septiembre 30, 2004

Banda sonora



Livros
Tropeçavas nos astros desastrada
Quase não tinhamos livros em casa
E a cidade não tinha livraria
Mas os livros que em nossa vida entraram
São como a radiação de un corpo negro
Apontando para a expansão do Universo
Porque a frase, o conceito, o enredo, o verso
(E, sem dúvida, sobretodo o verso)
É o que pode lançar mundos no mundo.

Tropeçavas nos astros desastrada
Sem saber que a ventura e a desventura
Dessa estrada que vai do nada ao nada
São livros e o luar contra a cultura.

Os livros são objetos transcendentes
Mas podemos amá-los do amor táctil
Que votamos aos maços de cigarro
Domá-los, cultivá-los en aquários,
Em estantes, gaiolas, em fogueiras
Ou lançá-los pra fora das janelas
(Talvez isso nos livre de lançarmo-nos)
Ou – o que é muito pior – por odiarno-los
Podemos simplesmente escrever um:

Encher de vãs palabras muitas páginas
E de mais confusão as prateleiras.
Tropeçavas nos astros desastrada
Mas para mim foste a estrela entre as estrelas.


Caetano Veloso


Caetano por Luiz Zerbini Posted by Hello

septiembre 29, 2004

Mafalda © Quino

Porque hace las preguntas que no me atreví, quizá las que pensé pero nunca dije, porque tiene los amigos que siempre envidié (y algunas veces fui o quise ser)

Porque hoy cumple años.

Porque me divierte, feliz cumpleaños Mafalda. Sí, sí, naciste un 15 de marzo de 1962, según tu autobiografía, pero fue hasta un 29 de septiembre que apareciste publicada... y además no importa, siempre es buen día para felicitarnos porque estás ahí.

Mafalda © Quino

-¿Para siempre? –preguntó ella deslizando los tirantes del vestido entre los dedos.
- Para siempre –mintió, sabía que el sueño terminaría antes de tiempo. Despertó.

septiembre 28, 2004

Milagrosamente feminizado


Cine, cine y cine. En unos cuantos días hemos aprovechado para escaparnos al cine en cuanto podemos, las últimas tres: La aldea de M. Night Shyamalan, Te doy mis ojos de Icíar Bollaín y Ten tiny love stories de Rodrigo García
De La aldea, me quedan claras las razones por las que la mayoría de los asistentes salen decepcionados, una de ellas es que el trailer es absolutamente engañoso y tanto los fans del suspenso como los de Shyamalan salen echando pestes, sobre los primeros, bueno, ¿qué podían esperar después de Señales ?, y para los segundos, la misma pregunta ¿qué podían esperar después de Señales?, este director que tanto “sorprendió” con El sexto sentido no ha cambiado de fórmula y ya está agotada. A mí me decepcionó en el sentido de ver tan buenos actores desperdiciados, el sobrevaluado Joaquin Phoenix al borde del mutismo y Adrien Brody en una parodia de un retrasado mental; al final de la película no sentí haber desperdiciado mi dinero, finalmente no esperaba gran cosa, lo que sí no se puede negar es que el director sabe atar todos los nudos de su historia, aunque no valga la pena, para ver un film acerca de lo que provoca el miedo en la sociedad, mejor el provocativo documental de Michael Moore, Fahrenheit 9/11

Te doy mis ojos de Icíar Bollaín,
la presentó Ricardo Chávez en el cine club digital de la universidad, había que ir a verla después de la recomendación de Beto Buzali, y valió la pena, sobre todo por el trabajo actoral, epecialmente el de Laia Marull, claro, además de la capacidad del director para que el melodrama no haga agua la nave.
Ten tiny love stories de Rodrigo García
es la película que provoca este post, después de ver Things you can tell just by looking at her no podíamos perdernos el segundo largometraje.
Jueves por la noche, última función, unas 30 personas en la sala, en la medida que avanzaba la película se iban saliendo los espectadores, al final quedamos menos de la mitad. Supongo que los primeros huyeron porque se equivocaron de sala, la última pareja se salió cuando ya sólo faltaban 20 minutos para que terminara la película. Nosotros aguantamos al final, ¿aguantamos?, no es la palabra correcta, la disfrutamos enormemente, sobre todo el trabajo de cada una de las actrices están espléndidas, no hay a cuál irle, los relatos frente a la cámara fluyen sin tropiezo, son naturales, magníficas historias que revelan (considero) un conocimiento profundo de la sensibilidad femenina, pero (toda historia tiene un pero), coincidimos en que hubiéramos preferido verla en casa, con la posibilidad de descansar entre historia e historia.
Salí del cine con demasiadas preguntas, con la clara sensación de que en esta película, Rodrigo García como cineasta es un magnífico cuentista. Hay frases en Ten tiny love stories que me conmovieron, emocionaron, ciertas descripciones del acto amoroso contado por una mujer que me dejaron con la boca abierta. En especial una en donde se describe el gusto por los hombres velludos, en cómo el olor de un hombre después de hacer el amor se puede quedar hasta tres días en el cuerpo de una mujer, en la memoria, agregaría.
El pero, las diez historias, todas, están filmadas con la cámara estática en el medium shot, sí, magnífico para obtener la sensación de un diálogo, de que la actriz te está contando a ti espectador, y nada más ocurre, nada, excepto el relato del recuerdo, que debería bastar, mas no sé si en el cine.
Amo entrar a la sala del cine y en ese mismo acto entrar a la convención de que voy a ver una película, que el director me va a ofrecer un mundo verosímil en el que suceden cosas que voy a ver, no necesariamente la ilustración del relato, pero sí con elementos suficientes para entender lo que se me cuenta, en esta película, repito, sólo ocurre lo que la actriz cuenta, ¿ni un close up?, no, ni un solo movimiento de cámara que fije un detalle, que acerque una mirada, que muestre el movimiento nervioso de unos dedos tamborileando, el vaivén de una pierna cruzada… nada.
Desde que la vi no he dejado de recomendarla, eso sí, siempre aclarando que por favor esperen a que esté en video, para así fabricarle en casa las pausas que estos diez monólogos merecían, para así darse tiempo a respirar.
Apenas comenzó el segundo monólogo (necio de mi) busqué cuáles serían los elementos que unirían la historia, los cuentos, primero pensé que un elemento que se repetía era la fascinación por los olores, no quise darme cuenta que la columna era, simplemente, el recuerdo de una mujer; bueno, sí me di cuenta, pero me faltaba algo, me faltó que distinguiera y diera cohesión a los diez fragmentos, mientras avanzaba el film descartaba motivos que me fui buscando para al final quedarme con la enorme duda de si basta la unidad temática para hacer una película.
Ten tiny love stories me encantó, hubiera preferido verla en casa, darme mis pausas. Como espectador-sala-de-cine me dejó insatisfecho. Como espectador-autor-de-textos me dejó con ganas de retomar algunos cuentos que he dejado a un lado por no confiar del todo en que soy capaz de escribir desde una perspectiva femenina.
Como… bueno, no sé cómo qué, pero sé que también desató de nuevo mi rechazo a pensar en la literatura, el arte, desde una perspectiva de género, no creo en la literatura femenina o en la literatura gay, creo en la buena y en la mala, sin embargo, sé que existen señales, marcas, que le dicen al lector que algo se relata desde una mirada femenina o masculina.
Para finalizar, una cita:
Históricamente, el discurso de la ausencia lo pronuncia la Mujer: la Mujer es sedentaria, el Hombre es cazador, viajero; la Mujer es fiel (espera), el Hombre es rondador (navega, rúa). Es la Mujer quien da forma a la ausencia, quien elabora su ficción, puesto que tiene el tiempo para ello; teje y canta; las Hilanderas, los Cantos de tejedoras dicen a la vez la inmovilidad (por el ronroneo del Torno de hilar) y la ausencia (a lo lejos, ritmos de viaje, marejadas, cabalgatas). Se sigue de ello que en todo hombre que dice la ausencia del otro, lo femenino se declara: ese hombre que espera y sufre, está milagrosamente feminizado. Un hombre no está feminizado porque sea invertido, sino por estar enamorado. (Mito y utopía: el origen ha pertenecido, el porvenir pertenecerá a los sujetos en quienes existe lo femenino.)
Roland Barthes. Fragmentos de un discurso amoroso.


septiembre 25, 2004

Banda sonora


Piano man
Billy Joel


It’s nine o’clock on a saturday
The regular crowd shuffles in
There’s an old man sitting next to me
Makin’ love to his tonic and gin

He says, son, can you play me a memory?
I’m not really sure how it goes
But it’s sad and it’s sweet and I knew it complete
When I wore a younger man’s clothes

Sing us a song, you’re the piano man
Sing us a song tonight
Well, we’re all in the mood for a melody
And you’ve got us feelin’ alright

Now John at the bar is a friend of mine
He gets me my drinks for free
And he’s quick with a joke or to light up your smoke
But there’s someplace that he’d rather be
He says, Bill, I believe this is killing me.
As the smile ran away from his face
Well I’m sure that I could be a movie star
If I could get out of this place

Now Paul is a real estate novelist
Who never had time for a wife
And he’s talkin’ with David who’s still in the navy
And probably will be for life

And the waitress is practicing politics
As the businessmen slowly get stoned
Yes, they’re sharing a drink they call loneliness
But it’s better than drinkin’ alone

Sing us a song, you’re the piano man
Sing us a song tonight
Well, we’re all in the mood for a melody
And you’ve got us feelin’ alright

It’s a pretty good crowd for a saturday
And the manager gives me a smile
’cause he knows that it’s me they’ve been comin’ to see
To forget about life for a while
And the piano, it sounds like a carnival
And the microphone smells like a beer
And they sit at the bar and put bread in my jar
And say, man, what are you doin’ here?

Sing us a song, you’re the piano man
Sing us a song tonight
Well, we’re all in the mood for a melody
And you’ve got us feelin’ alright

septiembre 24, 2004

En letras de otros

El sueño es un depósito de objetos extraviados.
Ramón Gómez de la Serna. Greguerías

Llueve

Ese debería ser todo el texto, esa palabra debería decirlo todo, contar que huele a tierra mojada y ese (junto con el del pan recién hecho) es el olor de la felicidad...

Llueve

...debería hablar de las visiones que tuve en la noche, del intercambio de palabras, de la sensación de haber estado tan cerca, como en otros tiempos, eso tiene la lluvia: sensación de pasado...

Llueve

...¿cuál fue mi primer lluvia? Sí, recuerdo perfecto la primera mirada al mar, el "mira, mira, mira" mientras el automóvil familiar ascendía la cuesta de la carretera y en el horizonte aparecía "eso" que tanto me había platicado mi madre, ¿pero la primer lluvia?

Llueve

...no fue la que contiene la anécdota de mi padre cuando le dije que quería escribir, hombre de pocas palabras, de ternura escondida, de amor público pero caricias poco frecuentes, no es mirarlo leer algo que yo había escrito y decirme: un día llovía, saliste corriendo hacia la esquina, te alcancé, pensé que ibas a cruzar la calle, estabas gritando, saltando, te levanté, me aseguraste: el sol y la luna pelearon, las estrellas están llorando. Y yo no supe que hacer con lo que me dijiste.

Y ese fue su comentario a lo que yo escribí. Pero bastó... siempre bastó.

Llueve

...pero era otra cosa lo que iba a contar, no a mi padre. Pero eso es lo que ocurre con la lluvia... iba a escribir que te vi, también eso debería bastar.

En letras de otros

Decirse adiós es negar la separación, es decir: Hoy jugamos a separarnos pero nos veremos mañana. Los hombres inventaron el adiós porque se saben de algún modo inmortales, aunque se juzguen contingentes y efímeros.
Jorge Luis Borges. "Delia Elena San Marco" en El Hacedor

septiembre 23, 2004

Huésped


ahedo Posted by Hello


Creo, como mi hermano, que el interior de un globo contiene el universo, al menos el de los recuerdos.

Nunca como en las fotos tenemos toda la felicidad, nunca como en las fotografías estamos tan desprevenidos para el futuro. Es ahí, en esa instantánea cuando nada nos puede alcanzar, pequeña simulación de inmortalidad.

Entre muertos lleva por título la imagen aquí colocada.

septiembre 22, 2004

En otras partes

Un fantasma recorre nuestro diario convivir, el fantasma del lenguaje políticamente correcto, hoy lo decente es iniciar un discurso con “mexicanas y mexicanos”, llamar “compañero animal” al perro de la casa, decirle “sexoservidoras” a las prostitutas, hablar de “tercera edad” en vez de ancianos, referirse a los ciegos como “no videntes” y se evita usar gordo para caracterizar a alguien que es “obeso”, entre otras muchas solemnidades del habla. Es cierto que el lenguaje políticamente correcto tiene en sus orígenes buenas intenciones, pero de esas está empedrado el camino al infierno (¿debería escribir no paraíso?) pues en la exageración se cree que basta nombrar a un sujeto de cierta manera para con ello ser tolerante, cuando la mayoría de las ocasiones lo que se esconde en este empleo de las palabras es una intolerancia que define desde una supuesta posición privilegiada. El extremo de lo políticamente correcto es la división del mundo a través de términos maniqueos, así lo políticamente correcto representa el bien y lo políticamente incorrecto representa el mal. Sin embargo, en contra del abuso del lenguaje políticamente correcto está la realidad, ya que el simple hecho de enunciar procurando la corrección no transforma el objeto referido, el discurso suele ser independiente mas no autónomo de lo real, decir es hacer.
Ahora que el fantasma del lenguaje políticamente correcto ya invade la cotidianidad e incluso el ámbito literario, el que ediciones Cal y arena lanzara al mercado dos libros de Rubem Fonseca (Minas Gerais, 1925) con algunos meses de diferencia se agradece por el oasis que establece la lectura tanto de Secreciones, excreciones y desatinos como Pequeñas criaturas.

Posted by Hello

La continuación de esta reseña sobre los libros más recientes de Rubem Fonseca la puedes leer aquí, en la revista electrónica agseso

septiembre 20, 2004

En letras de otros


El milagro del universo es que no hay milagro. Y no somos aptos para comprobarlo.
Edmond Jabès. El libro de la hospitalidad.

septiembre 19, 2004

En otras partes

Este domingo, en el suplemento cultural de Excélsior, arena, que dirige Miguel Barberena, apareció el siguiente recuerdo inútil:



Desnudo femenino en puerta


No es grato mirar la puerta de un baño público, a menos que se tenga una especial inclinación por la palabra hiriente, la grosería desordenada dirigida a todos pero especialmente a quien lee; o bien cierto ánimo detectivesco que sólo sirve para corroborar que la invitación y el número telefónico inscritos son producto del despecho, una venganza que no ha de ser disfrutada; o afecto por la contemplación de líneas burdas que intentan retratar los órganos sexuales, el coito; a diferencia de la corteza de los árboles, donde los inocentes creen perdurar a través del filo de una navaja, en ese espacio sólo se describen las ansias, el deseo no cumplido, garabateado con pulso inexacto.
Acostumbrada la mirada a desviar su atención en otros menesteres, tardé en descubrir que existe una puerta diferente a todas, en un baño público, alguien grabó sobre la puerta, con pulso fino, un desnudo femenino sentado.
Sin ser una réplica, el dibujo estaba elaborado con la sencillez de la línea de Modigliani, el trazo exacto que captura el temblor leve de los hombros antes de hacer el amor, la inclinación del rostro que es a la vez el sesgo de la mirada que es a la vez la curva del arco que tienden las pestañas de una mujer cuando arroja su red.
Bastó el primer golpe para disuadirme de hallar al dibujante, más que un golpe las patadas recibidas al tiempo que reconocía la facilidad con que algunos hombres se disgustan al ser observados con detenimiento en un baño. La razón de mayor peso para rendirme fue no saber las claves que me llevarían al autor, ¿qué buscar?, ¿cuál es el rostro de quien es capaz de aprehender la belleza?, ¿en qué se distingue la mano que dibuja a la que golpea?, ¿qué rasgos separan al artista del hombre común?, ¿no todo hombre común es ya un artista? Sí, cierto que a veces el tacto justo de las yemas sobre la espalda, o la caricia de una palabra al caracol del oído revelan todo lo que el otro puede ser, mas a simple vista no encontraba de dónde asir la mirada.
Durante varios días mi único consuelo fue mirar ese desnudo femenino sentado que sin hablar me cuenta las cosas que anhelo, observar detenidamente la constancia de un mechón que desciende por el cuello, el palpitar de los labios entreabiertos que sé me van a revelar un secreto.
Hoy también sé que un milagro depende de los ojos que lo encuentran, que el consenso es imposible cuando se trata de arte, así me lo dicta la superficie tallada de la puerta, los rayones que se multiplican hasta parecer un lienzo en blanco reflejan el vigor metódico con que el hombre del aseo ha cumplido su deber, sonríe satisfecho y me invita a usar unas instalaciones que, ahora sí, están libres de todas esas porquerías que la gente pinta en las paredes.
Sentado en el retrete, la puerta en blanco frente a mí, lloro impotente, por eso no hay firmeza ahí donde quiero repetir el desnudo, lo sé de memoria, no debe ser difícil, sin embargo, no descubro nada en mis manos que me digan lo puedo hacer, la punta de la navaja sólo inscribe las ansias, el deseo no cumplido, garabateado con pulso inexacto.
Are you desirable? Are you irresistible? Maybe if you drank bourbon with me, it would help. Maybe if you kissed me and I could taste the sting in your mouth it would help. If you drank bourbon with me naked. If you smelled of bourbon as you fucked me, it would help. It would increase my esteem for you. If you poured bourbon onto your naked body and said to me "drink this". If you spread your legs and you had bourbon dripping from your breasts and your pussy and said "drink here" then I could fall in love with you. Because then I would have a purpose. To clean you up and that, that would prove that I'm worth something. I'd lick you clean so that you could go away and fuck someone else.

Ben Sanderson (Nicolas Cage en Leaving Las Vegas de Mike Figgis)

Fueron días de cine, el viernes fuimos a ver Collateral de Michael Mann y hoy en el cine club digital de la Universidad Las invasiones bárbaras de Denys Arcand, de la primera: un thriller entretenido, creo que la mayor atracción es ver a Cruise del "malo" de la película, aunque cada vez se desgasta más ese atractivo y, finalmente, sólo funciona cuando la maquinaria Hollywood ha encasillado a un actor en determinados papeles; ya es un poco tarde para sorprenderse de ver a Robin Williams representando el papel de asesino en Insomnia de Christopher Nolan o en One hour photo de Mark Romanek. Como sea, el mayor atractivo de Collateral es, más allá del suspenso, el retrato que intenta el director de un Los Angeles multicultural, lamentablemente eso es sólo el fondo, vale la pena si se está en sintonía con ese estado de ánimo en el que como espectador se encuentran hallazgos que tal vez no lo sean.
En el caso de Las invasiones bárbaras de Arcand, supongo que sigo sorprendido por Jesús de Montreal y eso me hace ser poco complaciente con este director con el resto de su obra, quizá era que vimos la película después de comer y el cuerpo pide otras actividades en vez de meterse a una sala, sólo puedo decir que es una película que, lamentablemente, mañana olvidaré.
Sé, también, que escribo lo anterior porque antes de entrar a esta bitácora estuve viendo la televisión y ya en la hora final, después de la serie Epitafios en HBO y ver por primera vez lo que hizo David Mammet en Heist con Danny De Vito y Gene Hackman, durante la última ronda de zapping me encontré con Leaving Las Vegas de Mike Figgis, ¿cómo olvidarla?
Es una de esas películas que supera por mucho a la novela (mismo título, autor: John O'Brien) que francamente era aburrida. Es una de esas películas que marcan. Es una de esas películas que merece una mejor hora para ser comentada. Por ahora, creo que con la cita del memorable monólogo de Cage frente a la cajera basta.

septiembre 17, 2004

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Banda sonora

Excepto las de la imaginación
había perdido todas las batallas.
Un domingo sin futbol nos contó,
vencido, que tiraba la toalla y nadie lo creyó.
Pero, esta vez, no iba de farol;
al día siguiente se afanó una cuerda
y, en lugar de rezar una oración,
mandó el mundo a la mierda
y de un “palo borracho” se colgó.
Debía “luca y media” de alquiler,
dejó en herencia un verso de Neruda,
un tazón con pestañas de papel
flotando en el café
y una guitarra tísica y viuda.
Lo poco que tenía lo invirtió
en un hueso de lujo para el perro
y en pagar al contado la mejor
corona que encontró...
para que hubiera flores en su entierro.

Veinte años atrás lo conocí
en Londres, conspirando contra Franco.
Era el rey del aceite de hashís
y lo excitaba más robar un banco
que el mayo de París.
Por Florida lo vi la última vez
con su traje anacrónico y marchito;
estudiando el menú de un cabaret
“¡Hay comida, mi plato favorito!”gritó para joder.

Debía “luca y media” de alquiler,
dejó en herencia un verso de Neruda,
una lágrima de Lilí Marlen flotando en el café
y una guitarra tísica y viuda.
Lo poco que tenía lo invirtió
en un hueso de lujo para el perro
y en pagar al contado la mejor
corona que encontró...
Para que hubiera flores en su entierro.
Para que hubiera flores en su entierro.
Para que hubiera flores en su entierro.

Parece que fue ayer cuando se fue
al barrio que hay detrás de las estrellas,
la muerte que es celosa y es mujer,
se encaprichó con él
y lo llevó a dormir siempre con ella.



Fito Paez. Flores en su entierro, del álbum Enemigos íntimos
En letras de otros





Demasiado recuerdo. Empezado lo más, sucedido lo menos. Un libro de recuerdos de cosas empezadas.
Elías Canetti. El suplicio de las moscas.

septiembre 16, 2004

He agregado un nuevo enlace a otra bitácora, es uno de esos blogs que visito con frecuencia, por la información que tiene, además considero que está muy bien hecho y, sobre todo, tiene mucha carnita. Vale la pena visitar amoxcalli.


septiembre 15, 2004

Foto con fondo de Soriano


Estamos sonriendo, no sólo a la cámara, hace horas que estamos sonriendo, el paseo por la plaza así nos tiene, contando nimiedades, eso de lo que se va formando el futuro, aquello que tiempo adelante se podrá recordar como la tarde en que... el día cuando... esa ocasión donde... Las frases que se han de acumular como respuesta al ¿te acuerdas?

Pero eso no lo sabíamos en ese momento, simplemente conversábamos, con ánimo de cofradía, a pesar de ir acompañados la complicidad tornaba secreto el intercambio, ¿qué nos dijimos?, nada en especial, nada que hoy podamos recordar con exactitud, nada que en ese momento fuera posible considerar como una bomba en el futuro.

Nos invitaron a la foto. No hubo tiempo para acomodarse, no hubo tiempo para pasar una mano por el cabello desordenado o quitar de la comisura de los labios los restos del café que bebíamos, mucho menos de alisar las camisas.

En la foto estamos tan cerca.

Así se deben ver los amigos, pensé al ver la impresión. La foto era magnífica, sencilla como miles que reposan el olvido en un álbum: una instantánea de dos personas que durante un paseo creen posible la inmortalidad y se ríen, se abrazan, porque estábamos abrazados, porque no sabíamos, porque era vivir la risa ahí y ahora.

En la impresión ambos traemos camisa azul, ambos parecemos de una edad distinta y hemos olvidado todas las ocasiones en que nos hemos herido con la confesión de nuestros secretos, todavía no vivimos las próximas ocasiones en que la discusión parecerá ser la definitiva, la de la estocada a traición. No sabíamos.

Al fondo, en la impresión, hay una mole azul borrosa, sólo quien haya estado en el lugar sabrá que en esa plaza todos los caminos coinciden en ese punto, donde reinan las manos de Juan Soriano.

No encuentro la foto, la he perdido, quizá nunca la tuve.

En el recuerdo la escultura toma una forma definitiva, es el caer del agua lo que delinea sus contornos, se dibujan precisos los hilos húmedos, los senderos sobre la piedra, manchas del tiempo. La presencia concisa de Soriano en la fotografía.

A nosotros que hoy miraríamos de frente esa imagen, se nos va borrando. el rostro



Posted by Hello

Al cielo
Me parecía escucharlos
Al cielo
Miraba su cotidiano esfuerzo, el ingenuo afán creador que desconoce Babel
Al cielo
Y a quien me encontraba admirado por la obra no dudaba en confesarle que la vista me hipnotizaba. Movían la cabeza con ese gesto indulgente que se otorga a quien no merece mayor atención
Cinco días duró la obra, el arácnido ascenso de los hombres cargando en la espalda el siguiente tramo de camino al cielo, la escrupuloso andar funámbulo de las manos sobre las piezas de metal
Al final sólo una antena
Al final
al cielo, al cielo
la clara sensación de haber presenciado un acto de amor

septiembre 13, 2004

En la tierra no hay superficie más interesante que el rostro humano.
Lichtenberg

Posted by Hello
En otras partes


Los secretos suelen engendrar secretos que a su vez engendran otros secretos, una larga cadena de silencios y omisiones que, tarde o temprano, estallan sobre el rostro del culpable, redimen a la víctima, por lo menos así lo señalan los cuentos con moraleja, esos donde el mundo de los buenos y los malos está perfectamente definido. Sólo que la vida real no termina con una moraleja, no es posible darle vuelta a la hoja una vez que se ha descubierto como el malvado, una vez más, ha sido castigado, la vida no pasa por el cuarto de edición, así que esos secretos terminan engendrando males mayores, monstruos de culpa, delirios de persecución, avalanchas que a la orilla del risco descienden como traición entre amigos, pecados inconfesables entre parejas, secretos de familia que nunca deben ser violados.

Así comienza la reseña que sobre la Antología de lo indecible de Guillermo Vega Zaragoza escribí en agseso.com y que puedes leer aquí
Ciudad




Pienso Ciudad y pienso en mi hermana, un 24 de diciembre, cuando nos quedamos solos en navidad y antes de emborracharnos en casa, antes de contar intimidades y chistes y abrazarnos como adultos, como hermanos que hae mucho no se vieran, salimos a la calle y camina mos por la Zona Rosa, una Zona Rosa deconocida, tétrica, oscura, abandonada, una que nos decía que esa fecha es una fecha para pasar en casa, haciéndonos extranjeros en nuestras calles. Extranjeros que a final se encontraban con un mitin zapatista, chiapanecos fantasmas que en medio de la madrugada sitiaban el Ángel de la Independencia.

Ciudad y somos tú y yo Gustavo, las largas caminatas nocturnas desde el cine Manacar hasta el departamento en Insurgentes, o las caminatas por Sullivan y las prostitutas muriéndose de frío mientras nosotros comentábamos el estreno del Episodio I.

Ciudad y es mi padre en su camioneta gris, mi padre que desdeñaba las brújulas durante los paseos, cuando cada día de campo era tomar carretera y perderse, o los fines de semana siempre en un parque diferente.

Ciudad y mi madre llevándome al Zócalo, mi madre que es mi hermana mayor y me llevaba cómplice a tomar limonadas al Hotel Regis, cuando se metía al cine (sala de arte le decían en ese entonces) a ver películas clasificación C y yo entraba de su mano oyéndola pedir que me dejaran entrar con ella, que al fin y al cabo me iba a quedar dormido.

Ciudad y nosotros. Ciudad y todo se concentra en unas cuantas calles, toda la ciudad es la colonia San Rafael, la calle de Insurgentes, las miles de noches que tú y yo, hermano, salimos en la noche. Las mañanas que compartí contigo, hermana. Los días en que mi madre luce bellísima con su sonrisa que no se cree la juventud que emana.

Ciudad también las noches jugando canasta en espera de que naciera Paulina y su madre embarazada de mil semanas, y tú Nayely, hinchada y toda alegría y nosotros desvelándote. Ciudad también la espera.

Ciudad y amigos muertos, desaparecidos, que ya no volveremos a recorrerla como entonces, que ya no saldremos de La Opera (oh, miren, el disparo de Pancho Villa) para reflejar nuestra borrachera en el mármol de Bellas Artes. Amistades que he perdido en esas calles, amistades que deje ir entre los dedos y quedándome con sed.

Ciudad y amor en el cine, en salas oscuras, apurando las caricias, aprendiendo, aprendiendo, aprendiendo... un intento por alcanzar toda la madurez agotando las caricias en medio de la oscuridad.

Ciudad y fracasos, llorar la rabia de la traición, hacer la calle embarrando la dignidad. Literalmente.

Ciudad y pasión, eso sí, amor, ciudad de poeta incapaz de escribir amor porque se lo gasta en las esquinas, porque lo camina con la esperanza palpitando las sienes mientras el mundo se resume en un beso. Ciudad y ganas de insultar y ganas de morirse en la raya.

Ciudad y no, no rendirse, la calle es nuestra, la vida nos pertenece, el amor y el deseo y la pasión todo lo pueden, eso ata a un hombre.

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Revisando mis archivos me encontré con este fragmento de... ¿de qué?, no me acuerdo ya.
En letras de otros


Escribir te alivia. Aunque no tengas nada que decir, te alivia escribir.
¿Sabe uno cuándo no tiene nada que decir?

Elías Canetti.

septiembre 12, 2004

En otras partes




Triste destino el de los hombres obligados a fumar en la ventana el cigarro de después del amor...

Con esa idea escribí un texto, hoy domingo la generosidad de Miguel Barberena le dio cabida en el suplemento arena de Excélsior y lo puedes leer aquí




septiembre 10, 2004

Miedo a la ignorancia

Recuerdo:
Tarde en Polanco, sobre la calle Homero, Distrito Federal, paro un taxi, subo. Unos metros adelante alguien le hace la parada:

-Pinche judío ciego, ¿qué no se da cuenta que ya viene usted? -me dijo el taxista cuando yo apenas me iba acomodando, incluso antes de que le dijera a dónde iba.
-Es que no se ve desde afuera, como tiene los vidrios oscuros, pero es bueno ¿no?, finalmente hay más pasaje -intenté llevar la conversación a otro lado, evidentemente incómodo.
-No qué, así es esa pinche gente, pinches judíos, salen disfrazados y son bien pinches codos para pagar. Y las viejas peor, siempre con sus pelucas y madre y media que se ponen... -No se tratataba de un diálogo, él quería ser escuchado, no hice ningún intento por detnerlo, ¿qué ganaba?- Todos son iguales, por eso no me gusta andar por estos rumbos, a cada rato se me sube gente de esa. Pinches cabrones, tienen un chingo de lana y son bien culeros con la gente...

No vale la pena seguir recreando su monólogo, es fácil adivinar lo que siguió, el arquetipo del judío avaro, cruel, desconfiado.
Dice Calvino que un (libro) clásico es aquel que sin haberlo leído ya lo hemos leído, en el caso de ese taxista, había leído sin leer a Shakespeare, pera él, Polanco era Venecia y todos los judíos eran Shylock.
Me dolió su ignorancia más que espantarme, sin embargo todavía al recordarlo me espanta.
Me espanta hoy como ese día que abordé el taxi, tanto o más.
Aquel día iba a un taller de literatura, mis compañeros, todos, judíos.
No comenté nada sobre lo que ocurrió en el taxi, sentía vergüenza ajena, especialmente al ver el rostro de Rita, Sandy, Ana, Jennie...
¿Y si un día ellas tomaban ese taxi?, ¿las iba a reconocer como judías?, ninguna de ellas usa peluca, no son ortodoxas (hasta donde sé), ¿cómo se iban a sentir cuando el imbécil conductor comenzara su perorata?
Sentí miedo por ellas, por la magnitud con que odiamos al mundo sin conocerlo.

¿A qué viene este recuerdo?
Apenas ayer volví a sentir rabia por la ignorancia, comentábamos algo sobre la dueña de una tienda de abarrotes, sin venir al caso, escuché: "ya ves que es bien judía..." No terminó la frase, no lo permití:
-No uses así esa palabra
-Pero así la usa todo mundo
-Yo no
-Pues todo mundo entiende que es "judío"
-Bueno, conmigo no la uses
-Ay, ahora resulta que eres amigo de judíos

La rabia, rabia e impotencia, ¿qué le iba a decir?, ¿qué le iba a explicar?, ¿que mi mejor amigo es judío?
No terminamos a golpes porque Di-os es grande.

Rabia porque (vivo en México) la mayoría de nosotros, los "gentiles" no tenemos la más remota idea de qué es ser judío, no somos como otros países del continente donde la inmigración centroeuropea llegó con todo (estoy pensando en Argentina).

Vivo en Aguascalientes, si hay comunidad judía en este estado no conozco a nadie. Escuchar a alguien de aquí decir "judío" como si fuera una agresión me dolió.

¿Por qué lo escribo?, por miedo, supongo.
Miedo a la imbecilidad con que nos cerramos al diálogo, lo fácil que es caracterizar en forma negativa, despreciar, odiar... un odio ignorante (¿hay de otro?).

Miedo que se adelanta, miedo que prevee, si un día alguien llega a preguntar ¿dónde están los judíos? Sé qué va a suceder: "Yo soy judío", voy a decir, porque no veo ninguna diferencia.





En letras de otros



¡Oh, Dios!
A pesar de las oraciones con que Te rogamos,
siempre perdemos nuestras guerras.
Mañana volveremos a librar una batalla
que será realmente grande.
Necesitamos Tu ayuda más que nada en el mundo,
y por eso debo decirte:
La batalla de mañana será dura e implacable.
No habrá en ella lugar para los niños.
Por eso te suplico:
No nos envíes a Tu Hijo.
Ven Tú en persona en nuestra ayuda.
(Oración de Koq, jefe de la tribu de los Grikuas, antes de la batalla contra los afrikaners en 1876)
Ryszard Kapuscinsky. La guerra del futbol.

septiembre 09, 2004

Fight club Posted by Hello


Tiene razón Tyler
y yo en lugar de estar en esta bitácora, debería irme a dormir

***

Beto Buzali, huésped permanente de una de las habitaciones de mi memoria, me corrige la plana, agregando un comentario a estas líneas.

Si presionar el botón de comentarios, basta señalar que agrega el texto original de la imagen, que aparece en los créditos del dvd y que dice:

WARNINGIf you are reading this then this warning is for you.Every word you read of this useless fine print is another second off your life.Don't you have other things to do?Is your life so empty that you honestly can't think of a better way to spend these moments?Or are you so impressed with authority that you give respect and credence to all who claim it?Do you read everything you're supposed to read?Do you think everything you're supposed to think?Buy what you're told you should want?Get out of your apartment.Meet a member of the opposite sex (or same sex if you prefer).Stop the excessive shopping and masturbation.Quit your job.Start a fight.Prove you're alive.If you don't claim your humanity you will become a statistic.You have been warned......Tyler



septiembre 07, 2004

Banda sonora


La bruja

¡Ay!, qué bonito es volar
a las dos de la mañana
a las dos de la mañana
¡Ay!, qué bonito es volar
Ay mamá
Subir y dejarse caer
en los brazos de una dama
en los brazos de una dama
y hasta quisiera llorar
Ay mamá
Me agarra la bruja
y me lleva a su casa
me vuelve maceta
y una calabaza
Me agarra la bruja
y me lleva al cerrito
me vuelve maceta
y un calabacito
Que diga y que diga
que dígame usted
cuántas criaturitas
se ha chupado ayer
ninguna ninguna
ninguna, no sé
yo ando en pretensiones
de chuparme a usted
¡Ay!, me espantó una mujer
en medio del mar salado
en medio del mar salado
¡Ay!, me espantó una mujer
Ay mamá
porque no quería creer
lo que otros me habían contado
lo de arriba era mujer
y lo de abajo pescado
Ay mamá
Levántate Petra, levántate Juana
Que ahí anda la bruja
Debajo’e la cama
Levántate Arcelia, levántate Adela
Que ahí anda la bruja
Detrás de tu abuela
Que diga y que diga
que dígame usted
cuántas criaturitas
se ha chupado ayer
ninguna ninguna
ninguna, no sé
yo ando en pretensiones
de chuparme a usted




...en voz de Eugenia León.

septiembre 06, 2004

En letras de otros
...y me dejo invadir por los recuerdos, los míos y los de los otros, y me digo que sin ellos y sin las ruinas de esos recuerdos, sin la memoria, sería aún más angustiosa la vida, aunque tal vez sea aún más angustioso darse cuenta de que cuanto más crece nuestra memoria, más crece nuestra muerte. Porque el hombre no es más que una máquina de recordar y de olvidar que camina hacia la muerte. Y no digo esto con tristeza porque también es cierto que la memoria, disfrazándose de vida, convierte la muerte en algo sútil y tenue.
Enrique Vila-Matas. El mal de Montano.

septiembre 05, 2004

Huésped



Arena 292 Posted by Hello


Ella es un poco extraña, ¿no crees? Quiero decir, como que vive la vida de una manera muy distinta, no parece una niña normal –¿de 12 años?–, se porta raro, como si fuera… pues mayorcita, pero igual, es muy extraña. Fíjate cómo observa compulsivamente cuanta obscenidad encuentra en su camino...


Alberto Buzali, mi malaj, es el autor del relato dominical "Lluvia" que publica hoy el suplemento Arena de Excélsior, además de la versión impresa, lo puedes leer aquí.

septiembre 04, 2004

Septiembre 3



Hoy fue cumpleaños de mi padre.
¿Hoy hubiera sido su cumpleaños?
¿Cómo se escribe?
Si está muerto, ¿es correcto decir: hoy es su cumpleaños?

No lo sé, no lo quiero pensar así.

Qué fuerte la imagen de mi padre, tanto contraste (como todos los padres, supongo), busco memoria de su paso y siempre son cercanas al tiempo en que yo vivía en el departamento de Insurgentes, todas las mañanas en que antes de llegar a su trabajo se detenía en mi casa con cualquier pretexto. Las tardes en que llegábamos a encontrarnos y las conversaciones rápidas en la cocina, cuando miraba el sartén o la olla y se admiraba de los guisos; de las tardes en que buscaba en la alacena un dulce para llevarlo a su nieta porque, ¿cómo llegar con las manos vacías?

Mi padre muerto.
Mi padre compartido con mis hermanos.
Mi padre con el que saldé cuentas.
Mi padre amado pero no idolatrado.
Mi padre y su presencia que me dejaba atónito, decir: "cuando sea grande no quiero ser como él" y, sin embargo, siempre boquiabierto ante su porte.
No, nunca voy a ser como mi padre, y confieso que algunas cosas sí me duelen.
Nunca voy a tener su mirada varonil.
Nunca voy a ser el más hombre de los hombres.
Jamás seré un personaje con aventuras similares (no he de huir una noche tras provocar la pelea de peleas en una fiesta, por ejemplo)
Siempre estaré en desventaja, mi porte (por llamarlo de alguna manera) está tan lejos de su herencia que algunas veces me sorprendo envidiando su manera de pararse en el mundo.

Y, sin embargo... hay días en que hago honor a su nombre y me parezco demasiado a él: organizo mi fiesta privada, hago sonar mi música, me acomodo en el sillón y con una copa en la mano espero que el mundo se detenga para contarle una historia.










Septiembre 3 Posted by Hello
En letras de otros




“Los demasiados libros”

A cambio de las horas que no regresan
se acumulan los libros
Cajas de sueños esperanzas cóleras
que (es muy probable)
no leeremos nunca

Por todas partes
libros en desorden
Objetos de ansiedad
mudo reproche
de no haberlos abierto
Miedo a morirse sin
sin hojearlos siquiera

Con qué cinismo
con cuánta desvergüenza o qué locura
después de todo esto nos ponemos
a escribir otro libro


José Emilio Pacheco. Desde entonces.
Huésped





Posted by Hello

Por no sé qué extraña razón los dibujos o pinturas -excepto una- que tengo de mi hermano, Gustavo Aldán "ahedo" , no tienen título, es posible que tenga la intención de no meterse con el lector, what you see is what you get, así que tú decides lector; si por mi fuera, el título de la imagen sería hilo de plata.

El encontrarme con obra de mi hermano, mucho el cariño más la admiración y todavía más la envidia a su talento natural, deslumbra mi recuerdo, dispara la memoria hacia un espacio específico y siempre me hace pensarlo como un hipnotizante narrador.

septiembre 02, 2004

En letras de otros




Mi cabeza, en lugar de ser esta triste máquina que produce confusos pensamientos, se convirtió en un lago. Desde entonces no pienso: reflejo.
Octavio Paz. La hija del Rappaccini.
En letras de otros


Orgullo.
Curiosidad no es más que vanidad. Ordinariamente no se quiere saber más que para hablar de ello, de lo contrario no se viajaría por el mar para no poder contar nada nunca y por el solo placer de ver, sin ninguna esperanza de poderlo comunicar.

Pascal. Pensamientos.
Into the light of the dark black night

Tenemos (y el uso de esta persona oculta un vergonzante yo) tanto miedo al ridículo que cualquier asomo de ternura hace ocultar el rostro. Mecanismo de defensa: el chiste, menospreciar la emoción, pensar: en el soundtrack de mi vida, esta escena tiene como fondo Blackbird de Lennon y McCartney.

Blackbird singing in the dead of night
Take these broken wings and learn to fly
All your life
You were only waiting for this moment to arise.

Blackbird singing in the dead of night
Take these sunken eyes and learn to see
All your life
You were only waiting for this moment to be free.

Blackbird fly Blackbird fly
Into the light of the dark black night.

Blackbird fly Blackbird fly
Into the light of the dark black night.

Blackbird singing in the dead of night
Take these broken wings and learn to fly
All your life
You were only waiting for this moment to arise
You were only waiting for this moment to arise
You were only waiting for this moment to arise.

Blackbird singing in the dead of night, take these broken wings and learn to fly... Tararea el editor mientras recorta la escena porque la ternura le espanta, porque no acostumbra a llorar, porque el motivo de esta escena no agrega nada a la definición de nostalgia que se intenta.

septiembre 01, 2004

En otras partes
obra poética de Octavio Paz
voy por tu cuerpo como por el mundo,
tu vientre es una plaza soleada,
tus pechos dos iglesias donde oficia
la sangre sus misterios paralelos,
mis miradas te cubren como yedra,
eres una ciudad que el mar asedia,
una muralla que la luz divide
en dos mitades de color durazno,
un paraje de sal, rocas y pájaros
bajo la ley del mediodía absorto,

vestida del color de mis deseos
como mi pensamiento vas desnuda,
voy por tus ojos como por el agua,
los tigres beben sueños en esos ojos,
el colibrí se quema en esas llamas,
voy por tu frente como por la luna,
como la nube por tu pensamiento,
voy por tu vientre como por tus sueños,
En agseso escribí una reseña sobre el tomo 12 de las Obras completas de Octavio Paz, libro que completa la obra poética. La puedes leer aquí

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