimen, el dinero y mis 10 tías
me hicieron este hombre enreverado.

Si alguna vez me cruzas por la calle
regálame tu beso y no te aflijas
si ves que estoy pensando en otra cosa
no es nada malo, es que pasó una brisa
la brisa de la muerte enamorada
que ronda como un ángel asesino
mas no te asustes, siempre se me pasa
es solo la intuición de mi destino.

Me gusta estar al lado del camino
fumando el humo mientras todo pasa
me gusta regresarme en el olvido
para acordarme en sueños de mi casa
del chico que jugaba a la pelota
del 49585
nadie nos prometió un jardin de rosas
hablamos del peligro de estar vivo.

No vine a divertir a tu familia
mientras el mundo se cae a pedazos
me gusta estar al lado del camino
me gusta sentirte a mi lado
me gusta estar al lado del camino
dormirte cada noche entre mis brazos
al lado del camino (x 3)
es más entretenido y más barato
al lado del camino (x 2).



mp3 en YouSendIt

diciembre 17, 2004

Banda sonora



Música para escuchar en la oficina (con audífonos)
mientras una de las secretarias pasea una y otra vez por el pasillo


Mamy
Hermanas Navarro (mp3)

Mami yo quiero casarme
tejer mañanitas
oir las novelas por las tardecitas
Mami yo quiero casarme
llevar al mercado ese bolso tan lindo violeta azulado
Mami yo quiero casarme
tener mis vecinos
sentir la emoción de quemar la comida
Mami por Dios te lo pido
seré muy feliz si consigo llevarlo
al registro civil
al registro civil
al registro civil
Mami no quiero ofenderlo
él siempre me dice
"mejor esperar a que pase el invierno"
ya van cuatro inviernos
los meses que pasan los voy apuntando en mi viejo cuaderno
Mami ya soy grandecita
No soy Marilyn
pero quedo muy bien cuando me hago mechitas
Mami por Dios te lo pido
seré muy feliz si consigo llevarlo
al registro civil
al registro civil
al registro civil
Mami
Mami



en YouSendIt

diciembre 15, 2004

Cajitas del tiempo solía llamarlas, ya no recuerdo de dónde obtuve la idea, aunque sé que fueron muchas. En ellas colocaba pistas de lo que era para años más tarde encontrarlas. Los tamaños variaban dependiendo de lo que me mandara desde el pasado.

La mayoría de las ocasiones eran papeles, boletos de camión, del metro, del cine, dibujos, cartas en las que me contaba que me fascinaba ver Los tigres voladores; que durante el recreo preferí ocultarme a un lado del piano en vez de jugar béisbol; o bien que el primer beso lo decidí al verla saltar por encima de la fogata, toda ella un pantaloncillo rosa; el precio del helado de vainilla en La Especial de París; la lista de libros que había leído durante el verano, apoltronado en el sillón verde que estaba junto a la ventana... En algunas de esas cajas incluí dulces, una figura de acción: un Batman de plástico que perdió la capa y sufrió quemaduras de primer grado al amarrarlo a un cohete...

Me escribía con el propósito de recordarme los placeres de entonces. Envolvía las pistas en una bolsa de plástico para luego cerrarlos en una caja, misma que ocultaba, la mayoría de ellas en el parque que estaba cruzando la calle, las menos en la azotea del edificio: en el hueco de un ladrillo o bajo los tinacos.

Muchos años después volví a vivir en el mismo edificio. Alguna tarde subí a la azotea a ya no me acuerdo qué y recordé las cajitas del tiempo... No, nunca encontré ninguna.

Con el tiempo no sólo olvidé dónde había ocultado esos mensajes para el futuro (que hoy hace mucho ha llegado), también borré la manufactura de las cajitas, o simplemente las cambié por correos menos sofisticados, ya sólo incluyen papel, los mismos boletos, los apuntes en servilletas, las incontenibles ganas de garabatear algo... recados que oculto entre las páginas del libro que esté leyendo en ese momento.

En la página 58 del libro que me acompaña durante el regreso a casa me encontré el mensaje que está arriba de estas líneas, leía: "de la tienda de ultramarinos de la esquina, el vislumbre de las" y al cambiar la hoja saltó la tarjeta.

Es mi letra, es mi fascinación por la palabra "súbito", reconozco mi gusto por las jacarandas... Ya no sé cuál era la intención.

Saltó la tarjeta del libro para caer en el hombro del muchacho que se bajó del camión dos paradas antes que yo.

Recogí la tarjeta, leí... Me hubiera gustado que cayera entre tus piernas, que nos hubiéramos bajado juntos del camión para contarte de las cajitas del tiempo, para contarte que la flor de la jacaranda es violeta.


diciembre 12, 2004

En letras de otros


El artista es el que crea cosas bellas.
Descubrir el arte, ocultando al artista, esa es la finalidad del arte.
El crítico es aquel que puede interpretar, con diversos estilos o nuevos elementos su impresión sobre las cosas bellas.
Tanto las más elevadas, como las más bajas formas de la crítica vienen a ser una especie de autobiografía.
Los que descubren un sentido torpe a las cosas bellas, es porque llevan en sí la corrupción, sin ser poseedores de ningún encanto. Y eso es un grave defecto.
Todo el que encuentra bellos significados en lo que es bello, es porque es culto. Para estos hay esperanza.
Son elegidos aquellos para los cuales la belleza solo significa belleza.
No existen libros morales o inmorales. Los libros están bien escrito o mal escritos. Eso es todo.
La aversión del siglo diecinueve hacia el romanticismo, es la ira de Calibán al ver su cara reflejada en un espejo.
La vida moral de un hombre forma parte del tema que interpreta el artista; pero la moralidad del arte consiste en el manejo perfecto de un medio imperfecto. El artista no desea atestiguar nada. Hasta las verdades pueden probarse.
El artista no tiene inclinaciones éticas. Una tendencia hacia la ética en el artista se convierte en un amaneramiento imperdonable en un artista. El artista nunca es morboso. El artista puede expresarlo todo.
Pensamiento y lenguaje son para el artista los instrumentos del arte. Vicio y virtud son para el artista, los materiales del arte.
Desde el punto de vista de la forma, el arquetipo de todas las artes es el arte del compositor musical. Desde el punto de vista de los sentidos, el arquetipo es el actor.
Todo arte es, simultáneamente, superficie y símbolo. Los que bucean bajo la superficie, lo hacen por su cuenta y riesgo. Los que descifran el símbolo, lo hacen por su cuenta y riesgo.
Es el espectador, y no la vida, lo que en realidad refleja el arte.
La diversidad de opiniones acerca de la obra de arte, demuestra que la obra es original, compleja y vital.
Cuando los críticos no están de acuerdo, el artista está de acuerdo consigo mismo.
Se puede perdonar a un hombre el hacer alguna cosa útil, siempre que no la admire.
La única disculpa por hacer cosas inútiles, es el sentir por ellas una atracción intensa.
Oscar Wilde. Prefacio a El retrato de Dorian Gray.
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The picture of dorian gray

Oscar Wilde: The Portrait of Dorian Gray. You are a
horror novel from the world of dandies, rich
pretty boys, art and aesthetics, and
intellectual debates between ethical people and
decadent pleasure-seekers. You value beauty and
pleasure but realize their dangers, as well.

Which literature classic are you?
brought to you by Quizilla
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No pude evitar la tentación, apenas visto el post en el blog de Memo Vega, decidí resolver el cuestionario de Quizilla.
Una vez obtenido el resultado fui al libro (ya le encontré utilidad) y me sorprendió encontrarme con mis subrayados.
Cumplí al revés lo escrito en un comentario anterior con unos versos de José Emilio Pachecho, encontré a aquel que fuí a los veinte años, el de las lecturas furiosas, el que recorría las líneas del texto con la pluma en la mano.
Regresé al Retrato de Dorian Gray y no pude pasar de las primeras páginas, del furor en varios tiempos, de los subrayados que mostraban distintas lecturas, una con el marcador amarillo en mano, otra con pluma de color morado, una distinta con lápiz o lapicero, una de las recientes en las que doblé la punta de la hoja. ¿Tantas veces leí un solo libro?, ¿qué buscaba?, no sé.
Sé qué encontré. Sé que fue diferente en cada ocasión, en cada lectura los subrayados cambiaban, aunque la sorpresa fuera la misma.
El primer acercamiento a esta obra de Wilde fue en una de las ediciones de Porrua, sé que la última ocasión lo leí en el tomo de obras completas que pedí en Amazon. Tome ese libro, el prefacio de Dorian Gray no tenía tantas cicatrices como el libro anterior, sólo tres de todas las frases estaban subrayadas con lápiz de cera color verde(4):
No existen libros morales o inmorales. Los libros están bien escrito o mal escritos. Eso es todo.
Es el espectador, y no la vida, lo que en realidad refleja el arte.
La única disculpa por hacer cosas inútiles, es el sentir por ellas una atracción intensa.
La mirada sobre uno mismo a través del espejo retrovisor de los subrayados.
La síntesis de la sorpresa, el maravillarse ante el todo y con el tiempo fijar la mirada en el destello del detalle.
Concentrar la capacidad de sorpresa, no perderla, quizá sea el secreto.
¿Y el sentido del humor?
En el post anterior está la lista y la invitación de la revista Letras Libres para elegir en un sondeo a los diez mejores poetas vivos de México.
Es posible que en otra circunstancia la hubiera dejado pasar, que hubiera leído la revista y, quizá, sólo quizá, votado. A final de cuentas, me parece un tema digno para cruzar diálogo y copas con Gabriel, para un intercambio con otro amigo, para una noche en la que se empuñan versos como espadas.
El diálogo acerca de quién es el mejor poeta de México (vivo o muerto) ya lo he sostenido en la vida real, es divertido, así nomás:
-López Velarde es el padre de todos.
-Se te olvida Gorostiza.
-No, Octavio Paz rules.
-Bueno, entonces, ¿quién de los vivos?
-Sin dudarlo uno solo: Pacheco y Huerta.
-¿Cómo crees?, ¿dónde dejas a Efraín Bartolomé?
Pero es eso, unos cuantos pasos de ballet con la espada del gusto desenvainada, una conversación que no tiene sentido llevar a la confrontación física, un mero ejercicio intelectual para llenar los silencios, tan valioso como recordar cómo se llegó a un autor, la sorpresa de una película, etcétera, etcétera.
Y sin embargo, transcribí la lista, ¿razón?, para escribir este comentario, para decir que me sorprende lo quisquillosos que pueden ser (podemos, dijo el animal que llevo dentro) los culturosos, los intelectuales, tanto en los blogs como listas de correo (Guillermo Vega, Humphrey Bloggart, H. Yepez, et al).
Letras Libres no es la Biblia, me queda clarísimo y creo que a todo mundo, sin embargo, basta que invite a este divertimento para que la comunidad exclame su indignación; ¿de veras?, ¿en verdad es para tanto, esa lista merece desgarrarse las vestiduras?
Los lectores de poesía somos muy pocos, si algún incauto tropieza con los resultados del sondeo de Letras Libres (porque eso es, ni siquiera a la categoría de encuesta llega, no hay rigor alguno en si metodología) y por descuido compra un libro de alguno de los autores incluidos en el top ten, pues qué bueno, si por seguir lo que crea es la moda se acerca a cualquier obra de los enlistados, pues bueno, ya es ganancia.
¿Va a cambiar en algo el rumbo de la poesía mexicana quién gane esta pasarela? No. ¿Entonces?
La sobre valoración del concursito sólo demuestra que está perdida la brújula del sentido del humor.
Hasta ahora he leído muy pocas opiniones que le den la justa dimensión a la propuesta de Letras Libres, una de ellas es la del maestro Bernardo Ruiz, remitida a la lista de correo de alumnos de la Escuela de Escritores de la Sogem, a quien me permito citar:
"El concurso de Letras libres me gusta por perverso. Permite un amplio ninguneo. Y vaciará la envidia del gremio sobre los elegidos. Cuando están vivos, los poetas aciertan y desaciertan, y más tarde el tiempo permite que algunos libros y poemas permanezcan. Así lo explica Villaurrutia en su prólogo sobre Tablada ¿recuerdan? En un país donde apenas se lee poesía y donde los nombres se barajan como catálogo de conocencias, habría que elegir los diez mejores libros de poesía de autores vivos, lo que obligaría al menos a revisar la obra de nuestros poetas. O bien, al menos elegir un poema de cada autor mencionado o 'descubierto' por uno mismo que sea memorable. Digamos: Batemares de J.M. Pintado, Hotel Zafiro de Marcela Fuentes Beráin, El ángel es vampiro de Vicente Quirarte, etc. A la vez, para decididamente crear las recámaras del limbo, podríamos hacer la lista de los diez peores poetas que hayamos leído. Lo cual nos permitiría hacernos de 10 enemigos, y evitar leer atrocidades. Como diría Gorostiza: ¿Quién me compra una naranja para mi consolación?
"Simplemente, de la generación que precede a la mía, creo que son importantes Francisco Hernández y Marco Antonio Campos. Pocos leen a Francisco Cervantes o a Miguel Ángel Flores por antipáticos, pero tienen poemas y libros importantes. David Huerta, por ejemplo, arriesga mucho más que Efraín --pero es más fácil leer a Efraín y a muchos les da miedo David. Ofelia Pérez y Margarita Minerva Villarreal quienes, como María Baranda tienen trabajos apreciables. Y sus propuestas son distintas digamos a las de Enriqueta Ochoa y Dolores Castro que les abrieron brecha. Sin embargo, hay tantos que 'suenan', pero no son, que me hace pensar que ocurrirá un poco una colectiva demostración de ignorancia, como se puede observar en el catálogo de la antología que hicieron Lumbreras y Hernán Becerra, donde se descubre que los nuevos poetas no conocen ni a los viejos autores ni a los de su camada, con excepción de sus cuates. En fin. Creo que Letras libres está haciéndole la competencia a los canales de las estrellas con propuestas altamente ociosas y superficiales."
La lista de los 200 elegidos no deja de ser una oportunidad más para acercarse a la obra de quienes están escribiendo poesía, llevarse sorpresa, confirmar sospechas y, sobre todo, leer, leer, leer.
¿Que no son todos los que están ni todos los que están son?, ¿y qué?, lo importante es leer. La poesía no se hace en las trincheras del aparato cultural ni con la guerra de globos de agua de las revistas, es un acto solitario de abrirse al diálogo, un descubrimiento, la iluminación a la que lleva la respuesta del lector cuando atiende la petición del autor: léeme, cierra el círculo.

diciembre 10, 2004

¿Quienes son los diez mejores poetas mexicanos vivos?

Los 200 elegidos:

Aceves, Raúl
Aguilar, Luis Miguel
Aguilera, Gaspar
Alanís Pulido, Armando
Alardín, Carmen
Alcántara, Juan
Álvarez, Griselda
Amara, Luigi
Anaya, José Vicente
Argüelles, Juan Domingo
Aridjis, Ana
Aridjis, Homero
Arista, Cuauhtémoc
Arzate, Jorge
Asiain, Aurelio
Aura, Alejandro
Bañuelos, Juan
Baranda, María
Barjau, Luis
Bartolomé, Efraín
Bautista, Hilda
Bautista, Juan Carlos
Belén, Ana
Bellinghausen, Hermann
Bernal Granados, Gabriel
Blanco, Alberto
Blanco, José Joaquín
Boccanera, Jorge
Bojórquez, Mario
Bonifaz, Nuño, Rubén
Boullosa, Carmen
Bracho, Coral
Brash, Jorge
Braun, Mónica
Bravo Varela, Hernán
Briceño, Sergio
Calvino, Manuel
Campos, Marco Antonio
Cano, Kenia
Casar, Eduardo
Castañón, Adolfo
Castillero, Silvia Eugenia
Castillo, Ricardo
Castro, Dolores
Cerón, Rocío
Cervantes Ortiz, Leopoldo
Cervantes, Francisco
Chacón, Joaquín Armando
Chumacero, Alí
Coria, Neftalí
Cortés Bargalló, Luis
Cross, Elsa
Cuéllar, Margarito
Cuéllar, Ramón
D´Aquino, Alfonso
Davison, Marcos
De Aguinaga, Luis Vicente
Del Paso, Fernando
Deltoro, Antonio
Deniz, Gerardo
Derbez, Alain
Díaz Enciso, Adriana
Domínguez Narres, Freddy
Dorantes, Dolores
Durán, Manuel
Elvridge Tomas, Roxana
Escalante, Evodio
Espinasa, José María
Esquinca, Jorge
Fabre, Luis Felipe
Faesler, Carla
Fernández Granados, Jorge
Fernández, Fernando
Flores Castro, Mariano
Flores, Malva
Flores, Miguel Ángel
Fonseca, Eudoro
Fraire, Isabel
Galván, Kyra
Gálvez de Aguinaga, Fernando
García Bergua, Alicia
García, Alfredo
Gervitz, Gloria
Goldin, Daniel
González Avelar, Miguel
González de León, Ulalume
González Dueñas, Daniel
González, Emiliano
González, Otto Raúl
Gutiérrez Vega, Hugo
Henestrosa, Andrés
Herbert, Julián
Hernández del Valle Arizpe, Claudia
Hernández, Francisco
Hinojosa, Francisco
Homero, José
Hubard, Julio
Huerta, David
Hurtado, Eduardo
Keoseyán, Nelly
King Cobos, André
Labastida, Jaime
Landa, José
Langagne, Eduardo
Lara, Baudelio
Leñero, Carmen
Leyva, José Ángel
Lizalde, Eduardo
López Beltrán, Carlos
López Colomé, Pura
López Mills, Tedi
Lumbreras, Ernesto
Macías, Elva
Magaña, Francisco
Magaña, Gabriel
Major, Marco Aurelio
Medina Portillo, David
Medina, Dante
Mendiola, Víctor Manuel
Michel, Reina
Miquel, Angel
Mondragón, Sergio
Monsalvo, Sergio
Montemayor, Carlos
Montes de Oca, Marco Antonio
Morábito, Fabio
Morales, Dionisio
Moreno Villareal, Jaime
Moscona, Myriam
Muñiz Huberman, Angelina
Nava, Thelma
Nepote, Mónica
Noyola, Samuel
Ochoa, Enriqueta
Ojeda, Jorge Arturo
Oliva, Óscar
Ortega, Jorge
Ortega, Roberto Diego
Ortiz Partida, Víctor
Ortiz, Alejandro
Ortuño, Ángel
Ostrosky, Jennie
Pacheco, José Emilio
Padilla, Lizbeth
Patán, Federico
Patiño, Maricruz
Pintado, José Manuel
Piña Williams, Víctor Hugo
Plascencia Ñol, León
Pulido, Blanca Luz
Quirarte, Vicente
Ramírez, Josué
Renán, Raúl
Rico, Roberto
Rivas, José Luis
Rivera, María
Rivera, Silvia Tomasa
Robles, Leonel
Rojas, Max
Ruiz, Bernardo
Salgado, Dante
Sampedro, José de Jesús
Sánchez Mayans, Fernando
Sánchez, José Eugenio
Sandoval, Víctor
Santos, Óscar
Sarabia, Julio Eutiquio
Schwartz, Perla
Segovia, Francisco
Segovia, Tomás
Serrano, Francisco
Serrano, Pedro
Shelley, Jaime Augusto
Sicilia, Javier
Silva Márquez, César
Solana, Rafael
Soler, Jordi
Tarrab, Alejandro
Torres Sánchez, Rafael
Toussaint, Marianne
Trejo Villafuerte, Arturo
Uribe, Marcelo
Urroz, Eloy
Valdivia, Benjamín
Valero, Sergio
Vargas, Rafael
Vázquez Martín, Eduardo
Vázquez, Felipe
Vélez, Gonzalo
Vera, Luis Roberto
Verduchi, Enzia
Villareal, José Javier
Villareal, Minerva Margarita
Villoro, Carmen
Volkow, Verónica
Wong, Óscar
Xirau, Ramón
Yáñez, Ricardo
Zaid, Gabriel
Zepeda, Eraclio

Pregunta en el número de Letras Libres correspondiente a diciembre del 2004:

¿Quiénes son los diez mejores poetas mexicanos vivos?

Pregunta osada, quizá incontestable. Pero también estimulante y divertida. En este número dedicado a la poesía, Letras Libres quiere arriesgarse a formular esa interrogante e invitar a sus lectores a que la respondan. Toda antología, o selección, es un capricho, y en este caso queremos que los antologadores sean ustedes, los lectores. Un top ten democrático, pues. El capricho puede escandalizar a algunos, que lo leerán como una pasarela inocua. No es así: el ejercicio, como utilidad básica, será un sondeo, funcionará como una encuesta en donde queden reflejados los gustos poéticos de un selecto universo de lectores. Esa lista de diez nombres la ordenaremos por simple mayoría de votos, para conocer, al menos, la tendencia de nuestros gustos poéticos posterior a la era de Octavio Paz. Hemos elaborado una lista base de doscientos poetas mexicanos vivos, para que de ahí el lector elija a diez. En esa lista grande, por supuesto, faltan muchísimos nombres, pero la consideramoslo suficientemente vasta como para ser representativa. No se hable más. Envíenos su lista del uno al diez, por orden de importancia, a la dirección:



Recibiremos sus correos durante todo el mes de diciembre, ordenaremos los resultados los primeros días de enero y publicaremos la lista de los diez nombres más mencionados en febrero. Que corra la voz.

diciembre 09, 2004

Banda sonora

Música para escuchar en la oficina (con audífonos) mientras se observa el paso de un funcionario público:

El cara de memorándum o cutis de currículo
Jaime López

Camina mecanografiando
con cara de memorándum
y faltas de ortografía en toditita su vida

Tal como si pasara lista
se asoma por la camisa
y entonces dice “presente”
y entonces se sienta ausente

Se agacha mecanotecleando
haciéndose el ocupado
pues toda su fortaleza
no pasa de aquella mesa

Allá va Don Archivaldo
el cara de memorándum
en los labios del alcohol
se pone unas de buró

Fornica mecanografiando
con cara de memorándum
y es su propia taquicardia
la que se va con la falda

Aquellos espermatosaurios
con cara de memorándum
y cola de ventanilla
se estrellan en la letrina

En el pesero y en un bar
pensando en su intimidad
y aquel pellizco moral
lo vuelve a la realidad
con todo y cutis de curriculum
no le teme al ridículo
ahí viene Don Archivaldo
el cara de memorándum

Comiendo y mecanografiando
platica tartamudeando
salpicando frasezotas con dos tres trozos de torta

La máquina de muele y muele
papeles y más papeles
escupiéndolos a pasto
para empollarlos sentado

Se siente muy original
encima de los demás
calcado en papel carbón
van diez copias de cajón

Allá va Don Archivaldo
el cara de memorándum
se pone unas de buró
en el cráter del alcohol

Su jefe es un tiranosaurio
con traje color bizancio
la diferencia aquí estriba
en que uno está de rodillas

Su meta está en checar tarjeta
sus delirios de grandeza no pasan del microscopio
o sea del escritorio

Haciéndose el interesante
saluda a sus semejantes
que siempre le ven la cara
de memorándum actuada

Con todo y cutis de currículum
no le teme al ridículo
con cara de memorándum
ahí viene Don Archivaldo
ahí viene Don Archivaldo
ahí viene Don Archivaldo…


mp3 aquí en YouSendIt

Inevitable pensar en Salvador Delgadillo cuando se disfruta a Jaime López, las noches, un concierto clandestino en una casa, donde bebimos algunas copas con el buen Jaime; o bien aquella otra noche en que dos mujeres perdidas, sin rumbo, exigían con aplausos que Jaime les cantara una de José José o ya de perdis una de Emmanuel.

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